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Trastorno obsesivo compulsivo (TOC) y trastornos relacionados en niños y adolescentes

Por Josephine Elia, MD, Professor of Psychiatry and Human Behavior, Professor of Pediatrics, Sidney Kimmel Medical College of Thomas Jefferson University, Nemours Alfred I. duPont Hospital for Children

Información:
para pacientes

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) se caracteriza por obsesiones o compulsiones. Las obsesiones son ideas, imágenes o impulsos irresistibles y persistentes de hacer algo. Las compulsiones son necesidades patológicas para actuar según un impulso que, si es resistido, provoca ansiedad y angustia excesivas. Las obsesiones y las compulsiones causan gran angustia e interfieren con el desempeño académico y social. El diagnóstico se basa en la anamnesis. El tratamiento consiste en terapia conductista e ISRS.

La media de edad de inicio del TOC es 19 a 20 años; alrededor del 25% de los casos comienza antes de los 14 años.

El TOC comprende varios trastornos relacionados, que incluyen

Algunos niños, en particular los varones, también tienen un trastorno de tics (ver Trastornos de tics y síndrome de Tourette en niños y adolescentes).

Etiología

Los estudios sugieren que hay un componente familiar. Sin embargo, no se han identificado genes específicos, aunque estudios en animales sugieren una anormalidad en los genes que afectan la función de la microglia.

Algunos casos se han asociado con infección. Aquellos asociados con estreptococos betahemolíticos del grupo A se denominan PANDAS (trastorno neuropsiquiátrico autoinmunitario pediátrico asociado al estreptococo). Aquellos asociados con otras infecciones son llamados PANS (síndrome neuropsiquiátrico pediátrico de aparición aguda).

Están llevándose a cabo investigaciones en esta área y, si se sospecha PANDAS o PANS, se recomienda con firmeza la consulta con un especialista.

Signos y síntomas

Por lo general, el TOC tiene un comienzo gradual, insidioso. Al principio, la mayoría de los niños ocultan sus síntomas y refieren que llevan años luchando contra ellos antes de que se arribe a un diagnóstico definitivo.

Las obsesiones suelen experimentarse como preocupaciones o temores a sufrir daño (p. ej., contraer una enfermedad mortal, pecar e ir al infierno o sufrir lesiones ellos o los demás). Las compulsiones son actos voluntarios deliberados, que en general se llevan a cabo para neutralizar o compensar temores obsesivos; entre ellas, se observan conductas de comprobación; lavado excesivo, contar, organizar y muchas más. Las obsesiones y compulsiones pueden tener cierta conexión lógica (p. ej., lavarse las manos para evitar enfermedades) o pueden ser ilógicas e idiosincrásicas (p. ej., contar hasta 50 una y otra vez para impedir que el abuelo sufra un ataque cardíaco). Si se impide que los niños ejecuten sus compulsiones, presentan ansiedad y preocupación excesivas.

La mayoría de los niños tienen cierta conciencia de que sus obsesiones y compulsiones son anormales. Muchos de los afectados se sienten incómodos y adoptan una actitud reservada. Los síntomas frecuentes son

  • Tener las manos irritadas, agrietadas (el síntoma de presentación en niños que se lavan de manera compulsiva)

  • Pasar períodos excesivamente prolongados en el cuarto de baño

  • Realizar las tareas escolares con suma lentitud (debido a la obsesión de cometer errores)

  • Efectuar muchas correcciones en las tareas escolares

  • Adoptar conductas repetitivas o extrañas, como comprobar que las puertas están cerradas con llave, masticar los alimentos un determinado número de veces o evitar tocar ciertas cosas

  • Formular preguntas frecuentes y tediosas para tranquilizarse, a veces docenas o incluso cientos de veces por día, p. ej., "¿Crees que tengo fiebre? ¿Podría producirse un tornado? ¿Crees que el automóvil arrancará? ¿Qué sucedería si llegáramos tarde? ¿Qué pasa si la leche está agria? ¿Qué sucedería si entrara un ladrón?".

Diagnóstico

  • Evaluación clínica

El diagnóstico se basa en la anamnesis. Una vez que se establece una relación cómoda con un terapeuta que no sea crítico, el niño con TOC suele revelar muchas obsesiones y compulsiones relacionadas. Sin embargo, en general se requieren varias citas para establecer, primero, una relación de confianza. A menudo, los niños con TOC presentan síntomas de trastornos de ansiedad, como crisis de angustia, problemas de separación y fobias específicas. Esta superposición de síntomas confunde el diagnóstico.

Pronóstico

En alrededor del 5% de los niños, el trastorno remite después de algunos años en alrededor del 40%, y remite para los primeros años de la vida adulta. El tratamiento puede entonces ser detenido. En otros niños, el trastorno tiende a ser crónico, pero en general puede mantenerse el funcionamiento normal con tratamiento continuo. Alrededor del 5% de los niños no responden al tratamiento y presenta gran deterioro.

Tratamiento

  • Terapia cognitivo-conductual

  • En general ISRS

La terapia cognitivo-conductual es útil si los niños están motivados y pueden llevar a cabo las tareas.

Los ISRS son los medicamentos más eficaces y son generalmente bien tolerados (ver Fármacos para el tratamiento a largo plazo de la ansiedad y otros desórdenes); todos son igualmente eficaces. Sin embargo, aproximadamente el 50% de los pacientes responden sólo parcialmente a los ISRS y puede requerir un ISRS además de otros fármacos que tienen actividad serotoninérgica (p. ej., litio) o actividad glutamatérgica (p. ej., riluzol). Otra alternativa es la clomipramina, un antidepresivo tricíclico, que puede ser más eficaz y tener una mejor tasa de respuesta que los ISRS, aunque tiene un mayor riesgo de efectos cardíacos y convulsiones.

No existen pautas para el tratamiento de PANDAS y PANS. Los antibióticos que amortiguan la actividad glutamatérgica (p. ej., β-lactámicos) pueden ayudar en algunos casos.