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Prevención del debilitamiento

Por James T. Pacala, MD, MS, Associate Professor and Distinguished University Teaching Professor, Family Practice and Community Health, University of Minnesota Medical School

Información:
para pacientes

El debilitamiento es la pérdida de la reserva fisiológica, que determina que el individuo sea susceptible a una discapacidad como resultado de factores estresantes menores. Las características habituales de estos pacientes son la debilidad, una menor función motora, la pérdida de peso, la consunción muscular (sarcopenia), la intolerancia al ejercicio, las caídas frecuentes, la inmovilidad, la incontinencia y las exacerbaciones frecuentes de enfermedades crónicas.

Se recomienda la práctica de ejercicio (ver Ejercicios en los ancianos) y una dieta saludable (véase Recomendaciones nutricionales para la prevención del debilitamiento) para prevenir o reducir el debilitamiento. Los ancianos que practican ejercicio aeróbico en forma regular (p. ej., caminata, natación, carrera) presentan mayor expectativa de vida y menor deterioro funcional que los sedentarios. El estado de ánimo y tal vez incluso la función cognitiva pueden mejorar. El entrenamiento de fuerza puede ayudar a incrementar la masa ósea y reducir el riesgo de caídas y fracturas. Una dieta saludable puede prevenir o disminuir el riesgo de muchas enfermedades que contribuyen al debilitamiento, como por ejemplo cáncer de mama y de colon, osteoporosis, obesidad y desnutrición; las tasas de morbimortalidad también pueden disminuir.

Recomendaciones nutricionales para la prevención del debilitamiento

Medida

Descripción

Fundamento

Dieta hipograsa

Limitar los lípidos a menos de 20 g/día en forma aproximada, con 6–10 g de grasas poliinsaturadas (proporciones equivalentes de ω-3s y ω-6s), 2 g de grasas saturadas y el resto como grasas monoinsaturadas

Algunas fuentes de aceites saludables son: pescado rico en aceites (p. ej., atún, salmón, caballa, arenque), algunos aceites vegetales (lino, canola, soja), semillas de lino y nueces

Disminución del riesgo de enfermedad cardiovascular

Reducción del Na en la dieta

El nivel óptimo de ingesta se desconoce, pero las evidencias apoyan la reducción de la ingesta a 2,3 g / día

Disminuye la tensión arterial en algunos pacientes

Dieta rica en calcio y suplementos de Ca

En los ancianos, 1.200 mg/día (la mayor parte de las dietas de los estadounidenses contiene sólo entre 500 y 700 mg/día)

Ayuda a mantener la densidad mineral ósea y reduce el riesgo de fracturas

Ingesta adecuada de vitaminas y minerales

Sobre todo a través de la ingesta de frutas y verduras

Suplemento de vitamina D (al menos 600 UI/día en personas ≤ 70, 800 IU/día en pacientes > 70), en personas que consumen una cantidad baja o promedio de calcio con la dieta

La vitamina D previene la pérdida ósea, caídas, y fracturas

También puede prevenir diversas enfermedades crónicas

Dieta rica en fibras

Se obtiene sobre todo de la ingesta de frutas, verduras y cereales

Puede prevenir el cáncer de colon

Produce un efecto beneficioso sobre la lipidemia

Ingesta moderada de alcohol

Alrededor de 30 mL (1 oz) de alcohol/día (mayor cantidad puede ser nocivo)

Puede disminuir el riesgo de enfermedad cardiovascular

Recursos en este artículo