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Exposición a la radiación y contaminación

Por Jerrold T. Bushberg, PhD, DABMP, Clinical Professor of Radiology and Radiation Oncology, School of Medicine, University of California, Davis

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Las radiaciones ionizantes dañan los tejidos de muchas formas, dependiendo de factores como la dosis de radiación, la tasa de exposición, el tipo de radiación y la parte del cuerpo expuesta. Los síntomas pueden ser locales (p. ej., quemaduras) o sistémicos (p. ej., enfermedad aguda por radiación). El diagnóstico se basa en el antecedente de la exposición, los signos y síntomas y, a veces, el uso de equipos de detección de la radiación para localizar e identificar la contaminación por radionúclidos. El tratamiento se enfoca en las lesiones traumáticas asociadas, la descontaminación, medidas sintomáticas y en minimizar la exposición de los trabajadores sanitarios. Los pacientes con enfermedad aguda por radiación reciben aislamiento y apoyo de la médula ósea. los que tienen contaminación interna con ciertos radionúclidos específicos pueden recibir inhibidores de la recaptación o agentes quelantes. El pronóstico se estima en principio por el tiempo entre la exposición y el inicio de síntomas, y medirante el recuento de linfocitos durante las primeras 24 a 72 h.

Las radiaciones ionizantes son emitidas por elementos radiactivos o por fuentes artificiales como los equipos de rayos X o de radioterapia.

Tipos de radiación

La radiación incluye

  • Ondas electromagnéticas de alta energía (rayos x, rayos gamma)

  • Partículas (partículas alfa, partículas beta, neutrones)

Las partículas alfa son núcleos de helio emitidos por algunos radionúclidos de número atómico elevado (como plutonio, radio, uranio). Estas partículas no pueden penetrar en la piel más allá de una profundidad superficial (< 0,1 mm).

Las partículas beta son electrones de alta energía emitidos por el núcleo de átomos inestables (p. ej., cesio 137, yodo 131). Estas partículas pueden penetrar a mayor profundidad en la piel (1 a 2 cm) y causar daños tanto epiteliales como subepiteliales.

Los neutrones son partículas eléctricamente neutras emitidas por unos pocos radioisótopos (p. ej, californio 252) y que también se producen en las reacciones de fisión nuclear (p. ej., en los reactores nucleares); la penetración a tejidos varía desde unos pocos milímetros hasta varias decenas de centímetros, dependiendo de su energía. Ellos chocan con los núcleos de los átomos estables, lo que resulta en la emisión de protones energéticos, partículas alfa y beta, y radiación gamma.

Laradiación gamma y los rayos X son radiación electromagnética (o sea fotones) de longitud de onda muy corta que pueden penetrar profundamente en el tejido (muchos centímetros). Mientras que algunos fotones depositan toda su energía en el cuerpo, otros fotones de la misma energía sólo pueden depositar una fracción de su energía y otros pueden pasar completamente a través del cuerpo sin interactuar.

Debido a estas características, las partículas alfa y beta causan el máximo daño cuando los elementos radiactivos que las emiten se encuentran dentro del cuerpo (contaminación interna) o, en el caso de los emisores beta, directamente sobre el cuerpo; sólo se afecta el tejido que se encuentra en estrecha proximidad con el elemento. Los rayos gamma y los rayos X pueden provocar daños a una gran distancia desde la fuente y son típicamente responsables de los síndromes agudos por irradiación (SRA—ver Exposición a la radiación y contaminación : Síndromes agudos por irradiación).

Medición de la radiación

Las unidades convencionales incluyen el roentgen, el rad y el rem. El roentgen (R) es una unidad de exposición que mide la capacidad de ionización de la radiación gamma o de rayos X en el aire. La dosis de radiación absorbida (rad) es la cantidad de energía radiante absorbida por unidad de masa. Como el daño biológico por rad varía con el tipo de radiación (p. ej., es más alta para neutrones que para la radiación gamma o rayos X), la dosis en rad se corrige por un factor de calidad; la unidad de dosis resultante es el equivalente roentgen en el hombre (rem). Fuera de los Estados Unidos y en la literatura científica se usan las unidades SI (sistema internacional), en donde el rad es reemplazado por el gray (Gy) y el rem por el sievert (Sv); 1 Gy = 100 rad y 1 Sv = 100 rem. El rad y el rem (y por ende el Gy y Sv) son esencialmente iguales (o sea que el factor de calidad es igual a 1) cuando se describe la radiación gamma o beta o los rayos X.

La cantidad de radiactividad se expresa en términos del número de desintegraciones nucleares (transformaciones) por segundo. El becquerel (Bq) es la unidad SI de radiactividad; uno Bq es 1 desintegración por segundo (dps). En el sistema estadounidense, un curie es 37 mil millones de Bq.

Tipos de exposición

La exposición a la radiación puede involucrar

  • Contaminación

  • Irradiación

La contaminación radiactiva es el contacto y retención indeseada del material radiactivo, en general en forma de polvo o líquido. La contaminación puede ser

  • Externa

  • Interna

La contaminación externa se encuentra sobre la piel o la ropa, desde la cual puede caer o desprenderse con la fricción y contaminar a otras personas y objetos. La contaminación interna es material radioctivo indeseado dentro del cuerpo, el cual puede entrar por ingestión, inhalación o a través de grietas en la piel. Una vez en el cuerpo, el material radiactivo se transporta a diversos lugares (p. ej., médula ósea), donde sigue emitiendo radiación hasta que se degrada o se elimina. La contaminación interna es más dificil de eliminar. Aunque puede ocurrir con cualquier radioisótopo, históricamente la mayoría de los casos que tienen un riesgo significativo en el paciente involucran un número pequeño de radioisótopos: como fósforo-32, cobalto-60, estronio-90, cesio-137, yodo-125, radio-226, uranio-235, uranio-238, plutonio-238, plutonio-239, polonio-210 y americio-241.

Lairradiación es la exposición a la radiación pero no al material radiactivo (o sea, no implica contaminación). La exposición a la radiación puede producirse sin que la persona entre en contacto con la fuente de la radiación (p. ej., material radiactivo, máquina de rayos X). Al retirar la fuente de la radiación o desactivarla, la exposición termina. La irradiación puede afectar todo el cuerpo, lo que, si la dosis es lo suficientemente alta puede dar lugar a síntomas sistémicos y síndromes por irradiación (ver Exposición a la radiación y contaminación : Síndromes agudos por irradiación), o una pequeña parte del cuerpo (p. ej., por radioterapia), que puede producir efectos locales. Las personas no emiten radiación (es decir, no se convierten en radiactivas) después de la irradiación.

Fuentes de exposición

Las fuentes pueden ser naturales o artificial (véase el Exposición anual promedio a la radiación en los Estados Unidos).

