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El cuidado de los neonatos enfermos

Por Deborah M. Consolini, MD, Assistant Professor of Pediatrics;Staff Physician, Diagnostic Referral Division, Jefferson Medical College;Nemours/Alfred I. duPont Hospital for Children

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Surgen dificultades cuando un recién nacido prematuro o enfermo debe ser alejado de la familia después del nacimiento por su enfermedad. A veces, los padres no pueden ver al recién nacido en estado crítico durante la estabilización o pueden ser separados del bebé porque se lo traslada a un hospital diferente. Algunos recién nacidos requieren una separación prolongada de su familia debido a hospitalizaciones y tratamientos largos. Los expertos recomiendan que los equipos de transporte neonatal fomenten el contacto físico entre los padres y su lactante enfermo antes de pasar al niño al centro de atención especializada.

Muchos hospitales han reconocido la importancia de alentar el contacto entre los recién nacidos y sus familias. En la mayoría de los centros, se anima a los padres a que visiten al bebé adoptando las precauciones para minimizar el riesgo de transmisión de infecciones. Muchos hospitales tienen horarios de visita no limitados para los padres. Algunas instituciones cuentan con áreas en las que los padres pueden permanecer por períodos prolongados para estar cerca de sus hijos.

En la mayoría de los hospitales se alienta a los padres a interactuar lo más posible con el recién nacido enfermo. Ningún recién nacido, ni siquiera uno conectado a un respirador, está demasiado enfermo para que los padres no puedan verlo o tocarlo.

Asimismo, se estimula a los padres para que cuiden directamente al recién nacido, como una manera de conocerlo y de prepararse para llevarlo al hogar. Algunos hospitales aumentan el contacto entre los padres y los recién nacidos enfermos o prematuros alentando el contacto piel con piel; esto puede ayudar a los padres a sentirse más confiados a la hora de cuidar al lactante en su hogar. Los lactantes que experimentan este contacto piel con piel aumentan de peso más rápido que aquellos que no reciben estos cuidados. Las madres también pueden amamantar directamente al niño o extraerse la leche para que sea administrada por una sonda de alimentación.

Cuando un recién nacido tiene una malformación congénita, los padres deben verlo lo antes posible después del nacimiento, independientemente del estado médico. De lo contrario, pueden imaginar que el aspecto y el cuadro son mucho peores que los reales. El apoyo parental intensivo es esencial, y deben realizarse tantas sesiones de asesoramiento como sean necesarias para que los padres conozcan la enfermedad de su hijo y el tratamiento recomendado, y para que acepten psicológicamente al recién nacido. Para equilibrar la discusión de las alteraciones, el médico debe hacer hincapié en los aspectos normales del niño y sus posibilidades.

Cuando los recién nacidos mueren sin haber sido vistos ni tocados por sus padres, estos pueden sentir, más adelante, que en realidad nunca tuvieron un hijo. Tales padres han informado sentimientos de vacío exagerados y pueden presentar depresión prolongada, porque no pudieron elaborar el duelo de la pérdida de un hijo "real". Por lo general, los padres que no han podido ver o alzar a su hijo mientras estaba vivo pueden sentirse mejor a largo plazo si se les permite tocarlo, verlo o alzarlo una vez que el recién nacido ha muerto. En todos los casos, las consultas de seguimiento con el médico y un asistente social son útiles para revisar las circunstancias de la enfermedad y la muerte del niño, responder las preguntas que suelen surgir más tarde y evaluar y aliviar los sentimientos de culpa. Asimismo, el médico puede evaluar el proceso de duelo de los padres y aportar una orientación apropiada o derivarlos para apoyo más extenso si es necesario.