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Dolor en múltiples articulaciones

Por Alexandra Villa-Forte, MD, MPH, Staff Physician, Center for Vasculitis Care and Research, Department of Rheumatic and Immunologic Diseases, Cleveland Clinic

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Las articulaciones pueden presentar dolor (artralgia) o también inflamación (artritis). La inflamación de las articulaciones suele ir acompañada de calor, hinchazón (debido al líquido intraarticular o derrame) y eritema infrecuente. El dolor puede aparecer sólo con el uso o también en reposo. A veces lo que es descrito por los pacientes como dolor articular puede tener una fuente extraarticular (p. ej., una estructura periarticular o hueso).

El dolor poliarticular (poliartralgia) implica múltiples articulaciones (el dolor en una sola articulación se explica en otra sección-ver Dolor en y alrededor de una articulación individual). Los trastornos poliarticulares pueden afectar diferentes articulaciones en distintos momentos. Cuando múltiples articulaciones se ven afectadas, la siguiente distinción puede ser útil para diferenciar entre los diversos trastornos, en especial artritis:

  • Oligoarticular: Afecta 4 articulaciones

  • Poliarticular: afecta > 4 articulaciones.

Fisiopatología

Las fuentes de dolor articular se originan dentro de la articulación. Las fuentes de dolor periarticulares se originan en las estructuras que rodean la articulación (p. ej., tendones, ligamentos, bolsas, músculos).

El dolor poliarticular por causas articulares puede ser el resultado de:

  • Inflamación (p. ej., infección, artritis inducida por cristales, trastornos inflamatorios sistémicos como AR y artritis psoriásica)

  • Trastornos no inflamatorios mecánicos u otros (p. ej., artrosis, síndromes de hipermovilidad)

La membrana sinovial y la cápsula de la articulación son las principales fuentes de dolor en una articulación. La membrana sinovial es el principal sitio afectado por una inflamación (sinovitis). El dolor que afecta a múltiples articulaciones en ausencia de inflamación puede deberse a una mayor laxitud articular y un traumatismo excesivo, como en el síndrome de hipermovilidad benigna.

La poliartritis puede afectar articulaciones periféricas, articulaciones axiales (p. ej., sacroilíaca, apófisis, discos intervertebrales, costovertebral) o ambas.

Etiología

La artritis oligoarticular periférica y la artritis poliarticular se asocian con una infección sistémica (p. ej., viral) o con una afección inflamatoria sistémica (AR), con mayor frecuencia que la artritis monoarticular. Por lo general se puede determinar una causa específica (ver Algunas causas de dolor en ≥ 5 articulaciones* y Algunas causas de dolor en ≤ 4 articulaciones); sin embargo, a veces la artritis es transitoria y se resuelve antes de establecer un diagnóstico. Una afección axial sugiere una espondiloartropatía seronegativa (también llamada espondiloartritis-ver Resumen de espondiloartropatías seronegativas), pero también puede ocurrir en la AR (que afecta a la columna vertebral cervical, pero no a la columna vertebral lumbar).

Las causas más frecuentes de artritis poliarticular aguda son:

  • Infección (a menudo viral)

  • Brote de una enfermedad inflamatoria sistémica

  • Gota o seudogota

Las causas más frecuentes de artritis poliarticular crónica en adultos son:

  • AR

  • Espondiloartropatías seronegativas (como espondilitis anquilosante, artritis reactiva, artritis psoriásica o artritis enteropática)

Las causas más frecuentes de dolor poliarticular no inflamatorio en adultos son:

  • Artrosis

Las causas más frecuentes de poliartralgia crónica en adultos son AR y artrosis.