Las personas están expuestas continuamente a niveles bajos de radiación natural (llamada radiación de fondo). La radiación de fondo proviene de la radiación cósmica y de los elementos radiactivos en el aire, el agua y el suelo. La radiación cósmica se concentra en los polos debido al campo magnético terrestre y es atennuada por la atmósfera. exposición es mayor en las personas que viven en latitudes elevadas o en la altura, y durante los vuelos en avión. Fuentes terrestres de exposición a la radiación externa se deben principalmente a la presencia de elementos radiactivos con vidas medias comparables a la edad de la tierra (~ 4500 millones años). En particular, el uranio (238U) y el torio (232Th) junto con varias docenas de su progenie radiactivo y un isótopo radiactivo de potasio (40K) están presentes en muchas rocas y minerales. Pequeñas cantidades de estos radioisótopos en los alimentos, el agua y el aire y por lo tanto contribuyen a la exposición interna ya que estos radioisótopos se incorporan invariablemente en el cuerpo. La mayoría de la dosis de radioisótopos incorporados internamente es de radioisótopos de carbono (14C) y potasio (40K), y debido a estos y otros elementos (formas estables y radiactivos) se reponen constantemente en el cuerpo por ingestión e inhalación, hay aproximadamente 7000 átomos sometidos a la desintegración radiactiva cada segundo.

La exposición interna de la inhalación de los isótopos radiactivos del radón gas noble (222Rn y 220Rn), que también se forma a partir del uranio (238U) series de desintegración, representa la mayor parte (73%) de la media de la población de los EE.UU. per cápita de origen natural dosis de radiación. Representa la radiación cósmica de 11%, los elementos radiactivos en el cuerpo de un 9%, y la radiación terrestre externa de 7%. En este país, una persona recibe una dosis efectiva de alrededor de 3 millisieverts (mSv)/año de fuentes naturales (varía de ~0,5 a 20 mSv/año). Sin embargo, en algunas partes del mundo, las personas reciben > 50 mSv/año. Las dosis de radiación natural son demasiadas bajas para causar lesiones por radiación, pueden dar como resultado un pequeño aumento en el riesgo de cáncer, aunque algunos expertos piensan que no hay riesgo incrementado.

En los Estados Unidos, las personas reciben en promedio alrededor de 3 mSv/año de fuentes de origen humano, la vasta mayoría proveniente de imágenes médicas. En una base per capita, la contribución de la exposición por la imagen médica es más alta por la TC y los procedimientos de cardiología nuclear. Sin embargo, los procedimientos de diagnóstico médico rara vez exponen al cuerpo a dosis lo suficientemente altas como para causar una lesión por radiación, aunque existe un bajo incremento teórico en el riesgo de cáncer. Las excepciones incluyen ciertos procedimientos de intervenciones prolongadas guiadas por fluoroscopia (p. ej., reconstrucción endovascular, embolización vascular, ablación por radiofrecuencia cardíaca y tumor); estos procedimientos han causado lesiones a la piel y tejidos subyacentes. La radioterapia también causan lesión en algunos tejidos normales cercanos al tejido blanco.

Una muy pequeña parte de la exposición pública promedio proviene de los accidentes radiactivos y de la lluvia radiactiva debida a pruebas de armas nucleares. Los accidentes pueden involucrar irradiación industrial, fuentes de radiografías industriales y reactores nucleares. Estos accidentes en general se producen por no respetar los procedimientos de seguridad (p. ej., saltear los circuitos de control). Las lesiones por radiación también han sido causadas por pérdidas o robo de fuentes médicas o industriales que contienen grandes cantidades de radioisótopos. Las personas que buscan atención médica para estas lesiones pueden no ser conscientes de que estaban expuestas a la radiación.

Emisiones no intencionales de material radiactivo han ocurrido, incluyendo desde la planta de Three Mile Island en Pennsylvania en 1979, el reactor de Chernobyl en Ucrania en 1986, y la planta de energía nuclear de Fukushima Daiichi en Japón en 2011. Exposición de Three Mile Island fue mínimo porque no hubo violación de la vasija de contención como ocurrió en Chernóbil y ninguna explosión de hidrógeno como ocurrió en Fukushima. Las personas que vivían dentro de 1,6 kilometros de Three Mile Island recibieron a lo sumo aproximadamente 0,08 mSv (una fracción de lo que se recibe de fuentes naturales en un mes). Sin embargo, las 115 000 personas que finalmente fueron evacuadas de la zona de la planta de Chernobyl recibieron una dosis efectiva media de unos 30 mSv y una dosis media de tiroides de alrededor de 490 mGy. Las personas que trabajan en la planta de Chernobyl en el momento del accidente recibieron dosis significativamente más altas. Fallecieron más de 30 trabajadores y rescatistas, muchos más quedaron lesionados a los pocos meses del accidente y muchos experimentaron malestares agudos de radiación. Se detectaron bajos niveles de contaminación por el accidente en otras partes de Europa, Asia e incluso (en menor extensión) en América del Norte. La exposición promedio acumulada para la población general en diversas regiones afectadas de Bielorrusia, Rusia y Ucrania en un período de 20 años después del accidente se estimó que está en alrededor de 9 mSv. El terremoto y el tsunami en Japón en 2011 condujo a la liberación de material radiactivo al medio ambiente de varios reactores de la central nuclear de Fukushima Daiichi. No hubo lesiones graves inducidas por la radiación a los trabajadores en el lugar. Entre cerca de 400.000 residentes en la prefectura de Fukushima, la dosis efectiva estimada (basada en entrevistas y modelado reconstrucción de la dosis) fue < 2 mSv para el 95% de las personas y < 5 mSv para el 99,8%. Estimaciones de la OMS fueron algo superiores a causa de supuestos intencionalmente más conservadores respecto a la exposición. La dosis efectiva en las prefecturas no inmediatamente adyacentes a Fukushima se estimó en entre 0,1 a 1 mSv, y la dosis a las poblaciones fuera de Japón fue insignificante (< 0,01 mSv).

Otro evento de contaminación significativa con radiación fue la detonación de 2 bombas atómicas sobre Japón en agosto de 1945, lo que provocó más de 110.000 muertes por traumatismo inmediato por el estallido y el calor. Un número mucho más pequeño (< 600) de exceso de muertes por cáncer inducido por la radiación se han producido durante los siguientes 60 años. La vigilancia de la salud de los sobrevivientes sigue siendo una de las fuentes más importantes de las estimaciones de riesgo de cáncer inducido por radiación.

Aunque se han informado varios casos de contaminación intencional criminal de personas, no ha ocurrido una exposición a la radiación de una población como resultado de actividades terroritas, si bien sigue siendo un motivo de preocupación. Un posible escenario es el uso de un dispositivo para contaminar un área mediante la dispersión del material radiactivo p. ej., a partir de una fuente de Cesio-137 de radioterapia desechada . Un dispositivo de dispersión de radiación (RDD) que utiliza explosivos convencionales se conoce como una bomba sucia. Otros escenarios terroristas incluyen el uso de una fuente de radiación oculta para exponer a gente desprevenida al grandes dosis de radiación, atacar reactores nucleares o instituciones que almacenen materaial radiactivo, o detonar un arma nuclear (p. ej., un dispositivo nuclear improvisado [IND], un arma robada.

