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Viajes aéreos

Por Christopher Sanford, MD, MPH, DTM&H, University of Washington;University of Washington

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para pacientes

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Los viajes aéreos pueden causar o empeorar ciertos problemas médicos; algunos son considerados una contraindicación para los vuelos (véase Contraindicaciones para los viajes aéreos) y otros pueden causar molestias. Son raras las complicaciones graves.

Durante un vuelo, puede solicitarse ayuda a cualquier médico presente entre los pasajeros para asistir a los demás compañeros de viaje que se enfermen. Además, la mayoría de los aviones comerciales llevan equipamiento de primeros auxilios, incluso un desfibrilador cardioversor externo automático y suministros médicos limitados. En la actualidad, el personal de la aerolínea recibe mayor capacitación en primeros auxilios de la que recibía en el pasado. Aunque los médicos que ayudan a los pasajeros enfermos o heridos suelen estar protegidos contra juicios por el concepto del buen samaritano, deben evitar realizar prácticas más allá de su formación o experiencia.

Mayor información sobre viajes aéreos puede obtenerse en el departamento médico de las principales aerolíneas, la Administración Federal de Aviación (www.faa.gov), los recursos de información de viajes en línea o las clínicas de viajes locales.

Contraindicaciones para los viajes aéreos

Enfermedad

Riesgo

Obstrucción intestinal

Expansión de gas* que causa dolor o daño tisular

Cirugía torácica o abdominal reciente (< 10 días)

Expansión de gas* que causa dolor o daño tisular

Enfermedad cardíaca si es grave

Desaturación de O2*,†

Inmunodeficiencia si es grave

Contagio o transmisión de infecciones

Infecciones si son muy contagiosas

Contagio o transmisión de infecciones

Inyección intraocular de gas si es reciente

Expansión de gas* que causa dolor o daño tisular

Inmovilización mandibular (a menos que el dispositivo cuente con un sistema especial de liberación rápida)

Aspiración (p. ej., si aparecen vómitos por los mareos)

Infarto de miocardio si es complicado y se produjo antes de las 6 semanas previas

Desaturación de O2*,†

Infarto de miocardio si es complicado y se produjo antes de las 4 semanas previas

Desaturación de O2*,†

Neumotórax

Expansión de gas* que causa dolor o daño tisular

Bullas o cavidades pulmonares si son grandes

Expansión de gas* que causa dolor o daño tisular

Disfunción pulmonar si es grave

Desaturación de O2*,†

Angina de pecho inestable

Desaturación de O2*,†

*Riesgo presente sobre todo en las cabinas a grandes alturas. Es menos probable que los vuelos a bajas alturas (< 5.000 pies o 1.524 m; p. ej., helicópteros MedEvac) causen problemas.

Si el vuelo es imprescindible, debe disponerse de suplementos de O2.

Cambios de la presión barométrica

Los aviones comerciales y los aviones a reacción están presurizados sólo para una altitud equivalente a 1.830 a 2.440 pies (6.000 a 8.000 m), no para la presión a nivel del mar. Así, el aire en las cavidades corporales u otros espacios cerrados se expande cerca de un 25%; esta expansión puede agravar ciertas enfermedades.

Ciertos problemas dentales no tratados o procedimientos dentales recientes pueden doler cuando cambia la presión del aire. Las personas con inflamación de las vías respiratorias superiores o rinitis alérgica pueden presentar una obstrucción de las trompas de Eustaquio (que puede causar barotitis media) o una obstrucción de los orificios de los senos (que puede causar barosinusitis). A menudo, estas situaciones pueden prevenirse o aliviarse realizando bostezos o al tragar con la nariz tapada durante el descenso, mediante el uso de aerosoles nasales descongestivos o de antihistamínicos antes o durante el vuelo. Algunas personas chupan caramelos duros durante el descenso.

Los viajes aéreos están contraindicados en pacientes que tienen neumotórax o son propensos a desarrollarlo (p. ej., los que presentan grandes bullas o cavidades pulmonares) y en quienes hay aire o gas atrapado (p. ej., pacientes con intestino incarcerado, quienes viajan < 10 días después de la cirugía torácica o abdominal, a quienes recibieron una inyección de gas intraocular), porque incluso la expansión modesta puede causar dolor o daño a los tejidos.

El aire debe ser sustituido por agua en los dispositivos asegurados por manguitos o balones llenos de aire (p. ej., tubos de alimentación, sondas urinarias). Los pacientes con una colostomía deben llevar una bolsa grande y saber que se va a llenar frecuentemente debido a la expansión de los gases intestinales.

Niños

Los niños son particularmente susceptibles a la barotitis media y se les debe dar líquidos o alimentos durante el descenso para estimular la deglución, que pueden igualar las presiones. Los bebés pueden ser alimentados con leche materna o biberón o se les puede colocar un chupete. Las precauciones para los niños con enfermedades crónicas (p. ej., cardiopatía congénita, enfermedad pulmonar crónica, anemia) son iguales que para los adultos.

