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Cáncer de estómago

Por

Minhhuyen Nguyen

, MD, Fox Chase Cancer Center, Temple University

Última revisión completa jul. 2019
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Datos clave
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  • La infección por Helicobacter pylori es un factor de riesgo de tumores malignos de estómago.

  • Los síntomas característicos son un malestar abdominal vago, pérdida de peso y debilidad.

  • El diagnóstico incluye endoscopia y biopsia.

  • La tasa de supervivencia es baja porque el cáncer tiende a diseminarse en fases tempranas a otros puntos.

  • La cirugía se realiza para extirpar el cáncer o aliviar los síntomas.

Alrededor del 95% de los casos de cáncer de estómago son adenocarcinomas. Los adenocarcinomas del estómago se originan a partir de las células glandulares del revestimiento gástrico.

En Estados Unidos, el cáncer de estómago afecta anualmente a unas 26 240 personas y es responsable de casi 10 800 muertes al año. En los Estados Unidos, su incidencia es mayor en ciertos segmentos de poblaciones: personas mayores de 50 años, personas de ascendencias africana, latinoamericana e india americana. Por razones desconocidas, la incidencia del adenocarcinoma de estómago está disminuyendo en Estados Unidos. A nivel mundial, el cáncer de estómago es el segundo tipo de cáncer más frecuente. Es mucho más frecuente en Japón, China, Chile e Islandia. En estos países, los programas de cribado son un medio importante para la detección precoz del cáncer.

Tipos de cáncer de estómago poco frecuentes

El linfoma es un cáncer del sistema linfático que puede desarrollarse en el estómago. Se cree que la infección por Helicobacter pylori, que es una de las causas de las úlceras gástricas, está implicada en el desarrollo de algunos linfomas estomacales. Las personas con linfoma estomacal que sufren una infección activa por H. pylori reciben tratamiento con antibióticos o bien radioterapia. La cirugía y la quimioterapia se usan con menos frecuencia. El linfoma de estómago responde mejor al tratamiento que el adenocarcinoma. Es posible alcanzar una mayor supervivencia, e incluso la curación.

El leiomiosarcoma (cáncer derivado de las células musculares lisas) puede aparecer en la pared del estómago. También se denomina tumor de células fusiformes. Se trata mejor con cirugía. Si en el momento del diagnóstico el cáncer ya se ha extendido (metastatizado) hacia otras partes del organismo, la quimioterapia solo consigue alargar ligeramente la supervivencia. Se ha descubierto que el fármaco imatinib es eficaz en el tratamiento del leiomiosarcoma que no puede tratarse con cirugía.

Factores de riesgo

El adenocarcinoma de estómago comienza a menudo en una zona donde el revestimiento gástrico está inflamado. La infección por Helicobacter pylori es un factor de riesgo de tumores malignos de estómago. Las personas que tienen ciertas mutaciones genéticas también presentan riesgo, así como las personas con gastritis atrófica autoinmunitaria.

Los pólipos gástricos pueden volverse cancerosos (malignos), por lo que deben extirparse. Es más probable que se desarrolle adenocarcinoma de estómago si los pólipos están formados por células glandulares, si son mayores de 2 cm o si existen muchos pólipos.

Se postuló que ciertos factores de la alimentación influían en la aparición del adenocarcinoma de estómago. Entre estos factores se incluían una alta ingestión de sal, carbohidratos, ciertos conservantes llamados nitratos (con frecuencia presentes en alimentos ahumados) y bajo consumo de frutas y verduras de hojas verdes. Aunque no se ha demostrado que ninguno de estos factores sea causal, se ha descrito un vínculo directo entre el consumo de carne procesada y el cáncer de estómago.

Fumar es un factor de riesgo para el cáncer de estómago. Las personas que fuman pueden no responder tan bien al tratamiento.

Síntomas

En las etapas iniciales, los síntomas de cáncer de estómago son vagos y con frecuencia se pasan por alto. Los primeros síntomas pueden ser parecidos a los de una úlcera gastroduodenal, con dolor abdominal y ardor. Por lo tanto, los síntomas de úlcera péptica que no se resuelven con el tratamiento pueden indicar un cáncer de estómago. La persona afectada puede notar una sensación de saciedad con pequeñas comidas (saciedad precoz).

