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Coronavirus y síndromes respiratorios agudos (COVID-19, MERS y SARS)

Por

Brenda L. Tesini

, MD, University of Rochester School of Medicine and Dentistry

Última revisión completa feb. 2021
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Datos clave
Recursos de temas

Los coronavirus son una gran familia de virus que causan enfermedades respiratorias que van desde el resfriado común hasta la neumonía mortal.

Existen muchos coronavirus diferentes. La mayoría de ellos causan enfermedades en los animales. Sin embargo, se sabe que 7 tipos de coronavirus causan enfermedades en los seres humanos.

Cuatro de estas 7 infecciones por coronavirus humano están relacionadas con una enfermedad leve del tracto respiratorio superior que causa síntomas de resfriado común.

Sin embargo, 3 de las 7 infecciones por coronavirus humanos pueden ser mucho más graves y recientemente han causado brotes importantes de neumonía mortal:

  • A finales de 2019 se identificó por primera vez en Wuhan, China, el nuevo coronavirus SARS-CoV-2 siendo este el causante de la enfermedad por coronavirus de 2019 (COVID-19) que se diseminó por todo el mundo.

  • En 2012 se identificó MERS-CoV como la causa del síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS).

  • El virus SARS-CoV fue identificado en 2003 como la causa de un brote de síndrome respiratorio agudo grave (SARS) que comenzó en China a finales de 2002.

Estos coronavirus que causan infecciones respiratorias graves se transmiten de los animales a los seres humanos (patógenos zoonóticos).

COVID-19

Un coronavirus recién identificado oficialmente llamado SARS-CoV-2 causa el COVID-19, una enfermedad respiratoria aguda que puede ser grave.

A finales del 2019 se informó por primera vez en Wuhan, China, de COVID-19 y desde entonces se ha extendido ampliamente en todo el mundo. Para obtener información actualizada sobre el número de casos y muertes, véase Centers for Disease Control and Prevention: 2019 Novel Coronavirus y el World Health Organization's Novel Coronavirus (COVID-2019) situation reports.

El coronavirus recién identificado que causa la COVID-19 se denomina SARS-CoV-2 porque está relacionado con el coronavirus causante del SARS, si bien es ligeramente distinto.

Transmisión de la COVID-19

Las primeras infecciones por COVID-19 se relacionaron con un mercado de animales vivos en Wuhan, China, lo que sugiere que el virus se transmitió de animales que se venden como alimentos exóticos a los seres humanos.

La COVID-19 se transmite principalmente de persona a persona a través de gotitas respiratorias producidas cuando una persona tose, estornuda, canta, practica ejercicio o habla. Por lo general, se transmite por el contacto cercano (estar a menos de 6 pies [1,8 metros] durante 15 minutos o más a lo largo de un período de 24 horas) con una persona contagiosa, pero el virus puede transmitirse a mayores distancias o permanecer en el aire más tiempo bajo ciertas condiciones. En general, cuanto más estrecha y prolongada sea la interacción con una persona infectada, mayor es el riesgo de transmisión del virus. Las personas también pueden contraer una infección por COVID-19 al tocar con la mano algo que contiene el virus y luego tocarse la boca, la nariz o los ojos con dicha mano. El virus suele ser transmitido por una persona con síntomas de la infección, pero puede ser transmitido por personas antes de que presenten síntomas (presintomáticas) e incluso por personas que están infectadas pero nunca desarrollan síntomas (asintomáticas).

Síntomas

La mayoría de las personas infectadas con COVID-19 tienen síntomas leves o ningún síntoma, pero algunos se enferman gravemente y mueren. Los síntomas pueden incluir los siguientes:

  • Fiebre

  • Tos

  • Falta de aliento o dificultad respiratoria

  • Escalofríos o temblores repetidos con escalofríos

  • Fatiga

  • Mialgias

  • Dolor de cabeza (cefaleas)

  • Dolor de garganta

  • Nueva pérdida del olfato o del gusto

  • Congestión o secreción nasal

  • Náuseas o vómitos

  • Diarrea

Los síntomas suelen aparecer transcurridos unos 2 a 14 días después de la infección, con mayor frecuencia entre 4 y 5 días.

El riesgo de enfermedad grave y muerte en personas con COVID-19 aumenta con la edad, en personas fumadoras y en personas con otros trastornos médicos graves, como cáncer, enfermedades cardíacas, pulmonares, renales o hepáticas, anemia de células falciformes (anemia drepanocítica), diabetes, obesidad o trastornos inmunocomprometidos.

