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Trastornos fóbicos específicos

Por John H. Greist, MD, Professor Emeritus, Psychiatry;Distinguished Senior Scientist, University of Wisconsin School of Medicine and Public Health;Madison Institute of Medicine

Información:
para pacientes

Los trastornos fóbicos específicos son miedos persistentes, irracionales e intensos (fobias) ante situaciones, circunstancias u objetos específicos. Los miedos provocan ansiedad y evitación. Se desconocen sus causas. Se diagnostican a partir de la anamnesis. El tratamiento fundamental es la terapia de exposición.

Una fobia específica es el miedo y la ansiedad a una situación o frente a un objeto en particular (ver Algunas fobias frecuentes*) que se evita siempre que sea posible. Sin embargo, la ansiedad aparece rápidamente cuando se produce la exposición y puede intensificarse hasta llegar a provocar una crisis de angustia (ver Crisis de angustia y trastorno de angustia). Las personas que tienen fobias específicas reconocen que su miedo es irracional y excesivo.

Las fobias específicas son los trastornos de ansiedad más frecuentes. Algunas de las más frecuentes son miedo a los animales (zoofobia), a las alturas (acrofobia) y a las tormentas (astrafobia o brontofobia). Las fobias específicas afectan al 13% de las mujeres y al 14% de los varones en cualquier período de 12 meses. Algunas provocan pocos inconvenientes, como cuando los residentes de una ciudad tienen miedo a las serpientes (ofidiofobia), a menos que se les pida que caminen por una zona en que haya serpientes. Sin embargo, otras fobias interfieren gravemente en el funcionamiento, como cuando las personas que deben trabajar en un piso superior de un rascacielos les temen a los espacios cerrados, (claustrofobia), como los ascensores. El miedo a la sangre (hemofobia), a las inyecciones (tripanofobia), a las agujas u otros objetos punzantes (belonefobia) o a las heridas (traumatofobia) aparecen en ciertos grados en un 5% de la población. Las personas que tienen fobia a la sangre, a las agujas o a las heridas pueden llegar a desvanecerse realmente porque un reflejo vasovagal excesivo produce bradicardia e hipotención ortostática, cosa que no sucede en las personas que tienen otras fobias o trastornos de ansiedad.

Signos y síntomas

Los síntomas dependen del tipo de trastorno fóbico.

Algunas fobias frecuentes*

Fobia

Definición

Acrofobia

Miedo a las alturas

Amatofobia

Miedo al polvo

Astrafobia

Miedo al trueno y al relámpago

Aviofobia

Miedo a volar

Belonefobia

Miedo a las agujas, los pinchazos u otros objetos cortantes

Brontofobia

Miedo al trueno

Claustrofobia

Miedo a los espacios cerrados

Eurotofobia

Miedo a los genitales femeninos

Gefirofobia

Miedo a cruzar puentes

Hidrofobia

Miedo al agua

Odontotofobia

Miedo a los dentistas

Fasmofobia

Miedo a los fantasmas

Fobofobia

Miedo a tener miedos o a desarrollar una fobia

Triscaidecafobia

Miedo a todas las cosas asociadas con el número 13

Tripanofobia

Miedo a las inyecciones

Zoofobia

Miedo a los animales (habitualmente arañas, serpientes o ratones)

*Existen más de 500 nombres de fobias, mencionados en el sitio web de la lista de fobias (Phobia List web site). La mayoría son extremadamente raras.

Diagnóstico

El diagnóstico es clínico y se basa en los criterios del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, quinta edición (DSM-5).

Los pacientes tienen miedo o ansiedad marcada, persistente (≥ 6 meses) de una situación o un objeto específico, más todo lo siguiente

  • La situación o el objeto casi siempre desencadenan miedo o ansiedad inmediata.

  • Los pacientes evitan activamente la situación o el objeto.

  • El miedo o la ansiedad es desproporcionado al peligro real (considerando las normas socioculturales).

  • El miedo, la ansiedad o la evasión provocan fuerte malestar o deterioran de manera significativa el funcionamiento social u ocupacional.

Además, el temor y la ansiedad no pueden caracterizarse de forma más correcta que como un trastorno mental diferente (p. ej., agorafobia, ansiedad social, trastorno por estrés).

Tratamiento

  • Terapia de exposición

  • A veces, uso limitado de una benzodiazepina o un β-bloqueante

El pronóstico para las fobias específicas no tratadas varía dado que es fácil evitar ciertas situaciones u objetos poco frecuentes (p. ej., serpientes, cuevas), mientras que otras situaciones u objetos (p. ej., puentes, tormentas) son comunes y difíciles de evitar.

Terapia de exposición

Dado que muchos trastornos fóbicos implican evitación, la terapia de exposición, una psicoterapia específica, es el tratamiento de elección. Con una estructura y apoyo de un médico, el paciente busca, se enfrenta y se mantiene en contacto con aquello que le produce miedo y que evita, hasta que su ansiedad se alivia gradualmente mediante un proceso que se conoce como habituación. Dado que la mayoría de los pacientes saben que sus temores son excesivos y pueden pasar verguenza por ellos, por lo general están dispuestos a participar en esta terapia, es decir, dejar de evitar.

Por lo general, los médicos comienzan con una exposición moderada (p. ej., se le pide a los pacientes que se aproximen al objeto temido). Si los pacientes describen aceleración de su frecuencia cardíaca o la sensación de disnea cuando se enfrentan a la situación u objeto temido, se les puede enseñar a responder con una respiración lenta y controlada o con otros métodos que favorezcan la relajación cuando se encuentran en estas situaciones. O bien, se les puede pedir que reconozcan cuándo su ritmo cardíaco se acelera y comienzan a sentir dificultad para respirar y cuándo estas reacciones vuelven a la normalidad. Cuando los pacientes se sienten cómodos en un nivel de la exposición, se aumenta el nivel de exposición (p. ej., tocar el objeto temido). Los médicos incrementan el nivel de exposición hasta que los pacientes logran tolerar la interacción normal con la situación u objeto (p. ej., usar un ascensor, cruzar un puente). La exposición puede aumentar rápidamente de acuerdo a la tolerancia de los pacientes; a veces sólo se necesitan unas pocas sesiones.

La terapia de exposición ayuda a > 90% de los pacientes que la realizan fielmente y casi siempre es el único tratamiento necesario para las fobias específicas.

Fármacos

El tratamiento a corto plazo con una benzodiazepina (p. ej., lorazepam 0,5 a 1,0 mg VO) o un betabloqueante (generalmente se prefiere propranolol, 10 a 40 mg VO), entre 1 a 2 horas antes de la exposición, puede ser útil cuando la exposición a un objeto o una situación no puede evitarse (p. ej., cuando una persona que tiene fobia a volar tiene que hacerlo sin previo aviso) o cuando la terapia de exposición no se desea o no ha tenido éxito.

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