Las causas más frecuentes de dolor poliarticular crónico en niños son:

  • Artritis idiopática juvenil

Algunas causas de dolor en ≥ 5 articulaciones*

Causa

Signos sugestivos

Abordaje diagnóstico

Fiebre reumática aguda

Dolor intenso, migratorio que afecta principalmente las articulaciones grandes en las piernas, codos y muñecas

El dolor es más intenso que la hinchazón

Manifestaciones extraarticulares, como fiebre, síntomas y signos de disfunción cardíaca, corea, nódulos subcutáneos y erupción

Previo a una faringitis estreptocócica

Criterios clínicos específicos (de Jones)

Investigación de infección por estreptococo grupo A (cultivo, prueba rápida de antígeno estreptocócico, o títulos de antiestreptolisina O y anti-DNasa)

Electrocardiograma y a veces ecocardiograma

Hemoglobinopatías (p. ej., anemia o rasgo drepanocítico, talasemias)

El dolor por lo general cerca pero a veces en las articulaciones, en ocasiones simétrico

En general niños o pacientes jóvenes de origen africano o mediterráneo, a menudo se conoce el diagnóstico

Electroforesis de Hb

Síndromes de hipermovilidad (p. ej., Ehlers-Danlos, Marfan, hipermovilidad benigna)

Poliartralgia, rara vez con artritis

Subluxación articular recurrente

En ocasiones, mayor laxitud cutánea

Por lo general, antecedentes familiares de hipermotilidad articular

En síndrome de Marfan y de Ehlers-Danlos, es posible una historia familiar de aneurisma o disección de la aorta a edad temprana o mediana

Evaluación clínica

Artritis infecciosa bacteriana (séptica) (más comúnmente monoarticular)

Artritis aguda con dolor intenso y derrames articulares

A veces, inmunosupresión o factores de riesgo para enfermedades de transmisión sexual

Artrocentesis

Artritis infecciosa viral (parvovirus B19, hepatitis B, hepatitis C, enterovirus, rubéola, parotiditis y HIV)

Artritis aguda

Dolor e hinchazón menos graves que en la artritis infecciosa bacteriana

Otros síntomas sistémicos que dependen del virus (p. ej., ictericia en hepatitis B, linfadenopatía generalizada en HIV)

Artrocentesis

Pruebas de serología viral según indicación clínica (p. ej., el antígeno de superficie de la hepatitis B y el anticuerpo IgM contra el ántige core de la hepatitis B si se sospecha hepatitis B)

Artritis idiopática juvenil

Inicio en la infancia de los síntomas articulares

Manifestación con oligoartritis más uveítis, o con síntomas sistémicos (enfermedad de Still-fiebre, exantema, adenopatías, esplenomegalia, derrame pleural o pericárdico)

Evaluación clínica

ANA, FR, y las pruebas de HLA-B27

Otras enfermedades reumáticas (p. ej., el síndrome de Sjögren, polimiositis/ dermatomiositis, polimialgia reumática, esclerosis sistémica [esclerodermia])

Manifestaciones de la enfermedad específica, incluyendo manifestaciones dermatológicas específicas (dermatomiositis), disfagia (esclerosis sistémica), dolor muscular (polimialgia reumática), o sequedad de ojos y de boca (síndrome de Sjögren)

Evaluación clínica

A veces, radiografías o pruebas serológicas (p. ej., anti-SSA y anti-SSB en el síndrome de Sjögren, anti-Scl-70 en la esclerosis sistémica)

En algunos casos, biopsia de piel y músculos

Artritis psoriásica

Uno de los cinco patrones de afección articular, que incluyen poliartritis similar a la AR y oligoartritis

Manifestaciones extraarticulares, tales como psoriasis, onicodistrofia, uveítis, tendinitis, y dactilitis (dedos en salchicha)

Evaluación clínica

En algunos casos, radiografías

Artritis reumatoidea

Artritis simétrica de las articulaciones pequeñas y grandes

A veces inicialmente monoarticular u oligoarticular

Más frecuente entre los adultos jóvenes, pero puede aparecer a cualquier edad.

