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Depresión puerperal

(Depresión posparto)

Por

Julie S. Moldenhauer

, MD, Children's Hospital of Philadelphia

Última revisión completa may. 2020
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Datos clave
NOTA: Esta es la versión para el público general. MÉDICOS: Hacer clic aquí para la versión para profesionales
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La depresión puerperal (depresión posparto) consiste en un sentimiento de extrema tristeza y ciertas alteraciones psicológicas durante las primeras semanas o meses después del parto.

  • Las mujeres que han sufrido depresión anteriormente son más propensas a desarrollar una depresión puerperal.

  • Estas mujeres se sienten muy tristes, lloran, se vuelven irritables y malhumoradas y pueden perder interés por las actividades diarias y por el bebé.

  • Las mujeres deben consultar a su médico si continúan sintiéndose tristes y tienen dificultades para hacer sus actividades habituales durante más de 2 semanas después del parto o si tienen pensamientos de hacerse daño a sí mismas o al bebé.

  • El tratamiento recomendado para las mujeres con depresión posparto consiste en una combinación de psicoterapia y antidepresivos.

El sentimiento de tristeza o melancolía durante los 3 días posteriores al nacimiento del bebé es frecuente después del parto. Las nuevas madres no deben preocuparse mucho por estos sentimientos ya que habitualmente desaparece a las 2 semanas.

La depresión puerperal es un cambio más grave del estado de ánimo. Puede durar semanas o meses e interfiere con las actividades cotidianas. Alrededor de un 10 a un 15% de las mujeres se ven afectadas. También puede aparecer una forma aún más grave, aunque muy poco frecuente, denominada psicosis posparto (psicosis puerperal).

Causas

Las causas de la tristeza o depresión posparto no están muy claras, pero los siguientes factores pueden aumentar el riesgo de padecerla:

  • Estado de ánimo triste o melancólico tras el parto

  • Una depresión anterior al embarazo o durante el mismo

  • Una depresión posparto en un embarazo anterior

  • Episodios previos de tristeza o depresión durante ciertos momentos del mes (relacionados con el ciclo menstrual) o durante el tratamiento con anticonceptivos orales

  • Familiares cercanos con depresión (antecedentes familiares)

  • Una fuente de estrés como problemas de pareja, tener la pareja en paro, dificultades financieras o no tener pareja)

  • Falta de apoyo de la pareja o de los familiares

  • Problemas relacionados con el embarazo (como parto prematuro o un bebé con defectos congénitos)

  • La inseguridad en relación con el embarazo actual (por ejemplo, si no fue planeado o se consideró abortar)

  • Problemas relacionados con la lactancia

La disminución repentina de las concentraciones de hormonas (como los estrógenos, la progesterona y las hormonas tiroideas) que se produce después del parto y la falta de sueño pueden contribuir al desarrollo de depresión posparto. Además, puede estar implicado un gen que hace que una mujer sea más propensa a la depresión posparto.

Si las mujeres han tenido depresión antes de quedar embarazadas deben informar a su médico o matrona. Esta depresión a menudo se convierte en depresión posparto. La depresión durante el embarazo es frecuente y supone un importante factor de riesgo para la depresión posparto.

Síntomas

Por lo general, los síntomas de la depresión posparto se desarrollan gradualmente a lo largo de 3 meses, pero pueden comenzar de forma más repentina. La depresión posparto afecta a la capacidad de las mujeres para cuidar de sí mismas y del bebé.

Los síntomas de la depresión puerperal pueden incluir

  • Tristeza extrema

  • Llanto frecuente e incontrolable

  • Cambios de humor

  • Irritabilidad e ira

Los siguientes síntomas son menos frecuentes

  • Cansancio extremo

  • Trastornos del sueño (demasiado o demasiado poco)

  • Cefaleas y dolorimiento muscular y corporal

  • Pérdida de interés en el sexo y otras actividades

  • Ansiedad o ataques de pánico

  • Pérdida o exceso de apetito

  • Dificultad para realizar las actividades diarias

  • Falta de interés o preocupaciones irracionales sobre el bebé

  • Una sensación de ser incapaz de cuidar al bebé o de ser inadecuada como madre

  • Culpabilidad por tener estos sentimientos

  • Miedo a dañar al bebé

  • Pensamientos suicidas

Estas mujeres pueden tener dificultad para desarrollar un vínculo emocional con su bebé. Como resultado, el niño puede tener problemas emocionales, sociales y cognitivos más adelante.

