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Trombocitosis reactiva (trombocitemia secundaria)

Por Jane Liesveld, MD, Professor, Department of Medicine, James P. Wilmot Cancer Institute, University of Rochester Medical Center
Patrick Reagan, MD, Fellow in Hematology and Medical Oncology, University of Rochester Medical Center

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La trombocitosis reactiva es un recuento elevado de plaquetas (> 450,000/μL) secundario a otro trastorno.

Algunas causas de trombocitosis incluyen

  • Trastornos inflamatorios crónicos (p. ej., AR (artritis reumatoidea), enfermedad inflamatoria intestinal, tuberculosis, sarcoidosis, granulomatosis con poliangeítis [granulomatosis de Wegener])

  • Infección aguda

  • Hemorragia

  • Deficiencia de hierro

  • Hemólisis

  • Cáncer (en particular, linfoma de Hodgkin, linfoma no Hodgkin)

  • Esplenectomía

  • Trastornos mieloprofilerativos y hematológicos (p. ej., policitemia vera, leucemia mieloide crónica, anemia sideroblática, mielodisplasia [síndrome 5q])

Asimismo, hay trombocitosis congénitas familiares, como las debidas a mutaciones del gen de trombopoyetina y del receptor de trombopoyetina. Para la trombocitosis que no es secundaria a otro trastorno, ver Trombocitemia esencial.

Por lo general, la función plaquetaria es normal. A diferencia de la trombocitemia esencial, la trombocitosis no aumenta el riesgo de complicaciones trombóticas ni hemorrágicas, a menos que el paciente presente enfermedad arterial grave o inmovilidad prolongada. En la trombocitosis secundaria, el recuento de plaquetas suele ser < 1.000.000/μL, y la causa puede ser evidente por la anamnesis y el examen físico (quizás con estudios complementarios confirmatorios). El hemograma completo y el frotis de sangre periférica ayudarán a sugerir deficiencia de hierro o hemólisis. Si la causa de la trombocitemia secundaria no es evidente, los pacientes deben ser evaluados en busca de un trastorno mieloproliferativo. Tal evaluación puede incluir estudios citogenéticos, que incluyen el cromosoma Filadelfia o el ensayo BCR-ABL, y posiblemente examen de médula ósea, especialmente en pacientes con anemia, macrocitosis, leucopenia o hepatoesplenomegalia.

El tratamiento del trastorno subyacente suele normalizar el recuento de plaquetas.