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Drogas y uso de sustancias en adolescentes

Por Sharon Levy, MD, MPH, Harvard Medical School;Children's Hospital, Boston

Información:
para pacientes

El consumo de sustancias entre los adolescentes varía desde la experimentación hasta los trastornos graves de consumo de sustancias (ver Drogadicción y dependencia). Las consecuencias varían desde ninguna a menores hasta las peligrosas para la vida, lo que depende de la sustancia, de las circunstancias y de la frecuencia de consumo. Sin embargo, incluso el uso ocasional puede poner los adolescentes en mayor riesgo de daño significativo, que incluye la sobredosis, los accidentes automovilísticos, los comportamientos violentos, y las consecuencias del contacto sexual (p. ej., embarazo, infecciones de transmisión sexual).

Los adolescentes consumen sustancias por varias razones:

  • Para escapar de las presiones percibidas (p. ej., de los padres o compañeros)

  • Para desafiar a la autoridad

  • Para buscar emociones y asumir riesgos

Otros factores de riesgo incluyen el escaso auto-control, la falta de vigilancia de los padres, y diversos trastornos mentales (p. ej., déficit de atención/hiperactividad [ver Trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH, TDA)] y la depresión [ver Trastornos depresivos en niños y adolescentes]). Las actitudes y los ejemplos que los padres dan en relación al consumo de alcohol, tabaco, fármacos recetados y otras sustancias son una influencia poderosa.

Sustancias específicas

Alcohol

El consumo de alcohol es muy frecuente y es la sustancia más utilizada por los adolescentes. Para el 12° grado, más del 70% de los adolescentes han probado el alcohol y casi la mitad son considerados bebedores actuales (habiendo consumido alcohol en el último mes). El consumo excesivo de alcohol también es frecuente. Casi el 90% de todo el alcohol consumido por los adolescentes se produce durante una borrachera, que los pone en riesgo de sufrir accidentes, lesiones, actividad sexual no deseada y otros resultados malos.

La sociedad y los medios de comunicación retratan a la bebida como aceptable o incluso de moda. A pesar de estas influencias, los padres pueden hacer una diferencia mediante la transmisión de expectativas claras a su adolescente en relación con la bebida, el establecimiento de límites constantemente, y el seguimiento. Por otro lado, los adolescentes cuyos familiares beben en exceso pueden pensar que este comportamiento es aceptable. Algunos adolescentes que prueban el alcohol llegan a desarrollar un trastorno por consumo de alcohol (ver Alcohol). Los factores de riesgo conocidos para desarrollar un trastorno incluyen el inicio de beber a una edad temprana y la genética. Los adolescentes que tienen un familiar con un trastorno por consumo de alcohol deben ser conscientes de su mayor riesgo.

Tabaco

Las tasas de consumo de tabaco entre los adolescentes cayeron espectacularmente en los años 1990 y 2000, pero ahora se han estancado. La mayoría de los adultos que fuman cigarrillos empiezan a fumar durante la adolescencia. Si los adolescentes no prueban los cigarrillos antes de los 19 años, es muy poco probable que se conviertan en fumadores cuando son adultos. Los niños de tan solo 10 años pueden experimentar con cigarrillos. Casi una quinta parte de noveno grado informan fumar con regularidad.

Los factores de riesgo más importantes para fumar en los adolescentes es tener padres que fuman (el factor más predictivo) o tener compañeros y modelos a seguir (p. ej., celebridades) que fuman. Otros factores de riesgo son

  • Mal rendimiento escolar

  • Comportamiento de alto riesgo (p. ej., hacer dieta en exceso, sobre todo entre niñas; peleas físicas y conducir borracho, sobre todo entre los varones; consumo de alcohol o de otras drogas)

  • Capacidad insuficiente para resolver problemas

  • Disponibilidad de cigarrillos

  • Escasa autoestima

Los adolescentes también pueden usar el tabaco en otras formas. Cerca del 3,3% de las personas de 18 años y mayores y alrededor del 7,9% de los estudiantes de secundaria usan tabaco sin humo. El tabaco sin humo puede ser masticado (tabaco de mascar), colocado entre el labio inferior y la encía (sumergir el tabaco) o inhalado por la nariz (rapé). En los Estados Unidos es relativamente raro fumar en pipa, aunque el consumo ha aumentado entre los estudiantes de secundaria y preparatoria desde 1999. El porcentaje de personas mayores de 12 años que fuman cigarros ha disminuido.

Los padres pueden ayudar a prevenir que su adolescente fume y consuma productos de tabaco sin humo por ser modelos positivos (es decir, al no fumar o masticar), discutir abiertamente los peligros del tabaco y alentar a los adolescentes que ya fuman o mascan para que dejen de fumar, lo que incluye brindarles apoyo en la búsqueda de asistencia médica en caso de necesidad (ver Abandono del hábito de fumar : Abandono del hábito de fumar en niños).