Exposición anual promedio a la radiación en los Estados Unidos

Fuente

Dosis efectiva (milisieverts)

Fuentes naturales

Gas radón

2,3

Otras fuentes terrestres

0,2

La radiación solar y cósmica

0,3

Elementos naturales radiactivos internos

0,3

Subtotal

3,1

Fuentes artificiales (exposición de una persona promedio)

Radigrafías diagnósticas y medicina nuclear

3

Productos de consumo

0,1

Lluvia radiactiva por pruebas de armas

< 0,01

Industria nuclear

< 0,01

Subtotal

3,1

Exposición anual total

6,2

Otras fuentes de exposición (por exposición o procedimiento)

Viaje en avión de línea

0,001-0,014/h de vuelo

Rayos X dentales

0,005

Radiografía de tórax

0,02

Mamografía

0,4

TC de cráneo

2

TC corporal (pecho, abdomen, pelvis)

6–8

Enema de bario

8

Medicina nuclear (p. ej., gammagrafía ósea)

4.2

*Consejo Nacional de Mediciones y Protección Radiológica. Exposición a la radiación ionizante de la población de los Estados Unidos. Informe NCRP No. 160 del Consejo Nacional de Protección Radiológica y Medidas, Bethesda, MD, 2009.

Fisiopatología

La radiación ionizante puede dañar el DNA, el RNA y las proteínas en forma directa, pero más a menudo por generación de radicales libres extremadamente reactivos a través de la interacción de la radiación con las moléculas del agua intracelular. Grandes dosis de radiación ionizante provocan la muerte celular, mientras que dosis más bajas interfieren con la proliferación celular. El daño de los otros componentes de la célula provocan hipoplasia progresiva, atrofia y, finalmente, fibrosis.

Factores que afectan la respuesta

La respuesta biológica a la radiación varía con

  • Radiosensibilidad tisular

  • Dosis

  • Duración de la exposición

  • La edad del paciente

Las celulas y los tejidos difieren en su radiosensibilidad. En general, las células indiferenciadas y aquellas que tienen altas tasas mitóticas (p. ej., las células madre, las células cancerosas) son particularmente vulnerables a la radiación. Como la radiación provoca una depleción de las células madre en división más rápida que de las células maduras resistentes, existe un período latente entre la exposición a la radiación y el daño evidente. El daño no se manifiesta hasta que una fracción significativa de las células maduras muere por envejecimiento natural y, debido a la pérdida de células madre, no son reemplazadas.

La sensibilidad celular en orden descendente aproximado de más a menos sensibles son

  • Células linfoides

  • Células germinales

  • Células de la médula ósea en proliferación

  • Células del epitelio intestinal

  • Células madre epidérmicas

  • Células hepáticas

  • Células del epitelio de los alvéolos pulmonares y las vías biliares

  • Células del epitelio renal

  • Células endoteliales (pleura y peritoneo)

  • Células de tejido conjuntivo

  • Células óseas

  • Células musculares, cerebrales y de la médula espinal

La gravedad de la lesión por radiación depende de la dosis y el tiempo de exposición. Una única dosis rápida es más dañina que la misma dosis administrada a lo largo de semanas o meses. La respuesta también depende de la fracción de la superficie corporal expuesta. La enfermedad significativa es segura y la muerte es posible después de la irradiación corporal con > 4,5 Gy en un tiempo corto; sin embargo, pueden tolerarse bien decenas de Gy cuando se administran durante un período prolongado en una zona pequeña de tejido (p. ej., en el tratamiento del cáncer).

Otros factores pueden incrementar la sensibilidad a la lesión por radiación. Los niños son más susceptibles porque tienen tasas de proliferación celular más altas. Las personas homocigotas para el gen de la ataxia-telangiectasia tienen una mayor sensibilidad al daño por irradiación. Trastornos como los del tejido conectivo y la diabetes, pueden aumentar la sensibilidad a la lesión por radiación. Los agentes quimioterápicos también pueden aumentan la sensibilidad.

Cáncer y teratogenicidad

El daño genético a las células somáticas puede producir una transformación maligna, y el daño a las células germinales eleva la posibilidad teórica de defectos genéticos transmisibles.

La exposición extendida por todo el cuerpo a 0,5 Gy se estima que aumenta un riesgo global promedio de mortalidad por cáncer de un adulto desde aproximadamente un 22% hasta alrededor de un 24,5%, un incremento del 11% del riesgo relativo pero el riesgo absoluto sólo lo hace un 2,5%. La posibilidad de desarrollar cáncer debido a las dosis encontradas comúnmente (o sea, de la radiación de fondo y de los estudios por la imagen)—(ver Riesgos de la radiación médica) es mucho menor y puede ser cero. Las estimaciones de aumento del riesgo de cáncer inducido por radiación como resultado de las dosis bajas típicamente experimentados por las personas en las proximidades de incidentes de reactores tales como Fukushima se han hecho mediante la extrapolación hacia abajo desde efectos conocidos de dosis mucho más altas. El muy pequeño efecto teórico resultante se multiplica por una gran población para dar lo que puede parecer una relación con el número de muertes por cáncer adicionales. La validez de estas extrapolaciones no se puede confirmar porque el incremento hipotético en riesgo es demasiado pequeño para ser detectado en estudios epidemiológicos, y no se puede excluir la posibilidad de que no haya mayor riesgo de cáncer debido a esta exposición.

Los niños son más susceptibles porque tienen un mayor número de futuras divisiones celulares y una espectativa de vida mucho más larga durante la cual puede manifestarse el cáncer. La TC del abdomen hecho en un niño de 1 año de edad, se estima que aumentará el riesgo absoluto de vida estimado del niño de desarrollar cáncer en aproximadamente 0,1%. Los radioisótopos que se incorporan en tejidos especiales son potencialmente carcinógenos en esos sitios (p. ej.,el accidente del reactor de Chernobyl resultó en la captación de yodo radioactivo debido al consumo de leche contaminada, y posterior exceso de cáncer de tiroides se produjo entre los niños expuestos).

El feto es extremadamente susceptible al daño por dosis altas de radiación. Sin embargo, a dosis < 100 mGy, efectos teratogénicos es poco probable. El riesgo fetal por irradiación a las dosis típicas de los estudios por imágenes a las que son sometidas normalmente las mujeres embarazadas es muy pequeño en comparación con el riesgo global de defectos en el momento del nacimiento (de 2 a 6% observables en el nacimiento) y el beneficio potencial diagnóstico del exámen. El aumento del riesgo de desarrollar cáncer como resultado de la exposición a la radiación en el útero es aproximadamente la misma que la de la radiación la exposición de los niños, que es aproximadamente de 2 a 3 veces el riesgo de adulto 5%/Sv.