A veces deformidades de las articulaciones en las etapas finales

Evaluación clínica

FR y pruebas anti-CCP

Radiografía

Enfermedad del suero

Artralgia con más frecuencia que artritis

Fiebre, adenopatía y exantema

Exposición a hemoderivados dentro de los 21 días posteriores al inicio de los síntomas

Evaluación clínica

Lupus eritematoso sistémico

Artralgia con más frecuencia que artritis

Manifestaciones sistémicas, tales como erupción cutánea (p. ej., eritema malar), lesiones mucosas (p. ej., úlceras orales), serositis (p. ej., pleuritis, pericarditis), manifestaciones de glomerulonefritis

Más común en mujeres

Evaluación clínica

ANA, anti-DNA de doble cadena, hemograma completo, análisis de orina, perfil químico con enzimas renales y hepáticas

Vasculitis sistémicas (p. ej., vasculitis asociada a inmunoglobulina A [antes llamada púrpura de Henoch-Schönlein], poliarteritis nudosa, granulomatosis con poliangeítis)

Artralgias, en particularen vasculitis asociada a inmunoglobulina A

Síntomas extraarticulares, a menudo que involucran múltiples sistemas orgánicos (p. ej., dolor abdominal, insuficiencia renal, manifestaciones de neumonía, síntomas nasosinusales, lesiones en la piel que pueden incluir erupción, púrpura, nódulos y úlceras)

Pruebas serológicas según indicación clínica (p. ej., pruebas de ANCA en caso de sospecha de granulomatosis con poliangeítis)

Biopsia si está indicada (p. ej., de riñón, piel, o pulmón)

*Estas afecciones también pueden manifestarse como oligoarticulares (afectan a ≤ 4 articulaciones).

En pacientes con derrame o inflamación articular, debe realizarse una artrocentesis (con recuento celular, tinción de Gram, cultivos y estudio para cristales) y evaluarse la velocidad de eritrosedimentación y proteína C reactiva. La radiografía suele ser innecesaria.

ANA = anticuerpos antinucleares; ANCA = anticuerpos antineutrófilos citoplasmáticos; anti-CCP = anti péptido citrulinado cíclico; dcDNA = DNA de doble cadena; FR = factor reumatoideo; ETS = enfermedad de transmisión sexual.

Algunas causas de dolor en ≤ 4 articulaciones

Causa

Hallazgos sugestivos

Abordaje diagnóstico*

Espondilitis anquilosante

Por lo general, dolor y rigidez axial, peor por la mañana y se alivia con la actividad

A veces derrames en grandes articulaciones periféricas

A veces manifestaciones extraarticulares (p. ej., uveítis, entesitis, insuficiencia aórtica)

Más frecuente en hombres adultos jóvenes

Radiografía de columna lumbosacra

En algunos casos RM o TC, análisis de sangre (eritrosedimentación, proteína C reactiva y hemograma completo) o criterios clínicos específicos (criterios de Nueva York modificados)

Síndrome de Behçet

Artralgia o artritis

Manifestaciones extraarticulares, como lesiones orales o genitales recurrentes, o uveítis

En general comienza durante la tercera década de la vida

Criterios clínicos específicos (internacionales)

Artritis inducida por cristales, causada por cristales de ácido úrico (gota), cristales de pirofosfato de Ca (seudogota) o cristales de hidroxiapatita de Ca.

Aparición aguda de artritis con calor e hinchazón en la articulación

Puede ser clínicamente indistinguible de artritis infecciosa bacteriana (séptica)

A veces, fiebre

Artrocentesis

Endocarditis infecciosa

Artralgia o artritis

Síntomas sistémicos, como fiebre, sudores nocturnos, erupción, pérdida de peso, soplo cardíaco

Hemocultivos

Ecocardiografía

Artrosis

Dolor crónico que afecta con mayor frecuencia la base de los pulgares, articulaciones IFP e IFD, las rodillas y las caderas

A veces nódulos de Heberden

Radiografía

Artritis reactiva y artritis enteropática

Artritis asimétrica y más frecuente en las grandes articulaciones de los miembros inferiores

Artritis reactiva: infección gastrointestinal o genitourinaria 1-3 semanas antes de la aparición de una artritis aguda

Artritis enteropática: enfermedad gastrointestinal coexistente (p. ej., enfermedad intestinal inflamatoria, cirugía de derivación intestinal) con una artritis crónica

Evaluación clínica

Estudios para ETS según indicación clínica

*En pacientes con derrame o inflamación articular, debe realizarse una artrocentesis (con recuento celular, tinción de Gram, cultivos y estudio para cristales) y evaluarse la velocidad de eritrosedimentación y proteína C reactiva. Los rayos X no suelen ser de utilidad en las primeras etapas de la enfermedad.

