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Abordaje del paciente con un nódulo en la tiroides

Por Jerome M. Hershman, MD, Distinguished Professor of Medicine Emeritus; Director of the Endocrine Clinic, UCLA School of Medicine;West Los Angeles VA Medical Center

Información:
para pacientes

Los nódulos tiroideos son frecuentes y su incidencia aumenta con la edad. La incidencia informada varía de acuerdo con el método de evaluación. En individuos de edad mediana o ancianos, la palpación revela nódulos en alrededor del 5%. Los resultados de ecografías y de estudios de autopsia sugieren que pueden identificarse nódulos en alrededor del 50% de los adultos mayores. Muchos nódulos se detectan incidentalmente en estudios de diagnóstico por la imagen de la tiroides solicitados debido a otros trastornos.

Etiología

La mayoría de los nódulos son de naturaleza benigna. Las causas benignas incluyen bocio coloidal hiperplásico, quistes tiroideos, tiroiditis y adenomas tiroideos. Las causas malignas son los cánceres de tiroides (ver Cáncer de tiroides).

Evaluación

Anamnesis

El dolor hace sospechar tiroiditis o hemorragia dentro de un quiste. Un nódulo asintomático puede ser maligno, pero en general es benigno. Los síntomas de hipertirodismo sugieren la presencia de un adenoma hiperfuncionante o de tiroiditis, mientras que los de hipotiroidismo sugieren una tiroiditis de Hashimoto. Los factores de riesgo para el cáncer de tiroides son los siguientes

  • Antecedentes de irradiación de la tiroides, en especial en la lactancia o la infancia

  • Edad < 20 años

  • Sexo masculino

  • Antecedentes familiares de cáncer de tiroides o de neoplasia endocrina múltiple tipo 2

  • Nódulo solitario

  • Disfagia

  • Disfonía

  • Tamaño creciente (en particular, crecimiento rápido o durante el tratamiento supresor de la tiroides)

Exploración física

Los signos que sugieren un cáncer de tiroides son la consistencia dura, pétrea o la fijación a las estructuras circundantes, las adenopatías cervicales y la ronquera secundaria a la parálisis del nervio laríngeo recurrente.

Evaluación

La evaluación inicial de un nódulo tiroideo requiere la medición de las concentraciones de

  • Hormona tiroideoestimulante (TSH)

  • Tiroxina libre (T4)

  • Anticuerpos antiperoxidasa tiroidea

Si la secreción de TSH está inhibida, debe obtenerse un centellograma con yodo radiactivo. Los nódulos con aumento de la captación del radionúclido (cálidos) rara vez son malignos. Si las pruebas que evalúan la función tiroidea no indican hipertiroidismo o tiroiditis de Hashimoto, está indicada una biopsia por aspiración con aguja fina para distinguir los nódulos benignos de los malignos. El uso temprano de la biopsia por aspiración con aguja fina representa un abordaje más económico que el empleo sistemático de centellograma con yodo radiactivo.

La ecografía es útil para determinar el tamaño de un nódulo; la aspiración con aguja fina no se indica en forma sistemática en nódulos < 1 cm hallados en la ecografía o en nódulos que son completamente quísticos. La ecografía rara vez diagnostica un cáncer, aunque una neoplasia maligna es sugerida por ciertos hallazgos ecográficos o radiográficos:

  • Calcificación fina, punteada, psammomatosa (carcinoma papilar)

  • Hipoecogenicidad, bordes irregulares, aumento de la vascularización intranodular, altura mayor que el ancho de la sección transversal, macrocalcificaciones irregulares, o rara vez calcificación densa, homogénea (carcinoma medular)

Tratamiento

El tratamiento está destinado al trastorno subyacente. La supresión de la TSH con tiroxina para reducir el tamaño de los nódulos benignos más pequeños es eficaz, aunque sólo en la mitad de los casos.