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Cateterismo vesical

Por Bradley D. Figler, MD, Assistant Professor, Department of Urology, Thomas Jefferson University

Información:
para pacientes

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Las sondas vesicales se usan con los siguientes objetivos:

  • Obtener orina para examinarla

  • Determinar el volumen de orina residual

  • Aliviar la retención urinaria o la incontinencia

  • Administrar agentes de contraste radiopaco o medicamentos directamente a la vejiga

  • Irrigar la vejiga

El cateterismo puede realizarse por vía uretral o suprapúbica.

Sondas

Las sondas varían en cuanto a calibre, configuración del extremo, número de puertos, tamaño del balón, tipo de material y longitud.

El calibre está estandarizado en unidades French (F), también conocidas como unidades Charrière (Ch). Cada unidad equivale a 0,33 mm, por lo que una sonda 14 F tiene un diámetro de 4,6 mm. Los tamaños varían desde 12 a 24 F para adultos, y de 8 a 12 F para niños. Las sondas más pequeñas suelen ser suficientes para el drenaje de orina no complicado y son útiles para las estenosis uretrales y las obstrucciones del cuello vesical; las sondas más grandes están indicadas para la irrigación de la vejiga y algunos casos de hemorragias (después de una cirugía o en la cistitis hemorrágica) y piuria, porque las sondas de menor calibre pueden obstruirse con los coágulos.

Las puntas son rectas en la mayoría de las sondas (p. ej., Robinson, con punta de silbato o de flauta) y se usan para el sondeo uretral intermitente (es decir, la sonda se retira inmediatamente después del drenaje de la vejiga). Las sondas Foley tienen una punta recta y un balón inflable por el cual quedan retenidas. Otras sondas con autorretención pueden tener una punta expandible con forma de hongo (sonda de Pezzer) o en forma de hongo con 4 perforaciones (sonda de Malecot); se usan en el sondeo suprapúbico o para las nefrostomías. Las sondas acodadas, que pueden tener balones para su retención, presentan un extremo doblado para facilitar el sondeo a través de estenosis u obstrucciones (p. ej., obstrucción prostática).

Todas las sondas tienen orificios o puertos para el drenaje urinario continuo. Muchas tienen puertos para inflar el balón para la irrigación o para ambas funciones (p. ej., Foley de 3 vías).

Los balones de las sondas con autorretención tienen diferentes volúmenes, desde 2,5 a 5 mL en aquellos destinados a niños y de 10 a 30 mL en los que se usan en adultos. Los balones y sondas más grandes suelen utilizarse para controlar hemorragias; la tracción aplicada sobre la sonda empuja al balón contra la base de la vejiga y ejerce presión sobre los vasos sanguíneos, disminuyendo el sangrado pero con la posibilidad de causar isquemia.

Los estiletes son guías de metal flexible que se introducen a través de la sonda a modo de mandril para darle rigidez y facilitar su introducción a través de estenosis u obstrucciones, y deben ser utilizados solo por médicos con experiencia en esta técnica.

La elección del material de la sonda depende del uso que se quiere darle. Las sondas de plástico, látex o cloruro de polivinilo son aptas para uso intermitente. Las sondas de látex con silicona, hidrogel o polímeros recubiertos por aleaciones de plata (para disminuir la colonización bacteriana) se usan para el uso continuo. Las sondas de silicona se utilizan en pacientes con alergia al látex.

Sondeo uretral

Las sondas uretrales pueden ser colocadas por cualquier profesional sanitario, y en ocasiones por el paciente mismo. No se requiere preparación previa del paciente; por ello, el sondeo vesical por esta vía es el preferido, a menos que la vía uretral esté contraindicada.

Las contraindicaciones relativas son:

  • Estenosis uretral

  • Infecciones urinarias concurrentes

  • Reconstrucción uretral o cirugía vesical

  • Traumatismo uretral

Después de un lavado cuidadoso del meato urinario con una solución antibacteriana, con una técnica estéril estricta, se lubrica la sonda con gel estéril y se la hace avanzar suavemente por la uretra hasta la vejiga. Puede inyectarse gel de lidocaína a través de la uretra masculina antes del pasaje de la sonda para aliviar la incomodidad del paciente.

Las complicaciones del sondeo uretral son las siguientes:

  • Traumatismo uretral o vesical con sangrado o hematuria microscópica (común)

  • Infección del tracto urinario (común)

  • Creación de vías falsas

  • Cicatrices y estenosis

  • Perforación de la vejiga (rara)

Las infecciones urinarias asociadas a las sondas tienden a aumentar la morbilidad, la mortalidad, los costos de la atención y el tiempo de internación en el hospital. Las recomendaciones para reducir al mínimo la probabilidad de estas infecciones incluyen las siguientes:

  • Restringir el uso de las sondas uretrales a los casos en que es claramente necesario desde el punto de vista médico (p. ej., no solamente para reducir el número de llamadas a la cama de los cuidadores para vaciar los urinales)

  • Retirar la sonda tan pronto como sea posible

  • Utilizar una técnica estrictamente aséptica para la inserción de la sonda

  • Mantener la esterilidad y el cierre del sistema de drenaje

Sondeo o cateterismo suprapúbico

El sondeo suprapúbico a través de una cistostomía percutánea debe ser hecho por un urólogo u otro profesional con experiencia. No se requiere preparación previa del paciente. Las indicaciones generales son la necesidad de drenaje vesical a largo plazo y la incapacidad de pasar una sonda a través de la uretra, o las contraindicaciones para el sondeo cuando es necesario hacerlo.

Las contraindicaciones incluyen:

  • Incapacidad de definir la ubicación de la vejiga clínica o ecográficamente

  • Vejiga vacía

  • Sospecha de adhesiones pélvicas o abdominales inferiores (p. ej. después de una cirugía pélvica o abdominal inferior, o de radioterapia)

Una vez que el abdomen por encima de la zona púbica se ha tratado con un anestésico local, se introduce una aguja para anestesia espinal en la vejiga; el procedimiento puede guiarse con una ecografía si se dispone de ella. Luego se coloca una sonda a través de un trocar especial o mediante una guía introducida en la aguja. La cirugía abdominal inferior previa y la radioterapia previa son contraindicaciones para la introducción a ciegas. Las complicaciones son las infecciones urinarias, las lesiones intestinales y las hemorragias.