Extraviado
Ubicaciones

Busque información sobre temas médicos, síntomas, fármacos, procedimientos, noticias y mucho más, escrita para el profesional de cuidado de la salud.

Presentaciones inusuales de las enfermedades en los ancianos

Por Richard W. Besdine, MD, Professor of Medicine, Greer Professor of Geriatric Medicine, and Director, Division of Geriatrics and Palliative Medicine (Medicine) and of the Center for Gerontology and Healthcare Research, The Warren Alpert Medical School of Brown University

Información:
para pacientes

1 iOS Android

En los ancianos, muchos trastornos comunes no presentan sus características distintivas. Asimismo, los ancianos pueden tener ≥ 1 síndrome geriátrico inespecífico (p. ej., delirio, mareos, síncope, caídas, pérdida de peso, incontinencia). Estos síndromes se deben a múltiples enfermedades y deterioros; sin embargo, los pacientes pueden mejorar con sólo corregir algunos de los factores desencadenantes. Una estrategia aún mejor consiste en identificar los factores de riesgo para estos síndromes y corregir tantos como sea posible, lo que permite reducir la probabilidad de que se desarrolle el síndrome.

Aunque casi todas las enfermedades o intoxicaciones farmacológicas pueden causar síndromes geriátricos, las siguientes entidades tienen más probabilidades de desencadenar 1 o varias de ellos en lugar de provocar los signos y los síntomas típicos.

Un infarto intestinal agudo puede sospecharse en un paciente con confusión aguda Aunque el paciente no presente dolor abdominal ni sensibilidad a la palpación.

El dolor de la apendicitis tiende a comenzar en el cuadrante inferior derecho más que en el área periumbilical. Finalmente, el dolor puede diseminarse a todo el abdomen en lugar de localizarse en el cuadrante inferior derecho. No obstante, la sensibilidad a la palpación en ese cuadrante es un signo temprano significativo.

La bacteriemia causa febrícula (o fiebre) en la mayoría de los pacientes ancianos, aunque este signo puede estar ausente. La fuente de la bacteriemia puede ser difícil de identificar. Los ancianos pueden tener manifestaciones inespecíficas (p. ej., malestar general, anorexia, sudoración nocturna, cambios en el estado mental de causa desconocida).

Los trastornos biliares pueden producir un deterioro mental y físico inespecífico (p. ej., malestar general, confusión, pérdida de la motilidad) sin ictericia, fiebre ni dolor abdominal. Los resultados anormales del hepatograma pueden ser la única indicación de estas enfermedades.

La insuficiencia cardíaca puede causar confusión, agitación, anorexia, debilidad, insomnio, cansancio, pérdida de peso o letargo: los pacientes pueden no informar disnea. La ortopnea puede causar agitación nocturna en aquellos que también presentan demencia. El edema periférico como signo de insuficiencia cardíaca es menos específico en los ancianos que en los más jóvenes. En los pacientes postrados puede aparecer un edema en el área sacra más que en los miembros inferiores.

El hiperparatiroidismo puede causar síntomas inespecíficos: cansancio, disfunción cognitiva, inestabilidad emocional, anorexia, estreñimiento e hipertensión arterial. En general, no se identifican los síntomas característicos.

El hipertiroidismo puede no causar los signos característicos (p. ej., signos oculares, tiroideomegalia). En cambio, las manifestaciones pueden ser sutiles e incluir taquicardia, pérdida de peso, cansancio, debilidad, palpitaciones, temblores, fibrilación auricular e insuficiencia cardíaca. Los pacientes pueden impresionar apáticos más que hiperactivos.

El hipotiroidismo puede manifestarse en forma sutil en los ancianos. Los síntomas más frecuentes son inespecíficos (p. ej., cansancio, debilidad, caídas). El paciente también puede presentar anorexia, pérdida de peso y artralgias. La intolerancia al frío, el aumento de peso, la depresión, las parestesias, la caída del cabello y los calambres musculares son menos frecuentes que en las personas más jóvenes, mientras que la disfunción cognitiva es más común. El signo más específico, que es el retraso en la relajación de los reflejos osteotendinosos, puede no detectarse en los pacientes ancianos debido a la menor amplitud o a la ausencia de reflejos.

La meningitis puede causar fiebre y cambios del estado mental sin síntomas de irritación meníngea (p. ej., cefalea, rigidez de nuca).

El infarto de miocardio puede manifestarse con sudoración, disnea, malestar epigástrico, síncope, debilidad, vómitos o confusión en lugar de dolor torácico. Cuando aparece el dolor torácico u otros síntomas del infarto de miocardio, los pacientes ancianos suelen demorar más en consultar al médico que los más jóvenes.

La úlcera péptica puede no causar síntomas característicos; el dolor puede estar ausente, ser inespecífico o quedar oculto por el consumo de antiinflamatorios no esteroides (AINE). La dispepsia (en general malestar epigástrico con distensión, náuseas o saciedad temprana) es más frecuente en los ancianos que en los pacientes más jóvenes. Los pacientes ancianos presentan hemorragias digestivas más graves y frecuentes, aunque pueden ser indoloras. También pueden presentar pérdidas de sangre en forma lenta y oculta, que pueden provocar anemia significativa.

La neumonía puede sospecharse por malestar general, anorexia o confusión. La taquicardia y la taquipnea son frecuentes, pero puede no haber fiebre. La tos puede ser leve y no asociarse con esputo purulento abundante, en especial en pacientes deshidratados.

La tuberculosis puede manifestarse en forma diferente en los ancianos con enfermedades concomitantes. Los síntomas pueden ser inespecíficos (p. ej., fiebre, debilidad, confusión, anorexia). La tuberculosis pulmonar puede generar menos síntomas respiratorios (p. ej., tos, producción abundante de esputo, hemoptisis) que en los pacientes más jóvenes.

Los ancianos pueden presentar infecciones urinarias sin fiebre. Estos pacientes pueden no informar disuria, polaquiuria ni tenesmo vesical, sino mareos, confusión, anorexia, fatiga o debilidad.

Otros problemas que aparecen de manera diferente en los ancianos son el alcoholismo, los efectos adversos de fármacos, la depresión, la embolia pulmonar, las infecciones sistémicas y la angina inestable.