Extraviado
Ubicaciones

Busque información sobre temas médicos, síntomas, fármacos, procedimientos, noticias y mucho más, escrita para el profesional de cuidado de la salud.

Llanto

Por Deborah M. Consolini, MD, Assistant Professor of Pediatrics;Staff Physician, Diagnostic Referral Division, Jefferson Medical College;Nemours/Alfred I. duPont Hospital for Children

Información:
para pacientes

Todos los lactantes y niños pequeños lloran como una forma de comunicación; es el único medio que tienen para expresar una necesidad. Por lo tanto, la mayor parte del llanto responde a hambre, molestias (p. ej., un pañal húmedo) o separación, y cesa cuando se satisfacen las necesidades (p. ej., alimentándolo, cambiándolo o abrazándolo). Este llanto es normal y tiende a disminuir de duración y frecuencia después de los 3 meses de edad. Sin embargo, el llanto que persiste tras los intentos de satisfacer las necesidades de rutina y de los esfuerzos por consolar al niño o que es más prolongado que el habitural debe investigarse para identificar una causa específica.

Etiología

La causa del llanto es

  • Orgánica en < 5%

  • Funcional en el 95%

Orgánica

Siempre deben considerarse causas orgánicas, aunque son raras. Las causas por considerar se clasifican en cardíacas, digestivas, infecciosas y traumáticas (véase Algunas causas de llanto). Entre ellas, las posibles amenazas para la vida son insuficiencia cardíaca, invaginación (intususcepción), vólvulo, meningitis y hemorragia intracraneal por traumatismo craneoencefálico.

El cólico (ver Cólicos) consiste en llanto excesivo que ocurre en lactantes ≤ 4 meses de edad, no tiene ninguna causa orgánica identificable y que aparece por lo menos 3 horas/día > 3 días/semanas durante > 3 semanas.

Algunas causas de llanto

Causa

Hallazgos sugestivos

Abordaje diagnóstico

Cardíacas

Coartación de la aorta

Retraso o ausencia de los pulsos femorales

Taquipnea

Tos

Diaforesis

Mala actitud alimentaria

Soplo eyectivo sistólico, clic sistólico

Radiografía de tórax

ECG

Ecografía

Insuficiencia cardíaca

Taquipnea

Tos

Diaforesis

Mala actitud alimentaria

Galope por S3

Radiografía de tórax

ECG

Ecocardiografía

Taquicardia supraventricular

Taquipnea

Tos

Diaforesis

Mala actitud alimentaria

Frecuencia cardíaca > 180 latidos/min (por lo general, 220–280 latidos/min en lactantes; 180–220 latidos/min en niños mayores)

Radiografía de tórax

ECG

Gastrointestinales

Estreñimiento

Desgarros o fisuras anales

Antecedentes de menor frecuencia evacuatoria y heces duras en escíbalos

Distensión abdominal

Evaluación clínica

Gastroenteritis

Ruidos hidroaéreos hiperactivos

Deposiciones frecuentes con heces sueltas

Evaluación clínica

Reflujo gastroesofágico

Antecedentes de regurgitación, opistótonos o llanto después de la ingesta

Estudio de deglución

Estudio con sonda de pH o impedancia del esófago

Invaginación (intususcepción)

Dolor abdominal cólico grave que alterna con períodos de calma, sin dolor

Letargo

Vómitos

Deposiciones en jalea de grosellas

Radiografía de abdomen

Enema de aire

Intolerancia a la proteína de la leche de vaca (alergia a la proteína de la leche)

Vómitos

Diarrea o estreñimiento

Mala actitud alimentaria

Retraso de crecimiento

Prueba de hem en materia fecal

Vólvulo

Vómitos biliosos

Distensión abdominal dolorosa a la palpación

Deposiciones sanguinolentas

Ausencia de ruidos hidroaéreos

Radiografía de abdomen

Colon por enema

Hernia incarcerada

Masa eritematosa dolorosa a la palpación en la ingle

Evaluación clínica

Infección

Meningitis

Fiebre

Desconsuelo, irritabilidad

Letargo

Protrusión de la fontanela anterior en lactantes

Meningismo en niños mayores

Punción lumbar para investigación de LCR

Otitis media

Fiebre

Tracción en los oídos o quejas de dolor de oído

Membrana timpánica abombada, eritematosa y opaca

Evaluación clínica

Infección respiratoria (bronquiolitis, neumonía)