En la psicosis posparto, la depresión puede estar asociada con pensamientos suicidas o violentos, alucinaciones o comportamiento extraño. La psicosis posparto incluye a veces un deseo de hacer daño al bebé.

Los padres también pueden deprimirse y el estrés conyugal puede aumentar.

Sin tratamiento, la depresión posparto puede durar meses o años. Aproximadamente una de cada tres o cuatro mujeres que han tenido depresión posparto vuelven a tenerla.

Evitar la depresión posparto

La mujer puede tomar medidas para combatir los sentimientos de tristeza después de tener un bebé:

  • Descansar tanto como sea posible, por ejemplo, tomar una siesta cuando el bebé esta durmiendo

  • No intentar hacerlo todo, por ejemplo, no intentar mantener una casa impecable ni hacer comidas en casa todo el tiempo

  • Pedir ayuda a los miembros de la familia y a los amigos

  • Hablar con alguien (esposo o pareja, familiares o amigos) acerca de sus sentimientos.

  • Ducharse y arreglarse cada día

  • Salir de casa con frecuencia, por ejemplo, para hacer un recado, reunirse con amigos o dar un paseo

  • Pasar tiempo a solas con su esposo o su pareja

  • Hablar con otras madres acerca de las experiencias y los sentimientos en común

  • Unirse a un grupo de apoyo para mujeres con depresión

  • Reconocer que en esta etapa es normal estar cansada, tener dificultades para concentrarse y dudas sobre cómo ser madre y que estos síntomas se suelen pasar

Diagnóstico

  • Evaluación médica

El diagnóstico y el tratamiento tempranos de la depresión posparto son importantes para la madre y su bebé. Las mujeres deben consultar a su médico si continúan sintiéndose tristes y tienen dificultades para hacer sus actividades habituales durante más de 2 semanas después del parto o si tienen pensamientos de hacerse daño a sí mismas o al bebé. Si los miembros de la familia y amigos notan síntomas de esta tendencia, deben hablar con la mujer y animarla a que hable con el médico.

Durante la visita médica posparto, puede que el médico le pida a la mujer que rellene un cuestionario diseñado para detectar depresión o ansiedad. Si la mujer está deprimida, los médicos también pueden solicitar análisis de sangre para determinar si un trastorno, como un trastorno tiroideo, está causando los síntomas.

¿Sabías que...?

  • Las mujeres deben consultar a su médico inmediatamente si continúan sintiéndose tristes y tienen dificultades para hacer sus actividades habituales durante más de 2 semanas después del parto o si tienen pensamientos de hacerse daño a sí mismas o al bebé.

Tratamiento

  • Psicoterapia

  • Antidepresivos

Si la mujer está triste, el apoyo de sus familiares y amigos suele ser todo lo que necesita, pero si se diagnostica una depresión, también necesitará ayuda profesional. Habitualmente se recomienda una combinación de psicoterapia y antidepresivos.

El ejercicio, la fototerapia (terapia con luz), los masajes y los complementos con ácido graso omega-3 también pueden ayudar. La fototerapia consiste en sentarse a una distancia determinada de un aparato que emite luz con la intensidad recomendada. Se debe permanecer frente a la luz durante al menos 30 minutos, pero no se debe mirar directamente a la luz. La fototerapia puede realizarse en el propio domicilio.

Las mujeres que tienen psicosis posparto pueden necesitar hospitalización, preferiblemente en una unidad de vigilancia que les permita mantener al bebé con ellas. También puede que necesiten medicamentos antipsicóticos, así como antidepresivos.

Las mujeres que están amamantando deben consultar a su médico antes de tomar cualquiera de estos fármacos para determinar si pueden seguir con la lactancia materna (véase Uso de medicamentos durante la lactancia). Muchos de estos medicamentos (como la sertralina y paroxetina) permiten que las mujeres sigan dando de mamar a sus bebés.

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