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Masa cervical

Por Marvin P. Fried, MD, Professor, Department of Otorhinolaryngology, Head and Neck Surgery;Professor and University Chairman, Montefiore Medical Center;The University Hospital for Albert Einstein College of Medicine

Información:
para pacientes

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Los pacientes o sus familiares pueden notar una masa en el cuello o el médico puede descubrirla durante la exploración habitual. La masa cervical puede ser indolora o dolorosa, según la causa. Cuando es indolora, puede pasar mucho tiempo antes de que los pacientes busquen atención médica.

Etiología

Son muchas las causas de masa cervical, como infecciosas, cancerosas y congénitas (véase Algunas causas de masa cervical).

Algunas causas de masa cervical

Causa

Hallazgos sugestivos

Abordaje diagnóstico

Trastornos infecciosos

HIV

Grupos de alto riesgo

Adenopatía generalizada e indolora

Pruebas serológicas para HIV

Mononucleosis

Ganglios cervicales múltiples e indoloros a la palpación en un adolescente

En general, faringitis y marcado malestar general

Pruebas serológicas para virus de Epstein-Barr

Infección bucofaríngea, viral o bacteriana (con mayor frecuencia, faringitis o infección de las vías respiratorias superiores; algunas veces, una infección dental)

Con frecuencia, síntomas de infección de las vías respiratorias superiores, angina o dolor de dientes (odontodinia)

Adenopatía aguda, con consistencia pastosa y con poco o nada de dolor a la palpación

Varios ganglios linfáticos agrandados, a veces se presentan con infección viral de las vías respiratorias superiores

Evaluación clínica

A veces, cultivo de fauces

Linfadenitis bacteriana primaria

Adenopatía aguda, dolorosa a la palpación

Evaluación clínica

Tuberculosis

Grupos de alto riesgo

Adenopatía indolora y formando conglomerados inmóviles, a veces fluctuantes

PPD

Cultivo

Cáncer*

Primario local (p. ej., bucofaríngeo, tiroideo, salival)

Ganglios distantes del tumor primario (p. ej., linfomas, cánceres de próstata, mamas, colon o riñón)

Ganglios locales o regionales del tumor primario (p. ej., pulmón, digestivos altos)

La mayoría de los cánceres primarios locales más comunes suelen aparecer en los pacientes mayores, de manera característica con antecedentes de tabaquismo o consumo de alcohol; puede ser visible o palpable el tumor primario (p. ej., en la bucofaringe)

Es probable que las masas cancerosas sean firmes o duras y fijas a los tejidos subyacentes en lugar de móviles

Puede haber metástasis regionales o distantes, con síntomas locales o sin ellos

Laringoscopia, broncoscopia y esofagoscopia con biopsia de todas las áreas sospechosas

TC de cabeza, cuello y tórax y tal vez gammagrafía tiroidea

Trastornos congénitos

Quiste branquial

Masa lateral, en general cubierta por el músculo esternocleidomastoideo, a menudo con un trayecto o fístula

En niños, ecografía

En adultos, TC

Quiste dermoide o sebáceo

Consistencia pastosa e indoloro (a menos que esté infectado)

Quiste del conducto tirogloso

Masa en la línea media, indolora

En general, se manifiesta en la niñez o la adolescencia, pero a veces más tarde

Otros trastornos

Bocio simple, no tóxico

Aumento de tamaño de la glándula tiroides, difuso e indoloro a la palpación

Pruebas de la función tiroidea

Gammagrafía tiroidea

Ecografía tiroidea

Tiroiditis subaguda

Fiebre, en general agrandamiento de la glándula tiroides y dolor a la palpación

Aumento de tamaño de la glándula salival submandibular (p. ej., debido a sialoadenitis o cálculos)

Normalmente, una masa indolora justo debajo de la mandíbula lateralmente

TC y RM

Biopsia

*Los pacientes en los que se sospecha un cáncer deben ser sometidos a un examen de cabeza y cuello realizado por un otorrinolaringólogo.

