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Eritema infeccioso

(Quinta enfermedad, infección por parvovirus B19)

Por Mary T. Caserta, MD, Professor of Pediatrics, Division of Infectious Diseases;Attending Physician, University of Rochester School of Medicine and Dentistry;Golisano Children’s Hospital at Strong, University of Rochester Medical Center

Información:
para pacientes

El eritema infeccioso, la infección aguda por parvovirus B19, causa síntomas generales leves y un exantema eritematoso o maculopapuloso, que comienza por las mejilas y se extiende, fundalmentalmente, a las partes expuestas de los miembros. El diagnóstico es clínico y, en general, no se requiere tratamiento.

La enfermedad es causada por el parvovirus humano B19. Es más frecuente durante la primavera y suele provocar brotes localizados con intervalos de pocos años entre los niños (en particular, en aquellos de 5 a 7 años de edad). La transmisión parece tener lugar por gotitas respiratorias y por la exposición percutánea a sangre y hemoderivados, con altas tasas de infección secundaria en los contactos familiares; la infección puede cursar sin signos ni síntomas.

Fisiopatología

El parvovirus B19 causa supresión transitoria de la eritropoyesis, que es leve y asintomática, excepto en niños con hemoglobinopatías de base (p. ej., drepanocitosis) u otros trastornos de los eritrocitos (p. ej., esferocitosis hereditaria), que pueden presentar criris aplásicas transitorias. Asimismo, los niños inmunosuprimidos pueden tener viremia prolongada (que persiste de semanas a meses), con la consiguiente anemia grave (aplasia eritrocítica pura).

El eritema infeccioso puede transmitirse por vía transplacentaria y, a veces, causa muerte fetal o anemia fetal grave con edema generalizado (hidropesía fetal). Sin embargo, alrededor de la mitad de las embarazadas son inmunes, debido a infección previa. El riesgo de muerte fetal es del 2 al 6% después de la infección materna, con riesgo máximo durante la primera mitad del embarazo.

Signos y síntomas

El período de incubación es de 4 a 14 días. Las manifestaciones iniciales típicas son síntomas seudogripales inespecíficos (p. ej., febrícula, ligero malestar general). Varios días más tarde, aparece un eritema confluente, indurado, en las mejillas (aspecto de "mejilla abofeteada") y un exantema simétrico, que es más notorio en los brazos, las piernas (a menudo las superficies extensoras) y el tronco, y que suele respetar las palmas y las plantas. El exantema es maculopapuloso, con tendencia a la confluencia; forma patrones reticulares o tipo de encaje de áreas manchadas y ligeramente sobreelevadas, con región central clara, que suele ser más prominente en las zonas expuestas. En general, el exantema y toda la enfermedad duran de 5 a 10 días. Sin embargo, el exantema puede recurrir durante varias semanas, exacerbado por la luz solar, el ejercicio, el calor, la fiebre o el estrés emocional.

En los adultos, a veces provoca dolor y tumefacción articular leves (artritis no erosiva) que pueden persistir o recurrir durante semanas o meses. Unos pocos pacientes (más comúnmente niños) desarrollan síndrome papular purpúrico en guantes-y-calcetines, que causa lesiones papulares, purpúricas o petequiales limitadas a las manos y los pies y, a menudo se acompaña de fiebre y lesiones orales o genitales .

Diagnóstico

  • Evaluación clínica

El aspecto y el patrón de propagación del exantema son las únicas características diagnósticas; sin embargo, algunos enterovirus pueden causar exantemas similares. Puede descartarse la rubéola por pruebas serológicas; también son útiles los antecedentes de exposición. Las pruebas serológicas no son necesarias en los niños por lo demás sanos; sin embargo, los niños con una hemoglobinopatía o un estado inmunocomprometido conocido deben tener hemograma completo y recuento de reticulocitos para detectar la supresión hematopoyética, así como pruebas virales. En los niños con crisis aplásicas transitorias o en adultos con artropatía, la presencia de anticuerpos IgM específicos contra parvovirus B19 en la fase aguda tardía o temprana de convalecencia avala con firmeza el diagnóstico. También es posible detectar una viremia por parvovirus B19 mediante técnicas de PCR cuantitativa, que en general se utilizan en pacientes con crisis aplásicas transitorias, pacientes inmunosuprimidos con aplasia eritrocítica pura y casos de hidropesía fetal o infección congénita.

Tratamiento

  • Terapia de soporte

Sólo se requiere tratamiento sintomático. Se ha usado la inmunoglobulina IV para limitar la viremia y aumentar la eritropoyesis en pacientes inmunosuprimidos con aplasia eritrocítica pura.

Conceptos clave

  • Los niños desarrollan fiebre de bajo grado y ligero malestar seguidos varios días después por un eritema confluente indurado en las mejillas (apariencia de "mejilla abofeteada") y una erupción simétrica que es más prominente en los brazos, las piernas y el tronco.

  • Existe una supresión leve y transitoria de la eritropoyesis, que es asintomática, excepto a veces en niños con hemoglobinopatías (p. ej., drepanocitosis) u otros trastornos de los eritrocitos (p. ej., esferocitosis hereditaria) o inmunosupresión.

  • El riesgo de muerte fetal es del 2 al 6% después de la infección materna.

  • Las pruebas se realizan principalmente en niños con crisis aplásica transitoria o adultos con artropatía.

  • El tratamiento es sintomático, pero los niños inmunodeprimidos puede beneficiarse de la IV inmunoglobulina.