Estas enfermedades pueden manifestarse con afección axial.

La artritis inducida por cristales es casi siempre monoarticular, aunque a veces puede ser oligoarticular.

IFD = interfalángica distal; IFP = interfalángica proximal; ETS = enfermedad de transmisión sexual.

Evaluación

Debe determinarse si la causa de los síntomas se origina en las articulaciones, las estructuras periarticulares o ambas y si existe inflamación. Se deben buscar y evaluar síntomas y hallazgos extraarticulares, lo que puede sugerir enfermedades inflamatorias sistémicas específicas, en particular si hay inflamación de las articulaciones.

Anamnesis

En los antecedentes de la enfermedad actual se deben identificar las características del dolor articular, síntomas articulares asociados y síntomas sistémicos. Es importante determinar la forma de comienzo de los síntomas (abrupto o gradual), patrones temporales (p. ej., variación diurna, persistentes o intermitentes), la duración (agudos o crónicos) y los factores exacerbantes y mitigantes (p. ej., descanso, actividad). Debe preguntarse al paciente acerca de contactos sexuales sin protección (riesgo de artritis infecciosa bacteriana en infección gonocócica diseminada) y picaduras de garrapata o residencia o viajes a áreas endémicas de la enfermedad de Lyme.

Se debe hacer un estudio de sistemascompleto con el fin de identificar síntomas extraarticulares que puedan sugerir trastornos específicos (ver Algunas causas de dolor en ≥ 5 articulaciones*, Algunas causas de dolor en ≤ 4 articulaciones, y Algunos hallazgos sugestivos en dolor poliarticular).

Se deben investigar los antecedentes personales y familiares para identificar enfermedades inflamatorias sistémicas conocidas y otras afecciones que puedan producir síntomas articulares (ver Algunas causas de dolor en ≥ 5 articulaciones* y Algunas causas de dolor en ≤ 4 articulaciones). Algunos trastornos inflamatorios sistémicos son más prevalentes en familias con perfiles genéticos específicos.

Examen físico

El examen físico debe ser completo, y evaluar los principales sistemas (p. ej., la piel y las uñas, los ojos, los genitales, las superficies mucosas, el corazón, los pulmones, el abdomen, la nariz, el cuello, los ganglios linfáticos, y el sistema neurológico), así como el sistema músculo-esquelético. Buscar signos vitales de fiebre.

El examen de la cabeza debe observar cualquier signo de inflamación ocular (p. ej., uveítis, conjuntivitis) y lesiones nasales u orales. Se debe inspeccionar la piel en busca de erupciones cutáneas y lesiones (p. ej., equimosis, úlceras en la piel, placas psoriásicas, púrpura, eritema malar). También se evalúa la presencia de adenopatías y esplenomegalia.

En el examen cardiopulmonar deben buscarse signos de pleuritis, pericarditis, o anomalías valvulares (p. ej., soplo, roce pericárdico, ruidos cardíacos apagados, matidez bibasilar compatible con derrame pleural).

En el examen genital deben buscarse secreciones, úlceras u otros signos de enfermedades de transmisión sexual.

En el examen musculoesquelético se debe comenzar por distinguir entre dolor articular, periarticular, de tejido conjuntivo o muscular. El examen de la articulación comienza con la inspección, observación de deformaciones, eritema, hinchazón o derrame y continúa con la palpación para identificar derrame articular, calor e hipersensibilidad puntual. Se debe evaluar el rango de movimiento activo y pasivo. Se puede percibir una crepitación durante la flexión o la extensión de la articulación. La comparación con la articulación contralateral no afectada permite detectar cambios más sutiles. En el examen debe determinarse si la distribución de las articulaciones afectadas es simétrica o asimétrica. Las articulaciones dolorosas se pueden comprimir sin flexionar o extender.

