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Los cuidadores deben cuidarse

Los cuidadores deben cuidarse

Cuidar personas con demencia es una actividad estresante y exigente, y los encargados de los cuidados pueden llegar a sentirse deprimidos y agotados y descuidar a menudo la salud física y mental propia. Las medidas siguientes pueden ayudar a los cuidadores:

  • Aprender a satisfacer eficazmente las necesidades de los afectados por demencia y qué se puede esperar de ellos: por ejemplo, los cuidadores deben saber que el hecho de regañar por cometer errores o no recordar las cosas solo empeora su comportamiento. Así se evitan angustias innecesarias. Los cuidadores han de aprender también a responder al comportamiento perjudicial y así calmarlo más rápidamente, y a veces evitarlo.

    Se puede obtener información sobre lo que debe hacerse en la rutina diaria del personal de enfermería, de los asistentes sociales y de organizaciones, así como de material en papel o en línea.

  • Solicitar ayuda cuando sea necesario: a menudo existe la posibilidad de aliviar la carga que supone el cuidado permanente de un afectado por demencia, en función del comportamiento específico y de las capacidades personales, así como de los recursos familiares y comunitarios. Los agentes sociales, incluido el departamento de servicios sociales del hospital local de referencia, ayudan a localizar fuentes de atención apropiadas.

    Entre las opciones se encuentran los programas de cuidado diurno, las visitas a domicilio de personal de enfermería, la asistencia a tiempo parcial o completo para las tareas de la casa y el ingreso en centros asistenciales. También se dispone de servicios de transporte y comida a domicilio. Los cuidados a tiempo completo resultan muy caros, pero muchos planes de seguros cubren parte del coste.

    Los cuidadores se benefician de grupos de asesoramiento y apoyo.

  • Cuidar de sí mismos: los cuidadores han de recordar que tienen que cuidarse a sí mismos. Por ejemplo, realizar alguna actividad física mejora el estado de ánimo, así como la salud. No deben abandonarse los amigos, las aficiones y las actividades habituales.