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Tumores hepáticos benignos

Por Steven K. Herrine, MD, Professor of Medicine, Division of Gastroenterology and Hepatology ;Vice Dean for Academic Affairs, Thomas Jefferson University;Sidney Kimmel Medical College

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Los tumores hepáticos benignos son relativamente frecuentes. La mayoría no produce síntomas, aunque algunos causan hepatomegalia, molestias en el cuadrante superior derecho del abdomen o hemorragia intraperitoneal. La mayoría de los tumores se detecta en forma incidental en una ecografía u otros estudios. El hepatograma suele ser normal o está alterado en forma leve. El diagnóstico suele llevarse a cabo con pruebas de diagnóstico por la imagen, pero podría ser necesaria una biopsia. Sólo se requiere tratamiento en unas pocas circunstancias específicas.

Adenoma hepatocelular

El adenoma hepatocelular es el tumor benigno más importante que debe identificarse. Este tumor se desarrolla sobre todo en mujeres en edad reproductiva, en particular en aquellas que consumen anticonceptivos orales, lo que podría deberse a los efectos de los estrógenos.

La mayoría de los adenomas son asintomáticos, pero los más grandes podrían causar molestias en el cuadrante superior derecho del abdomen. En forma inusual, los adenomas se manifiestan con peritonitis y shock secundario a la ruptura del tumor y el desarrollo de una hemorragia intraperitoneal. Rara vez malignizan.

En general, el diagnóstico se sospecha en función de los hallazgos en la ecografía o la TC, pero en ocasiones se requiere biopsia para la confirmación del cuadro.

Los adenomas que se desarrollan en pacientes que consumen anticonceptivos suelen involucionar si se suspende esta medicación. Si el adenoma no involuciona o si es subcapsular o > 5 cm, suele recomendarse su resección quirúrgica.

Hiperplasia nodular focal

Este hamartoma localizado podría ser semejante a una cirrosis macronodular desde el punto de vista histológico. El diagnóstico suele basarse en los hallazgos de la resonancia magnética (RM) o la TC con contraste, pero podría ser necesaria una biopsia. Rara vez se requiere tratamiento.

Hemangiomas

Los hemangiomas suelen ser pequeños y asintomáticos y se identifican en el 1 al 5% de los adultos. Los síntomas son más probables si son > 4 cm e incluyen malestar, sensación de plenitud, y, con menos frecuencia, anorexia, náuseas, saciedad precoz, y dolor secundario a hemorragia o trombosis. Estos tumores suelen presentar un aspecto característico muy vascularizado. Los hemangiomas se detectan en forma incidental en una ecografía, una TC o La TC muestra típicamente una masa hipodensa bien delimitada; cuando se utiliza contraste hay un realce periférico temprano, seguido posteriormente de realce centrífugo. una RM y en general no requieren tratamiento. Se puede considerar la resección si los síntomas son molestos o si un hemangioma está creciendo rápidamente.

En los lactantes, los hemangiomas suelen involucionar en forma espontánea hacia los 2 años. No obstante, los hemangiomas grandes pueden producir cortocircuitos arteriovenosos tan importantes como para causar insuficiencia cardíaca y, a veces, coagulopatía por consumo. En esos casos, el tratamiento puede consistir en altas dosis de corticosteroides, a menudo diuréticos y digoxina para mejorar la función cardíaca, interferón alfa (por vía subcutánea), extirpación quirúrgica, embolia selectiva de la arteria hepática y, rara vez, trasplante de hígado.

Otros tumores benignos

En forma ocasional, se identifican lipomas (en general asintomáticos) y tumores fibrosos localizados (p. ej., fibromas) en el hígado.

Los adenomas benignos de los conductos biliares son infrecuentes, no producen consecuencias y en general se detectan de manera incidental. En ocasiones, se confunden con cánceres metastásicos.