Las causas más comunes en pacientes más jóvenes son:

  • Adenitis reactiva

  • Infección bacteriana primaria del ganglio linfático

  • Infecciones sistémicas

La adenitis reactiva se produce en respuesta a la infección viral o bacteriana en algún sitio de la bucofaringe. Algunas infecciones sistémicas (p. ej., mononucleosis, HIV, tuberculosis) causan agrandamiento de los ganglios linfáticos cervicales, con más frecuencia generalizados que aislados.

Los trastornos congénitos pueden causar una masa cervical, en general de larga data. Los más comunes son los quistes del conducto tirogloso, los quistes branquiales o los quistes dermoides o sebáceos.

Las masas cancerosas son más comunes entre los pacientes mayores, pero pueden aparecer en los más jóvenes. Estas masas pueden representar un tumor primario local o el compromiso de un ganglio linfático por un cáncer primario local, regional o distante. Cerca del 60% de las masas del triángulo supraclavicular corresponde a metástasis de sitios primarios distantes. En otros lugares en el cuello, el 80% de las adenopatías cervicales cancerosas se origina en el aparato respiratorio o digestivo superior. Sitios de origen probables son el borde posterolateral de la lengua y el piso de la boca, seguido por la nasofaringe, la amígdala palatina, la superficie laríngea de la epiglotis y la hipofaringe, incluyendo los senos piriformes.

La glándula tiroides puede estar aumentada de tamaño en diversas afecciones, como el bocio simple no tóxico (ver Bocio simple no tóxico), la tiroiditis subaguda (ver Tiroiditis subaguda), y, con menor frecuencia, el cáncer de tiroides (ver Cáncer de tiroides).

Una glándula salival submandibular puede aumentar de tamaño si está bloqueada por un cálculo, se infecta, o desarrolla un cáncer.

Evaluación

Anamnesis

Antecedentes de la enfermedad actual: deben registrar desde cuándo se notó la masa y si es dolorosa. Los síntomas agudos asociados importantes son dolor de garganta, síntomas de infección de las vías respiratorias superiores y odontalgia.

Revisión por aparatos y sistemas: debe interrogarse acerca de la dificultad para tragar o hablar y los síntomas de enfermedad crónica (p. ej., fiebre, pérdida de peso, malestar general). Los cánceres regionales y distantes que producen metástasis en el cuello en ocasiones causan síntomas en su órgano de origen (p. ej., tos en el cáncer de pulmón, dificultad para deglutir en el cáncer de esófago). Dado que muchos cánceres pueden producir metástasis en el cuello, es importante realizar la revisión completa de los sistemas para ayudar a identificar el origen.

Antecedentes personales: debe interrogarse acerca de infección conocida por HIV o tuberculosis y factores de riesgo para ellas. Se evalúan los factores de riesgo para cáncer, como consumo de alcohol o de tabaco (en especial, rapé o mascado de tabaco), prótesis dentales o dentaduras postizas que no ajustan bien y candidiasis bucal crónica. La higiene bucal deficiente también puede representar un riesgo.

Examen físico

Se palpa la masa cervical para determinar la consistencia (es decir, si es blanda y fluctuante, pastosa o dura) y la presencia y el grado de dolor a la palpación. También debe determinarse si la masa se mueve libremente o aparece fijada a la piel o al tejido subyacente.

El cuero cabelludo, los oídos, las fosas nasales, la cavidad bucal, la nasofaringe, la bucofaringe, la hipofaringe y la laringe se inspeccionan con especial atención para establecer signos de infección y cualquier otra lesión visible. Se realiza la percusión suave de los dientes para detectar el dolor exquisito de una probable infección de la raíz. Se palpan la base de la lengua, el piso de la boca y las glándulas tiroides y salivales para determinar la presencia de masas.

Asimismo, se palpan las mamas y la próstata para establecer la presencia de masas y el bazo por un posible agrandamiento. Se evalúan las heces para investigar sangre oculta, sugestiva de un cáncer gastrointestinal.

También se realiza la palpación de otros ganglios linfáticos (p. ej., axilares e inguinales).

