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Rosácea

(Acné rosácea)

Por Karen McKoy, MD, MPH, Assistant Clinical Professor, Dermatology;Senior Staff, Harvard Medical School;Lahey Clinic Dermatology

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para pacientes

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La rosácea (acné rosácea) es una trastorno inflamatorio crónico que se caracteriza por rubor facial, telangiectasias, eritema, pápulas, pústulas y, en casos graves, rinofima. El diagnóstico se basa en el aspecto característico y la anamnesis. El tratamiento depende de la gravedad del cuadro e incluye metronidazol tópico, antibióticos orales y tópicos, raras veces isotretinoína y, para el rinofima grave, cirugía.

La rosácea afecta casi siempre a personas de entre 30 y 50 años, de tez clara, es más evidente en los descendientes de irlandeses y de países del norte de Europa, aunque es probable que afecte, sin que sea reconocida, a individuos de piel oscura.

Etiología de la rosácea

La etiología de la rosácea se desconoce, pero algunas asociaciones propuestas incluyen

  • Control vasomotor anormal

  • Obstrucción del drenaje venoso facial

  • Aumento de los ácaros del folículo (Demodex folliculorum)

  • Aumento de la angiogénesis, expresión de ferritina, y especies reactivas del oxígeno

  • Disfunción de péptidos antimicrobianos (p. ej., catelicidina)

La dieta no tiene un papel importante, pero algunos agentes (p. ej., amiodarona, corticosteroides tópicos y nasales, altas dosis de B6 y B12) pueden empeorar la rosácea.

Signos y síntomas de la rosácea

La rosácea se limita a la cara y al cuero cabelludo; se presenta en 4 fases:

  • Prerosácea

  • Vascular

  • Inflamatoria

  • Tardía

En la fase prerosácea, los pacientes describen rubor y enrojecimiento molestos, a menudo acompañados de un prurito desagradable. Los desencadenantes más comunes parecen ser la exposición a la luz solar, el estrés emocional, el agua fría o caliente, el acohol, las comidas picantes, el ejercicio, el viento, los cosméticos y los baños o bebidas calientes. Estos síntomas persisten en todas las fases del proceso.

En la fase vascular, los pacientes desarrollan eritema y edema faciales con telangiectasias múltiples, tal vez como resultado de la inestabilidad vasomotora persistente.

A menudo sigue una fase inflamatoria, en la cual se desarrollan pápulas y pústulas estériles (que conduce al concepto de rosácea como "acné del adulto").

Algunos pacientes llegan a desarrollar la fase tardía de la rosácea, que se caracteriza por una hiperplasia tisular macroscópica de las mejillas y la nariz (rinofima) causada por la inflamación tisular, el depósito de colágeno y la hiperplasia de las glándulas sebáceas.

Las fases de la rosácea suelen ser secuenciales. Algunos pacientes pasan directamente al estadio inflamatorio sin pasar antes por los estadios previos. El tratamiento puede hacer que un paciente retroceda hasta el estadio previo. La progresión hacia el estadio tardío no es inevitable.

La rosácea ocular puede preceder o acompañar a la rosácea facial y se manifiesta como una combinación de blefaroconjuntivitis, iritis, escleritis y queratitis, causa prurito, sensación de cuerpo extraño, eritema y edema oculares.

Diagnóstico de la rosácea

  • Evaluación clínica

El diagnóstico se basa en el aspecto clínico; no existen pruebas diagnósticas específicas. La edad de aparición y la ausencia de comedones ayudan a diferenciar la rosácea del acné.

El diagnóstico diferencial incluye el acné vulgar, el LES, la sarcoidosis, la fotodermatitis, los exantemas farmacológicos (sobre todo por yoduros y bromuros), los granulomas cutáneos y la dermatitis peribucal.

Tratamiento de la rosácea

  • Evitar los factores desencadenantes

  • Considerar el uso de antibióticos orales o tópicos o ácido azelaico

  • Para el rubor o eritema persistente, considerar brimonidina tópica

  • En casos recalcitrantes considerar isotretinoína oral.

  • Considerar la dermoabrasión y la resección tisular para el rinofima

  • Para la telangiectasia, considerar el tratamiento con láser o electrocauterio

El tratamiento inicial de la rosácea involucra evitar los factores desencadenantes (incuido el uso de protector solar). Pueden utilizarse antibióticos y/o ácido azelaico para la enfermedad inflamatoria. El objetivo del tratamiento es el control de los síntomas, no la cura de la enfermedad.

Las cremas de metronidazol al 1%, lociones (0,75%) o gel (0,75%) y la crema de ácido azelaico al 20% aplicados 2 veces al día tienen una eficacia similar; se puede añadir peróxido de benzoílo al 2,5% en cualquiera de sus presentaciones (gel, loción, crema), aplicado 1 o 2 veces al día para mejorar el control de las lesiones. Algunas alternativas menos efectivas son la loción de sulfacetaminda sódica al 10%/azufre al 5%; solución, gel o loción de clindamicina al 1% y solución de eritromicina al 2%, todas aplicadas 2 veces al día. Muchos pacientes requieren tratamiento indefinido para el control a largo plazo.

Los antibióticos orales están indicados en los pacientes con múltiples pápulas o pústulas y en quienes sufren rosácea ocular; las opciones incluyen tetraciclina en dosis de 250 a 500 mg 2 veces al día, doxiciclina 50 a 100 mg 2 veces al día, minociclina 50 a 100 mg 2 veces al día y eritromicina 250 a 500 mg 2 veces al día. Deben disminuirse las dosis hasta la menor posible que permita controlar los síntomas una vez alcanzada una respuesta adecuada. Las dosis subantimicrobianas de doxiciclina también son efectivas para el acné y la rosácea.

El eritema o rubor persistentes pueden ser tratados con el agonista α2 adrenérgico selectivo brimonidina al 0,33% tópico en gel aplicado una vez/día.

Los casos recalcitrantes pueden responder a la isotretinoína oral.

Las técnicas para el tratamiento del rinofima incluyen la dermoabrasión y la escisión tisular; los resultados estéticos son buenos.

Las técnicas para el tratamiento de la telangiectasia incluyen láser y electrocauterio.

Conceptos clave

  • Se debe considerar rosácea en un paciente con eritema o rubor que puede acompañarse de ardor. Esto a menudo se desencadena por exposición a la luz solar, estrés emocional, clima cálido o frío, alcohol, comidas picantes, el ejercicio, el viento, los cosméticos y los baños o bebidas calientes.

  • La rosácea se diagnostica por la apariencia típica (eritema facial central y edema que puede acompañarse de pústulas, pápulas, o múltiples telangiectasias).

  • Para tratar la rosácea se deben evitar los desencadenantes; tratar la inflamación, dependiendo de la gravedad, con antibióticos tópicos o ácido azelaico, antibióticos orales o isotretinoína.

  • Considerar brimonidina para eritema o rubor persistentes.

  • La dermoabrasión y la extirpación de tejido para rinofima dan buenos resultados cosméticos.

  • Considerar láser o electrocauterio para telangiectasia.

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