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La conducción en la tercera edad

Por

Peggy P. Barco

, OTD, OTR/L, BSW, SCDCM, CDRS, FAOTA, Washington University Medical School;


David B. Carr

, MD, Washington University School of Medicine

Última revisión completa may. 2020
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Conducir proporciona un grado de libertad a las personas de edad avanzada, independencia e interacciones sociales cruciales con la propia comunidad que muchas personas dan por sentado durante su juventud. Sin embargo, el privilegio de conducir se basa en la capacidad para manejar con seguridad un vehículo a motor. Los conductores de 70 años o más presentan un mayor riesgo de sufrir un accidente de vehículo a motor por distancia recorrida en comparación con los conductores de mediana edad. Aquellos que conducen con poca frecuencia corren el mayor riesgo. Por lo tanto, el deterioro funcional debido a trastornos relacionados con la edad debe considerarse una señal de advertencia para replantearse el privilegio de conducir.

Muchos factores pueden disminuir la capacidad de conducción de las personas mayores. Entre ellos están los cambios, asociados al envejecimiento, en los reflejos y trastornos visuales, cognitivos e/o musculares que se vuelven más frecuentes con la edad. Las personas de edad avanzada consumen habitualmente fármacos para tratar sus trastornos; algunos de estos fármacos pueden ser muy sedativos y afectar también a la capacidad de conducir. Algunos de estos factores se pueden controlar y modificar.

¿Sabías que...?

  • Las personas de edad avanzada son más propensas a sufrir un accidente de automóvil al hacer giros a la izquierda que las personas de otros grupos de edad.

Tasa de accidentes e infracciones de tráfico

Por término medio, los conductores de edad avanzada sufren menos accidentes al año que los jóvenes. Sin embargo, dado que conducen menos kilómetros que los conductores de mediana edad, la media resultante es de más accidentes por kilómetro recorrido para los conductores mayores. La tasa de accidentes comienza a aumentar después de los 70 años, aproximadamente, y aumenta con mayor rapidez después de los 80 años. Por cada kilómetro recorrido, los conductores de edad avanzada presentan tasas más elevadas de infracciones viales, accidentes y muertes que los demás grupos de edad mayores de 25 años. Cabe señalar que la actual generación de personas de edad avanzada conduce por lo general a distancias más largas que la generación anterior, y se cree que esta tendencia continuará.

El hecho de no ceder el paso (a menudo porque "miraron pero no vieron") es una de las infracciones de tráfico más frecuentes cometidas por los conductores de edad avanzada. Además, los conductores de esa edad tienen más dificultad para incorporarse al tráfico y pueden tener problemas en los cruces, especialmente cuando hacen giros a la izquierda. Estas dificultades han sido atribuidas a:

  • La dificultad para valorar varias informaciones a la vez (multitarea)

  • La dificultad para calcular la velocidad de los coches u objetos que se acercan

  • La reducción del campo visual

No obstante, a menudo los conductores mayores son más cuidadosos que los jóvenes. Muchos conductores de edad avanzada que no sufren afecciones médicas que perjudican el pensamiento y el juicio (por ejemplo, demencia) comienzan a limitar su conducción para mejorar la seguridad. Tienden a evitar conducir de noche, en las horas punta o cuando hace mal tiempo. Además, es mucho menos probable que los accidentes de los conductores de edad avanzada se deban al alcohol; también es menos probable que estos conductores tengan un accidente conduciendo en carreteras con muchas curvas o a gran velocidad. En los accidentes en los que se ven involucrados los conductores de edad avanzada, no suele resultar afectado un único vehículo; es mucho más probable que sean varios los vehículos implicados en el accidente. Curiosamente, para los conductores mayores de 70 años, la tasa de accidentes tiende a reducirse cuanto mayor es el número de pasajeros que viajan en el vehículo.

Los accidentes que involucran a dichos conductores suelen causar también más lesiones graves y muertes. La mayor vulnerabilidad de los conductores de edad avanzada puede ser debida al deterioro físico. Además, tienen más probabilidad de sufrir un accidente al hacer un giro a la izquierda; estos giros hacen a los conductores vulnerables. Afortunadamente, el número de adultos mayores que han muerto en accidentes de tráfico también ha disminuido en la última década. Esta disminución se debe probablemente a la mejora de las carreteras y a la mayor resistencia ante los choques que presentan los vehículos modernos, más que a una menor fragilidad de los conductores mayores.