Fiebre

Taquipnea

A veces hipoxia

A veces sibilancias, estertores o disminución del murmullo vesicular en la auscultación

Radiografía de tórax

Infección urinaria

Fiebre

Posibles vómitos

Análisis de orina y urocultivo

Traumatismo

Abrasión corneal

Llanto sin otros síntomas

Prueba de fluoresceína

Fractura (abuso)

Área de inflamación o equimosis

Uso preferente de una extremidad

Radiografías óseas para evaluar fracturas actuales y antiguas

Síndrome del torniquete de pelo

Un dedo del pie, la mano o el pene se encuentra hinchado debido a que un mechón de pelo rodea y comprime la circulación del miembro

Evaluación clínica

Traumatismo craneoencefálico con hemorragia intracraneal

Llanto agudo, inconsolable

Hinchazón localizada en el cráneo con deformidad subyacente

TC craneoencefálica

Síndrome del bebé sacudido

Llanto agudo, inconsolable

Letargo

Actividad comicial

TC craneoencefálica

Examen retiniano

Radiografías de todo el esqueleto

Otros

Fármacos contra el resfriado

Antecedentes de tratamiento farmacológico reciente contra el resfriado

Evaluación clínica

Torsión testicular

Escroto hinchado, eritematoso, asimétrico, ausencia de reflejo cremastérico

Ecografía Doppler o gammagrafía del escroto

Reacción vacunal

Antecedentes de vacunación reciente

Evaluación clínica

S3= tercer ruido cardíaco.

Evaluación

Anamnesis

Los antecedentes de la enfermedad actual se enfocan en el comienzo del llanto, su duración, la respuesta a los intentos de consuelo y la frecuencia o singularidad de los episodios. Debe preguntarse a los padres acerca de enfermedades o eventos asociados, como vacunaciones recientes, traumatismos (p. ej., caídas), interacción con un hermano, infecciones, uso de fármacos y relación del llanto con la ingesta y la evacuación intestinal.

La revisión por aparatos y sistemas investiga síntomas de trastornos causales, como estreñimiento, diarrea, vómitos, opistótonos, deposiciones explosivas y deposiciones sanguinolentas (trastornos digestivos), fiebre, tos, sibilancias, congestión nasal y dificultad respiratoria (infección respiratoria) y dolor aparente al bañarlo o cambiarlo (traumatismo).

Los antecedentes personales deben registrar episodios previos de llanto y enfermedades que pueden predisponer potencialmente al llanto (p. ej., antecedentes de cardiopatía, retraso madurativo).

Examen físico

El examen comienza con una revisión de los signos vitales, en particular para detectar fiebre y taquipnea. La observación inicial evalúa singos de letargo o compromiso del lactante o el niño, y registra la interacción de los padres con el niño.

Se desviste al lactante o al niño y se observan signos de dificultad respiratoria (p. ej., retracciones supraclaviculares y subcostales, cianosis). Se inspecciona toda la superficie corporal para deteminar hinchazón, hematomas y abrasiones.

La auscultación se centra en signos de infección respiratoria (p. ej., sibilancias, estertores, disminución del murmullo vesicular) y compromiso cardíaco (p. ej., taquicardia, galope, soplo holosistólico, clic sistólico). Se palpa el abdomen para investigar signos de dolor a la palpación. Se retira el pañal para examinar los genitales y el ano a fin de investigar signos de torsión testicular (p. ej., escroto rojo-equimótico, dolor a la palpación), torniquete de pelo en el pene, hernia inguinal (p. ej., hinchazón de la región inguinal o el escroto) y fisuras anales.

Se examinan los miembros para investigar signos de fractura (p. ej., hinchazón, eritema, dolor a la palpación o ante el movimiento pasivo). Se controlan los dedos de las manos y de los pies para detectar torniquetes de pelo.

