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Generalidades del síndrome nefrótico

Por Navin Jaipaul, MD, MHS, Associate Professor of Medicine;Chief, Nephrology, Loma Linda University School of Medicine;VA Loma Linda Healthcare System

Información:
para pacientes

El síndrome nefrótico se define por la excreción urinaria de > 3 g de proteína por día, debida a un trastorno del glomérulo, más edema e hipoalbuminemia. Es más frecuente en niños y puede tener causas tanto primarias como secundarias. El diagnóstico se realiza determinando la relación entre proteínas y creatinina en una muestra de orina obtenida al azar o midiendo las proteínas urinarias en una muestra de orina recolectada durante 24 horas; la causa se establece a partir de la anamnesis, el examen físico, las pruebas serológicas y la biopsia renal. El pronóstico y el tratamiento dependen de la causa.

Etiología

El síndrome nefrótico puede aparecer a cualquier edad, pero tiene mayor prevalencia en niños, principalmente entre los 18 meses y los 4 años de vida. Los síndromes nefróticos congénitos aparecen durante el primer año de vida (ver síndromes nefróticos congénitos). En el grupo de menor edad, los varones se ven afectados con más frecuencia que las niñas, pero ambos sexos presentan incidencias similares a edades más avanzadas. Las causas difieren según la edad (véase Enfermedades glomerulares según la edad y las manifestaciones) y pueden ser primarias o secundarias (véase Causas de síndrome nefrótico).

Las causas primarias más comunes son las siguientes:

Las causas secundarias explican < 10% de los casos en niños, pero > 50% de los casos en adultos, siendo las más frecuentes:

La amiloidosis, una causa poco reconocida, es responsable del 4% de los casos.

La nefropatía asociada con el HIV es un tipo de glomeruloesclerosis focal y segmentaria que se produce en los pacientes con sida (ver Nefropatía asociada con el HIV).

Causas de síndrome nefrótico

Causas

Ejemplos

Causas primarias

Idiopáticas

GN fibrilar e inmunocontactoide

Glomeruloesclerosis focal segmentaria

Nefropatía por IgA*

GN membranoproliferativa*

Nefropatía membranosa

Enfermedad de cambios mínimos

GN de progresión rápida*

Causas secundarias

Metabólicas

Amiloidosis

Diabetes mellitus

Inmunológicas

Crioglobulinemia

Eritema multiforme

vasculitis asociada a inmunoglobulina A (púrpura de Henoch-Schönlein)*

Poliangeítis microscópica

Poliarteritis nudosa

Enfermedad del suero

Síndrome de Sjögren

LES*

Idiopáticas

Enfermedad de Castleman

Sarcoidosis

Neoplásicas

Carcinoma (p. ej., de bronquios, mama, colon, estómago, riñón)

Leucemia

Linfomas

Melanoma

Mieloma múltiple

Relacionadas con fármacos o sustancias

Oro

Heroína

Interferón alfa

Litio

AINE

Mercurio

Pamidronato

Penicilamina

Bacterianas

Endocarditis infecciosa

Lepra

Sífilis

Protozoos

Filariasis

Infecciones por helmintos

Malaria

Esquistosomiasis

Virales

Infección por virus de Epstein-Barr

Hepatitis B y C

Herpes zóster

Infección por HIV

Alérgicas

Antitoxinas

Picaduras de insectos

Hiedra venenosa o roble venenoso

Venenos de víboras

Síndromes genéticos

Síndrome nefrótico congénito (tipo finlandés)

Síndrome nefrótico resistente a corticoides

Síndrome de Denys-Drash

Enfermedad de Fabry

GSFS familiar

Nefritis hereditaria (síndrome de Alport)*

Fisiológicas

Adaptación a nefronas reducidos

Obesidad mórbida

Oligomeganefronia

Otras

Nefropatía crónica por aloinjerto

Hipertensión maligna

Preeclampsia

*Se manifiesta más comúnmente como parte de un síndrome nefrítico.

Causas infecciosas y posinfecciosas.

GSFS = glomerulonefritis focal segmentaria;

GN = glomerulonefritis.

Fisiopatología

La proteinuria se produce por cambios en las células endoteliales de los capilares, la membrana basal glomerular (MBG) o los podocitos, que normalmente filtran las proteínas séricas en forma selectiva según su tamaño y su carga.