Razones para una conducción disminuida

Conducir implica la ejecución precisa de acciones simultáneas (como frenar y llevar el volante). Estas acciones requieren varias cualidades, como las siguientes:

  • Una mente clara

  • Atención y concentración mental

  • Tiempo de reacción rápido

  • Coordinación

  • Fuerza adecuada

  • Buena movilidad de la parte superior del organismo (parte superior de los hombros, espalda y cuello)

  • Sensibilidad en las piernas y en los pies

  • Buena visión y audición

  • Buen juicio, planificación y habilidades para la toma de decisiones

Una carencia de cualquiera de estas cualidades puede afectar notablemente a la capacidad de conducir. Tales carencias pueden tener varias causas, y casi todas estas capacidades se deterioran de un modo u otro cuando la persona envejece y empeoran en presencia de una enfermedad.

Envejecimiento

El envejecimiento suele producir una disminución gradual y sutil en la fuerza, la coordinación, el tiempo de reacción, la capacidad de concentración y la audición. Las personas de edad avanzada tienen menos energía y se cansan más rápidamente, especialmente en situaciones que requieren concentración; suelen tener menor capacidad para concentrarse en más de 1 tarea a la vez. Sin embargo, la mayoría de los cambios atribuidos al envejecimiento son moderados y no suelen ser la causa principal de los problemas de seguridad en la conducción.

Trastornos médicos

Los trastornos más frecuentes en las personas mayores pueden ser particularmente problemáticos en los conductores de edad avanzada. Por ejemplo, la glucemia de los conductores diabéticos puede elevarse o bajar demasiado. Tales modificaciones pueden interferir con la capacidad de juicio, la atención, la concentración, la visión y la sensibilidad en los pies.

Los conductores mayores con demencia (incluida la enfermedad de Alzheimer) pueden tener mal juicio, deterioro de la memoria y un tiempo de reacción más lento, que es una mezcla peligrosa en la conducción. Incluso cuando la demencia se encuentra en sus etapas iniciales, los conductores pueden perderse más fácilmente o estar más confusos en una situación de tráfico congestionado o cuando ocurren eventos inesperados en la carretera.

Los accidentes cerebrovasculares o los llamados miniaccidentes cerebrovasculares (accidentes isquémicos transitorios, AIT) pueden disminuir el tiempo de reacción, causar debilidad muscular, deteriorar la visión y afectar la coordinación. Las convulsiones hacen que una persona quede, de repente, desconectada del entorno circundante o incluso inconsciente. Un infarto de miocardio reciente puede aumentar el riesgo de sufrir un desmayo o de experimentar mareos.

La artritis causa dolor y rigidez articular, limita la movilidad y puede disminuir la capacidad de controlar un automóvil. Por ejemplo, el dolor y la rigidez de las rodillas o las caderas pueden afectar la capacidad de pisar el pedal del freno o el acelerador. La artritis puede hacer que sea doloroso y difícil girar la cabeza (como hay que hacerlo cuando se da marcha atrás o se gira).

El glaucoma y la degeneración macular son trastornos oculares que crean problemas cuando se conduce con poca luz o de noche. El glaucoma también puede reducir el campo visual, por lo que es difícil visualizar los automóviles y otros objetos situados a los lados del conductor. Las cataratas, que se presentan casi exclusivamente en personas de edad avanzada, pueden causar deslumbramiento por resplandor excesivo de los faros o de las luces de la calle.

Los médicos, a la hora de decidir si una persona mayor puede seguir conduciendo o bien debe someterse a una evaluación médica, pueden consultar la literatura médica y las recomendaciones de muchas sociedades médicas.

