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Bronquitis aguda

Por Sanjay Sethi, MD, Professor and Chief, Pulmonary, Critical Care and Sleep Medicine and Vice Chair for Research, School of Medicine and Biomedical Sciences, University at Buffalo SUNY

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La bronquitis aguda es la inflamación del árbol traqueobronquial, comúnmente después de una infección de las vías aéreas superiores, que se produce en pacientes sin trastornos pulmonares crónicos. La causa es casi siempre una infección viral. El patógeno rara vez es identificado. El síntoma más común es la tos, con fiebre o sin ella, y tal vez la producción de esputo. El diagnóstico se basa en los hallazgos clínicos. El tratamiento es sintomático; los antibióticos generalmente no son necesarios. El pronóstico es excelente.

Con frecuencia, la bronquitis aguda es un componente de una infección respiratoria de las vías aéreas superiores causada por rinovirus, parainfluenza, influenza A o B, virus sincitial respiratorio, coronavirus o metaneumovirus humano. Causas menos comunes pueden ser Mycoplasma pneumoniae, Bordetella pertussis y Chlamydia pneumoniae. Menos del 5% de los casos son causados por bacterias, a veces en brotes.

La inflamación aguda del árbol traqueobronquial en pacientes con trastornos bronquiales crónicos subyacentes (p. ej., EPOC, bronquiectasias, fibrosis quística) se considera una exacerbación aguda de ese trastorno en lugar de la bronquitis aguda. En estos pacientes, la etiología, el tratamiento y los resultados difieren de los de la bronquitis aguda (Ver también Enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) : Tratamiento de la exacerbación aguda de la EPOC).

Perlas y errores

  • La tos aguda en pacientes con EPOC, bronquiectasias o fibrosis quística normalmente debe ser considerada una exacerbación de ese trastorno en lugar de una bronquitis simple aguda.

Signos y síntomas

Los síntomas consisten en tos no productiva o levemente productiva acompañada o precedida por síntomas de infección respiratoria de las vías aéreas superiores, generalmente durante > 5 días. La disnea subjetiva aparece como consecuencia del dolor torácico u opresivo que sucede con la respiración, no de la hipoxia. Los signos a menudo están ausentes, pero puede haber roncus dispersos y sibilancias. El esputo puede ser claro, purulento o, en ocasiones, contiene sangre. Las características del esputo no se corresponden con una etiología particular (es decir, viral o bacteriana). Puede haber fiebre, si bien la fiebre alta o prolongada es inusual y sugiere influenza o neumonía.

Cuando se resuelve, la tos es el último síntoma en desaparecer y a menudo tarda 2 a 3 semanas o incluso más tiempo.

Diagnóstico

  • Evaluación clínica

  • A veces, radiografía de tórax para descartar otros trastornos

El diagnóstico se basa en la presentación clínica. No suelen ser necesarios estudios complementarios. Sin embargo, a los pacientes que se quejan de disnea se les debe realizar oximetría de pulso para descartar hipoxemia. La radiografía de tórax se realiza si los hallazgos sugieren neumonía o enfermedad grave (p. ej., mal estado general, alteración del estado mental, fiebre alta, taquipnea, hipoxemia, crepitaciones, signos de consolidación o derrame pleural). Los pacientes ancianos son la excepción ocasional, ya que pueden tener neumonía sin fiebre ni hallazgos a la auscultación, presentando en cambio alteración del estado mental y taquipnea.

En general, la tinción de Gram del esputo y el cultivo no son de utilidad. A las muestras nasofaríngeas se les pueden hacer la prueba de la gripe y la tos ferina si estos trastornos se sospechan clínicamente (p. ej., tos ferina, tos persistente y paroxística después de 10 a 14 días de la enfermedad, sólo a veces con el silbido característico y/o arcadas, la exposición a un caso confirmado—Ver también Tos ferina : Diagnóstico).

La tos se resuelve en el transcurso de 2 semanas en el 75% de los casos. A los pacientes con tos persistente, se les debe realizar una radiografía de tórax. La evaluación por causas no infecciosas, incluido el goteo nasal y la enfermedad por reflujo gastroesofágico, por lo general se puede hacer clínicamente. La diferenciación del asma tusígeno puede requerir pruebas de la función pulmonar.

Tratamiento

  • Alivio de los síntomas (p. ej., paracetamol, hidratación, tal vez antitusivos)

  • Agonistas β inhalados o anticolinérgicos para las sibilancias

La bronquitis aguda en pacientes sanos en otros aspectos es una de las principales razones en las que se produce el uso excesivo de antibióticos. Casi todos los pacientes necesitan sólo tratamiento sintomático, como paracetamol e hidratación. La evidencia que apoya la eficacia del uso de rutina de otros tratamientos sintomáticos, como antitusivos, mucolíticos y broncodilatadores es débil. Los antitusivos deben considerarse sólo si la tos interfiere con el sueño (ver Tratamiento). Los pacientes con sibilancias pueden beneficiarse con el uso de agonistas β2 inhalados (p. ej., salbutamol) o un anticolinérgico (p. ej., ipratropio) durante unos pocos días. De manera típica, no se emplean antibióticos orales, salvo en pacientes con tos ferina o durante brotes conocidos de infección bacteriana. Se administra un macrólido como azitromicina 500 mg VO una vez, luego 250 mg VO una vez/día durante 4 días o claritromicina 500 mg VO dos veces/día durante 14 días.

Perlas y errores

  • Tratar la mayoría de los casos de bronquitis aguda en pacientes sanos sin el uso de antibióticos.

Conceptos clave

  • La bronquitis aguda es viral en > 95% de los casos, a menudo parte de una infección de las vías aéreas superiores.

  • Diagnosticar la bronquitis aguda principalmente por la evaluación clínica; hacer radiografía de tórax y/u otras pruebas sólo en los pacientes que tienen manifestaciones de una enfermedad más grave.

  • Tratar la mayoría de los pacientes sólo para aliviar los síntomas.

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