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Blefaritis

Por James Garrity, MD, Whitney and Betty MacMillan Professor of Ophthalmology, Mayo Clinic

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La blefaritis es la inflamación de los bordes palpebrales, que puede ser aguda o crónica. Sus signos y síntomas incluyen prurito y ardor de los bordes palpebrales con enrojecimiento y edema. El diagnóstico se basa en la anamnesis y la exploración. La blefatitis ulcerativa aguda suele tratarse con antibióticos tópicos o antivirales sistémicos. La blefaritis no ulcerativa aguda se trata en ocasiones con corticoides tópicos. La enfermedad crónica se trata con lágrimas artificiales, compresas calientes y a veces con antibióticos por boca (p. ej., una tetraciclina) para la disfunción de las glándulas de Meibomio o con higiene palpebral y lágrimas artificiales para la blefaritis seborreica.

Etiología

La blefaritis puede ser aguda (ulcerativa o no ulcerativa) o crónica (disfunción de las glándulas de Meibomio, blefaritis seborreica).

Aguda

La blefaritis ulcerativa aguda suele deberse a una infección bacteriana (normalmente estafilocócica) del borde palpebral en la base de las pestañas que afecta también a sus folículos y a las glándulas de Meibomio. También puede ser causada por virus (herpes simple, varicela-zóster).

La blefaritis no ulcerativa aguda suele deberse a una reacción alérgica que afecta esta área (p. ej., blefarodermatitis atópica y blefaroconjuntivitis alérgica estacional, que producen prurito intenso, enrojecimiento y una erupción; o sensibilidad de contacto [dermatoblefaroconjuntivitis]).

Crónica

La blefaritis crónica es una inflamación no infecciosa de causa desconocida. Las glándulas de Meibomio en el párpado producen lípidos (meibo) que reducen la evaporación de lágrimas al formar una capa lipídica que cubre la capa acuosa lagrimal. En la disfunción de las glándulas de Meibomio, la composición lipídica es anormal y los conductos y orificios glandulares se obstruyen con tapones duros y céreos. Muchos pacientes presentan rosácea (ver Rosácea) y antecedentes de orzuelos y chalaziones recidivantes (ver Chalazión y orzuelo).

Muchos pacientes con blefaritis seborreica tienen dermatitis seborreica de la cara y el cuero cabelludo (ver Dermatitis seborreica) o acné rosácea. A menudo, se produce una colonización bacteriana secundaria en las escamas que se desarrollan en el borde palpebral. Se obstruyen las glándulas de Meibomio.

La mayoría de los pacientes que presentan disfunción de las glándulas de Meibomio o blefaritis seborreica tienen mayor evaporación lagrimal y queratoconjutivitis seca secundaria (ver Queratoconjuntivitis seca, keratoconjunctivitis Sicca).

Signos y síntomas

Los síntomas comunes a todas las formas de blefaritis incluyen prurito y ardor de los bordes palpebrales e irritación conjuntival con lagrimeo, fotofobia y sensación de cuerpo extraño.

Aguda

En la blefaritis ulcerativa aguda se forman pequeñas pústulas en los folículos de las pestañas que terminan abriéndose en úlceras marginales aplanadas. Las costras se adhieren firmemente y dejan una superficie sangrante cuando son arrancadas. Los párpados se pegan por las secreciones desecadas durante el sueño. La blefaritis ulcerativa recurrente causa cicatrices palpebrales y pérdida de pestañas.

En la blefaritis aguda no ulcerativa, los bordes palpebrales se edematizan y enrojecen; la pestañas pueden presentar costras con líquido seroso desecado.

Crónica

En la disfunción de las glándulas de Meibomio, el examen pone de manifiesto orificios glandulares dilatados y taponados de los que puede exprimirse una secreción cérea, espesa y amarillenta. En la blefaritis seborreica, se desarrollan escamas grasientas y fáciles de arrancar sobre los bordes palpebrales. La mayoría de los pacientes con blefaritis seborreica y disfunción de las glándulas de Meibomio tienen una queratoconjuntivitis seca secundaria, que también causa sensación de cuerpo extraño y de arenilla, tensión y fatiga ocular, y visión borrosa con el esfuerzo visual prolongado.