Además de la enfermedad respiratoria, que puede ser grave y provocar la muerte, otras complicaciones graves incluyen

Se ha informado en niños de una complicación poco frecuente llamada síndrome inflamatorio multisistémico en niños (MIS-C, por sus siglas en inglés) que puede estar relacionada con la COVID-19. Los síntomas de estas enfermedades pueden ser similares a los de una enfermedad poco frecuente llamada enfermedad de Kawasaki y consisten en fiebre, dolor abdominal y erupción cutánea. Se ha descrito una complicación similar en adultos jóvenes y de mediana edad (síndrome inflamatorio multisistémico en adultos [MIS-A]).

En la mayoría de las personas, los síntomas se resuelven en una semana aproximadamente. Sin embargo, en algunas personas, los síntomas duran más tiempo, en la mayoría de los casos con dificultad respiratoria, tos y fatiga extrema, que a veces persisten durante semanas o meses. Las pruebas de detección de virus en estas personas no suelen mostrar ningún virus activo y, por lo general, estas personas no se consideran contagiosas.

Se sabe que la inmunidad después de la infección por otros coronavirus es temporal. La pandemia de COVID-19 no ha durado lo suficiente como para que los investigadores estén seguros de cuánto tiempo puede permanecer una persona inmune después de contraer la COVID-19. Sin embargo, recientemente se ha informado de un número muy pequeño de casos en los que las personas que se habían recuperado de COVID-19 enfermaron de nuevo con una cepa de SARS-CoV-2 genéticamente diferente. Hasta el momento, esta reinfección parece extremadamente rara teniendo en cuenta las decenas de millones de personas que han contraído COVID-19, pero los investigadores no saben lo que sucederá con el tiempo.

Diagnóstico

  • Pruebas para identificar el virus

Los médicos sospechan COVID-19 en personas que tienen síntomas de la infección. Un contacto cercano reciente con alguien que sufre COVID-19 aumenta la probabilidad de infección. Las personas que sospechan que pueden sufrir COVID-19 deben llamar a su médico antes de someterse a pruebas y antes de acudir a una clínica, a fin de que se tomen las precauciones adecuadas.

Se pueden realizar pruebas de virus, como una prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés), en las secreciones respiratorias superiores e inferiores (muestras de frotis nasales u orales) para identificar el virus. También se pueden realizar pruebas que detectan antígenos específicos del SARS-CoV-2, pero en general son menos precisas que las pruebas con PCR. (Véase también CDC: Overview of Testing for SARS-CoV-2 [COVID-19].)

Una persona debe someterse a pruebas para detectar la COVID-19 si

  • Presenta síntomas de la COVID-19

  • Ha tenido contacto cercano (a menos de 6 pies [1,8 metros] de una persona infectada durante al menos 15 minutos a lo largo de un período de 24 horas) con alguien con COVID-19 confirmado

  • Se le ha solicitado o ha sido remitida para someterse a pruebas por parte de su proveedor de atención médica o por el departamento de salud local o estatal

Nota: las pruebas de anticuerpos (también llamadas pruebas serológicas) ayudan a determinar si la persona que se está haciendo la prueba estuvo infectada previamente, lo cual es importante para rastrear los casos y estudiar el virus. Las pruebas de anticuerpos no se utilizan para diagnosticar las infecciones actuales.

Prevención

La mejor manera de prevenir la infección es evitar la exposición a este virus, algo que puede ser difícil porque algunas personas infectadas no saben que tienen el virus. Es importante practicar el "distanciamiento social" (mantener 6 pies [1,8 metros] de distancia entre personas que no viven en la misma casa) y usar un tapabocas de tela sobre la boca y la nariz cuando se esté cerca de personas que no viven en la misma casa. Los CDC (Centros de Control y Prevención de Enfermedades, por sus siglas en inglés) recomiendan lo siguiente:

  • Usar un tapabocas de tela si está sano (sin mostrar síntomas) cuando se está en lugares públicos y cerca de personas que no viven en el mismo hogar, especialmente cuando otras medidas de distanciamiento social son difíciles de mantener (el tapabocas de tela no es un sustituto del "distanciamiento social")

