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Trastorno por estrés agudo

Por John H. Greist, MD, Professor Emeritus, Psychiatry;Distinguished Senior Scientist, University of Wisconsin School of Medicine and Public Health;Madison Institute of Medicine

Información:
para pacientes

El trastorno por estrés agudo es un período breve de recuerdos molestos que se produce muy poco después de haber sido testigo o de haber experimentado un episodio traumático insoportable.

En el caso del trastorno por estrés agudo, las personas han atravesado un evento traumático, experimentado directamente (p. ej., una lesión grave o amenaza de muerte) o indirectamente (p. ej., ser testigo de acontecimientos que les suceden a otros, enterarse de hechos que les ocurrieron a familiares o amigos cercanos). Las personas tienen recuerdos recurrentes del trauma, evitan los estímulos que les recuerdan el trauma y aumentan su estado de alerta. Los síntomas comenzarán en las 4 semanas siguientes al episodio traumático y durarán un mínimo de 3 días pero, a diferencia del trastorno por estrés postraumático (ver TRASTORNO POR ESTRÉS POSTRAUMÁTICO), no duran más de 1 mes. Las personas que experimentan este trastorno pueden presentar síntomas disociativos.

Diagnóstico

  • Criterios clínicos

El diagnóstico se basa en los criterios recomendados por el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, quinta edición (DSM-5); estos criterios incluyen síntomas intrusivos, estado de ánimo negativo, y síntomas de disociación, evitación y alerta.

Para cumplir con los criterios diagnósticos, los pacientes deben haber estado expuestos directa o indirectamente a un evento traumático, y deben estar presentes ≥ 9 de los siguientes síntomas durante un período entre 3 días y 1 mes:

  • Recuerdos angustiantes, recurrentes, involuntarios e intrusivos del evento

  • Sueños angustiantes recurrentes sobre el evento

  • Reacciones disociativas (p. ej., flashbacks) en las que los pacientes sienten como si el evento traumático se estuviese repitiendo

  • Intensa angustia psicológica o fisiológica cuando recuerda el episodio (p. ej., por su aniversario, por sonidos similares a los que escuchó durante el evento)

  • Incapacidad persistente de sentir emociones positivas (p. ej., felicidad, satisfacción, sentimientos amorosos)

  • Un sentido de la realidad distorsionado (p. ej., sentirse confundido, el tiempo enlentecido, percepciones distorsionadas)

  • Incapacidad de recordar una parte importante del evento traumático

  • Esfuerzos para evitar recuerdos angustiantes, pensamientos o sentimientos asociados con el evento

  • Esfuerzos para evitar factores externos que rememoran el suceso (personas, lugares, conversaciones, actividades, objetos, situaciones)

  • Trastorno del sueño

  • Irritabilidad o crisis de enojo

  • Hipervigilancia

  • Dificultades para concentrarse

  • Respuesta de sobresalto exagerada

Además, las manifestaciones deben provocar malestar intenso o deteriorar significativamente el funcionamiento social u ocupacional, y no deben ser atribuibles a los efectos fisiológicos de una sustancia o de otro trastorno médico.

Tratamiento

  • Medidas no farmacológicas

Muchas personas se recuperan cuando son retiradas de la situación traumática, se les muestra comprensión y empatía y se les da la oportunidad de describir lo que ha sucedido y su reacción ante ello.

Algunos expertos recomiendan la recapitulación sistemática para ayudar a todos los que estuvieron implicados o que han sido testigos del episodio traumático a procesar qué sucedió y reflejar sus efectos. Durante la sesión, el episodio se denomina incidente crítico, y la recapitulación se denomina recapitulación crítica del incidente de estrés. Otros expertos han expresado que la recapitulación crítica del incidente de estrés podría no ser tan útil como una entrevista empática de apoyo e incluso sería bastante angustiosa en algunos pacientes y hasta podría impedir una recuperación natural.

Los fármacos ayudan a dormir, pero normalmente no está indicado utilizar otros tratamientos.