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Durezas y callos

(Tilomas, helomas, clavos)

Por James G. H. Dinulos, MD, Adjunct Associate Professor of Surgery (Dermatology), Dartmouth Medical School

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Las durezas y los callos son áreas circunscritas de hiperqueratosis en lugares de presión o fricción. Las durezas son más superficiales y suelen ser asintomáticas; los callos son más profundos y pueden ser dolorosos. El diagnóstico se basa en su aspecto clínico. El tratamiento suele ser con abrasión manual, con o sin queratolíticos. La prevención incluye modificaciones en la biomecánica, como por ejemplo el cambio de calzado. Raras veces, se requiere cirugía.

Las durezas y los callos son causados por la presión o fricción intermitentes, en general sobre una prominencia ósea (p. ej., en el calcáneo y en las cabezas de los metatarsianos).

Los callos son tapones queratinosos circunscritos con forma aguda, del tamaño de un guisante o algo más grandes, que se extienden en casi la totalidad de la dermis subyacente. Puede desarrollarse una bursitis subyacente. Los callos duros aparecen sobre protuberancias óseas prominentes, en especial en los dedos de los pies y en la superficie plantar ; los blandos aparecen entre los dedos de los pies. La mayoría de los callos se deben a un calzado que no ajusta bien, aunque aquellos que tienen el tamaño de una semilla o los que aparecen en zonas de la planta que no soportan peso o en las palmas de las manos pueden representar una genodermatosis hereditaria (queratosis punteada).

Las durezas no tienen un tapón central ni se asocian con cambios cutáneos y tienen una apariencia más homogénea. Suelen aparecer en las manos o en los pies, aunque pueden presentarse en cualquier parte, sobre todo en una persona cuya ocupación implique traumatismos reiterados sobre una zona determinada (p. ej., la mandíbula y la clavícula en un violinista).

Signos y síntomas

Las durezas suelen ser asintomáticas aunque, si la fricción es grave, pueden llegar a irritarse y causar una sensación de ardor levemente desagradable. Por momentos, este malestar puede ser similar al que se observa en la neuralgia interdigital.

Los callos pueden ser dolorosos o sensibles a la presión. En ocasiones, puede formarse un cúmulo de líquido a su alrededor.

Diagnóstico

  • Evaluación clínica

Es posible diferenciar una dureza de una verruga plantar o de un callo separando la piel engrosada. Luego de esta maniobra, una dureza revela márgenes cutáneos limpios, mientras que una verruga (ver Verrugas) aparece claramente circunscrita, algunas veces con tejido blando macerado o con puntos negros centrales (puntos de sangrado), que representan capilares trombosados. Un callo, cuando se ha recortado, muestra un contorno central de color amarillento a marrón translúcido que interrumpe la arquitectura normal de la dermis papilar.

Tratamiento

  • Eliminación manual

  • Queratolíticos

  • Almohadillas

  • Cambios en la biomecánica del pie

Una lima para uñas o una piedra pómez utilizadas después del baño suele ser una forma práctica de eliminar manualmente los tejidos hiperqueratóticos. Los queratolíticos (p. ej., ácido salicílico al 17% en coloide, o al 40% en emplastos y urea al 40%) pueden utilizarse también, con cuidado de evitar la aplicación del producto sobre la piel sana, la cual debe protegerse con vaselina antes de aplicar el agente queratolítico.

Las almohadillas y los cambios en la biomecánica del pie pueden ayudar a prevenir la aparición de callos y a tratar los ya existentes. Si bien son difíciles de eliminar, debe redistribuirse y disminuirse la presión en el área afectada. Para las lesiones en los pies, es importante el uso de calzado cómodo y adecuado; debe haber suficiente espacio para poder mover el dedo gordo dentro del calzado. Los zapatos de moda suelen impedir esta libertad de movimiento , y aquellos que aumenten el malestar que causa la lesión deben ser eliminados del guardarropas. Los parches o anillos con formas y tamaños adecuados, los apósitos protectores con goma espuma, las plantillas con arcos y las placas o barras metatarsianas pueden ayudar a redistribuir la presión. Para los callos y las durezas en la parte distal del primer metatarsiano (juanete), las prótesis deben incluir sólo esa región o la parte del zapato inmediatamente por detrás del callo o la dureza. Raras veces, es necesario el tratamiento quirúrgico o la extracción del hueso afectado.

Los pacientes con tendencia a sufrir durezas y callosidades pueden necesitar con regularidad los servicios de un podólogo. Aquellos con alteraciones en la circulación periférica, sobre todo si sufren diabetes, requieren los cuidados de un especialista.

Conceptos clave

  • Las durezas y los callos son causados por la presión o fricción intermitentes, en general sobre una prominencia ósea.

  • Después de separar la piel suprayacente engrosada, una verruga sangrará, mientras que una dureza no lo hará.

  • Se recomienda abrasión mecánica y queratolíticos para ayudar a eliminar las durezas y callos.

  • Recomendar amortiguación y redistribución de la presión en el pie para ayudar a prevenir durezas y callosidades.