Fármacos o sustancias

Muchas personas de edad avanzada consumen fármacos que pueden tener efectos secundarios adversos, como somnolencia, mareo, confusión mental y otros síntomas que interfieren con la capacidad de conducir. Tanto los medicamentos con receta médica como los que no la requieren pueden causar estos efectos secundarios. Cuando una persona inicia la toma de un nuevo fármaco que podría afectar la funcionalidad visual, física o mental, no debería conducir durante varios días hasta asegurarse de que el fármaco no produce efectos secundarios. Entre los fármacos o sustancias que pueden interferir en la conducción se incluyen los siguientes:

  • Alcohol

  • Medicamentos anticonvulsivantes

  • Antieméticos (utilizados para controlar las náuseas)

  • Antipsicóticos

  • Benzodiazepinas o ansiolíticos

  • Fármacos utilizados para tratar el glaucoma

  • Medicamentos usados para tratar la enfermedad de Parkinson

  • Relajantes musculares

  • Antihistamínicos

  • Opiáceos

  • Suplementos para dormir

  • Algunos antidepresivos sedantes

Situaciones especiales

El estrés, especialmente cuando se conduce por zonas desconocidas o con tráfico denso, puede contribuir a la dificultad para conducir. La fatiga y la distracción también disminuyen la capacidad de conducción. El uso de tecnologías como el teléfono móvil y/o los mensajes de texto aumenta el riesgo de accidentes por 4 y 8 veces respectivamente. Aunque todos los conductores deben evitar estas fuentes de distracción, los adultos mayores son especialmente vulnerables debido a los cambios relacionados con la edad o a la disminución de la atención y/o la multitarea. Los vehículos más nuevos con tecnologías avanzadas de prevención de accidentes, como la advertencia de cambio de carril y los indicadores de punto ciego (MyCarDoesWhat.org), deben considerarse de forma individual.

Las caídas en adultos mayores se han asociado con un mayor riesgo de accidentes de tráfico y esto tiene sentido, ya que ambas actividades requieren la integración de sistemas visuales, cognitivos y motores. Por lo tanto, las intervenciones para reducir el riesgo de caídas (por ejemplo, reducir los medicamentos sedantes y aumentar la actividad física y el entrenamiento del equilibrio) pueden desempeñar un papel importante para mejorar de la seguridad en la conducción.

Para algunas personas de edad avanzada, la única deficiencia en la capacidad de conducir es sencillamente la falta de experiencia reciente al volante. Es frecuente que uno de los miembros de una pareja conduzca más que el otro. Cuando el miembro conductor de una pareja fallece, el otro puede no estar preparado para reanudar la conducción con seguridad. Ambos cónyuges deben continuar compartiendo las actividades de conducción, ya que los conductores poco frecuentes tienen un alto riesgo de que se les retire el permiso de conducir.

Formas de compensación

Muchos conductores comienzan a autorregular su conducción a medida que envejecen. Por ejemplo, los conductores mayores pueden evitar los viajes largos por carretera, conducir menos por la noche, evitar cruces peligrosos y evitar la participación en conductas de conducción arriesgadas (por ejemplo, conducir a una velocidad excesiva, no mantener la distancia de seguridad y beber mientras se conduce). Los conductores de edad avanzada disponen de muchas estrategias para compensar los factores asociados a la edad que pueden provocar problemas de seguridad al conducir.

Evitar riesgos

Pueden aprovechar su experiencia en la conducción para identificar y evitar situaciones peligrosas. Por ejemplo, dado que la resistencia disminuye con la edad, pueden realizar desplazamientos más cortos y descansar con mayor frecuencia. Pueden evitar autopistas y otras áreas donde el tráfico está congestionado o es peligroso. También pueden evitar conducir de noche o cuando haya poca luz, que es cuando se producen los problemas de deslumbramiento. Pueden evitar las horas punta y el mal tiempo, además de intentar evitar los giros a la izquierda sin protección. Es posible que prefieran conducir sólo por carreteras y lugares que les resulten familiares.