Los riesgos potenciales de exposición a la radiación obliga a brindar consideración cuidadosa a la necesidad de (o alternativas a) los estudios por imagen que implican radiación, la optimización de la exposición a la radiación para el hábito corporal y cuestión clínica, y la atención a la utilización de los procedimientos adecuados de protección radiológica, especialmente en niños y mujeres embarazadas.

Se ha demostrado que el daño para las células reproductoras causa anomalías congénitas en la progenie de animales irradiados. Sin embargo, no se han encontrado efectos hereditarios en niños de seres humanos expuestos a la radiación, los niños sobrevivientes de la bomba atómica de Japón o los niños de sobrevivientes de cáncer tratados con radioterapia. La dosis media a los ovarios era ~ 0,5 Gy y los testículos 1,2 Gy.

Signos y síntomas

Las manifestaciones clínicas dependen de si la exposición a la radiación afecta todo el cuerpo (síndrome agudo por irradiación) o está limitada a una pequeña zona del cuerpo (lesión focal por irradiación).

Síndromes agudos por irradiación

Después de que el cuerpo entero, o una parte importante del cuerpo recibe altas dosis de radiación penetrante, aparecen varios síntomas distintivos:

  • Síndrome cerebrovascular

  • Sindrome gastrointestinal (GI)

  • Síndrome hematopoyético

Estos síndromes tienen 3 fases diferentes:

  • Fase prodrómica (0 minutos hasta 2 días después de la exposición): puede haber obnubilación y síntomas gastrointestinales (náuseas, anorexia, vómito, diarrea).

  • Fase latente asintomática (0 horas hasta 21 días después de la exposición).

  • Fase de enfermedad sistémica franca (horas hasta > 60 días después de la exposición): la enfermedad se clasifica según el principal órgano afectado.

Cuál síndrome se desarrolla, su gravedad y cuán rápidamente progresa dependen de la dosis de radiación (véase Efectos de la irradiación corporal a partir de radiación externa o absorción interna). Los síntomas y el tiempo de evolución son bastante consistentes con la dosis de radiación administrada, por lo que pueden utilizarse para estimar la exposición.

El síndrome cerebrovascular, la manifestación dominante de las dosis extremadamente altas de radiación corporal (> 30 Gy), es siempre mortal. El pródromo aparece dentro de los pocos minutos y una hora después de la exposición. La fase latente es corta o no existe y el paciente presenta temblores, convulsiones, ataxia, edema cerebral y muerte en horas o 1 o 2 días.

El síndrome gastrointestinal es la manifestación dominante después de dosis corporales de entre 6 a 30 Gy. Los síntomas prodromicos, a menudo muy marcados, aparecen entre 2 a 12 horas y resuelven en 2 días. Durante el período de latencia de 4 a 5 días, mueren las células de la mucosa gastrointestinal y después aparecen náuseas persistentes, vómitos y diarrea, que provocan deshidratación y desequilibrio electrolíticos, disminución del volumen plasmático y colapso vascular. También puede producirse una necrosis intestinal, que predispone a la perforación intestinal, la bacteremia y la sepsis. La muerte es frecuente. Los pacientes que reciben> 10 Gy pueden tener síntomas cerebrovasculares (lo que sugiere una dosis letal). Los sobrevivientes también tienen un síndrome hematopoyético.

El síndrome hematopoyético es la manifestación dominante después de dosis corporales de 1 a 6 Gy y consiste en una pancitopenia generalizada. El pródromo leve puede comenzar después de 1 a 6 horas y dura entre 24 a 48 horas. Las células de la médula ósea se ven inmediatamente afectadas, pero las células sanguíneas maduras en circulación no lo son. Los linfocitos circulantes son una excepción, y la linfopenia puede ser evidente en cuestión de horas a días posteriores a la exposición. A medida que las células en circulación mueren por envejecimiento, no son reemplazadas en número suficiente y se produce una pancitopenia. Así, los pacientes permanecen asintomáticos durante un período de latencia de hasta 4-5 semanas después de una dosis de 1 Gy en la medida que el impedimento de la hematopoyesis progrese. El riesgo de infecciones aumenta como resultado de la neutropenia (más prominentes a las 2 a 4 semanas) y del descenso de la producción de anticuerpos. Las petequias y la hemorragia de las mucosas son consecuencia de la trombocitopenia, que se desarrolla dentro de las 3 a 4 semanas y que puede persistir meses. La anemia aparece lentamente porque los eritrocitos preexistentes tienen una vida más prolongada que los leucocitos y las plaquetas. Los sobrevivientes tienen una mayor incidencia de cánceres inducidos por radiación, incluidas las leucemias.

Efectos de la irradiación corporal a partir de radiación externa o absorción interna

Fase del síndrome

Características

Dosis (Gy)*,†

1–2

2–6

6–8

8–30

> 30

Pródromo

Incidencia de náuseas y vómitos

5–50%

50–100%

75–100%

90–100%

100%

Tiempo hasta el inicio de las náuseas y los vómitos después de la exposición

2–6 h

1–2 h

10–60 min

< 10 min

Minutos

Duración de las náuseas y los vómitos

< 24 h

24–48 h

< 48 h

< 48 h

N/A (pacientes que mueren en < 48 h)

Gravedad e incidencia de la diarrea

Ninguna

Ninguna a leve (< 10%)

Elevada (> 10%)

Elevada (> 95%)

Elevada (100%)

Tiempo de inicio de la diarrea después de la exposición

3–8 h

1–3 h

< 1 h

< 1 h

Gravedad e incidencia de la cefalea

Escasa

De leve a moderada (50%)

Moderada (80%)

Grave (80–90%)

Grave (100%)

Tiempo hasta el inicio de la cefalea después de la exposición

4–24 h

3–4 h

1–2 h

< 1 h

Gravedad de la fiebre

Afebril

Moderado aumento

Moderado a grave

Grave

Grave

Incidencia de la fiebre

10–100%

100%

100%

100%

Tiempo hasta el inicio de la fiebre después de la exposición

1–3 h

< 1 h

< 1 h

< 1 h

Función del SNC

Sin deterioro

Deterioro cognitivo de 6–20 h

Deterioro cognitivo de > 24 h

A dosis altas, incapacitación rápida

Puede haber intervalos de lucidez de varias horas

Ataxia

Convulsiones

Temblores

Letargo

Período latente

Sin síntomas

28–31 días

7–28 días

< 7 días

Ninguno

Ninguno

Enfermedad manifiesta

Manifestaciones clínicas

Leucopenia de leve a moderada

Cansancio

Debilitamiento

Leucopenia de moderada a grave

Púrpura

Hemorragias

Infecciones

Depilación después de 3 Gy

Leucopenia grave

Fiebre alta

Diarrea

Vómitos

Mareo y disorientatción

Hipotensión

Alteraciones electrolíticas

Náusea

Vómitos

Diarrea grave

Fiebre alta

Alteraciones electrolíticas

Shock

N/A (los pacientes mueren en< 48 h)

Síndrome del órgano dominante

Hematopoyético

Hematopoyético

GI (células de la mucosa)

GI (células de la mucosa)

SNC

Hospitalización

Observación ambulatoria

Recomendado a necesario

Urgente

Tratamiento paliativo (sólo sintomático)

Tratamiento paliativo (sólo sintomático)

Mortalidad aguda sin atención médica

0–5%

5–100%

95–100%

100%

100%

Mortalidad aguda con atención médica

0–5%

5–50%

50–100%

100%

100%

Muerte

6–8 semanas

4–6 semanas

2–4 semanas

2 días–2 semanas

1–2 días

*1 rad = 1 cGy; 100 rad = 1 Gy.