Se deben examinar las estructuras periarticulares para determinar la afección de tendones, bolsas, o ligamentos, observando la presencia de hinchazón blanda aislada en el sitio de una bolsa (bursitis), o hipersensibilidad puntual en el sitio de inserción de un tendón (tendinitis).

Signos de alarma

Los siguientes signos son particularmente preocupantes:

  • Calor, hinchazón, y eritema en la articulación

  • Cualquier síntoma extraarticular (p. ej., fiebre, exantema, escalofríos, placas, úlceras mucosas, conjuntivitis, uveítis, soplo, púrpura)

Interpretación de los hallazgos

Es importante determinar, mediante un examen físico cuidadoso, si el dolor se origina en las articulaciones, en estructuras adyacentes (como los huesos, tendones, bolsas, músculos), en ambos sitios (como en el caso de gota), o en otras estructuras. El dolor o la hinchazón de un solo lado de la articulación, o fuera de la línea articular, sugieren un origen extraarticular (p. ej., en tendones o bolsas); un dolor localizado en la línea articular o una afección más difusa de la articulación sugiere una causa intraarticular. La compresión de la articulación sin flexionar o extender no produce dolor en pacientes con tendinitis o bursitis, pero es bastante dolorosa en las personas con artritis. Un dolor que empeora con el movimiento activo de la articulación, pero no con el movimiento pasivo, puede indicar una tendinitis o una bursitis (extraarticular); una inflamación intraarticular por lo general restringe en forma significativa la amplitud de movimiento activo y pasivo.

Es importante determinar la presencia de inflamación en las articulaciones. El dolor durante el reposo o al comienzo de la actividad sugiere inflamación articular, mientras que un dolor que se agrava con el movimiento y se alivia con el reposo sugiere una lesión mecánica o no inflamatoria (p. ej., artrosis). La presencia de calor y eritema también sugiere inflamación, pero estos hallazgos a menudo no son sensibles y su ausencia no descarta una inflamación.

Los signos clínicos de rigidez prolongada por la mañana, rigidez luego de un período de inactividad (fenómeno del gel), hinchazón articular no traumática y fiebre o pérdida de peso no intencional sugieren una afección inflamatoria sistémica con afectación articular. Un dolor difuso, vago, que afecta las estructuras miofasciales y sin signos de inflamación sugiere fibromialgia.

La simetría en la afección articular puede orientar el diagnóstico. La afección tiende a ser simétrica en la AR, mientras que una afección asimétrica es más sugestiva de artritis psoriásica, gota y artritis reactiva o artritis enteropática.

El examen de las articulaciones de las manos puede revelar otros signos (ver Algunos hallazgos sugestivos en dolor poliarticular), lo que ayuda a diferenciar entre la artrosis y la artritis reumatoide (ver Características diferenciales de la mano en artritis reumatoidea y artrosis) o puede sugerir otras afecciones.

Un dolor vertebral en presencia de artritis periférica sugiere una espondiloartropatía seronegativa (espondilitis anquilosante, artritis reactiva, artritis psoriásica, o artritis enteropática) aunque también puede ocurrir en la AR (generalmente con dolor cervical). Una oligoartritis de reciente comienzo acompañada de dolor vertebral podría ser una espondiloartropatía seronegativa en pacientes con antecedentes familiares de esta enfermedad. El enrojecimiento y el dolor ocular acompañados de dolor lumbar sugieren espondilitis anquilosante. Una oligoartritis de reciente comienzo en un paciente con antecedente de psoriasis en placas previa, sugiere una artritis psoriásica.

