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Abordaje de las lesiones deportivas

Por Paul L. Liebert, MD, Private Practice, Tomah Memorial Hospital, Tomah, WI

Información:
para pacientes

La participación en deportes siempre se asocia con riesgo de lesión.

En general, las lesiones deportivas pueden dividirse en

Muchas lesiones (p. ej., fracturas, luxaciones, traumatismos de tejidos blandos, esguinces, distensiones) no son exclusivas de la práctica de deportes, sino que pueden ser el resultado de actividades que no son atléticas o a partir de accidentes. Estas lesiones se describen en otras partes de The Manual(Ver también Fracturas, luxaciones y esguinces). Sin embargo, los atletas deben aprender cómo modificar las técnicas erróneas que predisponen a lesiones o pueden resistirse a un período adecuado de descanso para recuperarse de una lesión deportiva (trabajar a pesar del dolor).

Uso excesivo

El uso excesivo es una de las causas de lesión atlética y es el efecto acumulativo del estrés repetitivo y excesivo sobre una estructura anatómica. Se producen traumatismo de músculos, tendones, cartílago, ligamentos, bolsas, fascias y hueso en cualquier combinación. El riesgo de lesión por uso excesivo depende de interacciones complejas entre factores individuales y extrínsecos.

Los principales factores de riesgo son

  • Debilidad muscular e inflexibilidad

  • La laxitud articular

  • Lesión previa

  • Mala alineación ósea

  • Asimetrías de las extremidades

Los factores extrínsecos incluyen

  • Los errores de entrenamiento (p. ej., ejercicio sin un tiempo de recuperación suficiente, carga excesiva, entrenamiento de un grupo de músculos sin entrenar el grupo antagonista y uso extenso de los mismos patrones de movimiento)

  • Las condiciones ambientales (p. ej., correr en exceso en pistas peraltadas o por el centro de la calzada-que estresan a las extremidades de forma asimétrica)

  • Características del equipo de entrenamiento (p. ej., movimientos inusuales o poco acostumbrados, como las realizados, mientras se está en un entrenador elíptico)

Los corredores suelen sufrir lesiones por aumentar demasiado rápido la intensidad o la duración de sus sesiones. Los nadadores pueden ser los menos propensos a las lesiones por uso excesivo porque la flotabilidad tiene efectos protectores, aunque siguen estando en riesgo, particularmente en los hombros, en los que se produce la mayor parte del movimiento.

Traumatismo cerrado

Los traumatismos atléticos cerrados producen contusiones, conmociones, fracturas y otras lesiones. Por lo general, los mecanismos incluyen colisiones de impacto elevado con otros atletas o con objetos (p. ej., tacles rugby y fútbol americano, empujones hacia las costados de la pista en el hockey), caídas y golpes directos (p. ej., en el boxeo y las artes marciales).

Esguinces y torceduras

Los esguinces son lesiones a los ligamentos, y las torceduras son lesiones a los músculos. Típicamente se producen con esfuerzos súbitos e intensos, la mayoría de las veces durante la carrera, en particular con cambios de dirección súbitos (p. ej., esquivando y evitando a los competidores en el fútbol o el rugby). Estas lesiones también son frecuentes en el entrenamiento de fuerza, cuando una persona deja caer o tira de la carga rápidamente en lugar de moverse lenta y suavemente.

Signos y síntomas

Las lesiones siempre son dolorosas, las cuales varían desde leves hasta graves. Los signos físicos pueden estar ausentes o incluir una combinación de edema de tejidos blandos, eritema, calor local, sensibilidad puntual, equimosis y pérdida de movilidad.

Diagnóstico

El diagnóstico debe incluir una anamnesis y examen físico exhaustivos. La anamnesis debe centrarse en los movimientos y tensiones físicas de la actividad, lesiones anteriores, secuencia cronológica del inicio del dolor y extensión y duración del dolor antes de la actividad, durante y después de ésta. Se debe preguntar a los pacientes acerca de la exposición a los antibióticos quinolonas, que pueden predisponer a la rotura del tendón. Puede ser necesario realizar pruebas diagnósticas (p. ej., radiografías, TC, RM, gammagrafía) y la derivación a un especialista.

Tratamiento

  • Reposo, hielo, compresión, elevación

  • Analgésicos

  • Entrenamiento cruzado

  • Regreso gradual a las actividades

Reposo, hielo, compresión, elevación

El tratamiento inmediato de las lesiones deportivas agudas es reposo, hielo, compresión, elevación.

El reposo previene la producción de una lesión adicional y contribuye a reducir la inflamación.