  • Usar una mascarilla o un tapabocas de tela cuando esté enfermo y cerca de otras personas (las fundas faciales de tela se pueden confeccionar a partir de artículos para el hogar o en casa con materiales comunes [véase CDC's Use of Cloth Face Coverings to Help Slow the Spread of COVID-19])

  • Usar una mascarilla facial cuando cuida a alguien que está enfermo

Además del distanciamiento social y del uso de un tapabocas, los CDC recomiendan las siguientes acciones de rutina para ayudar a prevenir la propagación de los virus respiratorios (véase CDC: How to Protect Yourself and Others: Cómo protegerse a usted mismo y a los demás):

  • Lavarse las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos, especialmente después de ir al baño, antes de comer y después de sonarse la nariz, toser o estornudar

  • Si no se dispone de agua y jabón, usar un desinfectante de manos a base de alcohol con al menos 60% de alcohol

  • Evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca con las manos sin lavar

  • Evitar el contacto cercano con personas que están enfermas

  • Quedarse en casa cuando esté enfermo

  • Cubrirse la boca con un pañuelo desechable al toser o estornudar y luego tirar el pañuelo a la basura

  • Limpiar y desinfectar objetos y superficies que se tocan con frecuencia usando un aerosol de limpieza doméstico normal

  • Controlar la salud en busca de posibles síntomas y tomar la temperatura si aparecen

Cuarentena y aislamiento

Para ayudar a prevenir la transmisión, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) recomiendan medidas de cuarentena y aislamiento.

La cuarentena es para personas que han estado expuestas o pueden haber estado expuestas. Tiene por objeto separar y restringir el movimiento de los "contactos cercanos" para ver si se enferman dentro del periodo de incubación de 14 días. A excepción de las personas que, en los últimos 3 meses, tuvieron COVID-19 o hayan sido vacunadas por completo contra la enfermedad, las siguientes personas deben permanecer en cuarentena durante 14 días después de su última exposición al virus:

  • Personas de contacto cercano que no presentan síntomas y que han dado negativo en las pruebas

  • Contactos cercanos que no presentan síntomas y no se han sometido a pruebas

Si un contacto cercano recibe un resultado positivo, entonces esa persona debe aislarse durante al menos 10 días. El cumplimiento estricto de estas medidas se ha mostrado eficaz para controlar la transmisión de la infección en áreas específicas.

Un contacto cercano es una persona que

  • Se encontraba a menos de 6 pies (1,82 m) de una persona infectada (con o sin mascarilla) durante un total acumulado de 15 minutos o más durante un período de 24 horas a partir de las 48 horas antes de que esa persona desarrollara síntomas o fuera examinada (si no tenían síntomas)

Un contacto cercano también puede incluir a personas que

  • Proporcionaron atención domiciliaria a alguien enfermo de COVID-19

  • Tuvieron contacto físico directo con la persona enferma (la abrazaron o la besaron)

  • Compartieron utensilios para comer o beber

  • Estuvieron al alcance de las gotitas respiratorias emitidas por la persona enferma (por ejemplo, a través de un estornudo o tos)

El aislamiento está destinado a separar a las personas que son contagiosas de las que son susceptibles. Las personas siguientes deberían aislarse:

  • Personas que están enfermas con síntomas de COVID-19 y que no se han sometido a pruebas

  • Cualquier persona que haya dado positivo para SARS-CoV-2 (tenga o no síntomas)

Por regla general el aislamiento puede terminar 10 días después del inicio de los síntomas, siempre y cuando la persona haya estado sin fiebre durante al menos 24 horas sin el uso de medicamentos para reducir la fiebre y los síntomas estén mejorando. En las personas que nunca han tenido síntomas, el aislamiento puede suspenderse 10 días después de la fecha de su primera prueba positiva.

Vacunación

El 11 de diciembre de 2020, la Agencia Federal de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) emitió una autorización de uso de emergencia (EUA, por sus siglas en inglés) para la vacuna de Pfizer-BioNTech contra la COVID-19 para la prevención de la COVID-19 para su uso en personas de 16 años o más. (Véase FDA Fact Sheet on the Pfizer-BioNTech vaccine [Hoja informativa de la FDA sobre la vacuna de Pfizer-BioNTech].) Posteriormente, el 18 de diciembre de 2020, la FDA de Estados Unidos autorizó el uso de una vacuna en personas mayores de 18 años producida por otra compañía (Moderna, véase FDA Fact Sheet on the Moderna vaccine [Hoja informativa de la FDA sobre la vacuna de Moderna]). Muchas otras vacunas se encuentran actualmente en fase de ensayos clínicos.