Diagnóstico

  • Examen con lámpara de hendidura

El diagnóstico suele realizarse mediante examen con lámpara de hendidura. La blefaritis crónica que no responde al tratamiento requiere biopsia para descartar tumores palpebrales que pueden simular esta afección.

Pronóstico

La blefaritis aguda casi siempre responde al tratamiento, aunque puede recidivar o evolucionar a una blefaritis crónica. La blefaritis crónica es de curso tórpido, recurrente y refractaria al tratamiento. Las exacerbaciones son molestas, incómodas y poco estéticas, aunque no suelen producir cicatrización corneana ni pérdida de la visión.

Tratamiento

  • Medidas de sostén (p. ej., tratamiento de la queratoconjuntivitis seca, compresas calientes, limpieza de párpados) según indicación clínica

  • Antibióticos para la blefaritis ulcerosa aguda

Blefaritis aguda

La blefaritis ulcerativa aguda se trata con pomada antibiótica (p. ej., bacitracina/polimixina B, eritromicina o gentamicina al 0,3% 4 veces al día durante 7 a 10 días). La blefaritis ulcerativa viral aguda se trata con antivirales sistémicos (p. ej., en el herpes simple, 400 mg de aciclovir oral 3 veces al día durante 7 días; para varicela zóster, famciclovir 500 mg oral 3 veces al día o valaciclovir 1 g oral 3 veces al día durante 7 días).

El tratamiento de la blefaritis aguda no ulcerativa comienza por evitar la acción (p. ej., el frotamiento) o la sustancia (p. ej., colirios nuevos) responsables. Las compresas tibias sobre el párpado cerrado pueden aliviar los síntomas y acelerar la resolución. Si el edema persiste > 24 horas, pueden usarse corticoides tópicos (p. ej., pomada oftálmica de fluorometolona al 0,1% 3 veces al día durante 7 días).

Blefaritis crónica

El tratamiento inicial de la blefaritis seborreica y la disfunción de las glándulas de Meibomio se dirige hacia la queratoconjuntivitis seca (ver Queratoconjuntivitis seca, keratoconjunctivitis Sicca). En la mayoría de los pacientes son eficaces las lágrimas artificiales durante el día, las pomadas emolientes por la noche y los tapones puntuales (depósitos que obstruyen los puntos y disminuyen así la secreción de lágrimas).

Si es preciso, el tratamiento adicional de la disfunción de las glándulas de Meibomio incluye el uso de compresas calientes para derretir los tapones céreos y, en ocasiones, el masaje palpebral para expulsar las secreciones retenidas que deben cubrir la superficie ocular. También pueden ser eficaces las tetraciclinas (p. ej., 100 mg de doxiciclina orales 2 veces al día con reducción progresiva durante 3 a 4 meses), porque modifican la composición de las secreciones de las glándulas de Meibomio o alteran la composición de las bacterias cutáneas.

Si es necesario, el tratamiento adicional de la blefaritis seborreica consiste en la limpieza cuidadosa del borde palpebral 2 veces al día con un hisopo de algodón embebido en una solución diluida de champú para bebés (2 a 3 gotas en media taza de agua tibia). Puede asociarse una pomada antibiótica (bacitracina/polimixima B o sulfacetamida al 10% 2 veces al día hasta durante 3 meses) para reducir los recuentos bacterianos sobre el borde palpebral en los casos que no responden durante semanas a la higiene palpebral.

Conceptos clave

  • Las formas comunes de la blefaritis incluyen la ulcerosa aguda (a menudo secundaria a la infección por estafilococos o virus del herpes), la no ulcerosa aguda (generalmente alérgica) y la crónica (a menudo con disfunción de las glándulas de Meibomio o dermatitis seborreica).

  • La conjuntivitis seca secundaria suele acompañar a la blefaritis crónica.

  • Los síntomas frecuentes incluyen prurito y ardor de los bordes palpebrales e irritación conjuntival con lagrimeo, fotofobia y sensación de cuerpo extraño.

  • El diagnóstico suele realizarse mediante examen con lámpara de hendidura.

  • Se indican tratamientos de sostén (p. ej., compresas calientes, limpieza de párpados y el tratamiento de la queratoconjuntivitis seca, según sea necesario).

  • Los tratamientos específicos pueden incluir antibióticos para la blefaritis ulcerosa aguda y a veces la blefaritis crónica y corticosteroides tópicos para la blefaritis aguda no ulcerosa persistente.

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