El mecanismo del daño de estas estructuras se desconoce en las enfermedades glomerulares primarias y secundarias, pero las evidencias indican que los linfocitos T podrían regular en forma positiva un factor de permeabilidad circulante, o en forma negativa un inhibidor del factor de permeabilidad, en respuesta a inmunógenos y citocinas no identificados. Otros factores posibles son los defectos heredados en las proteínas integrales de las hendiduras diafragmáticas de los glomérulos, la activación del complemento que conduce al daño de las células epiteliales glomerulares y la pérdida de los grupos con cargas negativas unidos a las proteínas de la MBG y de las células epiteliales glomerulares.

Complicaciones

Este trastorno produce la pérdida urinaria de proteínas macromoleculares, especialmente albúmina, además de opsoninas, inmunoglobulinas, eritropoyetinas, transferrina, proteínas de unión a hormonas (entre ellas, globulina de unión a las hormonas tiroideas y proteína de unión a la vitamina D) y antitrombina III. La deficiencia de éstas y otras proteínas contribuye a diversas complicaciones (véase Complicaciones del síndrome nefrótico); otros factores fisiológicos también pueden tener un papel.

Complicaciones del síndrome nefrótico

Complicación

Factores que contribuyen

Edema (incluso ascitis y derrames pleurales)

Filtración capilar generalizada

Posiblemente, retención renal de Na

Infección (en especial celulitis, y en 2 a 6% de los casos, peritonitis bacteriana espontánea)

Desconocidos

Posiblemente, pérdida de opsoninas e inmunoglobulinas

Anemia

Pérdida de eritropoyetina y transferrina

Cambios en los resultados de las pruebas de la función tiroidea (en pacientes previamente hipotiroideos se requiere un aumento de la dosis de la hormona de reemplazo)

Pérdida de la globulina de unión a las hormonas tiroideas

Hipercoagulación y tromboembolias (especialmente trombosis de la vena renal y embolia pulmonar, que se producen hasta en un 5% de los niños y 40% de los adultos)

Pérdida de antitrombina III

Aumento de la síntesis hepática de los factores de coagulación

Anomalías plaquetarias

Hiperviscosidad causada por la hipovolemia

Desnutrición proteica en niños (a veces, con fragilidad de cabello y uñas, alopecia y retraso del crecimiento)

Pérdida de proteínas

A veces, disminución de la absorción secundaria al edema mesentérico

Hiperlipidemia

Aumento de la síntesis hepática de lipoproteínas

Enfermedad coronaria en adultos

Hiperlipidemia con aterosclerosis

Hipertensión

Hipercoagulación

Hipertensión en adultos

Retención renal de Na

Trastornos óseos

Uso de corticoides

Enfermedad renal crónica

Desconocidos

Posiblemente hipovolemia, edema intersticial y uso de AINE

Disfunción tubular proximal (síndrome de Fanconi adquirido), con glucosuria, aminoaciduria, depleción de K , fosfaturia, acidosis tubular renal, bicarbonaturia, hipercitraturia y uricosuria

Efectos tóxicos en las células tubulares renales, secundarios a las grandes cantidades de proteínas que reabsorben

Signos y síntomas

Los síntomas primarios incluyen anorexia, malestar y orina turbia (causada por las altas concentraciones de proteína). La retención de líquidos puede causar disnea (derrame pleural o edema de la laringe), artralgia (hidrartrosis) o dolor abdominal (ascitis o, en niños, edema mesentérico).

Pueden aparecer signos correspondientes, entre ellos, edema periférico y ascitis. El edema puede ocultar los signos de consunción muscular y aparecen líneas blancas paralelas en los lechos ungueales (líneas de Muehrcke).

Otros signos y síntomas pueden atribuirse a las múltiples complicaciones del síndrome nefrótico (véase Complicaciones del síndrome nefrótico).