Evitar distracciones al volante

Evitar las distracciones, una precaución que se puede extender a todos los conductores, es esencial para los conductores de edad avanzada. Los teléfonos móviles constituyen una medida de seguridad para los conductores que se encuentran en apuros cuando el automóvil sufre alguna avería inesperada. Sin embargo, el empleo del teléfono móvil (incluso los modelos de manos libres) mientras se conduce se desaconseja totalmente. Los distintos estados y países tienen diferentes leyes sobre el uso de teléfonos móviles durante la conducción; en algunos estados y países es ilegal. Así mismo, ajustar la radio u otro dispositivo del automóvil (como la navegación, el control del clima o la posición del asiento), comer o beber, fumar (hay muchas otras razones para no fumar, a cualquier edad), consultar mapas de carreteras y hasta conversar con otros pasajeros son acciones que pueden distraer y alterar la conducción. Debe minimizarse cualquier tipo de distracción mientras se conduce.

Uso de la tecnología

Las nuevas tecnologías pueden ayudar a los conductores de edad avanzada. Los sistemas de ayuda para aparcar, que utilizan telecámaras o sistemas infrarrojos para facilitar la marcha atrás, el aparcamiento y otras maniobras, son muy útiles para las personas que tienen dificultad para mirar por encima de sus hombros. Otros sistemas que son útiles para los conductores mayores son el control de crucero, los frenos antibloqueo y los dispositivos electrónicos de estabilidad que mejoran la tracción y la dirección. Los sistemas avanzados de visión para conducir de noche, como la iluminación de las curvas (iluminación dirigida a lo largo de una curva) o la atenuación automática de los faros (cambiar de luces largas a cortas cuando el tráfico viene en sentido contrario). Algunos coches disponen de monitores de puntos ciegos, sistemas de alarma por salida del carril y por colisión, cámaras retrovisoras y espejos retrovisores que se atenúan automáticamente cuando son iluminados por faros cegadores, reduciendo así el deslumbramiento. Los fabricantes de automóviles están experimentando con la tecnología de visión nocturna por infrarrojos para mejorar la conducción nocturna.

Los fabricantes de coches también están rediseñando los controles y manijas para que las personas con artritis los puedan usar con más facilidad. Todos los conductores pueden disponer de otros equipamientos especiales, como un borde más bajo de las puertas, soportes lumbares, viseras amplias o asientos y volantes ajustables, pero serán especialmente beneficiosos para los conductores de edad avanzada. Se está experimentando en la tecnología de vehículos sin conductor y es probable que estén disponibles para su uso en los próximos años.

En caso de accidente u otras situaciones de urgencia, hay sistemas de emergencia que pueden llamar automáticamente y dirigir los equipos de rescate hacia el lugar donde se encuentra el automóvil. Los Sistemas de Posicionamiento Global (Global Positioning Systems, GPS) pueden ayudar a los conductores mayores a localizar destinos. Muchos conductores mayores disponen de teléfonos inteligentes que pueden tener aplicaciones instaladas de forma gratuita para que las familias puedan rastrear su ubicación usando la tecnología GPS si se pierden. Además, existen dispositivos GPS que permiten controlar diversos tipos de conducción (rutas preasignadas y velocidad de conducción) a través de Internet si las familias lo desean. Se prevén otras innovaciones en el futuro.

A medida que el número de tecnologías disponibles aumente, será importante reconocer que los adultos mayores pueden necesitar más tiempo individual dedicado a la capacitación en el uso de las nuevas tecnologías. Probablemente, las tecnologías tendrán que ser individualizadas para adaptarse a lo que es más útil para cada persona.

Cursos de actualización para conductores

Otra manera de que los conductores de edad avanzada puedan mantener o incluso mejorar sus habilidades de conducción es a través de programas de actualización para el conductor. Varias organizaciones, como la American Association of Retired Persons, AARP (Asociación Americana de Personas Jubiladas) y la American Automobile Association, AAA (Asociación Americana de Automóviles) ofrecen este tipo de programas para ayudar a los conductores de edad avanzada a adaptarse a los desafíos de la conducción en la vejez. Además, la participación en estos programas puede reducir las tarifas del seguro en algunos estados. La AAA ofrece Roadwise RX, un programa de conducción defensiva para personas de edad avanzada centrado en ayudarles a adaptarse a los diversos cambios relacionados con la edad que afectan a la capacidad de conducción.

