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Aspectos generales de los trastornos conjuntivales y esclerales

Por Melvin I. Roat, MD, FACS, Clinical Associate Professor, Wills Eye Institute, Department of Ophthalmology, Jefferson Medical College, Thomas Jefferson University

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La conjuntiva recubre la parte posterior de los párpados (conjuntiva palpebral o tarsal), atraviesa el espacio entre el párpado y el globo ocular (conjuntiva fornicial) y luego se pliega sobre sí misma y se extiende sobre la esclerótica hasta la córnea (conjuntiva bulbar). La conjuntiva ayuda a mantener la película lagrimal y protege el ojo de cuerpos extraños e infecciones.

La esclerótica es la esfera blanca y gruesa de tejido conectivo denso que engloba el ojo y mantiene su forma. Por adelante, la esclerótica se fusiona con la córnea en el limbo, y por atrás se mezcla con las meninges en el punto en el que el nervio óptico penetra en el globo ocular.

La epiesclera es una fina membrana vascular entre la conjuntiva y la esclerótica.

Los trastornos más frecuentes son inflamatorios (p. ej., conjuntivitis [ver Aspectos generales de la conjuntivitis], epiescleritis [ver Epiescleritis], escleritis [ver Escleritis]). La conjuntivitis puede ser aguda o crónica, y de origen infeccioso, alérgico o irritativo. La epiescleritis y la escleritis generalmente son el resultado de una enfermedad inmunomediada. La epiescleritis no suele amenazar la visión, pero la escleritis puede destruir la visión y el ojo. Los síntomas principales de las diferentes conjuntivitis (p. ej., hiperemia conjuntival) son similares. Es importante un diagnóstico precoz y preciso.

Hallazgos oculares seleccionados en los trastornos conjuntivales

El edema de la conjuntiva bulbar conduce a una conjuntiva difusamente translúcida, azulada y engrosada. El edema macroscópico con abalonamiento de la conjuntiva, que a menudo conduce a prolapso de la conjuntiva, se conoce como quemosis.

El edema de la conjuntiva tarsal (típico de la conjuntivitis alérgica [ver CONJUNTIVITIS ALÉRGICA]) conduce a proyecciones diminutas y finas (papilas) que dan a la conjuntiva aspecto aterciopelado.

La hiperplasia de los folículos linfoides y de la conjuntiva puede aparecer en la conjuntivits viral [ver Conjuntivitis viral] o por clamidias [ver Conjuntivitis de inclusión del adulto]. Se presenta como agrupaciones pequeñas con centros pálidos, semejantes a un empedrado. Ocurre principalmente en la conjuntiva tarsal inferior.

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