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Sialoadenitis

Por Clarence T. Sasaki, MD, American Laryngological Association;Dysphagia;Yale University School of Medicine

Información:
para pacientes

La sialoadenitis es una infección bacteriana de una glándula salival, en general debida a la obstrucción por un cálculo o a la hiposecreción glandular. Los síntomas son hinchazón, dolor, eritema y dolor a la palpación. El diagnóstico es clínico. La TC, la ecografía y la RM pueden ayudar a identificar la causa. El tratamiento se realiza con antibióticos.

Etiología

La sialoadenitis suele deberse a una hiposecreción o una obstrucción del conducto, pero también puede aparecer sin una causa evidente. Las principales glándulas salivales son las parótidas, las submandibulares y las sublinguales.

La sialadenitis es más común en la glándula parótida y por lo general se produce en

  • pacientes entre 50 y 70 años de edad

  • Pacientes con enfermedades crónicas con xerostomía

  • Pacientes con síndrome de Sjögren

  • Pacientes que han recibido radioterapia a la cavidad oral o terapia de yodo radiactivo para el cáncer de tiroides

  • Adolescentes y adultos jóvenes con anorexia

El microorganismo causal más común es Staphylococcus aureus; otros son estreptococos, coliformes y diversas bacterias anaerobias.

Signos y síntomas

Se observan fiebre, escalofríos y dolor e hinchazón unilaterales. La glándula se presenta firme y sensible a la plapación, con eritema y edema de la piel que la recubre. A menudo, sale pus del conducto cuando se comprime la glándula afectada; siempre debe cultivarse este material. El aumento focal de tamaño puede indicar un absceso.

Diagnóstico

  • TC, ecografía, o RM)

La TC, la ecografía y la RM permiten confirmar la sialoadenitis o el absceso que no se evidencia por la clínica, aunque la obstrucción por cálculo puede pasar desapercibida en la RM. Si el pus se pueden expresar desde el conducto de la glándula afectada, se envía para tinción de Gram y cultivo.

Tratamiento

  • Antibióticos antiestafilocócicos

  • Medidas locales (p. ej., sialagogos, compresas calientes)

El tratamiento inicial se realiza con antibióticos activos contra S. aureus (p. ej., dicloxacilina, 250 mg VO 4 veces al día, una cefalosporina de primera generación o clindamicina), que se modifica según los resultados del cultivo. Con el aumento de la prevalencia de S. aureus, resistentes a meticilina, sobre todo entre los ancianos que viven en geriátricos, a menudo se requiere vancomicina.

La hidratación, los sialagogos (p. ej., jugo de limón, caramelos duros o alguna otra sustancia que estimule el flujo de saliva), las compresas calientes, el masaje glandular y la buena higiene bucal también son importantes. Los abscesos requieren drenaje.

En ocasiones, está indicada la parotidectomía superficial o la extirpación de la glándula submandibular en pacientes con sialoadenitis crónica o recurrente.

Otras infecciones de las glándulas salivales

La infección por el virus de la parotiditis a menudo causa hinchazón de las glándulas parótidas (ver Causas de hipertrofia de la glándula parótida y de otras glándulas salivales).

Los pacientes con infección por HIV a veces presentan aumento de tamaño de las glándulas parótidas secundario a uno o más quistes linfoepiteliales.

La enfermedad por arañazo de gato (ver Enfermedad por arañazo de gato) causada por la infección por Bartonella suele invadir los ganglios linfáticos periparotídeos y el microorganismo puede infectar las glándulas parótidas por diseminación contigua. Si bien la enfermedad por arañazo de gato es autolimitada, se administra antibioticoterapia; la incisión y el drenaje son necesarios si se desarrolla un absceso.

Las infecciones por micobacterias atípicas en las amígdalas y los dientes pueden diseminarse por contigüidad a las principales glándulas salivales. La reacción de PPD puede ser negativa, y para el diagnóstico pueden ser necesarios la biopsia y el cultivo del tejido afectado para bacterias ácido-alcohol resistentes. Las recomendaciones terapéuticas son controvertidas. Las opciones incluyen el desbridamiento quirúrgico con curetaje, la extirpación completa del tejido infectado y el uso de farmacoterapia antituberculosa (rara vez necesaria).