Las vacunas contra la COVID-19 producidas por Pfizer-BioNTech y Moderna se administran en una serie de 2 inyecciones en un músculo. Las inyecciones de Pfizer-BioNTech se administran con 3 semanas de diferencia y las inyecciones de Moderna se deben administrar con 4 semanas de diferencia. Las vacunas no son intercambiables, es decir, las personas deben recibir la vacuna del mismo fabricante para ambas dosis.

En un ensayo clínico, la vacuna fabricada por Pfizer-BioNTech previno la enfermedad producida por COVID-19 en el 95% de las personas después de 2 dosis administradas con 3 semanas de diferencia. En un ensayo distinto, la vacuna fabricada por Moderna previno la enfermedad producida por COVID-19 en el 94,1% de las personas. La duración de esta protección todavía se desconoce. Las personas que presentan un sistema inmunológico debilitado, como las que toman fármacos inmunodepresores, pueden mostrar una respuesta disminuida a la vacuna. Actualmente no se sabe hasta qué punto las vacunas evitarán la propagación del virus que causa la COVID-19, por lo que las personas que han sido vacunadas deben seguir las medidas generales de prevención, como el uso de mascarillas, el distanciamiento social y el lavado frecuente de manos.

Las personas que han presentado una reacción alérgica grave a una dosis previa de la vacuna o a cualquier componente de la misma no deben recibirla (incluido el polietilenglicol [PEG]).

Los efectos secundarios de la vacuna consisten en

  • Dolor, hinchazón y enrojecimiento en el lugar de la inyección

  • Cansancio

  • Dolor de cabeza (cefaleas)

  • Mialgias

  • Escalofríos

  • Dolor articular

  • Fiebre

  • Náuseas

  • Malestar

  • Ganglios linfáticos inflamados

Los efectos secundarios suelen durar varios días. El número de personas que presentan efectos secundarios después de la segunda dosis es superior al número de personas que los presentan tras la primera dosis.

Existe una remota posibilidad de sufrir una reacción alérgica grave. Esto último suele ocurrir entre unos minutos y 1 hora después de recibir una dosis de la vacuna y requiere tratamiento de emergencia (llame al teléfono de emergencias [911 en Estados Unidos] o vaya al hospital más cercano). Las personas que han sufrido reacciones alérgicas graves a otras vacunas o fármacos inyectables deben comentar con su médico el riesgo de una reacción alérgica y deben ser observadas después de recibir la vacuna. Los signos de una reacción alérgica grave consisten en

  • Dificultad respiratoria

  • Hinchazón de la cara y la garganta

  • Un latido cardíaco rápido

  • Una erupción cutánea grave en todo el cuerpo

  • Mareos y debilidad

Tratamiento

  • Medicamentos para aliviar la fiebre y los dolores musculares

  • A veces, remdesivir y/o dexametasona

La mayoría de las personas con COVID-19 no requieren tratamiento.

Las directrices de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés) recomendaron la administración de remdesivir (un fármaco antivírico) y dexametasona (un fármaco antiinflamatorio) para algunas personas con enfermedad grave. El tratamiento con remdesivir es el único tratamiento aprobado por la Agencia Federal de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) para la COVID-19 y se ha aprobado para ser utilizado solo en pacientes hospitalizados con COVID-19. Se están evaluando muchos fármacos en ensayos clínicos, pero no se dispone de suficiente información sobre su eficacia para recomendar su uso fuera de dichos ensayos clínicos. Múltiples ensayos clínicos efectuados con el fármaco retroviral para el VIH lopinavir/ritonavir y los fármacos contra la malaria (antipalúdicos) cloroquina e hidroxicloroquina han demostrado que dichos fármacos no son eficaces. Tampoco se dispone de ensayos clínicos aleatorios que documenten la utilidad del fármaco antiparasitario ivermectina para la prevención o el tratamiento de la COVID-19.

Las personas que se han recuperado de la COVID-19 tienen anticuerpos contra el virus SARS-CoV-2 en su sangre. Un estudio reciente encontró que el plasma sanguíneo de pacientes recuperados podría ayudar a la recuperación de pacientes seleccionados con síntomas leves. Los anticuerpos fabricados (anticuerpos monoclonales) contra el virus del SARS-CoV-2 han recibido autorización de emergencia de la FDA para el tratamiento de la COVID-19 leve a moderada en pacientes seleccionados. Para ambos tratamientos nuevos, que solo se administran mediante infusión intravenosa, no hay suficientes datos de ensayos clínicos que recomienden a favor o en contra estos tratamientos, por lo que no deben considerarse estándar de atención.

