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Biopsia hepática

Por Nicholas T. Orfanidis, MD, Clinical Assistant Professor, Thomas Jefferson University Hospital

Información:
para pacientes

La biopsia hepática proporciona información histológica sobre la estructura del hígado y revela evidencias de lesión hepática (tipo y grado, si existe fibrosis); esta información puede ser importante no sólo para el diagnóstico sino también para la estadificación, el pronóstico y el tratamiento. Aunque sólo se obtiene un pequeño núcleo tisular, suele ser representativo, incluso para diagnosticar lesiones localizadas.

La biopsia hepática suele realizarse por vía percutánea en la cama del paciente o bajo guía ecográfica, esta última preferida debido a que la tasa de complicaciones es algo menor y a que ofrece una oportunidad de visualizar el hígado y señalar las lesiones localizadas.

Indicaciones

En general, la biopsia se indica cuando se sospechan trastornos hepáticos no identificados con métodos menos invasivos o que requieren histopatología para su estadificación (véase Indicaciones de biopsia hepatica*). En particular, la biopsia es útil para detectar tuberculosis u otras infiltraciones granulomatosas y para confirmar problemas con injertos (lesión isquémica, rechazo, trastornos de las vías biliares, hepatitis viral) después de un trasplante de hígado. Podría ser necesaria la realización de biopsias seriadas, en general durante varios años, para controlar la progresión de la enfermedad.

Indicaciones de biopsia hepatica*

Trastorno

Uso

Alteraciones en las pruebas hepáticas de causa desconocida

Diagnóstico

Hepatopatía alcohólica o esteatosis no alcohólica

Diagnóstico y estadificación

Hepatitis crónica (viral o autoinmunitaria)

Diagnóstico y estadificación

Trastornos por depósito de metales pesados (p. ej., hemocromatosis, enfermedad de Wilson)

Diagnóstico

Sospecha de rechazo u otra complicación después del trasplante de hígado

Diagnóstico

Estado de donante hepático

Evaluación

Hepatoesplenomegalia de causa desconocida

Diagnóstico

Colestasis intrahepática de causa desconocida (en general, cirrosis biliar primaria o colangitis esclerosante primaria)

Diagnóstico

Sospecha de cáncer o lesiones localizadas de origen desconocido

Diagnóstico

Enfermedad sistémica de origen desconocido (p. ej., fiebre de etiología desconocida, trastornos inflamatorios o granulomatosos)

Diagnóstico (se solicita cultivo)

Uso de fármacos hepatotóxicos (p. ej., metotrexato)

Monitorización

*En general, se indica una biopsia cuando se sospecha un trastorno hepático no identificado con métodos menos invasivos o que requiere histopatología para su estadificación.

El examen macroscópico y la histopatología suelen arribar a un diagnóstico de certeza. La citología (aspiración con aguja fina), la biopsia por congelación y el cultivo pueden ser útiles en pacientes selectos. El contenido metálico (p. ej., cobre en pacientes bajo sospecha de enfermedad de Wilson, hierro en pacientes con hemocromatosis) puede medirse en la muestra de biopsia.

Las limitaciones de la biopsia hepática son las siguientes

  • Error en la obtención de la muestra

  • Errores ocasionales o incertidumbre en pacientes con colestasis

  • Necesidad de un histopatólogo adiestrado (algunos anatomopatólogos tienen escasa experiencia con las muestras obtenidas con aguja)

Contraindicaciones

Las contraindicaciones absolutas para obtener una biopsia hepática son

  • Incapacidad del paciente de permanecer quieto y mantener un período breve en espiración para el procedimiento

  • Sospecha de lesión vascular (p. ej., hemangioma)

  • Tendencia hemorrágica (p. ej., IIN > 1,2 a pesar de recibir vitamina K, tiempo de sangría > 10 minutos)

  • Trombocitopenia grave (< 50.000/mL)

Las contraindicaciones relativas abarcan anemia grave, peritonitis, ascitis significativa, obstrucción biliar de alto grado e infección o derrame subfrénico o pleural derecho. No obstante, la biopsia hepática percutánea es bastante segura para realizarse en forma ambulatoria. La tasa de mortalidad es del 0,01%. Las complicaciones mayores (p. ej., hemorragia intraabdominal, peritonitis biliar, laceración hepática) se desarrollan en alrededor del 2% de los pacientes. Las complicaciones suelen evidenciarse en 3 a 4 horas, que es el período de control recomendado para los pacientes.

Otras vías

La biopsia hepática a través de la vena yugular es más invasiva que la realizada por vía percutánea y se reserva para los pacientes con coagulopatía grave. El procedimiento consiste en canular la vena yugular interna derecha e insertar un catéter a través de la vena cava inferior hacia la vena hepática. Luego se avanza una aguja fina a través de la vena hepática hasta el hígado. La biopsia se asocia con una tasa de éxito > 95%. La tasa de complicaciones es baja, dado que el 0,2% sangra cuando se punza la cápsula hepática.

En ocasiones, se obtiene una biopsia hepática durante una cirugía (p. ej., laparoscopia), lo que permite obtener una muestra de tejido más grande de un sitio más específico.

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