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Generalidades de dermatofitosis

Por Denise M. Aaron, MD, New, Dartmouth-Hitchcock Medical Center

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Las dermatofitosis son infecciones micóticas de la queratina presente en la piel y en las uñas (la infección de la uña se llama tiña ungueal u onicomicosis—ver Onicomicosis). Los signos y síntomas varían según el sitio de infección. El diagnóstico se basa en la apariencia clínica y en el examen de muestras de raspados cutáneos en preparados húmedos con hidróxido de potasio. El tratamiento varía según el sitio de infección, pero siempre se utilizan fármacos antimicóticos por vía oral o tópicos.

Los dermatofitos son hongos que requieren queratina para nutrirse y sobreviven sólo en el estrato córneo, el cabello o las uñas. En los seres humanos, las infecciones están causadas por especies de Epidermophyton,Microsporum, y Trichophyton. Estas infecciones se diferencian de la candidiasis en que raras veces son invasivas. El contagio es de persona a persona, de animal a persona y, raras veces, desde el suelo a la persona. El microorganismo puede persistir por tiempo indefinido. La mayoría de las personas no desarrollan infección clínica; las que lo hacen pueden tener una alteración en las respuestas de linfocitos T por defectos en las defensas locales (p. ej., traumatismo con compromiso vascular) o por cuadros de inmunodeficiencia primaria (hereditaria) o secundaria (p. ej., diabetes, HIV).

Las dermatofitosis comunes incluyen tiña de la barba (ver Tiña de la barba), tiña capilar (ver Tiña del cuero cabelludo), tiña corporal (ver Tiña corporal), tiña de la pierna (ver Tiña crural o tiña inguinal), tiña del pie (ver Tinea Pedis), y la reacción dermatofítide (ver Reacción dermatofítide).

Signos y síntomas

Los signos y síntomas varían según el sitio de infección (piel, cabello, uñas). La gravedad depende de la virulencia del microorganismo y la susceptibilidad e hipersensibilidad del huésped. Lo más frecuente es que no haya inflamación o haya muy poca; las lesiones asintomáticas o levemente pruriginosas, con bordes un poco sobreelevados, pueden remitir y recurrir de manera intermitente. En ocasiones, la inflamación es más grave y se manifiesta como una enfermedad vesicular o ampollar (por lo general, en el pie) o como una lesión muy inflamada localizada en el cuero cabelludo (querión).

Diagnóstico

  • Aspecto clínico

  • Preparado húmedo con hidróxido de potasio

El diagnóstico se basa en el aspecto clínico y el sitio de infección y se puede confirmar con raspados cutáneos y la demostración de hifas en el preparado húmedo con hidróxido de potasio (KOH) o con cultivos de cabellos. Para onicomicosis, la prueba más sensible es la tinción de cortes de uñas con ácido peryódico de Schiff. En relación con el preparado húmedo con KOH, se debe comparar y estudiar la zona afectada de la placa ungueal, no los detritos subungueales. La identificación de microorganismos específicos en el cultivo no es necesaria excepto en los casos de infección del cuero cabelludo (cuando es posible identificar y tratar al animal causante) y la infección ungueal (que puede estar causada por un no dermatofito). El cultivo puede ser útil cuando la inflamación suprayacente y la infección bacteriana son graves o están acompañadas de alopecia.

Los diagnósticos diferenciales son:

  • Foliculitis decalvante

  • Piodermias bacterianas

  • Cuadros que causan alopecia cicatricial como el lupus discoide, el liquen planopilar y la seudopelada

Tratamiento

  • Antimicóticos tópicos u orales

  • En ocasiones, corticosteroides

Los antimicóticos tópicos suelen ser adecuados (véase el Opciones para el tratamiento de infecciones micóticas superficiales*). La terbinafina de venta libre es fungicida y permite una menor duración del tratamiento. El econazol o el ciclopirox pueden ser mejores si no es posible descartar una infección candidiásica. Otros tratamientos tópicos adecuados de venta libre incluyen clotrimazol y miconazol. Los antimicóticos orales se utilizan para la mayoría de las infecciones ungueales y del cuero cabelludo, infecciones cutáneas resistentes y pacientes que no quieren o no pueden adoptar regímenes tópicos prolongados; las dosis y la duración dependen del sitio de infección.

A veces se utilizan corticosteroides, además de las cremas antimicóticas, para ayudar a aliviar la picazón y la inflamación. Sin embargo, la combinación de corticosteroides tópicos y cremas antimicóticas debe evitarse siempre que sea posible, porque los corticosteroides tópicos promueven el crecimiento del hongo. Los productos tópicos con corticosteroides y antimicóticos disponibles en el mercado no deben utilizarse antes de obtener un diagnóstico preciso mediante una preparación en fresco con KOH o cultivo.