Se puede tomar paracetamol (acetaminofeno) o un antiinflamatorio no esteroideo (AINE), como el ibuprofeno, para aliviar la fiebre y los dolores musculares. A pesar de las preocupaciones anecdóticas iniciales, no hay evidencia científica de que el uso de AINE empeore la COVID-19. Del mismo modo, no hay pruebas científicas de que las personas con COVID-19 deban dejar de tomar medicamentos para la presión arterial llamados inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina (IECA) o bloqueantes de los receptores de la angiotensina (BRA).

Algunas personas enferman de forma tan grave que requieren tratamiento con ventilación mecánica para apoyar la respiración.

Más información

Los siguientes recursos en inglés pueden ser útiles. Tenga en cuenta que el MANUAL no se hace responsable del contenido de estos recursos.

Síndrome respiratorio de Oriente Medio (Middle East Respiratory Syndrome, MERS)

El síndrome respiratorio de Oriente Medio es una infección por coronavirus que causa síntomas graves similares a los de la gripe.

El virus que causa el síndrome respiratorio de Oriente Medio (Middle East Respiratory Syndrome, MERS) es un coronavirus similar al virus que causa el síndrome respiratorio agudo severo (severe acute respiratory syndrome, SARS).

El virus MERS se detectó por primera vez en Jordania y Arabia Saudita en 2012. A principios de 2018 ya había 2.220 casos confirmados de MERS y 790 muertes. La mayoría ocurrieron en Arabia Saudita, donde siguen apareciendo nuevos casos. También se han producido casos en países fuera de Oriente Medio, como Francia, Alemania, Italia, Túnez y el Reino Unido, en personas que habían estado viajando o trabajando en el Oriente Medio.

En Corea del Sur, entre mayo y julio de 2015, tuvo lugar un brote de coronavirus MERS después de que un hombre surcoreano regresara a su país procedente de Oriente Medio. Este brote dio lugar a más de 180 casos y 36 fallecimientos. El contagio entre personas ocurrió en centros de salud.

En mayo de 2014 se confirmaron dos casos en Estados Unidos. Ambos eran profesionales sanitarios que habían regresado recientemente del Golfo Pérsico. En Estados Unidos no ha habido casos de MERS desde mayo de 2014.

En algunos países (como Egipto, Omán, Qatar y Arabia Saudí) se sospecha que los dromedarios son la principal fuente de infección para las personas, pero se desconoce cómo se produce la transmisión.

La infección es más frecuente entre los varones y es más grave en personas de edad avanzada y en las que sufren un trastorno crónico subyacente, como la diabetes o una enfermedad del corazón o de los riñones. La infección ha resultado mortal en cerca de un tercio de las personas infectadas.

El virus MERS se transmite por contacto cercano con personas infectadas por MERS o a través de gotitas transportadas por el aire que proceden de la tos o los estornudos de una persona infectada. Se considera que las personas infectadas no son contagiosas hasta que desarrollan los síntomas. La mayoría de los casos de transmisión de persona a persona han ocurrido en profesionales de la salud que atendían a las personas infectadas.

Los síntomas suelen aparecer pasados unos 5 días (pero esta cifra puede variar entre 2 y 14 días) después de la infección. La mayoría de los afectados presentan fiebre, escalofríos, dolores musculares y tos. Cerca de un tercio de las personas afectadas presentan diarrea, vómitos y dolor abdominal.

Diagnóstico

  • Análisis de fluidos procedentes de las vías respiratorias

  • Análisis de sangre

Los médicos sospechan MERS en personas que presentan una infección de las vías respiratorias bajas y han viajado o residen en una zona donde podrían haber estado expuestas al virus, o bien han tenido contacto estrecho y reciente con alguien que pudo haber sufrido MERS.

Para diagnosticar MERS, los médicos toman una muestra de fluidos en varios lugares de las vías respiratorias y en diferentes momentos, y verifican la presencia del virus. También se realizan análisis de sangre para detectar el virus o los anticuerpos contra él. Se realizan análisis de sangre a todas las personas que hayan mantenido un contacto cercano con alguien que pudiera sufrir MERS.

