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Trastorno por movimiento periódico de las extremidades y síndrome de las piernas inquietas

Por Karl Doghramji, MD, Jefferson Sleep Disorders Center, Thomas Jefferson University

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para pacientes

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El trastorno por movimientos periódicos de las extremidades y el síndrome de las piernas inquietas se caracterizan por movimientos anormales de las piernas, y a veces también sensaciones, que interfieren con el sueño.

El trastorno por movimientos periódicos de las extremidades y el síndrome de las piernas inquietas son más frecuentes entre las personas de edad mediana y ancianos; > 80% de los pacientes con síndrome de las piernas inquietas tiene también el trastorno por movimientos periódicos de las extremidades.

Su mecanismo no está claro, pero las alteraciones en la neurotransmisión dopaminérgica en el SNC pueden influir. Los trastornos pueden ocurrir

  • En forma aislada

  • Durante la interrupción del fármaco

  • Con el uso de estimulantes, ciertos antidepresivos o antagonistas de la dopamina

  • Durante el embarazo

  • En pacientes con insuficiencia renal crónica o insuficiencia hepática, deficiencia de hierro, anemia, diabetes mellitus, un trastorno neurológico (p. ej., esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson) u otros trastornos

En el síndrome de las piernas inquietas primario puede participar la herencia; más de un tercio de los pacientes con síndrome de las piernas inquietas primario tiene antecedentes familiares. Los factores de riesgo pueden incluir un estido de vida sedentario, el tabaquismo y la obesidad.

El trastorno por movimientos periódicos de las piernas es frecuente entre las personas con narcolepsia y trastorno de conducta del sueño REM.

Signos y síntomas

El trastorno por movimientos periódicos de las extremidades se caracteriza por tirones o pataleos repetidos (habitualmente cada 20 a 40 segundos) de las extremidades inferiores o superiores durante el sueño. Por lo general, los pacientes refieren un sueño nocturno fragmentado o una somnolencia diurna excesiva. Es típico que no sean conscientes de los movimientos y de los breves despertares que les siguen y tampoco tienen sensaciones anormales en las extremidades.

El síndrome de las piernas inquietas es un trastorno sensitivomotor caracterizado por un impulso irresistible de mover las piernas, los brazos o, con menor frecuencia, otras partes del cuerpo, habitualmente asociado a parestesias (p. ej., sensaciones reptantes o de culebreo) y, a veces, a dolor en los miembros superiores o inferiores; los síntomas son más sobresalientes cuando los pacientes están inactivos o se acuestan, y alcanzan un pico de gravedad al momento de dormir. Para aliviar los síntomas, los pacientes mueven la extremidad afectada extendiéndola, pataleando o caminando. Como consecuencia, tienen problemas para quedarse dormidos o sufren despertares nocturnos repetidos.

Diagnóstico

  • Para el síndrome de las piernas inquietas, sólo la anamnesis

  • Para el trastorno por movimientos periódicos de las extremidades, antecedentes de una alteración del sueño o de somnolencia diurna excesiva y polisomnografía

El diagnóstico puede sospecharse por los antecedentes señalados por el paciente o por su compañero de cama. Por ejemplo, los pacientes con trastorno por movimientos periódicos de las extremidades típicamente tienen insomnio, somnolencia diurna excesiva o espasmos excesivos justo antes de la aparición del sueño o durante el sueño.

Es necesaria la polisomnografía para confirmar el diagnóstico, que habitualmente es aparente como descargas repetidas de actividad electromiográfica. También puede realizarse una polisomnografía después de diagnosticar un síndrome de las piernas inquietas para determinar si los pacientes tienen también un trastorno por movimientos periódicos de las extremidades, pero no es necesaria para el diagnóstico del síndrome de las piernas inquietas.

Los pacientes que presentan cualquiera de los dos trastornos deben ser evaluados clínicamente para descartar algunos síndromes que pueden contribuir (p. ej., con análisis de sangre para descartar una anemia o una ferropenia y con estudios de la función hepática y renal).

Tratamiento

  • Para el síndrome de las piernas inquietas: pramipexol, ropinirol, un parche de rotigotina o enacarbilo de gabapentina, además de suplementos de hierro si la ferritina es < 50 ng/mL

  • Para el trastorno por movimientos periódicos de las extremidades: generalmente los mismos tratamientos que para el síndrome de las piernas inquietas

Para el síndrome de las piernas inquietas se utilizan muchos fármacos (p. ej., agentes dopaminérgicos, benzodiazepinas, anticonvulsivos, vitaminas y minerales).