La irradiación corporal de hasta ~1 Gy es poco probable que provoque síntomas.

Aunque el tiempo hasta la emesis es un método rápido y barato para estimar la dosis de radiación, debe usarse con precaución porque es impreciso y tiene una tasa alta de falsos positivos. La información adicional, como el recuento de linfocitos y los detalles de la exposición potencial, mejoran la precisión.

Adaptado de Military Medical Operations Armed Forces Radiobiology Research Institute: Medical Management of Radiological Casualties, edición 2. April 2003. Disponible en el sitio de Internet Armed Forces Radiobiology Research Institute.

La lesión cutánea por radiación es el daño en la piel y el tejido subyacente debido a de dosis de radiación aguda de tan sólo 3 Gy (véase Lesiones locales por radiación*). La lesión cutánea por radiación puede producirse con un síndrome agudo por irradiación o con exposición focal de la radiación y varía de eritema transitorio leve a necrosis. Los efectos retardados (> 6 meses después de la exposición) incluyen hiperpigmentación e hipopigmentación, fibrosis progresiva y telangiectasia difusa. La piel delgada atrófica puede dañarse fácilmente por un traumatismo mecánico leve. La piel expuesta tiene un mayor riesgo de carcinoma de células escamosas. En particular, debe considerarse la posibilidad de exposición a la radiación cuando los pacientes presentan quemadura de piel dolorosa que no cicatriza, sin antecedente de lesión térmica.

Lesión focal

La radiación en la cercanía de cualquier órgano puede producir reacciones adversas tanto agudas como crónicas (véase Lesiones locales por radiación*). En la mayoría de los pacientes, estas reacciones adversas son consecuencia de una irradiación terapéutica (ver Modalidades de tratamiento oncológico : Radioterapia). Otras fuentes comunes de exposición incluyen contacto inadvertido con irradiadores de alimentos inseguros, equipos de radioterapia, equipos de difracción de rayos X y otras fuentes médicas o industriales de radiación capaces de producir altas dosis. Además, la exposición prolongada a los rayos X, durante ciertos procedimientos intervencionistas realizados bajo guía fluoroscópica puede resultar en CRI. Las úlceras o llagas inducidas por radiación pueden requerir meses a años para desarrollarse completamente. Los pacientes con CRI greve tienen dolor severo ya menudo requieren intervención quirúrgica.

Lesiones locales por radiación*

Tejido expuesto

Efectos adversos

Cerebro

Cardiovascular

Dolor torácico, pericarditis por radiación, miocarditis por radiación

Piel

Dosis 2-4 Gy: eritema transitorio

Dosis 4–5 Gy: Eritema transitorio, depilación temporaria (dentro de las 2–3 semanas de exposición hasta > ~4 Gy)

Dosis 5-10 Gy: eritema prolongado, posiblemente, la depilación permanente, descamación seca (con exposiciones en el extremo superior del rango)

Dosis 10–15 Gy: descamación seca (dentro de las 2–8 semanas de exposición)

Dosis15–20 Gy: descamación húmeda (dentro de las 2–4 semanas de exposición)

Dosis 15–25 Gy: formación de ampollas (dentro de las 2-3 semanas de exposición)

Dosis > 20 Gy: ulceración (dentro de las 2-3 semanas de exposición)

Dosis > 25 Gy: necrosis (> 3 semanas después de la exposición)

Gónadas

Disminución de la espermatogénesis, amenorrea, disminución de la libido

Dosis umbral (~ 1% de incidencia) de esterilidad:

  • Testículos:> 6 Gy, inicio ~ 3 semanas

  • Ovarios > 3 Gy, inicio <1 sem

Cabeza y cuello

Mucositis, odinofagia, carcinoma de tiroides

Musculoesquelético

Miopatía, cambios neoplásicos, osteosarcoma

Ocular

Dosis > ~ 0,5 Gy: cataratas (después de ~ 20 años período de latencia; cuanto mayor sea la dosis y el más joven de la edad en la exposición, más corto es el período de latencia)

Pulmonar

Neumonitis aguda

Exposición fraccionado> 30 Gy: A veces fatal (LD50 ~> 10 Gy exposición única dosis alta)

Fibrosis pulmonar

Renal

Descenso de la tasa de filtrado glomerular, reducción de la función tubular renal

Dosis altas (después de período de latencia de 6 meses–1 año): proteinuria, insuficiencia renal, anemia, hipertensión

Dosis acumulativa > 20 Gy en < 5 semanas: radiación, fibrosis, insuficiencia renal oligúrica

Médula espinal

Dosis > 50 Gy: mielopatía

Fetal

Restricción del crecimiento, malformaciones congénitas, errores congénitos del metabolismo, cáncer, muerte fetales

Dosis < 0,1 Gy: sin efecto significativo

Riesgo futuro de cáncer casi lo mismo que la exposición de un niño: ~ 10-15% por Gy

*Típicamente, debido a la radioterapia.

LD50 = Dosis esperada a ser fatal para 50% de los pacientes.

Diagnóstico

  • Síntomas, gravedad y latencia de síntomas

  • Recuento seriado absoluto de linfocitos y concentraciones de amilasa sérica.

El diagnóstico se alcanza por el antecedente a la exposición, los signos y síntomas y los análisis de laboratorio. El inicio, el tiempo de evolución y la gravedad de los síntomas pueden ayudar a determinar la dosis de radiación y, por ende, también ayudan a seleccionar a los pacientes según sus posibles consecuencias. Sin embargo, algunos síntomas prodrómicos (p. ej., náuseas, vómitos, diarrea, temblores) son inespecíficos y deben considerarse otras causas además de la radiación. Muchos los pacientes sin suficiente exposición para causar síndromes de radiación aguda pueden presentarse con síntomas inespecíficos similares, en particular después de un ataque terrorista o el accidente de un reactor, cuando la ansiedad es grande.