Disritmia circadiana (desfase horario aéreo)

Los viajes rápidos a través de varias zonas horarias alteran el ritmo circadiano normal (Ver también Trastornos del sueño vinculados al ritmo circadiano : Trastorno del sueño vinculado al ritmo circadiano, de tipo desfase horario (trastorno por desfase horario)). La luz solar brillante restablece el reloj interno. La exposición a la luz brillante a última hora de la tarde o a la noche retrasa la aparición del momento de sueño normal, y la exposición a la luz en la madrugada adelanta el reloj biológico, de modo que el momento de dormir aparece antes de lo habitual. Por lo tanto, el manejo de exposición a la luz puede ayudar a la adaptación, sobre todo en los días posteriores a la llegada a una nueva zona horaria. Por ejemplo, las personas que viajan hacia el Oeste pueden maximizar la exposición a la luz brillante del atardecer para ayudar al retraso del momento de dormir. Las personas que viajan hacia el Este pueden maximizar la exposición a la luz brillante en la mañana temprano para ayudar a despertar y estimular el sueño más temprano.

Los hipnóticos de acción corta (ver Hipnóticos orales de uso habitual) pueden ayudar a las personas a quedarse dormido en el momento oportuno de la hora local después de viajes hacia el Este. Sin embargo, los hipnóticos pueden tener efectos adversos, como somnolencia diurna, amnesia e insomnio durante la noche. Los hipnóticos de acción prolongada aumentan el riesgo de confusión y caídas entre los ancianos y deben evitarse. La melatonina, una hormona secretada por la glándula pineal, puede proporcionar una pista de la hora de la noche; sin embargo, no se cuenta con grandes ensayos clínicos controlados con placebo que muestren la seguridad y la eficacia de la melatonina (ver Melatonina). Tomar melatonina (0,5 a 5 mg VO antes de la hora deseada de dormir) puede ayudar a las personas que necesitan dormirse antes porque han viajado hacia el Este a través de varias zonas horarias. Algunos regímenes terapéuticos deben modificarse para compensar la disritmia circadiana. Por ejemplo, puede ser necesario realizar modificaciones de la dosificación y el esquema de administración de insulina dependiendo del número de zonas horarias atravesadas, el tiempo insumido hasta el destino, los alimentos disponibles y la actividad; la glucosa debe controlarse con frecuencia. Deben aumentarse las concentraciones ideales de glucosa plasmática; dado que tantos cambios afectan las concentraciones, el control estricto es más difícil y aumenta el riesgo de la hipoglucemia. Los regímenes pueden precisar modificaciones sobre la base del tiempo transcurrido en lugar de la hora local.

Disminución de la tensión de O 2

En aviones de pasajeros con altura de crucero, con una altura de la cabina típica de 2.440 m (8.000 pies), la presión parcial de O2 es cerca de un 25% menor que a nivel del mar, que debido a la curva de disociación de O2-Hb (ver figura Curva de disociación de la oxihemoglobina.) representa una disminución en la saturación arterial de O2 de solo un 4,4%. Esta disminución puede ser significativa para las personas con enfermedad cardíaca o pulmonar grave (véase Contraindicaciones para los viajes aéreos), pero es inofensiva para la mayoría de las personas; sin embargo, después de 3 a 9 h en el equivalente de esa altura, algunas personas refieren molestias (p. ej., cefalea, malestar general).

En general, cualquier persona que puede caminar 50 m o subir un tramo de escaleras y cuya enfermedad es estable puede tolerar las condiciones de cabina de un avión de pasajeros normal sin O2 adicional. Sin embargo, pueden surgir problemas para los viajeros con enfermedad pulmonar moderada o grave (p. ej., asma, EPOC, fibrosis quística), insuficiencia cardíaca, anemia con Hb < 8,5 g/dL, angina de pecho intensa, drepanocitosis (pero no para pacientes portadores del rasgo) y algunas cardiopatías congénitas. Cuando es esencial viajar en avión, estos pacientes pueden hacerlo en forma segura con un equipo de O2 continuo diseñado especialmente, que debe ser proporcionada por la aerolínea. Durante los vuelos largos, puede aparecer edema leve de los tobillos por estasis venosa y no debe confundirse con insuficiencia cardíaca.

El hábito de fumar puede agravar la hipoxia leve y debe evitarse antes de realizar el viaje en avión. La hipoxia y la disnea pueden aumentar los efectos del alcohol.

Cabina con baja humedad

Puede aparecer deshidratación debido a la humedad muy baja de la cabina. Esto puede evitarse con el consumo adecuado de líquidos y evitando el alcohol. Las personas que utilizan lentes de contacto y las que presentan sequedad ocular deben colocarse lágrimas artificiales con frecuencia para evitar la irritación de la córnea que resulta de la humedad baja de la cabina.

