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Trastornos que requieren cirugía durante el embarazo

Por Lara A. Friel, MD, PhD, Assistant Professor, Maternal-Fetal Medicine Division, Department of Obstetrics, Gynecology, and Reproductive Sciences, University of Texas Health - University of Texas Medical School at Houston

Información:
para pacientes

Ciertos trastornos tratados con cirugía son difíciles de diagnosticar durante el embarazo. Se requiere un nivel alto de sospecha; asumir que todos los síntomas abdominales están relacionados con el embarazo es un error.

La cirugía mayor, especialmente la intraabdominal, aumenta el riesgo de trabajo de parto pretérmino y muerte fetal. Sin embargo, la mujer embarazada y el feto toleran bien la cirugía cuando se proporciona la atención y la anestesia apropiadas (con conservación de la tensión arterial y de los niveles de oxigenación), por lo que los médicos no deben sentirse reticentes a operar; la postergación del tratamiento de una emergencia abdominal es mucho más peligrosa.

Apendicitis

La apendicitis puede aparecer durante el embarazo, pero es más común inmediatamente después del parto. Como el apéndice se eleva en el abdomen a medida que el embarazo progresa, el dolor y la defensa abdominal pueden no aparecer en el sitio clásico en el cuadrante inferior derecho, y el dolor puede ser más leve y de tipo cólico, que imita un síntoma relacionado con el embarazo. Además, el recuento de leucocitos es en general un poco más alto en el embarazo, por lo que la leucocitosis es mucho menos útil que lo usual. La evaluación clíncia seriada y la ecografía con compresión graduada resultan útiles.

Como el diagnóstico muchas veces es tardío, la tasa de mortalidad por apéndice roto aumenta durante el embarazo y especialmente en el posparto. Por lo tanto, si se sospecha una apendicitis, la evaluación quirúrgica (laparoscopia o laparotomía según la etapa del embarazo) debe proceder sin postergación.

Quistes benignos de ovario

Estos quistes son comunes durante el embarazo. Los que aparecen durante las primeras 14 a 16 semanas a menudo son quistes del cuerpo lúteo, que se resuelven espontáneamente. Puede producirse una torsión anexial (ver Torsión anexial). Si no resuelve sola, puede ser necesaria una operación para desrotar el anexo o extirparlo. Después de las 12 semanas, el quiste puede ser difícil de palpar porque los ovarios, junto con el útero, salen de la pelvis.

Las masas ováricas se evalúan primero con ecografía (ver Masas ováricas benignas). La evaluación definitiva (p. ej., extirpación) se posterga, si es posible, hasta las 14 semanas a menos que ocurra cualquiera de las siguientes situaciones:

  • El quiste sigue agrandándose.

  • El quiste es doloroso.

  • El quiste tiene características radiográficas de cáncer (p. ej., un componente sólido, excrecencias en la superficie, tamano > 6 cm, forma irregular).

Enfermedad vesicular

Esta enfermedad aparece ocasionalmente durante el embarazo. Si es posible, el tratamiento es expectante; si la mujer no mejora, se necesita cirugía.

Obstrucción intestinal

Durante el embarazo, la obstrucción intestinal puede causar gangrena con peritonitis y morbimortalidad materna y fetal. Si la mujer embarazada tiene signos y síntomas de obstrucción intestinal y factores de riesgo (p. ej., cirugía abdominal previa, infección intraabdominal), está indicada la cirugía exploratoria inmediata.