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Colestasis neonatal

Por James W. Kendig, MD, Professor of Pediatrics, Penn State University College of Medicine ; Ursula Nawab, MD, Assistant Professor, Department of Pediatrics, Division of Neonatology, Thomas Jefferson University/Nemours

Información:
para pacientes

La colestasis es la falta de secreción de bilirrubina, que provoca hiperbilirrubinemia conjugada e ictericia. Hay numerosas causas, que se identifican mediante estudios de laboratorio, gammagrafía hepatobiliar y, en ocasiones, biopsia hepática y cirugía. El tratamiento depende de la causa.

Etiología

La colestasis (Ver también Ictericia) puede deberse a trastornos extrahepáticos o intrahepáticos, aunque hay superposición de algunos cuadros.

Extrahepáticas

El trastorno extrahepático más frecuente es la atresia biliar.

La atresia biliar es la obstrucción del árbol biliar debida a esclerosis progresiva de la vía biliar extrahepática. En la mayoría de los casos, la atresia biliar se manifiesta varias semanas después del nacimiento, probablemente después de la inflamación y la cicatrización de la vía biliar extrahepática (y, en ocasiones, intrahepática). Rara vez, está presente en recién nacidos prematuros o en recién nacidos en el momento del nacimiento. Se desconoce la causa de la respuesta inflamatoria, pero microorganismos infecciosos han sido implicados.

Intrahepáticas

Las causas intrahepáticas pueden ser infecciosas, aloinmunes, metabólicas/genéticas o tóxicas.

Las infecciones pueden causar colestasis. Las infecciones pueden ser virales (p. ej., virus herpes simple, citomegalovirus, rubéola—ver Revisión sobre infecciones neonatales), bacterianas (p. ej., bacteriemia por grampositivos y gramnegativos, infección urinaria causada por Escherichia coli—ver Introducción a las infecciones diversas en lactantes y niños) o parasitarias (p. ej., toxoplasmosis—ver Toxoplasmosis congénita). La sepsis en recién nacidos (ver Sepsis neonatal) que reciben nutrición parental también puede causar colestasis.

La enfermedad hepática aloinmune gestacional involucra el pasaje transplacentario de IgG maternal que induce un complejo de ataque a la membrana mediado por complemento que daña el hígado fetal.

Las causasmetabólicas incluyen numerosos errores innatos del metabolismo (Ver también Introducción a los trastornos hereditarios del metabolismo), tales como galactosemia, tirosinemia, deficiencia de alfa 1-antitripsina, trastornos del metabolismo de los lípidos, trastornos mitocondriales y defectos de la oxidación de ácidos grasos. Los defectos genéticos incluyen el síndrome de Alagille, la fibrosis quística y el síndrome de disfunción renal-artrogriposis-colestasis. Asimismo, hay una serie de mutaciones genéticas que interfieren con la producción y excreción normal de bilis y producen colestasis; los trastornos resultantes se denominan colestasis intrahepática familiar progresiva.

Las causastóxicas se deben principalmente al uso de nutrición parenteral prolongada en los recién nacidos muy prematuros o lactantes con síndrome de intestino corto (ver Síndrome del intestino corto).

El síndrome de hepatitis neonatal idiopática (hepatitis de células gigantes) es una enfermedad inflamatoria del hígado del recién nacido. Su incidencia ha disminuido, y se está convirtiendo en poco frecuente a medida que la mejora de los estudios de diagnóstico permite la identificación de las causas específicas de la colestasis.

Fisiopatología

En la colestasis, el trastorno primario es de la excreción de bilirrubina, lo que determina un exceso de bilirrubina conjugada en el torrente sanguíneo y disminución de las sales biliares en el tubo digestivo. Como consecuencia de la inadecuada cantidad de bilis en el tubo digestivo, hay malabsorción de grasas y vitaminas liposolubles (A, D, E y K), con la consiguiente deficiencia de vitaminas, nutrición insuficiente y retraso de crecimiento.

Signos y síntomas

Por lo general, la colestasis se manifiesta en las primeras 2 semanas de vida. Los recién nacidos presentan ictericia y, a menudo, orina oscura (que contiene bilirrubina conjugada), deposiciones acólicas y hepatomegalia. Si persiste la colestasis, el prurito crónico es frecuente, al igual que los signos y síntomas de deficiencia de vitaminas liposolubles; la progresión en los gráficos de crecimiento puede mostrar una declinación. Si el trastorno de base causa fibrosis y cirrosis hepáticas, puede sobrevenir hipertensión portal con la consiguiente distensión abdominal resultante de ascitis, dilatación de las venas abdominales y hemorragia digestiva alta secundaria a várices esofágicas.

Diagnóstico

  • Bilirrubina total y directa

  • Pruebas de funcionalidad hepática

  • Pruebas para causas metabólicas, infecciosas y genéticas

  • Ecografía del hígado

  • Gammagrafía hepatobiliar

  • En forma ocasional biopsia del hígado o de otros tejidos (p. ej., labio), colangiografía operatoria, o las pruebas genéticas

Se debe buscar una colestasis en cualquier lactante con ictericia después de las 2 semanas. El abordaje inicial debe estar dirigido a diagnosticar enfermedades tratables (p. ej., atresia biliar extrahepática, en la que la intervención quirúrgica temprana mejora el pronóstico a corto plazo).

La colestasis se detecta por el aumento de la bilirrubina total y directa. Las pruebas necesarias para evaluar mejor la función hepática son albúmina, bilirrubina sérica fraccionada, enzimas hepáticas, TP/TTP y nivel de amoníaco. Una vez confirmada la colestasis, se requieren estudios complementarios para determinar la etiología (ver Evaluación diagnóstica para colestasis neonatal) y evidencia de mala absorción (p. ej., concentraciones bajas de las vitaminas liposolubles E, D y A).