Algunos hallazgos sugestivos en dolor poliarticular

Hallazgo

Causa posible

Signos generales

Tendinitis coexistente

AR, infección gonocócica diseminada, artritis psoriásica, gota, artritis idiopática juvenil (cuando comienza ≤ 16)

Conjuntivitis, diarrea, lesiones cutáneas y genitales

Artritis reactiva

Fiebre

Artritis infecciosa, gota, enfermedades inflamatorias sistémicas (p. ej., LES, AR)

Malestar general, pérdida de peso, y adenopatía

Infección aguda por HIV, artritis idiopática juvenil sistémica (enfermedad de Still)

Lesiones bucales y genitales

Enfermedad de Behçet, artritis reactiva

Placas plateadas elevadas

Artritis psoriásica

Faringitis y artritis migratoria recientes

Fiebre reumática

Vacunación o uso de producto sanguíneo reciente

Enfermedad del suero

Lesiones en la piel, dolor abdominal, síntomas respiratorios y lesiones mucosas

Vasculitis sistémica

Uretritis

Artritis reactiva o infección gonocócica diseminada

Participación asimétrica de las articulaciones IFP e IFD con hinchazón difusa de los dedos (dactilitis) o uñas punteadas

Artritis psoriásica

Tofos y afección asimétrica de articulaciones de la mano

Gota crónica

Agrandamienton óseo en articulaciones IFP (nódulos de Bouchard) o IFD (nódulos de Heberden)

Afección de la primera articulación carpometacarpiana (CMC)

artrosis

Fenómeno de Raynaud

Esclerosis sistémica, lupus eritematoso sistémico, o enfermedad mixta del tejido conjuntivo

Erupción escamosa, a menudo con formación de placas, sobre superficies de extensión de las articulaciones MCF e IFP (pápulas de Gottron)

Dermatomiositis

Laxitud de múltiples tendones de los dedos que puede dar lugar a deformidades reversibles en los dedos (artropatía de Jaccoud)

LES

Afección simétrica de las articulaciones IFP y MCP, en particular con deformidades en cuello de cisne o boutonnière

Artritis reumatoide

Engrosamiento de la piel sobre los dedos (esclerodactilia) y contracturas en flexión

Esclerosis sistémica

IFD = interfalángica distal; MCF = metacarpofalángica; IFP = interfalángica proximal.

Características diferenciales de la mano en artritis reumatoidea y artrosis

Criterios

Artritis reumatoidea

Artrosis

Hinchazón articular

Común

Sinovial, capsular, tejido blando

Poco común

Posiblemente hinchazón leve durante los brotes

Hipertrofia ósea

Sólo en las últimas etapas

Común, a menudo con espolones irregulares

Afección de articulación interfalángica distal

Rara

Frecuente

Afección de articulación metacarpofalángica

Frecuente

No usual

Posiblemente afección significativa de articulaciones MCF en la hemocromatosis

Afección de articulación interfalángica proximal

Frecuente

Frecuente

Afección de la muñeca

Frecuente

Raro, sin embargo la participación de la primera articulación carpometacarpiana (común) a veces se percibe como dolor en la muñeca

CMC = carpometacarpiana; IFD = interfalángica distal; MCF = metacarpofalángica; PIP = interfalángica proximal.

Adaptado de Bilka PJ: Physical examination of the arthritic patient. Bulletin on the Rheumatic Diseases 20:596–599, 1970.

Estudios complementarios

Los siguientes estudios son importantes:

  • Artrocentesis

  • Eritrosedimentación y proteína C reactiva

  • Pruebas serológicas

  • En la artritis crónica, radiografía

La artrocentesis es obligatoria en la mayoría de los pacientes con derrame reciente para descartar una infección e identificar la presencia de cristales. También puede ayudar a distinguir entre un proceso inflamatorio y no inflamatorio. El examen del líquido sinovial incluye recuento de leucocitos con fórmula diferencial, tinción de Gram y cultivos, y el examen microscópico de cristales utilizando luz polarizada. El hallazgo de cristales en el líquido sinovial confirma una artritis inducida por cristales, pero no descarta la presencia de otra infección coexistente. Un líquido sinovial no inflamatorio (p. ej., recuento de leucocitos < 1.000 /µL) sugiere artrosis o traumatismo. Un líquido hemorrágico es compatible con hemartrosis. El recuento de leucocitos en el líquido sinovial puede ser muy alto (p. ej., > 50.000/µL) en artritis infecciosa y en artritis inducida por cristales. El recuento de leucocitos en el líquido sinovial en enfermedades inflamatorias sistémicas con poliartritis oscila entre 1.000 y 50.000/µL.

