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Tumores óseos benignos

Por Michael J. Joyce, MD, Associate Clinical Professor, Orthopaedic Surgery;Orthopaedic Surgeon, Case Western Reserve University ;Cleveland Clinic

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Osteocondroma

Los osteocondromas (exostosis osteocartilaginosas) son los tumores benignos de hueso más frecuentes. Pueden originarse en cualquier hueso, pero son más frecuentes cerca de los extremos de huesos largos. Estos tumores se manifiestan con mayor frecuencia en personas de entre 10 a 20 años de edad y pueden ser únicos o múltiples. Los osteocondromas múltiples tienden a presentarse en grupos familiares. En un 10% de los pacientes con osteocondromas múltiples y en < 1% de pacientes con osteocondroma único aparece un condrosarcoma maligno secundario. Los pacientes con múltiples osteocondromas hereditarios tienen más tumores y son más propensos a desarrollar un condrosarcoma que los pacientes con un osteocondroma único. Los osteocondromas rara vez causan fractura ósea.

En estudios por la imagen, la lesión se presenta como una prominencia ósea con una tapa cartilaginosa (< 2 cm) sobre la superficie del hueso y sin corteza debajo de la prominencia. El canal medular está en continuidad con la base de la exostosis. El canal medular y la exostosis son confluyentes, y no hay verdadera corteza subyacente en la base de la exostosis.

Debe hacerse resección del tumor si éste comprime un nervio grande; si produce dolor (en especial si impacta sobre un músculo y crea una bolsa inflamatoria); si afecta el crecimiento o en estudios por la imagen se ve una apariencia destructiva, una masa de tejidos blandos o una tapa cartilaginosa gruesa (> 2 cm), que sugiere transformación en condrosarcoma maligno. Ante un tumor en crecimiento en un adulto debe pensarse en condrosarcoma y en la posible necesidad de una escisión o biopsia.

Encondroma

Los encondromas pueden aparecer a cualquier edad, aunque tienden a manifestarse en personas entre los 10 y los 40 años. Se ubican dentro de la región metadiafisaria de hueso medular. Estos tumores suelen ser asintomáticos, pero pueden aumentar de tamaño y producir dolor. A menudo, se descubren en una radiografía realizada por otras causas.

En la radiografía, el tumor se ve como un área calficicada lobulada dentro del hueso; algunas lesiones están menos calcificadas, con áreas de calcificación punteada en una radiografía simple o en una TC. Si son adyacentes a la corteza, los encondromas muestran ondas en el endostio. Casi todos los encondromas tienen mayor captación en gammagrafía ósea, lo que confunde con cáncer. Los signos radiológicos, de RM y de TC,pueden ser diagnósticos; si no lo son, y en especial si el tumor (no la articulación asociada) es doloroso, debe confirmarse el diagnóstico con biopsia. Para ayudar a diferenciar el dolor óseo del articular, puede inyectarse un anestésico de larga duración en la articulación (p. ej., bupivacaína); si el dolor persiste, es posible que la causa sea una lesión ósea.

Un encondroma asintomático no requiere biopsia, resección u otro tratamiento (como legrado o curetaje); sin embargo, deben hacerse estudios por la imagen de seguimiento para descartar la progresión de la enfermedad a condrosarcoma, que es rara. Estos estudios se realizan luego de 6 meses y se repiten luego de 1 año o en caso de síntomas.

Los pacientes con múltiples encondromas (enfermedad de Ollier) y en esopecial encondromatosis múltiple con hemangiomas de tejidos blandos (síndrome de Maffucci) tienen un riesgo mucho mayor de condrosarcoma.

Condroblastoma

El condroblastoma es raro y aparece entre los 10 y 20 años de edad. Se origina en la epífisis, y puede continuar creciendo y destruir el hueso y la articulación. En estudios por la imagen, se ve como un quiste esclerótico con márgenes con puntos de calcificación. La RM puede ayudar al diagnóstico, pues muestra los cambios característicos lejos de la lesión.

Este tumor debe ser extirpado quirúrgicamente mediante curetaje, y se coloca un injerto en la cavidad. La tasa de recidivas locales es de un 10 a 20%, y las lesiones recurrentes se tratan de igual manera con curetaje e injerto óseo.

Condromixofibroma

El condromixofibroma es muy raro y se presenta antes de los 30 años. La apariencia en estudios por la imagen, que es excéntrica, bien circunscrita, lítica y localizada cerca del extremo de huesos largos, sugiere el diagnóstico. El tratamiento después de realizada la biopsia consiste en resección quirúrgica o curetaje.

