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Trastorno de ansiedad por la separación y ante extraños

Por Deborah M. Consolini, MD, Assistant Professor of Pediatrics;Staff Physician, Diagnostic Referral Division, Jefferson Medical College;Nemours/Alfred I. duPont Hospital for Children

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Ansiedad por la separación (angustia del octavo mes)

La ansiedad por la separación se manifiesta por inquietud y llanto cuando el padre abandona la habitación. Algunos niños gritan y tienen rabietas, se niegan a dejar el lado de sus padres o tienen despertares nocturnos.

La ansiedad por la separación es una etapa normal del desarrollo y típicamente comienza alrededor de los 8 meses, alcanza su máxima intensidad entre los 10 y los 18 meses y por lo general resuelve hacia los 24 meses. Debe distinguirse del trastorno de ansiedad por la separación (ver trastorno de ansiedad por separación), que se observa a mayor edad, cuando una reacción de este tipo es inapropiada para la etapa del desarrollo; la negativa a asistir a la escuela (o al preescolar) es una manifestación frecuente del trastorno de ansiedad por la separación.

La ansiedad por la separación se produce cuando los lactantes comienzan a entender que son una persona separada de su cuidador principal, pero todavía no han llegado a dominar el concepto de permanencia del objeto—la idea de que todavía existe algo cuando no se ve ni se oye. Por lo tanto, cuando los lactantes son separados de su cuidador principal, no entienden que el cuidador va a volver. Como los lactantes no tienen un concepto del tiempo, los niños temen que la partida de sus padres sea permanente. La ansiedad por la separación se resuelve a medida que los niños desarrollan un sentido de la memoria. Ellos pueden conservar en la mente una imagen de sus padres cuando estos se van y pueden recordar que, en el pasado, los padres regresaron.

Debe aconsejarse a los padres que no limiten ni eviten las separaciones en respuesta a la ansiedad por la separación; esta actitud puede comprometer la maduración y el desarrollo del niño. Cuando los padres dejan el hogar (o dejan al niño en una guardería), pueden probar las siguientes estrategias:

  • Alentar a la persona que cuida al niños para que los distraiga

  • Dejarlo sin responder extensamente al llanto del niño

  • Permanecer calmo y tranquilo

  • Establecer rutinas en el momento de las separaciones para aliviar la ansiedad del niño

  • Alimentar al niño y dejar que duerma una siesta antes de de que los padres se vayan (porque la ansiedad por la separación puede ser peor cuando un niño tiene hambre o está cansado)

Si los padres deben ir momentáneamente a otra habitación de la vivienda, deben llamar al niño mientras permanecen en la otra habitación para tranquilizarlo. Esta estrategia le enseña gradualmente al niño que los padres aún están presentes aunque no pueda verlos.

La ansiedad por la separación no causa ningún daño a largo plazo a los niños si se resuelve hacia los 2 años de edad. Si persiste más allá de los 2 años, la ansiedad por la separación puede ser un problema o no según cuánto interfiera con el desarrollo del niño.

Es normal que los niños sientan cierto temor cuando comienzan a ir al preescolar o al jardín de infantes. Este sentimiento debe disminuir con el tiempo. Es raro que el temor excesivo de las separaciones impida que los niños asistan a guarderías o preescolar o que jueguen normalmente con sus pares. Esta ansiedad probablemente sea anormal (trastorno de ansiedad por la separación; ver trastorno de ansiedad por separación). En estos casos, los niños requieren atención médica.

Ansiedad ante los extraños

La ansiedad ante los extraños se manifiesta por llanto cuando se acerca una persona no familiar. Es normal cuando comienza alrededor de los 8-9 meses, y por lo general desaparece a los 2 años de edad. La ansiedad ante los extraños está ligada con la tarea del desarrollo del lactante de distinguir lo familiar de lo no familiar. Tanto la duración como la intensidad de la ansiedad varían mucho entre los niños.

Algunos lactantes y niños pequeños muestran una intensa preferencia por uno de los padres respecto del otro a una edad dada, y súbitamente los abuelos pueden ser vistos como extraños. Anticipar estos hechos durante las consultas de puericultura impide la mala interpretación de la conducta. Por lo general, el único tratamiento necesario es consolar al niño y evitar una reacción excesiva ante la conducta.

El manejo depende del sentido común. Si va a llegar una nueva niñera, es sensato hacer que esa persona pase cierto tiempo con la familia antes del día en que deba quedarse sola. Cuando llegue ese día, será prudente que los padres pasen cierto tiempo con el niño y la niñera antes de irse. Si los abuelos van a encargarse de cuidar al niño algunos días porque sus padres se marchan, deben llegar 1 o 2 días antes. Pueden aplicarse técnicas similares cuando se anticipa una hospitalización.

La ansiedad ante los extraños de gran intensidad o duración prolongada puede ser un signo de ansiedad más generalizada y debe instar a evaluar la situación familiar, las técnicas de crianza y el estado emocional general del niño.