Los afectados pueden empezar a sentirse llenos después de comer antes de lo normal. Es posible que experimenten una pérdida de peso o debilidad, resultado de la dificultad para comer o por la incapacidad para absorber determinadas vitaminas y minerales. La anemia, caracterizada por cansancio, debilidad y aturdimiento, puede deberse a hemorragias muy graduales que no producen otros síntomas, a la malabsorción de vitamina B12 (una vitamina necesaria para la formación de glóbulos rojos) o a la malabsorción de hierro (un mineral necesario para la formación de glóbulos rojos) debidas a una falta de ácido gástrico. En casos poco frecuentes, la persona vomita grandes cantidades de sangre (hematemesis) o evacúa heces de color negro alquitranado (melena). Cuando el adenocarcinoma está avanzado, el médico detectar una masa al palpar el abdomen.

Incluso en etapas iniciales, un adenocarcinoma pequeño puede diseminarse (metastatizar) a sitios distantes. La extensión del tumor puede causar aumento de tamaño del hígado, coloración amarilla de la piel y del blanco de los ojos (ictericia), acumulación de líquidos e hinchazón en la cavidad abdominal (ascitis) y nódulos linfáticos inflamados. La extensión del cáncer también puede afectar a los huesos, dando lugar a fracturas óseas.

Diagnóstico

  • Endoscopia y biopsia

  • Tomografía computarizada (TC)

  • Ecografía endoscópica

La endoscopia (un examen en el que se utiliza un tubo flexible para observar el interior del tubo digestivo) es el mejor método diagnóstico. Permite al médico ver el estómago directamente, comprobar o descartar la presencia de Helicobacter pylori y extraer muestras de tejido para examinarlas al microscopio (biopsia). La exploración radiológica con contraste de bario se usa con menor frecuencia, porque raramente revela la existencia de tumores malignos en fase inicial y no permite realizar biopsias.

Si se detecta un cáncer, se suele realizar una TC del tórax y el abdomen para determinar el grado de diseminación del tumor hacia otros órganos. Si la TC no muestra diseminación del tumor, los médicos suelen realizar una ecografía endoscópica (que muestra el revestimiento del conducto digestivo con mayor claridad porque la sonda se instala en el extremo del endoscopio) para determinar la profundidad del tumor y la afectación de los ganglios linfáticos próximos.

Se realizan análisis de sangre básicos, incluyendo un hemograma completo, electrólitos, perfiles hepáticos y concentración de antígeno carcinoembriónico.

Pronóstico

Menos del 5 al 15% de las personas con adenocarcinoma de estómago viven más de 5 años. El cáncer tiende a expandirse rápidamente a otras zonas.

El pronóstico es bueno en los casos en que el cáncer no ha penetrado muy profundamente en las paredes del estómago. En tales casos, pueden sobrevivir durante 5 años hasta el 80% de las personas. Sin embargo, en Estados Unidos, los resultados de la cirugía suelen ser poco satisfactorios porque la mayoría de los operados presentan un cáncer extendido en el momento del diagnóstico. En Japón, donde el cáncer de estómago es muy frecuente, se efectúan programas masivos de cribado para tratar de descubrir el cáncer precozmente, con la finalidad de aumentar las probabilidades de curación.

Tratamiento

  • Cirugía

  • En ocasiones, quimioterapia conjuntamente con radioterapia.

Si el cáncer no se ha diseminado fuera del estómago, se suele practicar cirugía para intentar curarlo. La extirpación de la totalidad del tumor antes de que se haya diseminado ofrece la única esperanza de curación. Se elimina la mayor parte o la totalidad del estómago y los ganglios linfáticos adyacentes.

Si el cáncer se ha extendido fuera del estómago, la intervención quirúrgica no puede curar la enfermedad, pero a veces se usa para aliviar los síntomas. Por ejemplo, si el paso de los alimentos está obstruido en la parte final del estómago, una cirugía derivativa, en la que se hace una conexión alternativa entre el estómago y el intestino delgado, permite el paso de los alimentos. Esta conexión alivia los síntomas de dolor por obstrucción y los vómitos, por lo menos durante un tiempo.

La terapia combinada de quimioterapia y radioterapia (ver Quimioterapia combinada (poliquimioterapia)) puede ayudar a aliviar los síntomas, pero no a aumentar la supervivencia de los afectados más allá de los 5 años. En los últimos años, la quimioterapia se ha combinado con trastuzumab y ramucirumab para tratar a las personas con cáncer avanzado.

La inmunoterapia, como pembrolizumab, se puede administrar a personas que sufren cáncer de estómago que está avanzado o se ha diseminado (ha hecho metástasis) y es PD-L1 positivo. Esta terapia aumenta la capacidad del sistema inmunológico para combatir el cáncer.

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