Extraviado
Ubicaciones

Busque información sobre temas médicos, síntomas, fármacos, procedimientos, noticias y mucho más, escrita para el profesional de cuidado de la salud.

Placenta previa

Por Antonette T. Dulay, MD, Assistant Professor, Maternal-Fetal Medicine Division, Department of Obstetrics and Gynecology, The Ohio State University College of Medicine

Información:
para pacientes

La placenta previa es la implantación de la placenta sobre o cerca del orificio cervical interno. Típicalmente, ocurre un sangrado vaginal indoloro con sangre roja y brillante después de las 20 semanas de gestación. El diagnóstico se realiza con ecografía transvaginal o abdominal. El tratamiento es reposo en cama para el sangrado vaginal menor antes de las 36 semanas de gestación, y cesárea después de la semana 36 si se documenta la madurez pulmonar fetal. Si el sangrado es intenso o si el estado fetal es preocupante, está indicada la extracción quirúrgica inmediata del feto, en general por cesárea.

La placenta previa puede ser total (cubre completamente el orificio cervical interno), parcial (cubre parte del orificio interno) o marginal (en el borde del orificio cervical), o la placenta puede ser de implantación baja (dentro de 2 cm del orificio cervical pero sin llegar hasta él). La incidencia de placenta previa es de 1/200 partos. Si la placenta previa se descubre durante la primera parte del embarazo, en general se resuelve para las 28 semanas a medida que el útero se agranda.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo incluyen

  • Multiparidad

  • Cesárea previa

  • Anomalías uterinas que inhiben la implantación normal (p. ej., miomas, legrado previo)

  • Tabaquismo

  • Embarazo multifetal

  • Madre añosa

Complicaciones

Para las pacientes con placenta previa o una placenta de implantación baja, los riesgos incluyen mala presentación fetal, rotura prematura de membranas pretérmino, restricción del crecimiento fetal, vasa previa e inserción velamentosa del cordón umbilical (en el cual el extremo placentario del cordón se compone de vasos umbilicales divergentes rodeados solo por las membranas fetales. En las mujeres que han tenido una cesárea previa, la placenta previa aumenta el riesgo de placenta acreta (ver Acretismo placentario (placenta accreta)); el riesgo aumenta significativamente a medida que aumenta el número de partos por cesárea previos (de alrededor del 10% si han tenido un parto por cesárea a > 60% si han tenido > 4).

Signos y síntomas

En general, los síntomas comienzan durante la parte final del embarazo. Luego empieza un sangrado vaginal repentino e indoloro; la sangre puede ser rojo brillante y abundante, a veces incluso con shock hemorrágico. En algunas pacientes, hay contracciones uterinas con el sangrado.

Diagnóstico

  • Ecografía transvaginal

La placenta previa debe tenerse en cuenta en toda mujer con sangrado vaginal después de las 20 semanas. Si se encuentra una placenta previa, el tacto vaginal puede aumentar el sangrado, y a veces causa una hemorragia repentina y masiva; por lo tanto, si se produce un sangrado vaginal después de las 20 semanas, el examen pelviano digital está contraindicado a menos que primero se haya descartado la placenta previa mediante una ecografía.

Aunque la placenta previa es más probable que cause sangrado abundante, indoloro, de sangre de color rojo brillante más que en el desprendimiento prematuro de placenta, la diferenciación clínica aún no es posible. Así, en general se necesita la ecografía para distinguirlas. La ecografía transvaginal es un método seguro para diagnosticar una placenta previa.

Perlas y errores

  • Si el sangrado vaginal se produce después de las 20 semanas de edad gestacional, excluir placenta previa mediante ecografía antes de hacer un tacto vaginal.

En todas las mujeres con una placenta previa sintomática, está indicada la monitorización de la frecuencia cardíaca fetal. Excepto en caso de emergencia (que requiera una cesárea inmediata), debe examinarse el líquido amniótico a las 36 semanas para evaluar la madurez de los pulmones fetales y así establecer si el parto es seguro.

Tratamiento

  • Internación y el reposo en cama en el primer episodio de sangrado antes de las 36 semanas

  • Parto o cesárea si la madre o el feto se encuentran inestables o si los pulmones fetales está maduros

Para un primer episodio (evento centinela) de sangrado vaginal antes de las 36 semanas, el tratamiento consiste en internación, reposo modificado e interrupción de las relaciones sexuales, que pueden causar sangrado al iniciar las contracciones o a través del traumatismo directo. (El reposo modificado implica abstenerse de cualquier actividad que aumenta la presión intraabdominal durante un largo período de tiempo-p. ej., las mujeres deben permanecer fuera de la posición de pie la mayor parte del día.) Si el sangrado se interrumpe, en general se permite la deambulación y el alta.

Algunos expertos recomiendan usar corticoides para acelerar la madurez fetal si se cree puede ser necesario comenzar el trabajo de parto y la edad gestacional es < 34 semanas. En general, en un segundo episodio de sangrado, las pacientes son reinternadas y mantenidas en observación hasta el parto.

El parto está indicado para las siguientes causas:

  • Sangrado abundante o descontrolado

  • Resultados preocupantes en la monitorización fetal

  • Inestabilidad hemodinámica materna

  • Madurez pulmonar fetal (en general, a las 36 semanas)

Casi siempre se realiza una cesárea, pero el parto vaginal puede ser posible para las mujeres con placenta de implantación baja si la cabeza está comprimiendo efectivamente la placenta y el trabajo de parto está ya avanzado o el embarazo tiene < 23 semanas y se espera un parto rápido.

El shock hemorrágico debe tratarse (ver Shock : Shock hemorrágico). Si la madre tiene sangre Rh-negativa, es necesario administrar inmunoglobulina Rh0(D) profiláctica (ver Eritroblastosis fetal : Prevención).

Conceptos clave

  • La placenta previa es más probable que resulte en el sangrado abundante, indoloro de sangre de color rojo más brillante que en el desprendimiento prematuro de placenta, pero la diferenciación clínica aún no es posible.

  • Determinar la urgencia con que se necesita la finalización del embarazo mediante el control de la frecuencia cardíaca fetal (para detectar el sufrimiento fetal) y prueba de líquido amniótico (para evaluar la madurez pulmonar fetal).

  • Para la mayoría de los primeros episodios de sangrado antes de 36 semanas, recomendar la hospitalización, el reposo modificado, y la abstinencia de las relaciones sexuales.

  • Considerar los corticoides para acelerar la madurez pulmonar fetal si puede ser necesario el parto antes de las 34 semanas.

  • Está indicada la finalización del embarazo cuando la hemorragia es grave, la madre o el feto están inestables, o la madurez pulmonar fetal está confirmada.

Recursos en este artículo