Evaluación diagnóstica para colestasis neonatal

Etiología

Estudio

Disfunción hepática

Albúmina, amoníaco, TP/TTP, AST, ALT, GGT, bilirrubina (total y directa)

Infecciones

Urocultivos, títulos para TORCH

Endocrinopatía

TSH, tiroxina

Fibrosis quística

Test del sudor

Galactosemia

Cribado neonatal, sustancias reductoras (p. ej., galactosa) en orina

Deficiencia de α1-antitripsina

Concentraciones séricas de α1-antitripsina, investigación del fenotipo de α1-antitripsina

Errores genéticos de la síntesis de ácidos biliares

Concentraciones de ácidos biliares en suero y orina

Estudios genéticos

Metabolopatías congénitas

Ácidos orgánicos en orina, amoníaco sérico, electrolitos séricos

Enfermedad hepática aloinmune

Alfa-1antitripsina, ferritina, perfil de lípidos, hierro tisular determinado a partir del labio o el hígado, histología hepática

GGT =γ-glutamiltransferasa; TORCH =toxoplasmosis, otros patógenos, rubéola, citomegalovirus y herpes simple; TSH = tirotropina.

La ecografía abdominal es a menudo la primera prueba; no es invasiva y puede evaluar el tamaño del hígado y ciertas anomalías de la vesícula biliar y el colédoco. Sin embargo, no es específica. También debe efectuarse una gammagrafía hepatobiliar; la excreción de contraste al intestino descarta una atresia biliar, pero puede haber ausencia de excreción tanto en la atresia biliar, la hepatitis neonatal grave y otras causas de colestasis.

Si no se ha arribado a un diagnóstico, suele realizarse una biopsia hepática en etapas relativamente tempranas, a veces con colangiografía operatoria. Los pacientes con atresia biliar suelen tener agrandamiento de los espacios porta, proliferación de conductos biliares y mayor fibrosis. La hepatitis neonatal se caracteriza por desorganización lobulillar con células gigantes multinucleadas. La enfermedad hepática aloinmune se caracteriza por depósitos de hierro hepáticos elevados (el aumento de hierro también puede ser demostrado mediante biopsia de labio si la biopsia hepática no es necesaria de otro modo).

Pronóstico

La atresia biliar es progresiva y, de no mediar tratamiento, causa insuficiencia hepática, cirrosis con hipertensión portal a los meses de edad y muerte al año de edad.

El pronóstico de la colestasis secundaria a trastornos específicos (p. ej., enfermedad metabólica) es variable y fluctúa de una evolución totalmente benigna a una enfermedad progresiva que provoca cirrosis.

El síndrome de hepatitis neonatal idiopática suele resolverse lentamente, pero puede haber daño hepático permanente que lleva a la insuficiencia hepática y la muerte.

La enfermedad hepática aloinmune tiene mal pronóstico sin la intervención temprana.

Tratamiento

  • Tratamiento de causas específicas

  • Suplementos de vitamina A, D, E y K

  • Triglicéridos de cadena mediana

  • En ocasiones, ácido ursodesoxicólico

El tratamiento específico está dirigido a la causa. Si no hay ningún tratamiento específico, se usan medidas sintomáticas que consisten, fundamentalmente, en tratamiento nutricional, incluidos suplementos de vitaminas A, D, E y K. En los lactantes alimentados con leche maternizada, debe utilizarse una rica en triglicéridos de cadena mediana, porque se absorbe mejor cuando hay deficiencia de sales biliares. Se requiere un aporte calórico adecuado; los lactantes pueden necesitar > 130 calorías/kg por día. En lactantes con algo de flujo biliar, el ácido ursodesoxicólico en dosis de 10 a 15 mg/kg una o dos veces al día puede aliviar el prurito.

Los lactantes con una probable atresia biliar requieren exploración quirúrgica con colangiografía intraoperatoria. Si se confirma la atresia biliar, debe realizarse una hepatoportoenterostomía (procedimiento de Kasai, anastomosis entre el intestino delgado y el sistema biliar). En condiciones ideales, este procedimiento debe realizarse en los primeros 1-2 meses de vida. Después de este período, el pronóstico a corto plazo empeora significativamente. Después de la operación, muchos pacientes tienen problemas crónicos de importancia, como colestasis persistente, colangitis ascendente recurrente y retraso del crecimiento. Aun con tratamiento óptimo, la mayoría de los lactantes evolucionan a una cirrosis y requieren trasplante hepático.

Debido a que la enfermedad hepática aloinmune no tiene ningún marcador o prueba definitiva, el tratamiento con IVIG o exanguinotransfusión necesita ser considerado pronto para revertir el daño hepático permanente si no se ha hecho ningún diagnóstico definitivo.

Conceptos clave

  • Existen numerosas causas hereditarias y adquiridas de colestasis neonatal, lo que resulta en el fracaso de la excreción de bilirrubina y por lo tanto el exceso de bilirrubina conjugada.

  • La colestasis neonatal normalmente se observa en las primeras 2 semanas de vida; los lactantes están ictéricos y con frecuencia tienen orina oscura, heces acólicas y hepatomegalia.

  • Comenzar con las pruebas de laboratorio de la función hepática, la ecografía y gammagrafía hepatobiliar y hacer pruebas para causas, que a veces incluye la biopsia hepática.

  • Tratar la causa específica y dar cuidados de sostén, que incluyen la administración de suplementos de vitaminas liposolubles y una fórmula rica en los triglicéridos de cadena media que contenga suficientes calorías.

Recursos en este artículo