Los conductores de edad avanzada también pueden beneficiarse de los programas diseñados para asegurarse de que su vehículo es el adecuado. Por ejemplo, para ver el tráfico, el volante debe estar a una distancia correcta, así como la altura del asiento. El ajuste adecuado de los espejos puede ayudar a los conductores a compensar los ángulos muertos. El programa de la AAA CarFit está disponible en línea y proporciona información útil sobre cómo adaptar su vehículo para mejorar la seguridad.

Existen numerosos programas informáticos para mejorar la seguridad en la conducción y algunos de ellos se dirigen de forma específica a los adultos mayores. Además de evaluar las capacidades funcionales, el producto Roadwise Rx de la Fundación para el control del tráfico de la AAA (AAA's Foundation for Traffic Safety [FTS] product Roadwise Rx), puede revisar los medicamentos asociados con un riesgo elevado de accidente de tráfico.

Cuidados médicos

La adopción de un estilo de vida saludable y la obtención de una buena atención médica pueden ayudar a los conductores mayores a evitar las dificultades en la conducción. Hay muchas razones para mantenerse en forma durante la tercera edad, como la conservación de la capacidad de conducir. Los médicos deben evaluar periódicamente a las personas de edad avanzada para identificar cualquier problema en la visión, la memoria y el razonamiento y la fuerza muscular, que podría afectar a la capacidad para conducir.

El tratamiento de algunas enfermedades puede mejorar la capacidad de conducir. Por ejemplo, una operación de extracción de cataratas será beneficiosa; el tratamiento de la artritis con fármacos y fisioterapia mejorará la flexibilidad y la movilidad, y un buen control de la diabetes será útil para prevenir las oscilaciones de la glucemia. El tratamiento de la apnea del sueño puede reducir la somnolencia diurna. Los conductores mayores deben revisar con su médico o farmacéutico la lista de los medicamentos que consumen para asegurarse de que los efectos secundarios no afectarán a la capacidad de conducir.

La reglamentación de algunos países prohíbe conducir durante un tiempo determinado después del diagnóstico de ciertas enfermedades. Este periodo de espera (moratoria) permite estabilizar el trastorno con el tratamiento. Por ejemplo, en algunos países no se puede conducir hasta 6 meses después de haber tenido una convulsión, un accidente cerebrovascular o un ataque isquémico transitorio. Los conductores de edad avanzada con cualquier condición médica que pueda afectar la capacidad de conducir deben seguir las recomendaciones del médico con respecto a los períodos de espera u otras modificaciones de la conducción.

Toma de decisiones sobre la conveniencia de conservar el permiso de conducir

En algún momento, la mayoría de los conductores mayores (especialmente aquellos con un deterioro médico significativo) se enfrentan a la decisión de si es seguro o no continuar conduciendo. La disminución de las capacidades necesarias para conducir con seguridad puede volver peligrosa esta actividad. Muchos de los factores relacionados con la preocupación por la seguridad en la conducción también pueden afectar a la independencia del adulto mayor en cuanto a la utilización de recursos de transporte público. La incapacidad de conducir significa una pérdida de libertad e independencia. Es muy importante ayudar a un adulto mayor que tiene que dejar de conducir a encontrar maneras aceptables para llegar a actividades diarias o semanales importantes.

A veces el médico de cabecera o un familiar son los primeros en darse cuenta de que ha llegado el momento de que el conductor de edad avanzada entregue definitivamente las llaves del automóvil. Afrontar estos problemas siempre es difícil, pero ignorarlos puede traer complicaciones aún más importantes. Existen algunos pasos prácticos que ayudan a estos conductores a sentirse más conformes con la necesidad de dejar de conducir:

  • Involucrar al conductor en la decisión de limitar o dejar la conducción

  • Ayudarle a encontrar otras formas de desplazarse

  • Buscar servicios de conductores y de transporte

  • Mantener al conductor de edad avanzada activo y procurarle medios de transporte para sus actividades diarias

  • Invitar al médico de familia o a un amigo a hablar sobre el tema

Hay muchas publicaciones y recursos en internet para ayudar a los conductores de edad avanzada a decidir si deben continuar conduciendo. También hay recursos disponibles para los familiares y amigos que se preocupan por un conductor de edad avanzada conocido.