Osteoma osteoide

El osteoma osteoide, que afecta generalmente a personas jóvenes (entre 10 y 35 años), puede aparecer en cualquier hueso, pero es más frecuente en huesos largos. Puede causar dolor (que empeora por la noche, lo que refleja el aumento de la inflamación mediada por prostaglandina nocturna). El dolor se alivia con analgésicos suaves (aspirina u otros AINE) que se dirigen a las prostaglandinas. En niños en crecimiento, la respuesta inflamatoria y la hiperemia asociada, si es cercana a la placa de crecimiento, puede causar un sobrecrecimiento y discrepancia de longitud de los miembros. El examen físico puede revelar atrofia de los músculos regionales, pues el dolor produce desuso muscular.

La apariencia característica en estudios por la imagen es una pequeña zona radiolúcida rodeada por una zona esclerótica más grande. Si se sospecha un tumor, debe realizarse una gammagrafía ósea con tecnecio 99; un osteoma osteoide se ve como un área de mayor captación. Puede realizarse también una TC con secuencia fina de imágenes, que ayuda a distinguir la lesión.

La eliminación de la pequeña zona radiolúcida con ablación con radiofrecuencia percutánea alivia los síntomas en forma permanente. La mayoría de los osteomas osteoides son tratados por un radiólogo musculoesquelético intervencionista con técnicas percutáneas y anestesia. A veces se realiza el curetaje o la resección quirúrgica de los osteomas osteoides. La extirpación quirúrgica puede ser preferible cuando el osteoma osteoide está cerca de un nervio o cerca de la piel (p. ej., la columna vertebral, manos, pies) debido a que el calor producido por la ablación por radiofrecuencia puede causar daños.

Fibroma no osificante (defecto cortical fibroso)

El fibroma no osificante (defecto cortical fibroso, fibroxantoma) es una lesión fibrosa benigna del hueso que aparece como un defecto cortical radiolúcido bien definido en la radiografía. Un fibroma no osificante muy pequeño se denomina defecto cortical fibroso. Estos lesiones son defectos dedesarrollo en los que partes de hueso que normalmente se osifican, se llenan de tejido fibroso. Por lo general, afectan a las metáfisis, y los sitios más comúnmente comprometidos son, en orden, el fémur distal, la tibia distal y la tibia proximal. Pueden ampliarse progresivamente y convertirse en multitabicados. Los fibromas no osificantes son frecuentes en niños. La mayoría de las lesiones finalmente se osifican, sufren remodelación, y forman a menudo áreas densas, escleróticas. Sin embargo, algunas lesiones se agrandan.

Los fibromas pequeños no osificantes son asintomáticos. Sin embargo, las lesiones que afectan casi el 50% del diámetro del hueso tienden a causar dolor y a aumentar el riesgo de fractura patológica.

Los fibromas no osificantes por lo general se detectan en forma incidental en estudios por la imagen (p. ej., después de un trauma). Son radiolúcidos, únicos, < 2 cm de diámetro, y tienen una apariencia lúcida oblonga con un borde esclerótico bien definido en la corteza. También pueden ser mutitabicados.

Los fibromas pequeños no osificantes no requieren tratamiento y se debe hacer un seguimiento limitado. Las lesiones que causan dolor o están cerca del 50% del diámetro del hueso puede justificar curetaje e injerto de hueso para disminuir el riesgo de una fractura patológica a través de la lesión.

Tumor benigno de células gigantes del hueso

Los tumores benignos de células gigantes del hueso, que afectan con mayor frecuencia a personas de entre 20 y 30 años, aparecen en la epífisis. Estos tumores se consideran agresivos en forma local. Tienden a continuar creciendo, destruir el hueso, y eventualmente pueden erosionar el resto del hueso y extenderse hacia los tejidos blandos. Pueden causar dolor. Estos tumores tienen tendencia a la recidiva. Rara vez, un tumor de células gigantes del hueso puede producir metástasis al pulmón, aunque siguen siendo histológicamente benignos.

Los tumores benignos de celulas gigantes del hueso se ven como lesiones líticas expansivas en estudios por la imagen. Presentan un margen sin borde esclerótico donde termina el tumor y comienza el hueso trabecular normal.

La mayoría de los tumores benignos de células gigantes del hueso se tratan mediante curetaje y relleno con metacrilato de metilo o con injerto óseo. Para reducir la tasa de recidivas se prefiere utilizar un adyuvante como calor térmico (mediante endurecimiento con metacrilato de metilo) o un tratamiento químico del tumor con fenol o congelamiento con nitrógeno líquido. Si el tumor es muy grande y destruye la articulación, puede ser necesario hacer resección completa con reconstrucción de la articulación.