Otras sustancias

El consumo de marihuana (ver Marihuana (cannabis)) está en aumento y recientemente ha superado al consumo de tabaco. Los medicamentos con receta, en particular los analgésicos opiáceos, ansiolíticos y los estimulantes y medicamentos de venta libre, principalmente dextrometorfano (que está presente en muchos supresores de la tos), son actualmente mal utilizados por los adolescentes más que cualquier otras sustancias distintas del alcohol y la marihuana. El uso de inhalantes (ver Solventes volátiles) también es un problema, en particular entre los adolescentes de menor edad. Muchas de estas sustancias psicoactivas son adictivas, y diferir el comienzo del uso de sustancias de la adolescencia a la adultez puede prevenir los problemas agudos asociados con su consumo y reducir el riesgo de presentar durante toda la vida un trastorno por dicho consumo.

Otras sustancias de abuso, como anfetaminas y metanfetaminas, cocaína, esteroides anabólicos, opiáceos y las denominadas drogas para violación y de club (p. ej., metilendioximetanfetamina [MDMA o éxtasis], ketamina y gamma hidroxibutirato [GHB]). En 2007, alrededor del 47% de los estudiantes de 12º grado había consumido estas otras sustancias en algún momento de su vida.

Alrededor del 2% de los estudiantes de 12º grado han usado esteroides anabólicos (ver Esteroides anabólicos) en su vida. Aunque el uso de esteroides es más común entre los atletas, los no atletas no son inmunes. El uso de esteroides anabólicos se asocia con una serie de efectos adversos, que incluyen el cierre prematuro de las placas de crecimiento, lo que resulta en baja estatura permanente. Otros efectos adversos son comunes a ambos adolescentes y adultos.

Diagnóstico

  • Evaluación clínica, incluido el examen de detección de rutina

Los comportamientos que motivan la preocupación de los padres por posible abuso de sustancias incluyen

  • Encontrar drogas o parafernalia de drogas

  • Comportamiento errático

  • Depresión o cambios de humor

  • Un cambio en los amigos

  • Declinación del rendimiento escolar

  • Pérdida de interés en pasatiempos

Estudios de cribado

Los médicos deben investigar el consumo de alcohol y otras drogas en todas las consultas de mantenimiento de la salud y deben aconsejar tanto a los adolescentes como a los padres sobre el uso seguro y el control de los fármacos de venta libre y bajo receta.

El cuestionario CRAFFT es una herramienta de detección sistemática validada. Los adolescentes con ≥ 2 respuestas positivas requieren una evaluación más profunda. Los médicos preguntan a los adolescentes si ellos hacen o han hecho lo siguiente:

  • C: ¿Has viajado en un coche (Carr en inglés) conducido por alguien (incluido tú) que haya consumido alcohol o drogas?

  • R:¿Has usado alguna vez drogas o alcohol para relajarte (Relax), sentirte bien o sentirte incluido en un grupo?

  • A: ¿Has usado drogas o alcohol cuando estás solo? (Alone)

  • F: ¿Has olvidado (Forget) las cosas alguna vez que hayas consumido alcohol o drogas?

  • F: ¿Te han dicho tus amigos (Friends) o familiares que debes bajar el consumo de alcohol o drogas?

  • T: ¿Has tenido algún problema (Trouble) relacionado con el consumo de alcohol o drogas?

Detección de drogas

La detección de drogas (ver Detección de drogas) puede ser útil pero tiene muchas limitaciones. Cuando los padres exigen una detección de drogas, pueden crear un clima de confrontación que hace que sea difícil obtener una historia precisa del uso de sustancias y formar una alianza terapéutica con el adolescente. Las pruebas de detección son generalmente inmunoensayos cualitativos rápidos en la orina que se asocian con un número de resultados falsos positivos y falsos negativos. Además, la detección no puede determinar la frecuencia y la intensidad del consumo de sustancia y, en consecuencia, no permite distinguir los usuarios ocasionales de aquellos con problemas más serios. El médico debe utilizar otras medidas (p. ej., anamnesis meticulosa, cuestionarios) para identificar el grado en el que el consumo de sustancias ha afectado la vida de cada adolescente. Teniendo en cuenta estas preocupaciones y limitaciones, a menudo es útil consultar con un experto en el abuso de sustancias para ayudar a determinar si la detección de drogas se justifica en una situación dada.

Tratamiento

  • Terapia conductual adaptada para adolescentes

Por lo general, los adolescentes con un trastorno moderado o grave por consumo de sustancias se derivan para su posterior evaluación y tratamiento. En general, las mismas terapias conductuales utilizadas para los adultos con trastornos por uso de sustancias (ver Revisión sobre drogadicción y dependencia) también puede ser utilizadas para los adolescentes. Sin embargo, estos tratamientos deben adaptarse. Los adolescentes no deben ser tratados en los mismos programas que los adultos; ellos deben recibir los servicios de programas para adolescentes y terapeutas con experiencia en el tratamiento de adolescentes con trastornos por uso de sustancias.