Diagnóstico

  • Relación entre las concentraciones urinarias en muestras tomadas al azar de proteína y creatinina 3, o proteinuria 3 g en 24 horas

  • Pruebas serológicas y biopsia renal, a menos que la causa sea clínicamente evidente

El diagnóstico se sospecha en pacientes con edema y proteinuria en el análisis de orina, y se confirma con la determinación de proteínas y creatinina en una muestra de orina obtenida al azar, o en una determinación de las proteínas en orina de 24 horas. La causa puede estar sugerida por los hallazgos clínicos (p. ej., LES, preeclampsia, cáncer); cuando la causa no es clara se deben realizar otros estudios adicionales (como los serológicos) y una biopsia renal.

Análisis de orina

Una proteinuria significativa (3 g de proteína en una muestra de orina recolectada durante 24 horas; la excreción normal es < 150 mg/día) es un hallazgo diagnóstico. Como alternativa, la relación entre proteínas y creatina en una muestra de orina al azar en general estima de manera fiable los gramos de proteína/1,73 m2 de superficie corporal en una muestra de 24 horas (p. ej., valores de 40 mg/dL de proteínas y 10 mg/dL de creatina en una muestra cualquiera equivalen a hallar 4 g/1,73 m2 en una muestra de 24 horas). Los cálculos basados en muestras al azar pueden ser menos confiables cuando la excreción de creatinina es alta (p. ej., durante el entrenamiento deportivo) o baja (como en la caquexia). Sin embargo, los cálculos basados en muestras al azar suelen preferirse a la recolección de orina de 24 horas, porque su recolección es más conveniente y tiende menos a los errores (p. ej., por falta de seguimiento de las órdenes médicas); estas pruebas más convenientes facilitan el control de los cambios que se producen durante el tratamiento.

Además de la proteinuria, el análisis de orina puede mostrar la presencia de cilindros (hialinos, granulares, grasos, céreos o de células epiteliales). La lipiduria, o sea la presencia de lípidos libres o dentro de las células tubulares (cuerpos grasos ovales), dentro de los cilindros (cilindros grasos) o como glóbulos libres, indica un trastorno glomerular como causa del síndrome nefrótico. El colesterol puede detectarse en la orina mediante microscopia óptica, y muestra un patrón en cruz de Malta en la observación bajo luz polarizada; también puede usarse la tinción de Sudán para observar los triglicéridos.

Pruebas complementarias

Las pruebas complementarias ayudan a caracterizar la gravedad del cuadro y sus complicaciones.

  • Las concentraciones de nitrógeno ureico en sangre y creatinina varían según el grado de compromiso renal.

  • La albúmina sérica a menudo es < 2,5 g/dL.

  • Las concentraciones de colesterol total y triglicéridos están típicamente aumentadas.

No es necesario evaluar rutinariamente las concentraciones de α- y γ-globulinas, inmunoglobulinas, proteínas de unión a hormonas, ceruloplasmina, transferrina y proteínas del complemento, pero sus valores también pueden ser bajos.

Causas secundarias

La utilidad de las pruebas para las causas secundarias (véase Causas de síndrome nefrótico) es tema de controversia, porque su rendimiento es bajo. Es mejor realizar las pruebas según indique el contexto clínico. Pueden incluirse las siguientes determinaciones:

  • Glucosa o Hb glucosilada (HbA1c) en suero

  • Anticuerpos antinucleares

  • Pruebas serológicas para hepatitis B y C

  • Electroforesis de proteínas del suero o la orina

  • Crioglobulinas

  • Factor reumatoideo

  • Prueba serológica para sífilis (p. ej. reagina plasmática rápida)

  • Evaluación de los anticuerpos contra HIV

  • Concentraciones de complemento (CH50, C3, C4)

Los resultados pueden modificar el tratamiento y eliminar la necesidad de una biopsia. Por ejemplo, la presencia de crioglobulinas sugiere una crioglobulinemia mixta (p. ej., causada por trastornos inflamatorios crónicos como LES, síndrome de Sjögren o infección por virus de la hepatitis C), y la observación de una proteína monoclonal en la electroforesis de proteínas del suero o la orina sugiere una gammapatía monoclonal (como mieloma múltiple), en especial en pacientes de > 50 años que presentan anemia.

La biopsia renal está indicada en adultos para diagnosticar los trastornos que causan un síndrome nefrótico idiopático. En niños, este síndrome se debe más probablemente a una enfermedad de cambios mínimos y suele presumirse sin biopsia, a menos que el paciente no mejore durante una prueba con corticoides. Los hallazgos específicos de la biopsia se comentan en la sección correspondiente a cada trastorno.