Si no se puede establecer el diagnóstico específico en base a la anamnesis y el examen físico, pueden ser necesarios estudios adicionales. El estudio de la velocidad de eritrosedimentación y de la proteína C-reactiva pueden ayudar a determinar si la artritis es inflamatoria. Valores elevados de velocidad de eritrosedimentación y de proteína C reactiva sugieren inflamación, aunque esto es inespecífico, en especial en ancianos. Los resultados son más específicos si los valores son altos durante los brotes inflamatorios y normales fuera de estos.

Si se sospecha una enfermedad inflamatoria sistémica, deben realizarse estudios serológicos para anticuerpos antinucleares, DNA de doble cadena, factor reumatoideo, anticuerpos antipéptido citrulinado cíclico y anticuerpos citoplasmáticos antineutrofílicos (ANCA) para ayudar a confirmar el diagnóstico. Las pruebas específicas deben indicarse solamente para apoyar un diagnóstico específico, como lupus eritematoso sistémico, vasculitis asociada a ANCA, o AR.

Si la artritis es crónica, se deben indicar radiografías para buscar signos de daño articular.

Pueden ser necesarios otros estudios para identificar enfermedades específicas (ver Algunas causas de dolor en ≥ 5 articulaciones* y Algunas causas de dolor en ≤ 4 articulaciones).

Tratamiento

Se trata la enfermedad subyacente si es posible. Las enfermedades inflamatorias sistémicas pueden requerir tratamiento con inmunosupresión o con antibióticos, según el diagnóstico. En la inflamación articular se realiza el tratamiento sintomático con AINE. El dolor que no se acompaña de inflamación debe tratarse con paracetamol. La inmovilización de la articulación con una férula o cabrestillo puede ayudar a aliviar el dolor. La aplicación de calor o de frío puede aliviar el dolor en la enfermedad articular inflamatoria. Debido a que la poliartritis crónica puede conducir a inactividad y atrofia muscular secundaria, se debe alentar al paciente a continuar con la actividad física.

Principios de geriatría

La artrosis es la causa más frecuente de artritis en ancianos. La artritis reumatoide suele comenzar entre los 30 y 40 años, pero en hasta un tercio de los pacientes aparece luego de los 60 años. Debido a que el cáncer puede causar poliartritis paraneoplásica, se debe considerar este diagnóstico en los adultos mayores en los que se sospecha AR de reciente comienzo, sobre todo si el inicio es agudo, si predomina la afección de los miembros inferiores, o si hay dolor óseo. También se debe considerar la polimialgia reumática en pacientes > 50 años con rigidez y dolor en cintura pélvica y escapular, incluso en pacientes con artritis de las articulaciones periféricas (con mayor frecuencia las manos).

Conceptos clave

  • Para ayudar al diagnóstico diferencial de dolor poliarticular, debe considerarse el número y tipo de articulaciones afectadas, la presencia de inflamación, la distribución simétrica o asimétrica de la afección, y la presencia de síntomas o signos extraarticulares.

  • La causa más frecuente de poliartritis crónica en niños es la artritis idiopática juvenil, y las causas más frecuentes de poliartralgia crónica en adultos son la artrosis y la artritis reumatoide.

  • La artritis poliarticular aguda se debe casi siempre a infección, gota, o a un brote de una enfermedad inflamatoria sistémica.

  • En la mayoría de los casos de derrame reciente, debe realizarse una artrocentesis, para descartar una infección, diagnosticar una artropatía inducida por cristales, y diferenciar entre un proceso inflamatorio y no inflamatorio.

Recursos en este artículo