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Edad y salud: accidentes cerebrovasculares

Edad y salud: accidentes cerebrovasculares

Después de un accidente cerebrovascular, las personas mayores son más propensas a tener problemas, como úlceras por presión, neumonías, un acortamiento permanente de los músculos que limita el movimiento (contracturas) y depresión. Además, las personas mayores son de por sí más propensas a sufrir trastornos que dificultan el tratamiento del accidente cerebrovascular. Por ejemplo, pueden tener la presión arterial muy alta o hemorragias gastrointestinales que les impedirán tomar anticoagulantes para reducir el riesgo de coágulos de sangre. Algunos tratamientos, como la endoarterectomía (extirpación quirúrgica de depósitos de grasa en arterias), es más probable que causen complicaciones en las personas mayores. Sin embargo, las decisiones de tratamiento deben estar basadas en la salud de la persona y no en la edad en sí.

Algunos trastornos comunes entre las personas mayores pueden afectar a su recuperación después de un accidente cerebrovascular:

  • Las personas con demencia pueden no entender lo que se les solicita que hagan en el proceso de rehabilitación.

  • Las personas con insuficiencia cardíaca u otra enfermedad de corazón pueden correr el riesgo de sufrir otro accidente cerebrovascular o un infarto de miocardio provocado por el esfuerzo durante los ejercicios de rehabilitación.

La probabilidad de una buena recuperación aumenta cuando las personas de edad avanzada tienen lo siguiente:

  • Un miembro de la familia o cuidador para ayudar

  • Una situación vital que facilita la independencia (por ejemplo, vivir en una planta baja y tener comercios cercanos)

  • Recursos económicos para costear la rehabilitación

Como la recuperación tras un accidente cerebrovascular depende de tantos factores médicos, sociales y de estilo de vida, la rehabilitación y el cuidado de las personas mayores debe diseñarse individualmente y debe llevarse a cabo por un equipo de profesionales de la salud (incluyendo personal de enfermería, psicólogos y trabajadores sociales, así como un médico o terapeuta). Los miembros del equipo también proporcionan información sobre recursos y estrategias para ayudar en su vida cotidiana a las personas que han sufrido un accidente cerebrovascular y a sus cuidadores.