Después de una exposición aguda a la radiación, debe realizarse un hemograma completo con recuento absoluto y diferencial de linfocitos y repetirse a las 24, 48 y 72 horas después de la exposición para estimar la dosis de radiación inicial y el pronósitico (véase el Relación entre el recuento absoluto de linfocitos en adultos a las 48 horas, dosis de radiación* y pronóstico). La relación entre el recuento de linfocitos y la dosis puede alterarse por un traumatismo físico, que puede desplazar los linfocitos desde sus espacios intersticiales hacia los vasos y elevar así su recuento. Este aumento relacionado con el estrés es transitorio y en general resuelve dentro de las 24 a 48 horas después del traumatismo físico. El hemograma completo se repite semanalmente para monitorizar la actividad de la médula ósea y según necesidad, dependiendo de la evolución clínica. La concentración de amilasa sérica se eleva en una forma dependiente de la dosis a partir 24 h después de la exposición significativa de radiación, por lo que las concentraciones se miden al inicio del estudio y todos los días a partir de entonces. Otras pruebas de laboratorio se realizan si es factible:

  • La concentración de proteína C reactiva (PCR): aumentos de CRP con dosis de radiación; las concentraciones son prometedoras para discriminar entre pacientes expuestos mínimamente y muy expuestos.

  • Concentración de citrulina en sangre: La disminución de las concentraciones de citrulina indican daño gastrointestinal.

  • Fms relacionadas con la sangre de tirosina quinasa-3 (FLT-3) niveles de ligando: FLT-3 es un marcador de daño hematopoyético.

  • IL-6: el marcador aumenta con dosis más altas de radiación.

  • Prueba de factor estimulante de colonias de granulocitos cuantitativa (G-CSF): Los niveles se incrementan con dosis más altas de radiación.

  • Los estudios citogenéticos con índice de dispersión por encima: se utilizan estos estudios para evaluar la exposición del cuerpo parcial.

Relación entre el recuento absoluto de linfocitos en adultos a las 48 horas, dosis de radiación* y pronóstico

Recuento absoluto más bajo de linfocitos (células/mL)

Dosis de radiación (Gy)

Pronóstico

>1.500 (adultos normales)

0,4

Excelente

1.000–1.499

0,5–1,9

Bueno

500–999

2,0–3,9

Razonable

100–499

4,0–7,9

Escaso

< 100

8,0

Casi siempre mortal

*Irradiación corporal total (dosis aproximada).

Los niños normalmente tienen recuentos más altos que disminuyen con la edad a partir de una media de 4.600/mL a 0–2 años hasta 3.100/mL a los 2–6 años, y hasta 2.300/mL a 7–17 años.

Adaptado de Mettler FA Jr, Voelz GL: Major radiation exposure—what to expect and how to respond. New England Journal of Medicine 346:1554–1561, 2002.

Contaminación

Cuando se sospecha una contaminación, todo el cuerpo debe ser examinado con un contador de Geiger-Muller de ventana angosta para identificar el sitio y la extensión de la contaminación externa. Además, para detectar una posible contaminación interna se toman muestras con unos hisopos humedecidos de las fosas nasales, los oídos, la boca y las heridas, que después se analizarán con el contador. También hay que estudiar la radiación en orina, heces y vómitos si se sospecha contaminación interna.

Pronóstico

Sin tratamiento médico, la LD50/60 (dosis letal esperada para el 50% de los pacientes en 60 días) de la radiación corporal total es de aproximadamente 3 Gy; una exposición de 6 Gy casi siempre es mortal. Cuando la exposición es < 6 Gy, la supervivencia es posible y está inversamente relacionada con la dosis total. El tiempo hasta la muerte también es inversamente proporcional a la dosis. La muerte se produce en horas o algunos días en el síndrome cerebrovascular y, habitualmente, dentro de los 2 días hasta varias semanas en pacientes con síndrome gastrointestinal. En aquellos con síndrome hematopoyético, la muerte ocurre dentro de las 4 a 8 semanas debido a una infección o hemorragia masiva. Los pacientes expuestos a dosis corporales masivas < 2 Gy deben recuperarse completamente antes de un mes, aunque pueden aparecer secuelas a largo plazo (p. ej., cáncer).

Con la atención médica, la LD50/60 es 6 Gy. Ocasionalmente los pacientes han sobrevivido hasta con 10 Gy. Las enfermedades asociadas graves, las lesiones y las quemaduras empeoran el pronóstico.

Tratamiento

  • Primero, el tratamiento de lesiones traumáticas graves o trastornos médicos que amenazan la vida

  • Minimización de la exposición y la contaminación por radiación del personal sanitario

  • Tratamiento de la contaminación interna y externa

  • A veces, medidas específicas para radionúclidos particulares

  • Cuidados sintomáticos

La exposición a la radiación puede estar acompañada por lesiones físicas (p. ej., por quemaduras, estallido o caída) El traumatismo asociado es una amenaza más inmediata para la vida que la exposición a la radiación y debe tratarse urgentemente (ver Abordaje del paciente traumatizado : Evaluación y tratamiento). La reanimación de un traumatizado con lesiones graves tiene prioridad por sobre la descontaminación y no debe retrasarse por esperar los equipos y el personal especializado para manejo de la radiación. Las precauciones universales estándares, como se utilizan habitualmente en la atención del politraumatizado, protegen de manera adecuada al equipo de reanimación.

En el sito de Internet US Department of Health and Human Services Radiation Event Medical Management se encuentra disponible información confiable sobre los principio de las lesiones por radiación, incluyendo su manejo. Esta información puede descargarse a un ordenador personal o un asistente digital en caso de que la conectividad a Internet se pierda durante un incidente por radiación.

Preparación

La Comisión Conjunta obliga a todos los hospitales a tener protocolos y a formar al personal para enfrentarse a la contaminación por materiales peligrosos, incluidos los radiactivos. Idemtificar la contaminación por radiación en un paciente obliga a su aislamiento en una zona específica designada (si es práctico), su descontaminación y la notificación al oficial de seguridad para radiaciones del hospital, al personal de salud pública, a los equipos que trabajan con materiales peligrosos y a las agencias de seguridad del estado según proceda para investigar el origen de la fuente de radiactividad.

Las superficies sobre las cuales se va a tratar al paciente pueden cubrirse con una lámina de plástico para facilitar la descontaminación Esta preparación no debe tener prioridad sobre la prestación de los procedimientos de estabilización médicos. Los botes para residuos (etiquetados con "Precaución, material radiactivo"), los contenedores de muestras y los contadores de Geiger deben estar siempre a mano. Todo equipo que haya entrado en contacto con la habitación o con el paciente (incluido el equipo de la ambulancia) debe mantenerse aislado hasta que se verifique la ausencia de contaminación. Una excepción es una situación con una gran cantidad de víctimas, durante la cual el equipamiento crítico ligeramente contaminado como helicópteros, ambulancias, salas de urgencias e instalaciones de rayos X, TC y equipamiento quirúrgico, debe ser descontaminado con rapidez en la medida de lo posible para que retorne al servicio.