Tratamiento

  • Medicamentos para aliviar la fiebre y los dolores musculares

  • Aislamiento

No existe un tratamiento específico para MERS. El paracetamol (acetaminofeno) o un antiinflamatorio no esteroideo (AINE), tal como el ibuprofeno, se administra para aliviar la fiebre y los dolores musculares.

Se toman precauciones para prevenir la propagación del virus. Por ejemplo, la persona está aislada en una habitación con un sistema de ventilación que limita la propagación de microorganismos por el aire. Cualquiera que entre en la habitación debe usar una mascarilla especial, protección ocular, bata, gorro y guantes. Las puertas de la habitación deben mantenerse cerradas excepto cuando las personas entran o salen de la habitación, lo cual debe limitarse a lo estrictamente necesario.

Las personas que viajan a Oriente Medio deben visitar la página web de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para consultar las recomendaciones para los viajes (véase WHO World-travel advice on MERS-CoV for pilgrimages).

Síndrome respiratorio agudo grave (SARS)

El síndrome respiratorio agudo grave (severe acute respiratory syndrome, SARS) es una infección por coronavirus que causa síntomas similares a los de la gripe.

  • No se han reportado casos en todo el mundo desde 2004.

  • Los síntomas del SARS se asemejan a los de otras infecciones respiratorias víricas más frecuentes (como fiebre, cefalea, escalofríos y dolorimiento muscular) pero son más graves.

  • Los médicos sospechan síndrome respiratorio agudo grave (SARS) solo si el paciente puede haber estado expuesto a una persona infectada.

  • Si los médicos sospechan que una persona puede tener SARS, proceden a su aislamiento en una habitación con un sistema de ventilación que limite la propagación de microorganismos en el aire.

El SARS se detectó por primera vez en China a finales del año 2002. Un brote de alcance mundial dio lugar a más de 8000 casos en todo el mundo, incluyendo Canadá y Estados Unidos, y más de 800 muertes a mediados de 2003. No se han reportado casos en todo el mundo desde 2004 y se considera que el SARS (la enfermedad, pero no el virus) ha sido erradicado.

Se suponía que la fuente inmediata eran las civetas, mamíferos con aspecto de gato, que se vendían en los mercados de animales vivos como alimento exótico. No está claro cómo se infectaron las civetas, aunque se cree que los murciélagos son el reservorio del virus SARS en la naturaleza.

El SARS está causado por un coronavirus. El SARS es mucho más grave que la mayoría del resto de infecciones por coronavirus, que por lo general solo causan síntomas similares a los del resfriado. Sin embargo, el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS) es otra enfermedad grave causada por un coronavirus.

El SARS se contagia entre seres humanos a través del contacto cercano con una persona infectada o a través de la inhalación de gotitas expulsadas por la tos o el estornudo de una persona infectada.

Síntomas

Los síntomas del SARS se asemejan a los de otras infecciones respiratorias víricas más frecuentes, pero son más graves. Consisten en fiebre, dolor de cabeza, escalofríos y dolores musculares, seguidos por una tos seca y, a veces, dificultad para respirar.

La mayoría de las personas se recuperan en un plazo máximo de 1 o 2 semanas. Sin embargo, algunas desarrollan dificultad respiratoria grave, y cerca del 10% mueren.

Diagnóstico

  • Evaluación médica

  • Pruebas para identificar el virus

Solo se sospecha SARS en personas que puedan haber estado en contacto con una persona infectada y que tengan fiebre y tos o dificultad para respirar.

Pueden realizarse análisis para identificar el virus.

Tratamiento

  • Aislamiento

  • Si es necesario, oxígeno

  • A veces ventilación mecánica para ayudar al paciente a respirar.

Si los médicos sospechan que una persona puede tener SARS, proceden a su aislamiento en una habitación con un sistema de ventilación que limite la propagación de microorganismos en el aire. En el primer y único brote de SARS, el aislamiento impidió la transmisión del virus y finalmente lo eliminó.

Las personas con síntomas leves no necesitan tratamiento específico; las que tienen una dificultad respiratoria moderada pueden requerir la administración de oxígeno. Si hay serias dificultades para respirar es necesaria la ventilación mecánica para facilitar la respiración.

NOTA: Esta es la versión para el público general. MÉDICOS: Hacer clic aquí para la versión para profesionales
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