Los agentes dopaminérgicos, aunque a menudo eficaces, pueden tener efectos adversos tales como el aumento (síntomas del síndrome de las piernas inquietas que empeoran antes de administrar la siguiente dosis de la droga y que afectan a otras partes del cuerpo como los brazos), el rebote (síntomas que empeoran después de suspender el medicamento o después de que los efectos del fármaco se disipan), las náuseas, la hipotensión ortostática y el insomnio. Tres agonistas dopaminérgicos, pramipexol, ropinirol y rotigotina (utilizado como un parche), son eficaces y tienen pocos efectos adversos graves distintos de aumento:

  • Se administran 0,125 mg de pramipexol VO 2 horas antes del inicio de los síntomas moderados a graves y se aumentan, según las circunstancias, 0,125 mg cada 2 noches hasta remediar los síntomas (dosis máxima de 0,5 mg).

  • Se administra 0,25 mg de ropirinol VO 1 a 3 horas antes del inicio de los síntomas y se aumenta, según sea necesario, en 0,25 mg cada noche (dosis máxima 4 mg).

  • El parche de rotigotina (1 mg//4 h) se aplica inicialmente en cualquier momento durante el día; la dosificación se incrementa según sea necesario por 1 mg/24 h a intervalos semanales, hasta 3 mg/24 h.

Se puede utilizar la levodopa/carbidopa, pero generalmente se prefieren otras drogas, que son menos propensas a causar los síntomas de aumento y de rebote.

La gabapentina puede ayudar a aliviar los síntomas del síndrome de las piernas inquietas y se utiliza cuando se acompaña de dolor. La dosificacióncomienza con 300 mg al acostarse y se puede incrementar 300 mg a la semana (hasta una dosis máxima de 900 mg VO 3 veces al día). Sin embargo, este fármaco no está aprobado para el tratamiento del síndrome de las piernas inquietas.

El enacarbilo de gabapentina, un profármaco de la gabapentina, pueden ayudar a aliviar los síntomas del síndrome de las piernas inquietas y está aprobado para esta indicación. La dosis recomendada es de 600 mg 1 vez al día, tomados con las comidas aproximadamente a las 5 pm. Sus efectos adversos más frecuentes incluyen somnolencia y mareos.

La pregabalina, un ligando α2δ no dopaminérgico, puede ayudar a aliviar los síntomas del síndrome de las piernas inquietas; el aumento es menos probable que ocurra que con pramipexol. La pregabalina también puede ser útil para el síndrome de las piernas inquietas acompañado de dolor. Para el síndrome de las piernas inquietas, se ha utilizado una dosis de 300 mg una vez al día. Los efectos adversos más comunes son mareos y somnolencia. Sin embargo, el uso de este fármaco para tratar el síndrome de las piernas inquietas no ha sido ampliamente estudiado.

Las benzodiazepinas pueden mejorar la continuidad del sueño, pero no reducen los movimientos de los miembros; deben usarse con prudencia para evitar la tolerancia y la somnolencia diurna.

Los opiáceos también pueden funcionar para los pacientes con síndrome de las piernas inquietas y dolor, pero se utilizan como último recurso debido a la tolerancia, los efectos secundarios y el potencial de abuso.

Deben obtenerse concentraciones de ferritina y, cuando los niveles son bajos (< 50 μg/L), se justifica administrar un suplemento de 325 mg de sulfato ferroso con 100 a 200 mg de vitamina C en el momento de acostarse. Los pacientes deben practicar una buena higiene del sueño.

Para el trastorno por movimientos periódicos de las extremidades, no existen tratamientos específicos, pero los tratamientos para el síndrome de las piernas inquietas se utilizan con frecuencia y a menudo ayudan. Sin embargo, los tratamientos requieren mayor estudio.

Conceptos clave

  • El trastorno por movimientos periódicos de las extremidades son espasmos repetitivos o patadas de las extremidades inferiores o superiores durante el sueño, que a menudo interrumpen el sueño nocturno y causan somnolencia diurna excesiva.

  • El síndrome de las piernas inquietas se caracteriza por una necesidad irresistible de mover las piernas o, con menos frecuencia, otras partes del cuerpo, en general asociada con parestesias, que a menudo producen dificultad para quedarse dormido y/o despertares nocturnos repetidos.

  • Diagnosticar síndrome de las piernas inquietas clínicamente, pero si se sospecha trastorno por movimientos periódicos de las extremidades, considerar la polisomnografía.

  • El trastorno por movimientos periódicos de las extremidades no tiene tratamiento específico, pero los que se utilizan para el síndrome de las piernas inquietas suelen ayudar.

  • Para el síndrome de las piernas inquietas, probar drogas dopaminérgicas o enacarbilo de gabapentina, que a menudo son eficaces.