Cinetosis

La cinetosis a menudo se desencadena por la turbulencia y la vibración y se intensifica por el calor, la ansiedad, el hambre o el comer en forma excesiva (Ver también Cinetosis). Los síntomas pueden incluir náuseas, vómitos, sudoración y vértigo.

La cinetosis puede minimizarse antes y durante el viaje mediante la ingesta moderada de alimentos, líquidos y alcohol. También puede ser de ayuda fijar los ojos en un objeto estacionario o en el horizonte, como yacer en posición acostada y mantener los ojos cerrados. Otras medidas incluyen elegir un asiento donde el movimiento se sienta menos (p. ej., en el centro de un avión, sobre el ala), abstenerse de leer y el uso de una ventilación de aire. A menudo, un parche de escopolamina o un antihistamínico de venta libre o recetado resulta útil, sobre todo si se toma antes de viajar. Sin embargo, estos medicamentos pueden causar somnolencia, sequedad de boca, confusión, cataratas y otros problemas en los ancianos.

Embarazo

El embarazo no complicado hasta las 36 semanas no es una contraindicación para los viajes en avión; los embarazos de alto riesgo deben ser evaluados individualmente. El vuelo durante el noveno mes suele requerir autorización por escrito de un médico emitida con fecha dentro de las 72 horas de la salida y que indique la fecha de llegada esperada. Sin embargo, las políticas pueden variar según la aerolínea. Los cinturones de seguridad deben usarse por debajo del abdomen, que pase por las caderas.

Para evitar los efectos sobre el desarrollo de la tiroides fetal, las mujeres embarazadas deben evitar el uso prolongado de comprimidos para la purificación del agua que contienen yodo. Las mujeres embarazadas deben considerar posponer los viajes a zonas donde el paludismo es endémico, porque esta enfermedad puede ser más virulenta en ellas. La mefloquina se considera segura para su uso durante los 3 trimestres del embarazo. Al viajar, las mujeres embarazadas deben prestar especial atención a las directrices de inocuidad de los alimentos y lavado de las manos.

Estrés psicológico

La hipnosis y la modificación del comportamiento benefician a algunas personas con miedo a volar o claustrofobia. Los pasajeros temerosos también pueden beneficiarse por un ansiolítico de acción corta (p. ej., zolpidem, alprazolam) tomada antes y, de acuerdo con la duración, durante el vuelo. Con frecuencia, la hiperventilación se asemeja a enfermedades cardíacas y puede causar síntomas similares a la tetania; la ansiedad y la hiperventilación pueden provocar pánico, paranoia y una sensación de muerte inminente. Las tendencias psicóticas pueden tornarse más agudas y problemáticas durante el vuelo. Los pacientes con tendencias violentas o impredecibles deben ser acompañados por un asistente y sedados de manera adecuada.

Movilidad limitada

La trombosis venosa profunda puede producirse en cualquier persona sentada durante períodos prolongados y puede resultar en un émbolo pulmonar. Los factores de riesgo son los mismos que para la trombosis venosa profunda no relacionada con las alturas (p. ej., trombosis venosa profunda previa, embarazo, uso de anticonceptivos orales—ver Factores de riesgo para la trombosis venosa). Se recomienda la deambulación frecuente (cada 1 a 2 h), los ejercicios de movimiento corto mientras se está sentado y una hidratación adecuada; sin embargo, no se cuenta con estudios que demuestren el beneficio de estas medidas.

Turbulencia

La turbulencia puede causar cinetosis o lesiones. Mientras están sentados, los pasajeros deben mantener sus cinturones abrochados en todo momento.

Otros aspectos

Casi todos los dispositivos cardíacos implantados, como los marcapasos y los desfibriladores cardioversores, están protegidos de manera eficaz contra la interferencia por dispositivos de seguridad. Sin embargo, el contenido metálico de algunos de estos dispositivos, así como de ciertas prótesis ortopédicas y férulas, pueden activar la alarma de los controles de seguridad. A fin de evitar las dificultades que puedan surgir con ellos, debe llevarse una nota emitida por un médico.

Las personas con necesidades dietéticas y médicas deben planificar cuidadosamente y llevar consigo sus propios alimentos y suministros. Con varios días de aviso, todas las compañías aéreas que salen de los Estados Unidos o llegan a dicho país (y muchos otros países) pueden hacer esfuerzos razonables para acomodar a los pasajeros con discapacidades físicas y necesidades especiales, como los que necesitan terapia con O2. Las sillas de ruedas pueden ser transportadas en todas las aerolíneas de los Estados Unidos y la mayoría de las extranjeras, pero se recomienda realizar un aviso previo. Algunas aerolíneas aceptan pasajeros que requieren equipamiento muy especializado (p. ej., líquidos intravenosos, respiradores) siempre que haya personal adecuado que acompañe al pasajero y se hayan hecho los arreglos de antemano. Si los viajeros no pueden ser admitidos en un avión comercial debido a una enfermedad grave, es necesario el servicio de ambulancia aérea.

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