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Síndrome del enfermo eutiroideo

Por Jerome M. Hershman, MD, Distinguished Professor of Medicine Emeritus; Director of the Endocrine Clinic, UCLA School of Medicine;West Los Angeles VA Medical Center

Información:
para pacientes

El síndrome del enfermo eutiroideo es el hallazgo de concentraciones séricas bajas de hormonas tiroideas en pacientes sin manifestaciones clínicas de trastornos tiroideos pero con una enfermedad sistémica no tioidea. El diagnóstico se basa en la exclusión de hipotiroidismo. El tratamiento está destinado a la enfermedad subyacente y no está indicada la reposición de hormonas tiroideas.

Los pacientes con varios trastornos no tiroideos agudos o crónicos pueden tener resultados anormales en las pruebas de función tiroidea. Los trastornos asociados pueden ser agudos o crónicos, en particular ayuno, inanición, desnutrición calórico-proteica, traumatismos graves, infarto agudo de miocardio, insuficiencia renal crónica, cetoacidosis diabética, anorexia nerviosa, cirrosis, lesión térmica y sepsis.

La disminución de las concentraciones de triyodotironina (T3) es el hallazgo más frecuente. En los pacientes con enfermedad más grave o prolongada, también se identifica una reducción de las concentraciones de tiroxina (T4). La concentración sérica de T3 reversa (rT3) también aumenta. Clínicamente, los pacientes son eutiroideos y no revelan un aumento de la concentración sérica de hormona tiroideoestimulante (TSH).

La patogenia es desconocida pero puede comprometer la conversión periférica de T4 en T3, una disminución de la depuración de rT3 generada por la T4 y una reducción de la unión de las hormonas tiroideas a la globulina de unión a la tiroxina (TBG). Las citocinas proinflamatorias (p. ej., factor de necrosis tumoral-α, IL-1) pueden ser responsables de algunos de los cambios.

La interpretación de los resultados anormales al evaluar la función tiroidea en pacientes enfermos es compleja debido a los efectos de varios fármacos, como los medios de contraste yodados y la amiodarona, que afectan la conversión periférica de T4 en T3, y de otros fármacos como dopamina y corticoides, que disminuyen la secreción hipofisaria de TSH y a su vez reducen las concentraciones séricas de TSH y la secreción de T4.

Perlas y errores

  • No deben indicarse pruebas de función tiroidea para pacientes en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) a menos que haya una alta sospecha de disfunción tiroidea.

Diagnóstico

  • TSH

  • Cortisol sérico

  • Juicio clínico

El dilema diagnóstico se centra en definir si el paciente tiene hipotiroidismo o síndrome del enfermo eutiroideo. La mejor prueba es medir la concentración de TSH, que en el síndrome del enfermo eutiroideo es baja, normal o levemente elevada, aunque no tan alta como en el hipotiroidismo. La concentración sérica de rT3 aumenta, aunque rara vez se realiza esta medición. La concentración sérica de cortisol suele incrementarse en el síndrome del enfermo eutiroideo y suele ser baja o normal-baja en pacientes con hipotiroidismo secundario a una enfermedad hipotálamo-hipofisaria. Dado que las pruebas son inespecíficas, es importante el juicio clínico para interpretar la función tiroidea anormal en los pacientes con enfermedades agudas o crónicas. Salvo que se sospeche una disfunción tiroidea, no deben solicitarse pruebas de la función tiroidea en los pacientes internados en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

Tratamiento

El tratamiento con reposición de hormonas tiroideas no es apropiado. Cuando se trata la enfermedad subyacente, los resultados de las pruebas tiroideas se normalizan.

Conceptos clave

  • Muchos pacientes gravemente enfermos presentan bajos niveles de hormonas tiroideas pero no son clínicamente hipotiroideos y no requieren la administración de suplementos de hormona tiroidea.

  • Los pacientes con síndrome del enfermo eutiroideo tienen niveles bajos, normales o sólo ligeramente elevados de TSH, a diferencia de las marcadas elevaciones de TSH presentes en el hipotiroidismo verdadero.

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