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Evaluación médica del conductor anciano

Por David B. Carr, MD, Washington University School of Medicine–Older Adult Health Center ; Peggy P. Barco, MS, BSW, OT/L, Washington University Medical School;The Rehabilitation Institute of Saint Louis

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para pacientes

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La evaluación médica del conductor anciano incluye una revisión de las enfermedades y los fármacos que pueden afectar la capacidad de conducir. Tales enfermedades pueden ser enfermedades crónicas que deterioran importantes capacidades funcionales necesarias para los conductores (p. ej., degeneración macular que disminuye la visión), o los eventos agudos que alteran la conciencia (p. ej., convulsiones, síncope). Los siguientes son algunas de las enfermedades o síndromes más comunes que se asocian con un mayor riesgo de conducción (p. ej., accidentes de tránsito, bajo rendimiento en las pruebas de carretera).

Caídas

Las caídas y los accidentes automovilísticos comparten factores causales (p. ej., compromiso de la visión, fuerza muscular, función cognitiva). El antecedente de una caída hace 1 o 2 años aumenta el riesgo de sufrir un accidente automovilístico y requiere una evaluación de la función física (ver Evaluación funcional del conductor anciano : Función física).

Cardiopatías

Las cardiopatías pueden aumentar el riesgo al conducir. Las normas generales incluyen limitación de la conducción para:

  • 1 mes después de un infarto de miocardio, una cirugía de revascularización miocárdica con circulación extracorpórea o la estabilización de síntomas de angina inestable

  • 3 meses después de una arritmia con síncope

  • 6 meses después de la colocación de un cardiodesfibrilador interno o de reanimación debido a taquicardia ventricular sostenida o a fibrilación ventricular

Sin embargo, los pacientes deben discutir estas recomendaciones específicas con su cardiólogo o médico de atención primaria.

Los pacientes con insuficiencia cardíaca grave (p. ej., insuficiencia cardíaca de clase IV, disnea en reposo o durante la conducción) no deben conducir hasta que puedan evaluarse mediante una prueba práctica mientras manejan.

Enfermedades neurológicas

Las enfermedades neurológicas también aumentan el riesgo durante la conducción. Estas incluyen:

  • Accidente cerebrovascular o ataque isquémico transitorio: los conductores que sufrieron un solo ataque isquémico transitorio deben esperar 1 mes para volver a conducir, mientras que los que experimentaron varios de estos ataques o un accidente cerebrovascular deben esperar al menos 3 meses para volver a conducir. Debe realizarse un examen físico para determinar el grado de discapacidad residual tras el accidente cerebrovascular, que puede afectar la capacidad de conducir.

  • Convulsiones: las regulaciones para los conductores con convulsiones son específicas para cada estado, pero la mayoría de los estados requieren un intervalo libre de convulsiones (en general de 6 meses) para recuperar el derecho de conducir. Los anticonvulsivos pueden controlar las convulsiones en forma adecuada en alrededor del 70% de los pacientes, aunque pueden producirse recidivas si se suspenden estos fármacos.

Enfermedad de Alzheimer o trastornos demenciales progresivos pueden eventualmente afectar todas las capacidades funcionales, incluyendo las requeridas para la conducción. Puede ser útil monitorizar a los pacientes en busca de nuevos errores de conducción que podrían atribuirse a cambios cognitivos o identificar alteraciones significativas en pruebas psicométricas (ver Evaluación funcional del conductor anciano : Función cognitiva). En estos casos se puede derivar a una evaluación en carretera o posiblemente cese de conducción.

Muchas enfermedades neurológicas (p. ej., enfermedad de Parkinson) causan discapacidad y deben controlarse mediante evaluaciones funcionales y, si es posible, con una prueba práctica en carretara.

Diabetes mellitus

La diabetes mellitus expone a un riesgo elevado debido a que el paciente puede experimentar hipoglucemia mientras maneja. Los pacientes que presentaron un episodio de hipoglucemia reciente que afectó su nivel de conciencia no deben conducir durante 3 meses o hasta revisar y corregir los factores que contribuyeron al episodio (p. ej., dieta, actividad, horarios y dosis de insulina o de hipoglucemiantes). Los cambios sensitivos en los miembros, retinopatía, o ambos asociados con diabetes también pueden afectar la capacidad de conducción.

Trastornos del sueño

Los trastornos del sueño, sobre todo el síndrome de apnea obstructiva durante el sueño, pueden causar somnolencia, que a su vez puede ocasionar accidentes, por lo cual los pacientes no deben conducir hasta la administración de un tratamiento adecuado.

Fármacos

Cuando un paciente recibe un fármaco nuevo que puede afectar la función visual, física o cognitiva, no debe conducir durante algunos días (según el tiempo requerido para alcanzar el estado estable)para asegurar que no experimenta efectos adversos.

Un gran número de fármacos puede afectar la conducción, por lo general los que tienen efectos adversos sobre el SNC (p. ej., confusión, sedación). Muchos de estos fármacos han demostrado afectar la conducción real en las pruebas de carretera o simuladores de conducción y aumentar el riesgo de accidentes de tránsito. Estos medicamentos también pueden aumentar el riesgo de caídas. A pesar de estos riesgos, muchos de estos fármacos no deben suspenderse en forma abrupta, sino que deben ser disminuidos en forma gradual.

Los fármacos que aumentan el riesgo de conducir son los siguientes

  • Antihistamínicos, benzodiazepinas, opiáceos, anticolinérgicos, hipnóticos, antihipertensivos, o antidepresivos tricíclicos: estos fármacos aumentan el riesgo durante la conducción porque pueden causar somnolencia; algunos también pueden provocar hipotensión arterial o arritmias.

  • Agonistas dopaminérgicos antiparkinsonianos (p. ej., pergolida, pramipexol, ropinirol): en ocasiones, estos fármacos causan ataques agudos de sueño, que exponen a un riesgo muy elevado de accidentes de tránsito.

  • Antieméticos (p. ej., proclorperazina) y relajantes musculares (p. ej., ciclobenzaprina): estos fármacos pueden afectar la percepción sensorial.

Los pacientes deben llevar a la consulta los envases de todos los medicamentos que consumen para ayudar a identificar los fármacos que incrementan el riesgo.

Los ancianos sufren menos accidentes de tránsito fatales relacionados con el consumo de alcohol. Un menor porcentaje de ancianos consume alcohol, pero la limitación de su consumo en ancianos es aún más importante porque la alcoholemia por gramo de alcohol consumido es mayor en esta población. Asimismo, el consumo concurrente de alcohol y otros fármacos, en particular de múltiples medicamentos en forma simultánea, compromete más las funciones cognitivas y de esta manera incrementa el riesgo de sufrir accidentes.