El personal involucrado en tratar o transportar al paciente debe respetar las precauciones estándares, usar cofias o gorros, máscaras, batas, guantes y cubrecalzado. El equipo utilizado debe colocarse en contenedores o bolsas especialmente rotuladas. Se deben utilizar placas con dosímetros para monitorizar la exposición a la radiación. El personal puede rotar para minimizar la exposición, y las mujeres embarazadas deben retirarse de la zona.

Como en general la mayoría de los pacientes contaminados presentan tasas de exposición bajas, es improbable que el personal médico que se ocupa de los pacientes típicos reciba dosis muy superiores al límite laboral de 0,05 Sv/año. Incluso en el caso extremo de las muertes de radiación en el accidente del reactor nuclear de Chernobyl, el personal médico que trató a esos pacientes en el hospital recibió < 0,01 Sv. Varios expertos sugieren que una dosis de hasta 0,5 Gy puede ser considera un riesgo aceptable para salvar vidas.

Descontaminación externa

La secuencia típica y las prioridades son

  • Retirar la ropa y los residuos externos

  • Descontaminar heridas antes de la piel intacta

  • Primero, limpiar las zonas más contaminadas

  • Usar un medidor de radiación para monitorizar el progreso de la descontaminación

  • Continuar con la descontaminación hasta que las zonas se encuentren por debajo de 2 a 3 veces los niveles basales de radiación o no se logre una reducción significativa entre los esfuerzos por descontaminación

La ropa debe quitarse cuidadosamente para minimizar la diseminación de la contaminación y se debe colocar en contenedores rotulados. Retirar la ropa elimina el 90% de la contaminación externa. Los objetos externos al cuerpo deben considerarse contaminados hasta su comprobación con un medidor de radiación.

Las heridas contaminadas deben descontaminarse antes que la piel intacta; se irriga con solución salina y se limpia con una gasa quirúrgica. Si después de múltiples intentos de limpieza queda contaminación residual, puede realizarse un desbridamiento mínimo de los bordes de la herida. No es necesario el desbridamiento más allá del borde de la herida, pero las esquirlas radiactivas incrustadas deben retirarse y colocarse en contenedores de plomo.

De ser necesario, se pueden realizar consultas durante las 24 horas en el Department of Energy Radiation Emergency Assistance Center/ Training Site (REAC/TS) al (865) 576-1005 y en orise.orau.gov/reacts/ o en los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) al (770) 488-7100 y en http://www.bt.cdc.gov/radiation/.

La piel contaminada y el pelo se lavan con agua tibia y un detergente suave hasta que las mediciones de radiación indiquen niveles < 2 a 3 veces la radiación basal normal o hasta que los sucesivos lavados no reduzcan significativamente los niveles. Durante el lavado, todas las heridas se cubren para prevenir la introducción del material radiactivo. Debe frotarse firmemente, pero sin provocar abrasiones en la piel. Hay que prestar especial atención a las uñas y los pliegues cutáneos. El pelo que permanece contamindado se retira cortándolo con tijeras o navajas eléctricas; no debe afeitarse. Inducir la sudoración (p. ej., al colocar un guante de goma en una mano contaminada) ayuda a eliminar la contaminación cutánea residual.

Las quemaduras se enjuagan suavemente porque si se friegan puede las heridas pueden agravarse. Los cambios de vendajes posteriores ayudan a eliminar la contaminación residual.

La descontaminación no es necesaria para pacientes que han sido irradiados por una fuente externa y no están contaminados.

Descontaminación interna

El material radiactivo ingerido debe ser eliminado rápidamente induciendo el vómito o mediante lavados si la exposición es reciente. Para la contaminación oral, está indicado utilizar enjuagues bucales frecuentes con solución salina o peróxido de hidrógeno diluido. Los ojos deben descontaminarse utilizando un chorro de agua dirigido en forma directa pero lateralmente para evitar la contaminación del conducto nasolagrimal.

La urgencia y la importancia de usar medidas terapéuticas más específicas dependen del tipo y la cantidad de radionúclido, su forma química y las características metabólicas (p. ej., solubilidad, afinidad a órganos blanco específicos), la vía de contaminación (p. ej., inhalación, ingestión, heridas contaminadas) y la eficacia del método terapéutico. La decisión de tratar la contaminacíon interna requiere del conocimiento de los riesgos potenciales; se recomienda consultar con un especialista (p. ej., CDC o REAC/TS).

Los métodos actuales para eliminar los contaminantes radiactivos del cuerpo incluyen

  • Saturación del órgano blanco (p. ej., yoduro potásico [KI] para los isótopos del yodo) http://www.bt.cdc.gov/radiation/ki.asp

  • Quelación en el sitio de entrada o en los líquidos corporales seguida de excreción rápida (p. ej., dietilentriamina pentaacetato de calcio o cinc [DTPA] para el americio, el californio, el plutonio y el itrio) http://www.bt.cdc.gov/radiation/dtpa.asp

  • La aceleración del ciclo metabólico del radionúclido por dilución de isótopos (p. ej., agua para el hidrógeno-3)

  • Precipitación del radioisótopo en la luz intestinal seguida por la excreción fecal (p. ej., soluciones de fosfato de aluminio o calcio para el estroncio-90)

  • Intercambio iónico en el tubo digestivo (p. ej., azul de Prusia para el cesio-137, el rubidio-82, el talio-201)http://emergency.cdc.gov/radiation/prussianblue.asp

Como un accidente grave en un reactor nuclear libera productos de fisión al medioambiente y puede exponer a grandes grupos de personas al yodo radioactivo, se ha estudiado en gran detalle el uso de yoduro de potacio (KI) oral. El KI es > 95% efectivo cuando se administra en tiempo y dosis óptimas (1 hora antes de la exposición). Sin embargo, la efectividad de KI disminuye significativamente con el tiempo (~80% de eficacia a las 2 horas después de la exposición). El KI puede administrarse en forma de comprimidos o como una solución sobresaturada (dosis: adulto y niños > 68 kg, 130 mg; de 3 a 18 años (< 68 kg), 65 mg; 1 a 36 meses, 32 mg; < 1 mes, 16 mg). El KI es efectivo sólo para contaminación interna con yoduros radiactivos y no tiene beneficios en la contaminación interna con cualquiera de otros elementos radiactivos. La mayoría de los otros fármacos usados para la eliminación corporal de la radiación son mucho menos eficaces que el KI y sólo reducen la dosis del paciente en un 25 a 75%. Las contraindicaciones para KI incluyen alergias de yodo y ciertos desórdenes de la piel asociados con la sensibilidad de yodo (p. ej., dermatitis herpetiforme, vasculitis urticaria).

