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Absceso cutáneo

Por A. Damian Dhar, MD, JD, Physician, North Atlanta Dermatology

Información:
para pacientes

Un absceso cutáneo es una acumulación de pus localizada en la piel; puede aparecer en cualquier superficie cutánea. Los signos y síntomas son dolor y edema fluctuante o firme y doloroso. El diagnóstico suele ser obvio en el examen físico. El tratamiento es la incisión y el drenaje.

Las bacterias que causan los abscesos cutáneos suelen ser bacterias autóctonas de la piel afectada. En los abscesos de tronco, extremidades, axilas y cabeza y cuello, los microorganismos más frecuentes son cepas de Staphylococcus aureus y estreptococos. En los últimos años, el S. aureus meticilino resistente (MRSA) es una de las causas más usuales.

Los abscesos en la región perineal (es decir, inguinales, vaginales, en los glúteos y perirrectales) contienen microorganismos presentes en la materia fecal, en general son anaerobios o una combinación de aerobios y anaerobios. El ántrax y los forúnculos son abscesos cutáneos de base folicular con características especiales (ver Forúnculos y ántrax ).

Los abscesos cutáneos tienden a producirse en pacientes con sobrecrecimiento bacteriano, antecedentes de traumatismos (sobre todo cuando hay un cuerpo extraño) o compromiso circulatorio o inmunitario.

Signos y síntomas

Los abscesos cutáneos son dolororosos, sensibles a la palpación, indurados, y por lo general eritematosos. Tienen tamaño variable, de aproximadamente 1 a 3 cm, aunque a veces son mucho más grandes. Al principio, el edema es firme; más tarde, a medida que se forma una punta, la piel suprayacente se afina y se palpa más fluctuante. El absceso puede entonces drenar espontáneamente. El cuadro se acompaña de celulitis local, linfangitis, linfadenopatías regionales, fiebre y leucocitosis.

Diagnóstico

  • Exploración física

  • Cultivo para identificar MRSA

El diagnóstico suele ser obvio con el examen físico. Se recomienda el cultivo, sobre todo para identificar el MRSA.

Los cuadros similares a abscesos cutáneos simples incluyen hidradenitis supurativa (ver Hidradenitis supurativa) y quistes epidérmicos rotos. Los quistes epidérmicos (a menudo mal llamados quistes sebáceos) raras veces se infectan; no obstante, la rotura provoca la liberación de queratina hacia la dermis, lo que causa una reacción inflamatoria exagerada que en ocasiones recuerda a un cuadro infeccioso. El cultivo de estos quistes rotos raras veces revela la presencia de alguna bacteria. Los abscesos perineales pueden representar la manifestación cutánea de un absceso perirrectal más profundo o el drenaje de la enfermedad de Crohn a través de un trayecto fistuloso. Estos otros cuadros suelen ser reconocibles por la anamnesis y el examen rectal.

Tratamiento

  • Incisión y drenaje

  • En ocasiones, antibióticos

Algunos abscesos pequeños resuelven sin tratamiento, llegan a ser un punto y drenan. Las compresas tibias aceleran el proceso. La incisión y el drenaje están indicados cuando hay mucho dolor, sensibilidad a la palpación y edema; no es necesario esperar hasta que la lesión se vuelva fluctuante. Se administra anestesia local, previas medidas de asepsia, con lidocaína inyectable o aerosoles fríos.

Los pacientes con abscesos grandes y muy dolorosos pueden beneficiarse con sedación IV y analgesia durante el drenaje. Un solo corte pequeño con la punta del escalpelo suele ser suficiente para abrir el absceso. Luego de drenar el pus, debe presionarse en toda la cavidad con el dedo enguantado o una cureta para eliminar las tabicaciones y luego debe irrigarse con solución fisiológica al 0,9%. Algunos médicos optan por taponar la cavidad con una gasa y la dejan por 24 a 48 horas. El calor local y la elevación pueden acelerar la resolución de la inflamación.

Los antibióticos no suelen ser necesarios, a menos que los pacientes tengan signos de infección sistémica, celulitis, abscesos múltiples, inmunocompromiso o un absceso facial en el área drenada por los senos cavernosos. En estos casos, debe comenzarse el tratamiento empírico con un fármaco activo contra MRSA (p. ej., trimetoprim/sulfametoxazol, clindamicina; para las infecciones graves, vancomicina), a la espera de los resultados del cultivo bacteriano.

Conceptos clave

  • Los patógenos reflejan la flora de la zona afectada (p. ej.,, S. aureus y estreptococos en el tronco, la axila, la cabeza y el cuello), aunque el MRSA se ha vuelto más frecuente.

  • Se debe hacer cultivo de los abscesos para identificar MRSA

  • Se deben drenar los abscesos acompañados de dolor significativo, sensibilidad a la palpación e hinchazón y proporcionar una analgesia adecuada y, cuando esté indicado, sedación.

  • Se deben evitar los antibióticos en los abscesos simples.