Pronóstico

El pronóstico varía según la causa. Pueden producirse remisiones completas espontáneamente o con tratamiento. En general, el pronóstico es favorable en los trastornos que responden a la administración de corticoides.

En todos los casos, el pronóstico puede ser peor en presencia de:

  • Infección

  • Hipertensión

  • Azotemia significativa

  • Hematuria

  • Trombosis en venas cerebrales, pulmonares, periféricas o renales

La tasa de recidivas es alta en pacientes con trasplantes renales con glomeruloesclerosis focal segmentaria, nefropatía por IgA y glomerulonefritis membranoproliferativa (en especial de tipo 2).

Tratamiento

  • Tratamiento de la patología de base

  • Inhibición de la angiotensina

  • Restricción de Na

  • Estatinas

  • Diuréticos para la sobrecarga excesiva de líquidos

  • Rara vez, nefrectomía

Trastorno de base

El tratamiento del cuadro de base puede incluir una terapia inmediata para una infección (como endocarditis estafilocócica, paludismo, sífilis, esquistosomiasis), desensibilización alérgica (para exposición a antígenos del roble venenoso, la hiedra venenosa o insectos) e interrupción de la administración de fármacos (oro, penicilamina, AINE); estas medidas pueden curar el síndrome nefrótico en algunos casos específicos.

Proteinuria

La inhibición de la angiotensina (con inhibidores de la ECA o bloqueantes de los receptores de angiotensina II) está indicada para reducir la presión arterial sistémica e intraglomerular y la proteinuria. Estos fármacos pueden causar o exacerbar la hiperpotasemia en pacientes con insuficiencia renal moderada a grave.

La restricción de proteínas ya no se recomienda porque no se han demostrado sus efectos sobre la progresión.

Edema

La restricción de Na (< 2 g Na, o aproximadamente 100 mmol/día) se recomienda a los pacientes con edema sintomático.

Por lo general, se requieren diuréticos del asa para controlar el edema, pero pueden empeorar una insuficiencia renal preexistente, así como la hipovolemia, la hiperviscosidad y la hipercoagulación, por lo que deben usarse sólo si la restricción de Na sola es ineficaz o si hay evidencias de sobrecarga de líquidos intravascular.

Hiperlipidemia

Para la hiperlipidemia se usan estatinas.

Se recomienda limitar la ingesta de grasas saturadas y colesterol para ayudar a controlar la hiperlipidemia.

Hipercoagulación

Están indicados los anticoagulantes para el tratamiento de la tromboembolia, pero existen pocos datos que apoyen su uso como prevención primaria.

Riesgo de infección

Todos los pacientes deben recibir la vacuna contra el neumococo, a menos que esté contraindicada.

Nefrectomía

En raras ocasiones es necesaria la nefrectomía bilateral en el síndrome nefrótico grave, debido a la hipoalbuminemia persistente. A veces puede lograrse el mismo resultado mediante la embolización con espirales de las arterias renales, lo que evita la cirugía en pacientes de alto riesgo. La diálisis se utiliza según sea necesario.

Conceptos clave

  • El síndrome nefrótico es más común en niños pequeños, suele ser idiopático, y más a menudo una enfermedad de cambios mínimos.

  • En los adultos el síndrome nefrótico suele ser secundario, en general a la diabetes o preeclampsia.

  • Considerar la posibilidad de síndrome nefrótico en los pacientes con edema inexplicable o ascitis, especialmente si son niños pequeños.

  • Confirmar el síndrome nefrótico con la detección en una muestra al azar de una relación proteína/creatinina ≥ 3 o una proteinuria ≥ 3 g/24 h.

  • Realizar pruebas para las causas secundarias y una biopsia renal selectiva, a partir de los hallazgos clínicos.

  • Suponer que es una enfermedad por cambios mínimos si un niño con síndrome nefrótico idiopático mejora después del tratamiento con corticosteroides.

  • Tratar la enfermedad de base, e instaurar la inhibición de la angiotensina, la restricción de Na, y a menudo diuréticos, estatinas o ambos.

Recursos en este artículo