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Síndromes de compresión de la salida torácica

Por Michael Rubin, MDCM, Professor of Clinical Neurology;Director, Neuromuscular Service and EMG Laboratory, Weill Cornell Medical College;New York Presbyterian Hospital-Cornell Medical Center

Información:
para pacientes

Los síndromes de compresión de la salida torácica constituyen un grupo de trastornos poco definidos que se caracterizan por dolor y parestesias en las manos, el cuello, los hombros o los brazos. Parecen deberse a una compresión del tronco inferior del plexo braquial (y tal vez de los vasos subclavios), ya que estas estructuras atraviesan la salida torácica. No se ha establecido ninguna técnica diagnóstica. El tratamiento incluye la fisioterapia, los analgésicos y, en los casos graves, la cirugía.

Muchas veces su patogenia es desconocida, pero en ocasiones implica la compresión del tronco inferior del plexo braquial (y tal vez de los vasos subclavios) cuando estas estructuras atraviesan la salida torácica por debajo de los músculos escalenos y por encima de la primera costilla, antes de que ingresen en la axila, pero esta afectación es poco clara. La compresión puede ser causada por una costilla cervical o por una primera costilla torácica anormal, la inserción o la posición anómala de los músculos escalenos o la consolidación defectuosa de una fractura clavicular. Estos síndromes son más frecuentes en las mujeres y suelen aparecer entre los 35 y los 55 años.

Signos y síntomas

El dolor y las parestesias suelen comenzar en el cuello o el hombro y se extienden hasta la cara medial del brazo y de la mano y, en ocasiones, hasta la parte adyacente de la pared torácica anterior. Muchos pacientes tienen una alteración sensitiva leve a moderada que sigue la distribución de C8 a T1; unos pocos presentan destacados cambios vasculares neurovegetativos en la mano (p. ej., cianosis, tumefacción). Aún es menos frecuente que toda la mano afectada aparezca débil.

Sus complicaciones más raras incluyen el fenómeno de Raynaud y la gangrena distal.

Diagnóstico

  • Evaluación clínica

  • Pruebas de electrodiagnóstico y por lo general RM del plexo braquial o de la columna cervical

El diagnóstico es sugerido por la distribución de los síntomas. Se defienden diversas maniobras para poner de manifiesto la compresión de las estructuras vasculares (p. ej., mediante la extensión del plexo braquial), pero su sensibilidad y su especificidad son bajas. La auscultación de los soplos en la clavícula o en el vértice de la axila o el descubrimiento de una costilla cervical en la radiografía pueden contribuir al diagnóstico. Aunque la angiografía permite detectar el enroscamiento o la obstrucción parcial de las arterias o las venas axilares, ninguna observación constituye una prueba incontrovertible de la enfermedad. Se justifican las pruebas de electrodiagnóstico en todos los pacientes con síntomas sugestivos, y la RM (ver Trastornos del plexo braquial y el plexo lumbosacro : Diagnóstico) del plexo braquial, la columna cervical, o ambas por lo general es necesaria.

Tratamiento

  • Fisioterapia y analgésicos

  • En los casos graves, cirugía

La mayoría de los pacientes sin déficits neurológicos objetivos responden a la fisioterapia, los AINE y los antidepresivos tricíclicos en bajas dosis.

Cuando se identifique una costilla cervical o una obstrución de la arteria subclavia, un especialista con experiencia debería decidir si es necesario realizar una intervención quirúrgica. Salvo escasas excepciones, la cirugía debe reservarse para los pacientes que tienen un déficit neurovascular progresivo o importante y no responden al tratamiento conservador.

Conceptos clave

  • Considerar estos síndromes si los pacientes tienen dolor y parestesias inexplicables que comienzan en el cuello o en el hombro y se extienden hasta la cara medial del brazo.

  • Realizar pruebas de electrodiagnóstico y por lo general la RM del plexo braquial o de la columna cervical.

  • Tratar a la mayoría de los pacientes con analgésicos y fisioterapia.

  • Considerar la posibilidad de la cirugía si los pacientes tienen una costilla cervical o la compresión de la arteria subclavia y déficits neurovasculares que progresan a pesar de los tratamientos conservadores.