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Mutilación genital femenina

Por Alicia R. Pekarsky, MD, Assistant Professor of Pediatrics, State University of New York Upstate Medical University, Upstate Golisano Children's Hospital

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La mutilación genital femenina se practica de manera sistemática en ciertas partes de África (en general, África Septentrional o Central), donde está profundamente arraigada como parte de algunas culturas. También se lleva a cabo en algunas partes de Oriente Medio. Se informa que se realiza porque las mujeres que experimentan placer sexual son imposibles de controlar, son rechazadas y no pueden casarse.

La edad promedio de las niñas que son mutiladas es de 7 años, y la mutilación se realiza sin anestesia. Hay cuatro tipos principales de mutilación genital femenina definida por la OMS:

  • Tipo I: clitoridectomía—eliminación parcial o total del clítoris y, en casos muy raros, sólo el pliegue de la piel que rodea el clítoris (el prepucio)

  • Tipo II: Escisión—eliminación parcial o total del clítoris y los labios menores, con o sin extirpación de los labios mayores

  • Tipo III: infibulación—estrechamiento de la abertura vaginal mediante el corte y la recolocación de los labios para crear un sello a excepción de una pequeña abertura para la menstruación y orina

  • Tipo IV: otros—todos los otros procedimientos nocivos causados a los genitales femeninos con fines no médicos (como pinchazos, perforaciones, talla [incisión], raspado y cauterización de la zona genital)

Con la infibulación, es usual dejar unidas las piernas durante semanas después del procedimiento. Tradicionalmente, las mujeres infibuladas son abiertas mediante un corte en la noche de bodas.

Las secuelas de la mutilación genital pueden consistir en hemorragia e infecciones (incluido tétanos) operatorias o posperatorias. Para las mujeres infibuladas, son posibles las infecciones urinarias o ginecológicas recurrentes y las cicatrices. Las mujeres que quedan embarazadas después de la mutilación genital femenina pueden tener una hemorragia significativa durante el parto. Las secuelas psicológicas pueden ser graves.

La mutilación genital femenina puede estar disminuyendo debido a la influencia de líderes religiosos que han hablado en contra de esta práctica y la creciente oposición en algunas comunidades.