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Introducción a los trastornos de la conducta alimentaria

Por Evelyn Attia, MD, Professor of Clinical Psychiatry;Professor of Psychiatry, New York Presbyterian Hospital, Weill Cornell Medical College;New York State Psychiatric Institute, Columbia University Medical Center ; B. Timothy Walsh, MD, Ruane Professor of Psychiatry;Director, Division of Clinical Therapeutics, College of Physicians and Surgeons, Columbia University;New York State Psychiatric Institute

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Los trastornos de la conducta alimentaria implican una alteración persistente de la ingesta de alimentos o de comportamientos relacionados con la alimentación que

  • Altera la ingesta o absorción de los alimentos

  • Deteriora significativamente la salud física y/o el funcionamiento psicosocial

Los trastornos de la conducta alimentaria específicos incluyen

(Véanse las American Psychiatric Association’s Practice Guidelines: Treatment of Patients With Eating Disorders, 3a Edición [Pautas prácticas de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría: tratamiento de pacientes con trastornos de la conducta alimentaria, tercera edición], su correspondiente Guideline Watch (agosto, 2012) y las pautas del National Institute for Clinical Excellence [NICE].

Trastorno que evita/restringe la ingesta de alimentos

En este trastorno, los pacientes evitan comer o restringen su ingesta de alimentos hasta tal punto que presentan ≥ 1 de los siguientes:

  • Pérdida significativa de peso o, en los niños, deficiencia del crecimiento esperado

  • Deficiencia nutricional significativa

  • Dependencia de alimentación enteral (mediante sonda de alimentación) o suplementos nutricionales orales

  • Funcionamiento psicosocial notablemente alterado

Los criterios para el trastorno son: que la restricción de alimentos no se debe a la falta de disponibilidad de alimentos, a una práctica cultural (p. ej., ayuno religioso), enfermedad física, tratamiento médico (p. ej., radioterapia, quimioterapia), u otro trastorno de la alimentación-particularmente anorexia nerviosa o bulimia nerviosa- y que no hay evidencia de una percepción distorcionada del peso o la figura corporal. Sin embargo, los pacientes que tienen un trastorno físico por el cual reducen la ingesta de alimentos, pero la mantienen restringida por mucho más tiempo de lo que normalmente se espera y hasta tal punto que requieren intervención específica, pueden considerarse que sufren este trastorno de alimentación selectiva.

El trastorno que evita/restringe la ingesta de alimentos por lo general comienza en la infancia y puede parecerse, inicialmente, al comer selectivamente por capricho; lo cual es común en la infancia, cuando los niños se niegan a comer ciertos alimentos o alimentos de un determinado color, consistencia o aroma. Sin embargo, los caprichos alimentarios, a diferencia del trastorno que evita/restringe la ingesta de alimentos, por lo general implica sólo unos pocos alimentos, y el apetito del niño, la ingesta general de alimentos, y el crecimiento y desarrollo son normales. En el trastorno que evita/restringe la ingesta de alimentos, las deficiencias nutricionales pueden ser potencialmente mortales, y el funcionamiento social (p. ej., la participación en comidas familiares) puede estar notablemente alterado.

Cuando el paciente inicialemente se presenta, los médicos deben descartar enfermedades físicas así como otros trastornos mentales que alteran el apetito y/o la ingesta, incluyendo otros trastornos de la alimentación, depresión, esquizofrenia y trastorno facticio impuesto a otro.

La terapia conductual se usa comúnmente para ayudar a los pacientes a normalizar su alimentación.

Pica

Pica es la ingesta persistente de productos no nutritivos ni alimenticios durante ≥ 1 mes, lo cual no es apropiado para el desarrollo (p. ej., niños <2 años que con frecuencia ponen en su boca e ingieren una variedad de objetos), ni es parte de una tradición cultural (p. ej., medicina popular , ritos religiosos o una práctica común, como la ingestión de arcilla (caolín) en el Piamonte en Giorgia). Los pacientes tienen la tendencia de comer materiales no tóxicos (p. ej., papel, barro, basura, pelo, tiza, hilo, lana), y por lo general su ingestión no causa mayor daño físico. Sin embargo, algunos pacientes presentan complicaciones como obstrucción gastrointestinal, intoxicación con plomo de los pedazos de pintura e infestación parasitaria al ingerir tierra.

La pica propiamente dicha rara vez afecta el funcionamiento social, pero suele presentarse en personas con otros trastornos mentales que sí deterioran el funcionamiento (p. ej., autismo, discapacidad intelectual, esquizofrenia). La pica también es común durante el embarazo. No se considera pica la ingestión de objetos en un intento de autolesionarse o simular una enfermedad (ver Trastorno facticio aplicado a uno mismo).

Mericismo o trastorno de rumiación

En el trastorno de rumiación, los pacientes regurgitan varias veces el alimento despúes de comerlo, pero no tienen náuseas o arcadas involuntarias. Pueden escupir o volver a tragar el alimento; algunos pacientes vuelven a masticarlo antes de tragarlo. El comportamiento debe ocurrir en un período de ≥ 1 mes y no debe ser causado por un trastorno gastrointestinal que pueda llevar a la regurgitación (p. ej., reflujo gastroesofágico, divertículo de Zenker) o por otro trastorno de la alimentación, como la anorexia nerviosa. La regurgitación se produce varias veces a la semana, normalmente a diario.

La regurgitación es volitiva (aunque los pacientes pueden informar no poder contenerse) y, a menudo, el médico la puede observar directamente. Algunos pacientes son conscientes de que el comportamiento es socialmente indeseable e intentan disimularlo, poniendo una mano sobre su boca o limitando su ingesta de alimentos. Los pacientes que escupen el material regurgitado o que restringen significativamente su ingesta pueden perder peso o desarrollar deficiencias nutricionales.