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La tricotilomanía (trastorno de arrancarse el cabello)

Por Katharine A. Phillips, MD, Professor of Psychiatry and Human Behavior, Butler Hosital and The Warren Alpert Medical School of Brown University ; Dan J. Stein, MD, PhD, Professor and Chair, Department of Psychiatry, University of Cape Town

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para pacientes

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La tricotilomanía se caracteriza por arrancarse el propio cabello de manera recurrente, lo que produce pérdida de cabello.

Los pacientes con tricotilomanía se arrancan sus pelos reiteradas veces no por razones estéticas. Lo más frecuente es que se arranquen pelo de su cuero cabelludo, cejas y/o párpados, pero cualquier vello corporal pueden ser arrancado. Los sitios de donde se sacan pelo pueden variar con el tiempo.

Para algunos pacientes, esta actividad es algo automática (sin plena consciencia); otros son más conscientes del comportamiento. Arrancarse el cabello no está impulsado por obsesiones o preocupaciones acerca de la apariencia, pero puede estar precedido por una sensación de tensión o ansiedad que se alivia al arrancarse el cabello, lo cual suele provocar una sensación placentera.

Generalmente este trastorno se inicia justo antes o después de la pubertad. En un momento dado, cerca del 1 al 2% de las personas padece el trastorno. Alrededor del 90% son mujeres.

Signos y síntomas

Arrancarse el cabello suele ser crónico, con exacerbación y disminución de los síntomas.

Los patrones de pérdida del cabello pueden variar de paciente a paciente. Algunos tienen zonas de alopecia total o les faltan pestañas y/o cejas; otros simplemente tienen menos cabello.

Arrancarse el pelo puede estar acompañado por una variedad de comportamientos (rituales). Los pacientes pueden buscar meticulosamente un tipo particular de pelo para arrancarse; pueden tratar de asegurarse de que el pelo se saca de una manera particular. Pueden enrollar el pelo entre sus dedos, pasar mechas entre los dientes o morder el cabello una vez arrancado. Muchos pacientes tragan su cabello.

Los pacientes pueden sentir vergüenza o pena por su apariencia. Muchos tratan de camuflar la pérdida de cabello cubriendo las zonas calvas (p. ej., usando pelucas o pañuelos). Algunos pacientes sacan cabello de áreas dispersas para disimular la pérdida. Pueden evitar situaciones en las que otras personas pueden observar la pérdida de cabello; normalmente, no se arrancan cabello delante de otros, a excepción de los miembros de la familia.

Algunos pacientes arrancan pelos de otros o de las mascotas o sacan hilos de telas fibrosas (p. ej., ropa, mantas). La mayoría de los pacientes también tienen otras conductas repetitivas focalizadas en el cuerpo, como pellizcar la piel o morderse las uñas.

Diagnóstico

  • Criterios clínicos

Los criterios diagnósticos que típicamente deben satisfacerse son:

  • Extracción de pelo

  • Hacer repetidos intentos de dejar de arrancarse el pelo

  • Experimentar malestar significativo o deterioro con la conducta

El malestar puede incluir vergüenza o remordimiento (p. ej., por la falta de control en la propia conducta, por las consecuencias estéticas de la pérdida de cabello).

Tratamiento

  • ISRS o clomipramina

  • Terapia cognitivo-conductual

Los ISRS o la clomipramina (un antidepresivo tricíclico con potentes efectos serotoninérgicos) pueden ser beneficiosos para depresión o trastorno de ansiedad coexistentes. Para la conducta de arrancarse el pelo, la clomipramina parece ser más eficaz que la desipramina (un antidepresivo tricíclico que inhibe la recaptación de norepinefrina). Sin embargo, los resultados de los ISRS han sido desalentadores. Algunas evidencias sugieren que Nacetilcisteína (un agonista glutamatérgico parcial) es eficaz. También hay pruebas limitadas de que los bloqueantes de dopamina en dosis bajas son eficaces, pero se debe evaluar cuidadosamente la relación riesgo:beneficio.

En la actualidad, la psicoterapia de elección es la terapia cognitiva-conductual que se dirige específicamente a los síntomas del trastorno de arrancarse el pelo. Por ejemplo, se puede utilizar la inversión del hábito, una terapia predominantemente conductual; incluye entrenamiento de la consciencia (p. ej., el autocontrol, la identificación de los factores desencadenantes de la conducta), control de estímulos (modificar situaciones, p. ej., evitar los desencadenantes, para reducir la probabilidad de iniciar la conducta compulsiva), y entrenamiento para respuestas alternativas (sustituir arrancarse el pelo por otros comportamientos).