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Intervenciones en los conductores ancianos

Por David B. Carr, MD, Washington University School of Medicine–Older Adult Health Center ; Peggy P. Barco, MS, BSW, OT/L, Washington University Medical School;The Rehabilitation Institute of Saint Louis

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Si los ancianos con deficiencias funcionales significtivas deciden manejar menos o dejan de hacerlo, el papel del profesional sanitario es sobre todo de apoyo. Cuando la evaluación médica identifica deficiencias que pueden corregirse y los pacientes las reconocen, pero aún desean seguir conduciendo, los profesionales pueden ofrecer un tratamiento para ayudar a mejorar estas deficiencias o alteraciones. No obstante, aparte de tratar las enfermedades que afectan la capacidad de conducir, la mayoría de los profesionales no cuentan con los medios para formular o ejecutar un plan de rehabilitación; con frecuencia es necesario derivar al paciente a especialistas.

Programas de rehabilitación para la conducción

Si bien algunos conductores ancianos pueden beneficiarse con cursos para recordar los conceptos de manejo (p. ej., American Association of Retired Persons Driver Safety Program [Programa de Seguridad durante la Conducción de la Asociación Estadounidense de Personas Retiradas] disponible en www.aarp.org), la mayoría debe derivarse a un terapeuta ocupacional especializado en rehabilitación para la conducción (especialistas en rehabilitación para la conducción—para hallar un especialista de este tipo, se debe contactar a las oficinas de rehabilitación local o acceder a driving rehabilitation specialist finder o a driver rehabilitation specialist member directory). . Los especialistas en rehabilitación de conducción suelen hacer evaluaciones integrales de manejo que incluyen pruebas clínicas de la visión, habilidades motoras y cognitivas, así como evaluaciones en carretera. Durante las evaluaciones en carretera, el especialista viaja en un vehículo con el conductor para evaluar habilidades de conducción reales en diversas condiciones del tráfico. El vehículo empleado durante el examen debe estar equipado con doble comando para que el especialista pueda mantener un control seguro del automóvil (p. ej., freno del lado del pasajero). Estos especialistas también pueden ayudar mediante

  • La institución de un plan de rehabilitación diseñado específicamente para aumentar las habilidades motoras o las funciones cognitivas y la percepción en la vida cotidiana del conductor

  • La provisión de equipos para adaptarse, como una perilla de dirección para ayudar a manejar el volante con una sola mano o dispositivos más complicados como controles manuales

  • Evaluar la respuesta al plan de rehabilitación e informar a los conductores, sus familiares y el médico si las capacidades del conductor son adecuadas para continuar manejando o si se indican restricciones.

  • Proporcionar asesoramiento acerca de la movilidad o modos alternativos de transporte

En la mayoría de los estados, el costo de una evaluación de rehabilitación para la conducción no está cubierto por el seguro (Medicare o privado) y puede estar fuera del alcance.

Dejar de conducir

Si un anciano niega o no advierte sus limitaciones o si las deficiencias no responden al tratamiento, el médico deberá ser más proactivo. En estas situaciones, los médicos deben analizar con el paciente y los miembros de su familia los aspectos relevantes en relación con la seguridad durante la conducción, la posibilidad de tener que dejar de conducir, las necesidades de transporte del paciente y los recursos de transporte alternativos.

El profesional sanitario debe comparar los beneficios en la seguridad del paciente, los peatones y otros conductores con las consecuencias del aislamiento social, el deterioro del estado funcional, el compromiso de la calidad de vida y la depresión clínica. En algunos pacientes (p. ej., con demencia grave), los beneficios de dejar de conducir superan con claridad los perjuicios.

Deben explicarse las opciones de transporte alternativas, que varían de una comunidad a otra; el contacto con recursos locales como la Asociación de Alzheimer (www.alz.org) o la American Automobile Association Foundation for Traffic Safety (Fundación y Asociación Estadounidense de Automóviles para la Seguridad Vial) (seniordriving.aaa.com). Los familiares pueden encontrar publicaciones e información en línea acerca de cómo asesorar a los conductores mayores. Véase, por ejemplo, the Hartford publications y .

La pérdida del derecho a conducir puede ser relativamente devastadora en relación con el mantenimiento de la independencia. Si no es posible disponer de transporte alternativo y se afecta en forma adversa la posibilidad de mantener las actividades de la vida cotidiana, la pérdida del derecho a conducir a veces promueve la necesidad de mudarse con un miembro de la familia o a un hogar de retiro.

Notificación

Si las limitaciones funcionales del conductor o su estado médico parecen justificar que el paciente deje de conducir, los profesionales deben respetar los requerimientos de notificación del Departamento Estatal de Vehículos Automotores. Los estados tienen distintas leyes para la notificación. Todos tienen leyes de notificación voluntaria, pero algunos también tienen leyes de notificación obligatoria. (Véase la Physician’s Guide to Assessing and Counseling Older Drivers for state licensing requirements and reporting regulations,- Guía médica para la evaluación y asesoramiento del conductor anciano en relación con los requerimientos estatales para obtener la licencia y las regulaciones para la notificación- de la National Highway Traffic Safety Administration [NHTSA, Administración Nacional de Seguridad Vial en las Autopistas] en ). En la mayoría de los estados, los estatutos protegen el anonimato del profesional o le brindan inmunidad. La interconsulta legal puede ser útil cuando un consultorio o una institución comienza a desarrollar un protocolo y un procedimiento de notificación.

Antes de realizar un informe, el médico debe hablar sobre las recomendaciones para dejar de conducir directamente con el paciente y su familia en lugar de sólo completar el formulario. Los profesionales deben realizar todos los intentos posibles para persuadir al paciente para que coopere con la restricción en la conducción. Esta conversación debe incluir las razones por las cuales las limitaciones del paciente determinan que se encuentre en peligro y las que obligan al profesional a informar la situación.

En ciertos casos, los profesionales deben informar limitaciones funcionales o el estado médico del paciente a agencias estatales en contra de los deseos del paciente, y esta acción a menudo produce un impacto negativo sobre la relación médico-paciente. No obstante, la justicia puede requerir información médica si el problema del paciente para conducir puede poner en peligro la seguridad pública; los profesionales que no notifican a las autoridades apropiadas pueden ser legalmente responsables por las consecuencias futuras.