Se examinan los oídos para detectar signos de traumatismo (p. ej., sangre en el conducto auditivo externo o detrás de la membrana timpánica) o infección (p. ej., membrana timpánica roja, bombé). Se colorean las córneas con fluoresceína y se las examina con una luz azul para descartar abrasiones corneales, y se investigan signos de hemorragia en el fondo de ojo con un oftalmoscopio. (Si se sospechan hemorragias retinianas, se aconseja un examen por un oftalmólogo). Se explora la bucofaringe para detectar signos de muguet o de abrasiones orales. Se palpa con suavidad el cráneo para investigar signos de fractura.

Signos de alarma

Los siguientes hallazgos plantean particular preocupación:

  • Dificultad respiratoria

  • Hematomas y abrasiones

  • Irritabilidad extrema

  • Fiebre y llanto inconsolable

  • Fiebre en un lactante 8 semanas de edad

Interpretación de los hallazgos

Siempre se debe tener un algo índice de sospecha cuando se evalúa un llanto. La preocupación de los padres es una variable importante. Cuando hay mucha preocupación, el médico debe ser precavido aun cuando no haya hallazgos concluyentes, porque los padres pueden estar reaccionando en forma subconsciente a cambios sutiles pero significativos. Por el contrario, un nivel muy bajo de preocupación, en particular si hay falta de interacción parental con el lactante o el niño, puede indicar un problema de vínculo o la incapacidad para evaluar y manejar las necesidades del niño. La incoherencia entre la anamnesis y la presentación clínica del niño debe plantear la preocupación de posible maltrato.

Es útil distinguir el área general de preocupación. Por ejemplo, en caso de fiebre, la etiología más probable es infecciosa; la dificultad respiratoria sin fiebre indica posible etiología cardíaca o dolor. Los antecedentes de deposiciones anormales o el dolor abdominal durante el examen son compatibles con etiología digestiva. A menudo, determinados hallazgos sugieren ciertas causas (véase Algunas causas de llanto).

El marco temporal también es útil. El llanto que ha sido intermitente durante una serie de días preocupa menos que el llanto súbito, constante. Es útil indagar si se produce exclusivamente durante el día o la noche. Por ejemplo, la aparición reciente de llanto nocturno en un lactante o niño por lo demás sano y feliz puede ser compatible con ansiedad por la separación o problemas asociados al sueño.

El carácter del llanto también es revelador. Con frecuencia, los padres pueden distinguir un llanto de carácter doloroso de uno desesperado o de miedo. Asimismo, es importante determinar el nivel de intensidad. Un lactante o un niño inconsolable preocupa más que un lactante o un niño que impresiona sano y puede ser consolado en el consultorio.

Estudios complementarios

Los estudios complementarios se dirigen a la presunta causa (véase Algunas causas de llanto) y prestan particular atención a posibles amenazas para la vida, a menos que la anamnesis y el examen físico sean suficientes para el diagnóstico. Cuando los hallazgos clínicos específicos son escasos o ausentes y no está indicado ningún estudio complementario inmediato, son apropiados el seguimiento estricto y la reevaluación.

Tratamiento

Debe tratarse el trastorno orgánico de base. El apoyo y el aliento son importantes para los padres cuando el niño no presenta ningún trastorno subyacente evidente. Puede ser útil envolver al bebé durante el primer mes de vida. Alzar al lactante o al niño es una medida útil para reducir la duración del llanto. También es útil alentar a los padres, si se sienten frustrados, a que dejen llorar al lactante o al niño en un ambiente seguro durante algunos minutos. Es útil educar a los padres y "darles permiso" para que se tomen un descanso a fin de prevenir el maltrato. Suministrar recursos para servicios de apoyo a padres que parecen abrumados puede prevenir preocupaciones futuras.

Conceptos clave

  • El llanto forma parte del desarrollo normal y es muy prevalente durante los primeros 3 meses de vida.

  • El llanto excesivo con causas orgánicas debe diferenciarse de los cólicos.

  • Menos del 5% de los casos de llanto tienen una causa orgánica.

  • Cuando no se identifica ninguna causa orgánica, los padres pueden requerir apoyo.

Recursos en este artículo