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Tiroiditis linfocítica silente

Por Jerome M. Hershman, MD, Distinguished Professor of Medicine Emeritus; Director of the Endocrine Clinic, UCLA School of Medicine;West Los Angeles VA Medical Center

Información:
para pacientes

La tiroiditis linfocítica silente es un trastorno subagudo autolimitado que se desarrolla con mayor frecuencia en mujeres durante el período posparto. Los síntomas iniciales son hipertiroidismo, que luego se convierte en hipotiroidismo, y que en general se recupera con retorno de la paciente al eutiroidismo. El tratamiento de la fase hipertiroidea se realiza con un betabloqueante. Si el hipotiroidismo es permanente, debe indicarse suplemento con tiroxina durante toda la vida de la paciente.

El término "silente" indica la ausencia de dolor en la tiroides para distinguir el cuadro del producido por la tiroiditis subaguda, que suele causar dolor. La tiroiditis linfocítica silente provoca la mayoría de los casos de disfunción tiroidea posparto y se identifica en el 5 al 10% de las puérperas.

La biopsia tiroidea revela un infiltrado linfocítico como en la tiroiditis de Hashimoto, pero sin folículos linfoides ni cicatrices. Durante el embarazo y el período posparto, casi siempre se obtienen títulos positivos de autoanticuerpos antiperoxidasa tiroidea y, con menor frecuencia, de anticuerpos antitiroglobulina en estos pacientes. Por ende, este trastorno parece ser una variedad de la tiroiditis de Hashimoto (ver Tiroiditis de Hashimoto).

Signos y síntomas

La enfermedad comienza en el período posparto, en general dentro de las primeras 12 a 16 semanas. La tiroiditis linfocítica silente se caracteriza por tiroideomegalia indolora de tamaño variable con una fase hipertiroidea que dura varias semanas y en general se continúa con un hipotiroidismo transitorio generado por la depleción de los depósitos de hormonas tiroideas. Habitualmente la paciente recupera el estado eutiroideo (como se señaló para la tiroiditis subaguda dolorosa). La fase hipertiroidea es autolimitada y puede ser breve o pasar inadvertida. En muchas mujeres con esta enfermedad, el diagnóstico se realiza cuando experimentan la fase hipotiroidea, que en ocasiones se perpetúa.

Diagnóstico

  • Evaluación clínica

  • Concentraciones séricas de tiroxina (T4), triyodotironina (T3) y hormona tiroideoestimulante (TSH)

La tiroiditis linfocítica silente suele pasar inadvertida. La sospecha del diagnóstico en general depende de los hallazgos en la evaluación clínica, típicamente una vez que la paciente desarrolla hipotiroidismo. La paciente no desarrolla signos oculares ni mixedema pretibial.

Los resultados de las pruebas de la función tiroidea varían de acuerdo con la fase de la enfermedad. En un principio, las concentraciones séricas de T4 y T3 son elevadas y la TSH está inhibida. En la fase hipotiroidea, estos hallazgos se invierten. El recuento de leucocitos y la eritrosedimentación son normales. La biopsia con aguja confirma el diagnóstico, pero no suele ser necesaria.

Perlas y errores

  • Este trastorno generalmente se repite en los embarazos posteriores; se debe evaluar a las pacientes antes de que los síntomas sean graves.

Tratamiento

  • En general, un betabloqueante

  • A veces, reposición de la hormona tiroidea

Como la tiroiditis linfocítica silente sólo dura algunos meses, el tratamiento es conservador y únicamente suele requerir un betabloqueante (p. ej., propranolol) durante la fase hipertiroidea (ver Hipertiroidismo : Betabloqueantes). Los fármacos antitiroideos, la cirugía y la terapia con yodo radiactivo están contraindicados. Pueden ser necesarias hormonas tiroideas durante la fase hipotiroidea. La mayoría de las pacientes recuperan la función tiroidea normal, aunque algunas permanecen hipotiroideas. En consecuencia, la función tiroidea debe reevaluarse entre 9 y 12 meses después del tratamiento con tiroxina; la reposición debe suspenderse durante 5 semanas y debe volver a medirse la concentración de TSH. La enfermedad suele recidivar después de los siguientes embarazos.

Conceptos clave

  • Este trastorno afecta principalmente a las mujeres en el período puerperal.

  • La mayoría de las pacientes pasan por una fase de hipertiroidismo transitoria, seguida de una fase más larga de hipotiroidismo; la mayoría, pero no todas, se recuperan espontáneamente.

  • El trastorno a menudo no se diagnostica.

  • En la fase de hipertiroidismo a menudo es necesario un ß-bloqueante, y en la fase de hipotiroidismo habitualmente es necesario el reemplazo de la hormona tiroidea.

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