Tratamiento específico

El tratamiento sintomático se administra según necesidades y consiste en controlar el shock y la anoxia, aliviar el dolor y la ansiedad y administrar sedantes (loracepam 1 a 2 mg IV a discreción) para controlar los temblores, antieméticos (metoclopramida 10 a 20 mg IV cada 4 a 6 h; proclorperacina 5 a 10 mg IV cada 4 a 6 horas; u ondansetrón 4 a 8 mg IV cada 8 a 12 horas) para controlar el vómito, y agentes antidiarreicos (caoilín/pectina 30 a 60 mL VO con cada deposición de heces diarreicas; o loperamida 4 mg VO inicialmente, luego 2 mg VO con cada deposición de heces diarreicas) para la diarrea.

No existe un tratamiento específico para el síndrome cerebrovascular, que es siempre mortal; el tratamiento debe lograr la máxima comodidad del paciente.

El síndrome gastrointestinal se trata con una reposición agresiva de líquidos y electrolitos. Debe iniciarse la nutrición parenteral para promover el reposo intestinal. Si el paciente tiene fiebre, se comienza inmediatamente con antibióticos de amplio espectro (p. ej., imipenem 500 mg IV cada 6 horas). El shock séptico por una infección grave sigue siendo la causa más probable de muerte.

El tratamiento del síndrome hematopoyético es similar al de la hipoplasia y pancitopenia medular por cualquier causa. Deben transfundirse productos de la sangre para tratar la anemia y la trombocitopenia y administrarse factores de crecimiento hematopoyético (factor estimulante de las colonias de granulocitos y macrófagos) y antibióticos de amplio espectro para tratar la neutropenia y la fiebre neutropénica, respectivamente (ver Neutropenia : Tratamiento). Los pacientes con neutropenia también deben ponerse en aislamiento inverso. Con dosis de radiación corporal totales > 4 Gy, la probabilidad de recuperación de la médula ósea es baja y deben administrarse factores de crecimiento hematopoyéticos lo más rápidamente posible. Los trasplantes de células madre han tenido un éxito limitado, pero deben considerarse cuando la exposición sea > 7 a 10 Gy (ver Trasplante de células madre hematopoyéticas).

Las citocinas pueden ser útiles los corticoides. Los medicamentos y las dosis recomendadas son

  • Filgrastim (G-CSF) 2,5 a 5 mcg / kg sc una vez / día o el equivalente (de 100 a 200 mcg / m2 sc una vez / día)

  • Sargramostim (granulocitos y macrófagos factor estimulante de colonias [GM-CSF]) de 5 a 10 mcg / kg sc una vez / día o 200 a 400 mcg / m2 sc una vez / día

  • El pegfilgrastim (pegilado G - CSF) 6 mg sc una vez

Las llagas o úlceras inducidas por radiación que no cicatrizan satisfactoriamente pueden ser reparadas con injertos de piel u otros procedimientos quirúrgicos.

Además de la monitorización periódica para detectar la aparición de signos de enfermedad (p. ej., examen ocular en busca de cataratas o estudios de función tiroidea en busca de enfermedad), no existe ninguna monitorización ni tratamiento específico para las lesiones orgánicas concretas o el cáncer.

Prevención

La protección contra la exposición a la radiación se realiza evitando la contaminación con material radiactivo y al minimizar el tiempo de exposición, aumentando la distancia desde la fuente y proporcionando un blindaje. Durante los procedimientos que involucran radiación ionizante y en especial durante la radioterapia contra el cáncer, las partes más susceptibles del cuerpo (p. ej., gónadas, tiroides, mamas femeninas) que no están siendo tratadas deben protegerse con delantales de plomo.

Aunque la protección del personal con delantales de plomo o escudos transparentes disponibles comercialmente en efecto reducen la exposición a los rayos X de baja energía dispersados en los estudios de imágenes diagnósticos e intervensionistas, estos delantales y escudos son casi inútiles para reducir la exposición a los rayos gamma de alta energía producidos por los radioisótopos que pueden usarse para un incidente terrorista o liberarse en un accidente de una planta nuclear. En tales casos, las medidas que pueden minimizar la exposición incluyen respetar las precauciones estándares, iniciar los esfuerzos de la descontaminación y mantener la distancia respecto de los pacientes contaminados cuando no se les esté brindado activamente atención. Todo personal que trabaja con radiactividad debe llevar dosímetros personales si están en riesgo de exposición > 10% de la máxima dosis ocupacional permitible (0,05 Sv). Dosímetros electrónicos de lectura autónomos son útiles para el control de la dosis acumulada recibida durante un incidente.

Responsabilidad pública

Después de una extensa contaminación ambiental de alto nivel por un accidente en una planta nuclear o por la liberación intencionada de material radiactivo, la exposición puede reducirse de la siguiente manera

  • Refugiarse en el lugar

  • Evacuar la zona contaminada

La mejor estrategia depende de muchos eventos específicos variables, incluyendo el tiempo transcurrido desde la liberación inicial, si la liberación se ha detenido o continúa, las condiciones climáticas, la disponibilidad de vivienda y el tipo de refugio, y las condiciones de evacuación (p. ej., tráfico, disponibilidad de transporte). El público debe seguir los consejos de los organismos locales de salud pública oficiales según se difunden por televisión o radio en cuanto a qué opción es la mejor. En caso de duda, refugiarse en el lugar es la mejor opción hasta que haya información complementaria. Si se recomienda refugio, el centro de una estructura de concreto o metálica, por encima o por debajo del suelo (p. ej., un sótano), es lo mejor.

Los mensajes coherentes y precisos de los oficiales de salud pública pueden contribuir a reducir el pánico innecesario y la cantidad de visitas a las salas de emergencias de personas con bajo riesgo, y evitar así abrumar estas salas. Dicho plan de comunicación debe desarrollarse antes de cualquier acontecimiento. También se recomienda un plan para disminuir la demanda de recursos del departamento de emergencia, proporcionando una ubicación alternativa para los primeros auxilios, descontaminación, y el asesoramiento de las personas sin problemas médicos emergentes.

Las personas que vivan dentro de los 16 km (10 millas) de una planta nuclear deben tener rápido acceso a las píldoras de KI. Estos comprimidos pueden obtenerse en las farmacias locales y en algunas agencias de salud pública.

Fármacos de prevención

Se ha demostrado que los fármacos radioprotectores, como los compuestos tioles con propiedades de depuración de radicales, reducen la mortalidad si se administran antes o en el momento de la irradiación. La amifostina es un poderoso agente radioprotector inyectable que se encuentra en esta categoría. La misma previene la xerotomía en pacientes que reciben radioterapia. Aunque los compuestos tioles son eficaces para la radioprotección, tienen efectos adversos, como hipotensión, náuseas, vómitos y reacciones alérgicas. Otros fármacos y sustancias experimentales también han mostrado aumentar las tasas de supervivencia en animales si se administran antes o durante la irradiación. Sin embargo, estos fármacos pueden ser muy tóxicos a las dosis necesarias para proporcionar protección substancial, y en la actualidad no se recomiendan.

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