El hielo (o una paquete frío comercial) produce vasoconstricción y reduce la hinchazón del tejido blando, la inflamación y el dolor. El hielo y los paquetes fríos no deben aplicarse directamente sobre la piel. Deben estar envueltos en un plástico o una toalla. No deben dejarse más de 20 minutos por vez. Se puede envolver un vendaje elástico alrededor de una bolsa de plástico bien cerrada que contenga hielo para mantenerlo en su lugar.

El vendaje de una extremidad lesionada con una banda elástica para compresión reduce el edema y el dolor. El vendaje no debe ser demasiado firme debido a que puede producir hinchazón en la parte distal de la extremidad.

La zona lesionada debe elevarse por encima del nivel del corazón de manera tal que la gravedad pueda facilitar el drenaje del líquido, lo cual reduce la hinchazón y, por ende, el dolor. Idealmente, el líquido drena hacia abajo desde la zona lesionada hasta el corazón (p. ej., para una lesión de la mano, el codo como así también la mano deben estar elevados). El hielo y la elevación de la extremidad lesionada deben utilizarse periódicamente durante las primeras 24 horas después de la lesión aguda.

Control del dolor

En general, el control del dolor incluye el uso de analgésicos, típicamente paracetamol o AINE. Los AINE deben evitarse en pacientes con insuficiencia renal o una historia de gastritis o úlcera péptica. Sin embargo, si el dolor persiste durante > 72 horas después de una lesión aparentemente leve, ser recomienda la consulta con un especialista. Para el dolor persistente, se indica la evaluación de lesiones adicionales o más graves. Estas lesiones se tratan según corresponda (p. ej., con inmovilización, a veces con corticoides inyectables). Los corticoides sólo deben ser administrados por un especialista y cuando sea necesario debido a que pueden demorar la cicatrización de tejidos blandos y, a veces, debilitar las lesiones de tendones y músculos. La frecuencia de las inyecciones de corticoides deben ser monitorizadas por un especialista porque, si se aplican con demasiada frecuencia, puede aumentar el riesgo de degeneración tisular y rotura de ligamentos y tendones.

Actividad

En general, los atletas y deportistas lesionados deben evitar la actividad específica que produjo la lesión hasta después de la curación. Para mejorar su condición física, pueden realizar entrenamiento cruzado (es decir, realizar ejercicios diferentes o relacionados que no producen repeticiones de la lesión ni dolor). El reinicio de la actividad completa debe ser gradual una vez que haya desaparecido el dolor. Puede ser necesario reducir la amplitud de movimiento si el dolor es intolerable en ciertos puntos de movimiento. En un inicio, el ejercicio de zonas previamente lesionadas debe ser bajo en intensidad hasta que, de manera gradual, se fortalezcan los músculos, los tendones y los ligamentos debilitados sin correr el riesgo de volver a lesionarse. Es más importante mantener una buena amplitud del movimiento, lo cual contribuye a dirigir la sangre a la zona lesionada para acelerar la cicatrización, que reasumir rápidamente la totalidad de la intensidad de entrenamiento por temor a perder el estado físico. La reanudación de la actividad plena debe ser gradual una vez que cese el dolor. Los atletas competitivos deben considerar la consulta con un profesional (p. ej., un fisioterapeuta, entrenador atlético).

Los atletas deben participar en un programa gradual para recuperar la flexibilidad, la fuerza y la resistencia. También deben sentirse psicológicamente preparados antes de volver a participar en una actividad con un redimiento completo, y pueden beneficiarse con el asesoramiento motivacional.

Prevención

El propio ejercicio ayuda a prevenir las lesiones porque los tejidos se hacen más resistentes y tolerantes a las fuerzas que experimentan durante las actividades vigorosas. En general, la flexibilidad y el acondicionamiento generalizado son importantes para todos los atletas, como medio para evitar lesiones.

El calentamiento general aumenta la temperatura muscular y hace que los músculos sean más flexibles, más fuertes y más resistentes a la lesión; también facilita la realización del trabajo muscular porque mejora la preparación mental y física. Sin embargo, el estiramiento antes del ejercicio no se ha demostrado para prevenir lesiones. A veces se piensa que el enfriamiento (p. ej., un periodo breve de esfuerzo a menor nivel inmediatamente después de ejercitarse) puede prevenir los mareos y el síncope después del ejercico aeróbico y ayudar a eliminar los subproductos metabólicos y del esfuerzo, como el ácido láctico, desde los músculos y el torrente sanguíneo. Sin embargo, los estudios no muestran que el enfriamiento disminuya la rigidez y el dolor después del ejercicio. La extracción del ácido láctico puede ayudar a disminuir el dolor muscular. El enfriamiento también ayuda a reducir la frecuencia cardíaca lenta y gradualmente hasta casi las concentraciones de ácido láctico