Signos de alarma

Los siguientes hallazgos son de particular preocupación:

  • Masa dura y fija

  • Paciente anciano

  • Presencia de lesiones bucofaríngeas (distintas de la faringitis simple o la infección dental)

  • Un antecedente de roquera persistente o disfagia

Interpretación de los hallazgos

Importantes factores que sirven para la diferenciación de una masa cervical (véase también Algunas causas de masa cervical) son el tiempo de aparición, el dolor espontáneo y a la palpación, la consistencia y la movilidad.

Una masa nueva (es decir, que se desarrolla en sólo algunos días), en especial después de síntomas de una infección de las vías respiratorias superiores o faringitis, sugiere una linfadenopatía reactiva benigna. Una masa dolorosa sugiere una linfadenitis o un quiste dermoide infectado.

Una masa crónica en pacientes más jóvenes sugiere un quiste. Una masa que no se encuentra en la línea media en pacientes ancianos, en especial en los que tienen factores de riesgo, debe hacer pensar en la posibilidad de un cáncer hasta que se demuestre lo contrario; es probable que la presencia de una masa en la línea media tenga origen tiroideo (benigno o maligno).

El dolor espontáneo o a la palpación en la masa sugiere inflamación (en especial infecciosa), mientras que una masa indolora, un quiste o un tumor. Una masa dura, fija, no dolorosa a la palpación sugiere cáncer, mientras que la movilidad y consistencia gomosa sugieren lo contrario.

La adenopatía generalizada y la esplenomegalia sugieren mononucleosis infecciosa o un cáncer linforreticular. La adenopatía generalizada sin otros signos puede sugerir infección por HIV, en especial en aquellos con factores de riesgo.

Las placas rojas y blancas de la mucosa en la bucofaringe (eritroplasia y leucoplasia) pueden ser lesiones malignas responsables de la masa cervical.

La dificultad para deglutir puede notarse en caso de agrandamiento de la glándula tiroides o cáncer que se origina en diferentes sitios del cuello. La dificultad para hablar sugiere un cáncer que afecta la laringe o el nervio laríngeo recurrente.

Estudios complementarios

Si se evidencia fácilmente la naturaleza de la masa (p. ej., linfadenopatía causada por faringitis reciente) o es en un paciente joven y sano con una hinchazón reciente sin otros hallazgos, entonces no será necesario realizar ningún estudio complementario inmediato. No obstante, el paciente debe reexaminarse en forma periódica; si la masa no se resuelve, se necesita otra evaluación.

A la mayoría de los otros pacientes se les debe realizar un hemograma completo y una radiografía de tórax. A los que presentan hallazgos que sugieren causas específicas, se les deben realizar pruebas para esos trastornos (véase Algunas causas de masa cervical).

Si el examen revela una lesión bucal o en la nasofaringe que no comienza a resolverse en el transcurso de 2 semanas, los estudios complementarios pueden incluir TC o RM y biopsia con aguja fina de esa lesión.

En pacientes jóvenes sin factores de riesgo para cáncer de cabeza y cuello y sin otras lesiones aparentes, puede realizarse una biopsia de la masa cervical.

Los pacientes ancianos, sobre todo los que tienen factores de riesgo para el cáncer, deben someterse primero a otros estudios complementarios para identificar el sitio primario; la biopsia de la masa cervical puede revelar simplemente carcinoma espinocelular indiferenciado sin revelar la fuente. A estos pacientes se les debe realizar laringoscopia, broncoscopia y esofagoscopia directas con biopsia de todas las áreas sospechosas. Es probable que se precisen una TC de cabeza, cuello y tórax y, tal vez, una gammagrafía de tiroides. Si no se encuentra un tumor primario, debe hacerse la biopsia por aspiración con aguja fina de la masa cervical, que es preferible a una biopsia por incisión ya que no deja una masa seccionada en el cuello. Si la masa cervical es cancerosa y no se ha detectado el tumor primario, debe considerarse la realización de una biopsia al azar de la nasofaringe, las amígdalas palatinas y la base de la lengua.

Tratamiento

El tratamiento está dirigido a la causa.

Puntos clave

  • Una masa cervical aguda en pacientes jóvenes suele ser benigna.

  • Una masa cervical en un paciente adulto puede sugerir un cáncer.

  • Es importante la exploración bucofaríngea completa.

Recursos en este artículo