Con el asesoramiento de familiares o médicos, la mayoría de los conductores de edad avanzada pueden determinar cuándo dejar de conducir. Sin embargo, algunos conductores, por ejemplo las personas con demencia, pueden carecer de la capacidad de juzgar su capacidad para conducir y continúan conduciendo incluso después de que un médico les haya recomendado no hacerlo. Un posible enfoque es sugerir que el conductor mayor sea examinado por un especialista en rehabilitación de la conducción o por el departamento oficial que supervisa o regula la concesión de permisos.

A menudo, los médicos remiten a las personas con problemas en la conducción a los especialistas en rehabilitación para la conducción. Estos especialistas suelen ser terapeutas ocupacionales que están certificados por la Asociación de especialistas en la rehabilitación de la conducción o la Asociación americana de terapia ocupacional para la evaluación de la conducción integral y la rehabilitación de las personas con problemas médicos. Suelen encontrarse en hospitales o en universidades, pero algunos tienen clínicas privadas; valoran a los conductores en materia de seguridad, proporcionan ideas sobre las modificaciones que se pueden hacer en el vehículo o sobre la adaptación de equipos, aconsejan sobre formas de desplazamiento y asesoran sobre métodos alternativos de transporte.

Un médico puede solicitar que el conductor de edad avanzada vuelva a ser examinado por la agencia estatal de licencias de conducción. Por lo general, el conductor, un familiar directo o un médico pueden solicitar una nueva prueba. Dicha prueba puede incluir evaluaciones visuales, escritas y/o prácticas. Las regulaciones de los diferentes estados con respecto a las licencias de conducción varían entre sí. Por ejemplo, en algunos estados, los conductores deben volver a someterse a un examen práctico efectuado por la autoridad de licencias estatal para mantener una licencia. Las regulaciones estatales que requieren que los médicos denuncien a los conductores con ciertas afecciones médicas y/o preocupaciones de seguridad también son variables. En algunos países, el médico debe dar parte de cualquier conductor que no reúna las condiciones necesarias para una conducción segura. Igualmente, existen maneras de informar de manera confidencial a un familiar acerca de los problemas relacionados con la conducción. Es importante ponerse en contacto con su propio departamento de permisos de conducción para las regulaciones específicas de su país. Las leyes que regulan la posesión y la renovación del permiso de conducir por parte de las personas de edad avanzada varían según los países.

Signos de alarma de una conducción insegura

Los conductores de edad avanzada y sus familiares pueden tener en cuenta los factores siguientes para determinar si aún es seguro continuar conduciendo:

  • ¿Se pierden al conducir, olvidan el destino mientras conducen o regresan a casa tarde de un viaje de rutina?

  • ¿Se preocupan los amigos o familiares por su forma de conducir o han preferido no acompañarles en el automóvil?

  • ¿Han tenido más percances últimamente?

  • ¿Tienen dificultades para ver otros vehículos y leer y reaccionar ante las señales de tráfico?

  • ¿Les producen ansiedad los atascos, los cruces con mucho tráfico o hacer giros a la izquierda?

  • ¿Consideran que los demás conductores conducen demasiado rápido?

  • ¿Les resulta estresante o cansado conducir o se enojan o se confunden mientras conducen?

  • ¿Les molesta el resplandor de las farolas o de los faros de los vehículos que se aproximan?

  • ¿Tienen problemas para girar el volante, empujar los pedales, mirar por encima de su hombro al dar marcha atrás, evitar los bordillos, mantenerse en el carril o aparcar?

  • ¿Confunden a veces el pedal del acelerador y el pedal del freno?

  • ¿Han sufrido accidentes en el último año en los que tuvieron la culpa o les ha parado la policía debido a su forma de conducir?

  • ¿Se han caído en los últimos 1 o 2 años?

  • ¿Toman decisiones demasiado despacio o toman decisiones incorrectas cuando conducen?

  • ¿Se olvidan a veces de usar los espejos, respetar las señales de tráfico o comprobar el tráfico que viene en sentido contrario?

Los conductores de edad avanzada y sus familiares para quienes cualquiera de estas cuestiones suponga un problema pueden querer hablar con su médico o consultar con un especialista en rehabilitación para la conducción acerca de cómo mejorar la seguridad.

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