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Linfogranuloma venéreo (LGV)

Por J. Allen McCutchan, MD, MSc, Professor of Medicine, Division of Infectious Diseases, School of Medicine, University of California at San Diego

Información:
para pacientes

El linfogranuloma venéreo es una enfermedad causada por una clamidia que se caracteriza por el desarrollo de una lesión cutánea pequeña, a menudo asintomática, seguida de una adenopatía regional en la región inguinal o la pelvis o por proctitis en hombres homosexuales. Sin tratamiento, el linfogranuloma venéreo puede causar obstrucción del flujo linfático y edema crónico de los tejidos genitales. El diagnóstico se basa en los signos hallados en la evaluación clínica, pero en general la enfermedad puede confirmarse con pruebas serológicas o inmunofluorescencia. El tratamiento consiste en la administración de tetraciclina o eritromicina durante 21 días.

El linfogranuloma venéreo está causado por los serotipos L1, L2, y L3 de la bacteria Chlamydia trachomatis. Estos serotipos difieren de los serotipos de clamidia que causan tracoma, conjuntivitis de inclusión, uretritis y cervicitis porque pueden invadir y reproducirse en los ganglios linfáticos regionales.

El linfograniloma venéreo aparece esporádicamente en los Estados Unidos, pero es endémico en algunas áreas de África, India, el sudeste asiático, América del Sur y el Caribe. Se diagnostica con mucha mayor frecuencia en hombres que en mujeres.

Signos y síntomas

El primer estadio comienza tras un período de incubación de alrededor de 3 días con una pequeña lesión en el sitio de entrada , que puede provocar un desgarro en la piel suprayacente (úlcera), pero cicatriza tan rápidamente que puede pasar inadvertida.

El segundo estadio suele comenzar en los hombres después de la segunda a la cuarta semana, con ganglios inguinales unilaterales o bilaterales que se agrandan y forman masas grandes y dolorosas a la palpación, en ocasiones fluctuantes (bubones). Los bubones se adhieren a los tejidos más profundos y promueven la inflamación de la piel suprayacente, a veces con fiebre y malestar general. En las mujeres, la lumbalgia o el dolor pelviano son habituales y las primeras lesiones se detectan en el cuello uterino o la parte superior de la vagina, lo que promueve la inflamación de los ganglios linfáticos perirrectales y pelvianos más profundos. Puede haber múltiples trayectos fistulosos de drenaje, por donde se elimina pus o sangre.

En el tercer estadio, las lesiones curan con cicatrices, pero los trayectos fistulosos pueden persistir o recidivar. La inflamación persistente causada por la infección no tratada obstruye los vasos linfáticos y provoca edema y úlceras cutáneas.

Los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres pueden tener proctitis o proctocolitis grave, con secreción rectal hemática y purulenta durante la primera etapa. En los estadios crónicos, la colitis, que puede confundirse con la de la enfermedad de Crohn, puede causar tenesmo y estenosis en el recto o dolor secundario a la inflamación de los ganglios linfáticos pélvicos. La proctoscopia puede detectar inflamación difusa, pólipos y masas o exudado mucopurulento, hallazgos que se asemejan a una enfermedad inflamatoria intestinal.

Diagnóstico

  • Detección de anticuerpos

El linfogranuloma venéreo se sospecha en pacientes con úlceras genitales, ganglios linfáticos inguinales edematizados o proctitis que viven en áreas donde la infección es frecuente, realizaron un viaje a esa zona o tuvieron contacto sexual con personas que viven en esas áreas. El linfogranuloma venéreo también se sospecha en pacientes con bubones, que pueden confundirse con abscesos causados por otras bacterias.

El diagnóstico suele realizarse mediante la detección de los anticuerpos contra la endotoxina de clamidia, cuyos títulos suelen estar aumentados en el momento de la presentación o poco después y permanecen elevados. En laboratorios de referencia (en los Estados Unidos (Centers for Disease Control and Prevention, Centros para el control y la prevención de enfermedades, CDC) se cuenta con pruebas directas para identificar antígenos de clamidia con inmunoensayos (p. ej., inmunoadsorción ligada a enzimas [ELISA]), con inmunofluorescencia asociada con anticuerpos monoclonales para teñir el pus o pruebas de amplificación de ácidos nucleicos.

Todas las parejas sexuales deben ser sometidas a evaluación. Una vez concluido un tratamiento en apariencia exitoso, los pacientes deben controlarse durante 6 meses.

Tratamiento

  • Tetraciclinas o eritromicina por vía oral

  • A veces se requiere el drenaje de los bubones para reducir los síntomas

La administración de 100 mg de doxiciclina por vía oral 2 veces al día, 500 mg de eritromicina por vía oral 4 veces al día o 500 mg de tetraciclina por vía oral 4 veces al día durante 21 días resulta eficaz para la enfermedad temprana. Es probable que la indicación de 1 g de azitromicina 1 vez a la semana durante 1 a 3 semanas sea eficaz, pero ni este fármaco ni la claritromicina se evaluaron en forma adecuada.

El edema de los tejidos lesionados en estadios más avanzados puede no resolverse a pesar de la eliminación de la bacteria. Los bubones pueden drenarse con aguja o en forma quirúrgica si se considera necesario para lograr el alivio de los síntomas, pero la mayoría de los pacientes responden rápidamente a los antibióticos. Los bubones y los trayectos fistulosos pueden requerir cirugía, pero las estenosis rectales suelen poder dilatarse.