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Amnesia disociativa

Por Daphne Simeon, MD, Associate Professor, Department of Psychiatry, Mount Sinai School of Medicine

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para pacientes

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La amnesia disociativa es la incapacidad para recordar una información personal que es demasiado extensa para ser explicada por un olvido normal. El diagnóstico se basa en la anamnesis, después de haber descartado otras causas. El tratamiento se basa en psicoterapia, a veces combinada con hipnosis o entrevistas facilitadas por fármacos.

La información perdida debería formar parte normalmente de la conciencia consciente, que podría describirse como la memoria autobiográfica (es decir, la historia de la propia vida: quién es, dónde fue, con quién habló y qué hizo, qué dijo, qué pensó, qué experimentó y qué sintió). Aunque la información olvidada puede ser inaccesible a la conciencia, a veces sigue influyendo en la conducta.

Es probable que la amnesia disociativa sea subdetectada. Se desconoce su prevalencia, pero se ha estimado en un 2 a 6% de la población general. Se diagnostica más comúnmente en adultos jóvenes. Parece deberse a experiencias traumáticas o estresantes que se sufren o se presencian (p. ej., abuso físico o sexual, violación, combate, abandono durante desastres naturales, muerte de los seres queridos, problemas económicos) o a un conflicto interno enorme (p. ej., confusión porque los remordimientos lo atormentan, problemas interpersonales aparentemente insolubles, conductas criminales).

Signos y síntomas

El síntoma principal es la pérdida de la memoria, habitualmente de información relacionada con eventos traumáticos o estresantes o de períodos enteros de la vida del paciente. Típicamente, los pacientes experimentan uno o más episodios en los cuales se olvidan de parte o de todos los sucesos ocurridos durante un período dado. Estos períodos o brechas en la memoria pueden representar sólo algunas horas o incluir años. En general el período olvidado está claramente delimitado.

Los pacientes que son visitados poco después de comenzar la amnesia pueden aparecer confusos. Algunos están muy angustiados y otros se muestran indiferentes. Algunos pueden no darse cuenta de la amnesia, sobre todo cuando se refiere a sucesos del pasado remoto, y si consultan por ayuda psiquiátrica, el síntoma de presentación a menudo es otro.

Diagnóstico

  • Examen físico y psiquiátrico

El diagnóstico requiere un examen físico general y psiquiátrico. La evaluación inicial debe incluir una RM para descartar causas estructurales, un EEG para descartar un trastorno comicial y pruebas de sangre y de orina para excluir causas tóxicas, como el consumo de drogas ilegales. Las pruebas psicológicas pueden ayudar a caracterizar mejor la naturaleza de las experiencias disociativas.

Prognóstico

La mayoría de los pacientes recuperan la pérdida de memoria y resuelven su amnesia , aunque algunos nunca serán capaces de reconstruir ese pasado perdido. El pronóstico está determinado principalmente por las circunstancias vitales del paciente, sobre todo el estrés y los conflictos asociados a la amnesia, y por su ajuste mental global.

Tratamiento

  • Para recuperar la memoria, un entorno de apoyo y algunas veces hipnosis o un estado hipnótico inducido por fármacos

  • Psicoterapia para manejar los problemas asociados con las memorias recuperadas

Cuando sólo se pierde la memoria de un período muy corto, el tratamiento de apoyo habitualmente es suficiente, sobre todo si los pacientes no tienen ninguna necesidad aparente de recuperar la memoria de algún acontecimiento doloroso.

El tratamiento de la pérdida de memoria más grave comienza con la creación de un entorno seguro y de apoyo. Esta medida sola a menudo provoca la recuperación gradual de la memoria perdida. Cuando no lo hace o cuando es urgente recuperar la memoria, el interrogatorio del paciente bajo hipnosis o, rara vez, en un estado de semihipnosis inducida por fármacos (barbitúricos o benzodiazepinas) suele tener éxito. Estas estrategias deben aplicarse con cautela porque podrían recordarse las circunstancias traumáticas que estimularon la pérdida de memoria y sería muy perturbador. El interrogador debe tener cuidado de plantear las preguntas de manera de no sugerir la existencia de un evento y arriesgarse así a crear un falso recuerdo. La precisión de las memorias recuperadas con estos procedimientos sólo puede determinarse con colaboración externa. Sin embargo, más allá del grado de precisión histórica, llenar los vacíos todo lo posible suele ser terapéuticamente útil para restablecer la continuidad de la identidad del paciente y su sentido del yo y para crear una narración coherente. Una vez disipada la amnesia, el tratamiento continúa de la siguiente forma:

  • Dar un significado al trauma o al conflicto subyacente

  • Resolver los problemas asociados con el episodio amnésico

  • Permitir a los pacientes continuar con su vida